El PP tumba en el Congreso la creación de un fondo para la lucha contra la Hepatitis C


La propuesta había conseguido el respaldo de todos los grupos de la oposición ante el temor de que el avanzado Plan Nacional contra la enfermedad se quede en papel mojado.

Manifestantes de los afectados por la Hepatitis C

Manifestantes de los afectados por la Hepatitis C

 El Plan Nacional de Hepatitis C seguirá sin contar con fondos específicos para su desarrollo. El PP ha vuelto a hacer uso de su mayoría absoluta en el Congreso para tumbar una propuesta de la oposición que perseguía la creación de una partida presupuestaria propia y exclusiva para la dispensación de los fármacos ya prescritos a los enfermos.

La negativa del PP se ha producido en la sesión de la tarde de este miércoles de la Comisión de Sanidad de la Cámara Baja. Gracias a su superioridad numérica, el partido del Gobierno ha echado por tierra la iniciativa que había presentado la diputada Rosana Pérez, de BNG, que posteriormente había incorporado una enmienda de CiU para precisar la cuestión de la responsabilidad última de las comunidades autónomas por tener transferidas las competencias en materias sanitarias.

Todos los grupos de la oposición parlamentaria habían apoyado la proposición ante el temor de que la falta de fondos específicos deje el Plan Nacional contra la Hepatitis C en papel mojado. Algo que varios grupos políticos y plataformas de afectados vienen denunciando desde el mismo momento de su presentación, pese a que el documento es uno de los más avanzados en la materia a escala mundial.

“El plan propone atender a los pacientes con fibrosis de grado avanzado, pero en realidad no se está llevando a cabo ningún tratamiento”, ha denunciado la diputada de la formación gallega. En este sentido, ha defendido que su propuesta buscaba dotar a las instituciones sanitarias de suficientes músculo para “detener la política especulativa de las farmacéuticas”, en clara alusión a los elevados precios que algunos fabricantes han puesto a sus remedios, como es el caso de la estadounidense Gilead con el popular y efectivo Sovaldi.

Este mismo miércoles, enfermos de Hepatitis C han trasladado sus protestas hasta el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, actualmente en la picota tras desvelar un trabajador del servicio de Anatomía Patológica que algunos patólogos que trabajan en la privada habrían realizado pruebas clínicas de pacientes de estos centros con recursos de la pública. Mañana jueves llegará el turno de manifestarse en el Hospital Ramón y Cajal, mientras que el viernes visibilizarán sus exigencias en el Puerta de Hierro de Majadahonda.

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El proceso de privatización del Hospital Clínic de Barcelona: un largo concierto para sordos y ciegos


Plataforma #tancadaclínic

Plataforma Tancadaclínic

Visto en Rebelión

1. Introducción

El Hospital Clínic de Barcelona es el paradigma de lo que se ha venido llamando la “vía lenta” del proceso de privatización del sistema sanitario público en España (1), que, a diferencia de lo acaecido por ejemplo en la Comunidad de Madrid, donde se implementaron transformaciones de forma abrupta, es el modelo que se ha seguido en Catalunya desde hace más de treinta años. En el caso del Clínic, veremos cómo el solapamiento de una titularidad pública compartida y una gestión mixta con actividad parcial privada y la introducción paulatina de elementos de mercantilización en los ámbitos asistencial, de investigación y académico, han revestido al centro de la condición de “objeto deseado” del que sacar provecho económico y legitimidad profesional para acceder a las tan bien conocidas, a estas alturas, “puertas giratorias”. Es innegable que gozar del prestigio de haber sido el centro pionero en trasplantes, ser referencia en técnicas quirúrgicas no invasivas o el mejor centro hospitalario del estado en investigación biomédica, sin olvidar la asistencia a ciudadanos “ilustres” como Juan Carlos de Borbón o Esther Koplowitz, hacen del Clínic una mercancía fácilmente vendible y una tentación para todo empresario.

Todo ello será comentado con mayor detalle a lo largo de este artículo, pero antes conviene exponer sucintamente el desarrollo histórico del hospital para entender mejor cuáles han sido los hitos en su organización y gestión que explican las actuales circunstancias.

2. Cambios en la organización y titularidad del Hospital Clínic que han abocado a la situación actual.

La construcción del edificio cuya localización en el Ensanche de Barcelona ocupa hasta hoy el Clínic data de 1906, estuvo desde su inicio vinculado a la facultad de medicina de la Universitat de Barcelona, que sigue siendo propietaria del terreno y gran parte del patrimonio arquitectónico del hospital. Por aquel entonces era un hospital dedicado fundamentalmente a la atención de pacientes pobres, en el que los médicos no cobraban por su trabajo y la labor de enfermería era llevada a cabo por monjas. El Dr Valentí Carulla, abuelo del Dr Valentí Fuster, cardiólogo eminente y anterior presidente de la World Heart Federation, convenció a la administración contemporánea de invertir en recursos para optimizar el tratamiento de sus pacientes, logrando avances notorios. Durante la guerra civil, el servicio de urgencias del Clínic, a cargo del Dr Moisés Broggi, fue el único que permaneció abierto en Barcelona. La organización posterior del hospital correspondió a la estructura clásica en cátedras, centradas en grandes personalidades médicas, muy jerarquizadas y atomizadas. Ello no impidió que en el Clínic se llevaran a cabo por primera vez en España trasplantes de riñón, médula ósea y páncreas.

La vocación del hospital fue eminentemente asistencial hasta finales de los años setenta, cuando, tras una relativa apertura del sistema de contratación inducida por un intenso movimiento de protesta de los facultativos en 1971, tomaron las riendas Cristóbal Pera, Ciril Rozman y Miguel Asenjo, que agruparon servicios y crearon la figura del director técnico, enfatizando la “gestión clínica” del centro, que tanta importancia ha tenido en su devenir. Poco después, se introdujo la figura del director médico, que ocupó durante largos años Joan Rodés, a quien nombraremos más adelante. En esos años se creó el Comité de Delegados Médicos, que hasta día de hoy sigue siendo el único órgano sindical para los facultativos y cuya medida inicial fue establecer el convenio colectivo para los médicos. Asimismo, el sindicato creó los premios de fin de residencia y los años sabáticos dedicados a la investigación en centros extranjeros. Sólo a partir de los años ochenta, con la creación del Sistema Nacional de Salud y la Ley General de Sanidad, se inicia el proceso de profesionalización del personal de enfermería y su sindicación, así como el de otros colectivos de profesionales sanitarios. Se puede comprender fácilmente por qué hasta la fecha, la fragmentación entre compañeros ha sido la norma de la actividad laboral.

La reorientación del hospital hacia una vertiente investigadora se fue dando durante los años ochenta, teniendo como punto álgido la creación en 1989 de la Fundació Clínic per a la Recerca Biomèdica, cuyo objetivo principal es forjar alianzas empresariales y conseguir financiación pública o privada para la investigación. La creación del Institut d’Investigacions Biomèdiques Pi i Sunyer (IDIBAPS) culmina el proceso de consolidación como centro investigador de referencia.

En cuanto a la actividad privada, en 1989 se creó CrioBarna, el precursor de Barnaclínic, que se constituyó en 2001. En 1994 inició su actividad la Transplant Services Foundation, fundación “sin ánimo de lucro” que, sin embargo, antes de que la Generalitat decretase su disolución y traspaso de funciones al Banc de Sang i Teixits (BST) en 2012, había facturado varios millones de euros a través de participaciones de Barnaclínic (2).

La titularidad del Clínic ha sufrido diversos cambios a lo largo de su historia, lo que, no obstante, no ha afectado a su carácter público hasta fechas recientes. Desde su fundación hasta 1952 el hospital se financió a partir de ingresos provenientes del Estado, la Diputación, el Ayuntamiento y la llamada “caridad privada”. Debido a su crecimiento, los gastos y con ello el déficit, aumentaron considerablemente. Por ese motivo, a principios de la década de los cincuenta un Decreto de la Presidencia del Gobierno aportaba una posible solución: transformar el Hospital Clínic en “Clínic i Provincial”, añadiendo a sus funciones de docencia, práctica e investigación las de beneficencia que debería haber ejercido un inexistente hospital provincial (3). En ese momento se creó una Junta de Patronato presidida por el gobernador civil de Barcelona y con el presidente de la Diputación y el rector de la Universidad como vocales, pasando a ser un rara avis entre las entidades de derecho público. En 1983 el Hospital Clínic devino en hospital concertado, pero con un concierto diferente (con tarifas y pagos mucho menores) que pretendía aprovechar el sistema de subvenciones, y se integró a la XHUP (Xarxa d’Hospitals d’Utilització Pública). Sin embargo, la deuda aumentaba y en ese momento empezó a funcionar la “sociovergencia” en el ámbito de la sanidad, aprovechando las transferencias en salud a Catalunya para poner las bases de la futura privatización. En la década de los noventa, el patronato estaba en manos de profesionales afines alPSC, quienes tuvieron que ponerse de acuerdo con CiU, ya gobernando la Generalitat, para poner en marcha el Plan de Actuación, que debía resolver la financiación del hospital y la definición del nuevo patronato, que incluiría ala Generalitat. Mientras tanto, la deuda del Clínic por el impago de cuotas al Estado estaba provisionada en las cuentas de éste como «no cobrable» (3). Las propuestas de solución del Plan de Actuación eran modificadas constantemente, en función del interlocutor de turno de la Generalitat. Tampoco se había llegado a un acuerdo entre las instituciones sobre el tipo de entidad (Consorcio, Fundación, etc.) y la composición del futuro Consejo de Administración del hospital. En 2003 el gobierno catalán avanzó en su proyecto de “Modelo Sanitario Catalán”, que pretendía el control directo de los hospitales concertados, introduciendo cargos políticos en sus órganos de gobierno. En 2009 finalizó el proceso de transferencias del Estado a la Generalitat, por lo que el primero “condonaba la deuda” que tenía el Clínic y dejó de formar parte del patronato, que quedó constituido teóricamente por representantes de la Generalitat, la Universitat de Barcelona y trabajadores del hospital. De facto, seguía formado por una camarilla de menos de 12 personas pertenecientes a la“aristocracia médica” del hospital y altos cargos políticos con evidentes conflictos de interés. Por aquel entonces, siendo el director general del Clínic Ramón Belenes (PSC), actualmente director de innovación de IDC Salud (antes Capio) tras su cese en 2011, se firmó una “alianza estratégica” con el Hospital Sagrat Cor, que poco después sería adquirido por la propia IDC Salud (4). En 2013 se trató de privatizar la gestión del hospital, atrayendo a capitales extranjeros y tomando como patronesa la John Hopkins University (EEUU) y al Karolinska Hospital de Estocolmo (5), pero el proceso se frenó debido a que la presión ciudadana forzó al Parlament, a pesar de que el Dr Antoni Trilla, director de calidad del hospital y también presidente del Consejo de Administración de la Agencia de Información, Evaluación y Calidad en Salud de la Generalitat, consideraba que el proceso era transparente e intachable (sic). Actualmente está en marcha otro intento de privatización encubierta con el formato de consorcio público (regido por derecho privado).

3. La élite médica como palanca privatizadora.

Sueldos y organización alucinantes en el Hospital Clínico de Barcelona. Articulo de Alfons Quintà.

Desde que a finales de los años setenta se abogó por la“gestión clínica”, es decir, poner el poder de decisión y planificación en manos de un grupo reducido de médicos, los esfuerzos por legitimar un modelo de financiación basado en la colaboración empresarial, introduciéndose de manera progresiva plataformas en manos de holdings y compañías farmacéuticas, se han multiplicado. El proceso de cambio organizativo se vio fuertemente impulsado en el año 1995 con el diseño e implantación del Proyecto Prisma, realizado en colaboración con una empresa consultora privada (Coopers & Lybrand) (6). Desde entonces, estas “cabezas visibles” se han pronunciado incansablemente en todos los foros a los que han podido acceder (7). Fomentan un modelo de asistencia altamente compleja, muy especializado, olvidando la prevención y la atención primaria y por tanto promoviendo las desigualdades en salud desde su concepción. Paradójicamente, el actual director general del hospital, Josep Maria Piqué, lleva años predicando que “ya no podemos pagarlo todo a todos, eso está claro” (8), como si se tratase de una verdad científica, no ideologizada, y obviando los estudios serios que demuestran que la sanidad privada no mejora los resultados clínicos ni la eficiencia, sino todo lo contrario (9-11). En Catalunya estamos a la espera de conocer los resultados del estudio impulsado por múltiples plataformas en defensa de la salud pública y coordinado por el profesor Joan Benach del Grupo de Investigación en Desigualdades en Salud (GREDS-EMCONET) acerca del impacto de las políticas de austeridad y privatización (12). No se esperan resultados alentadores para la salud pública.

Los conflictos de interés, las relaciones opacas y las puertas giratorias han sido la norma en todo momento desde que se adoptó el nuevo modelo de gestión. Un claro ejemplo es el de Ramón Belenes, citado más arriba, pero también podemos citar el de Joan Rodés, antiguo director general del Clínic, recientemente galardonado con la Medalla de Oro de la Generalitat, y a la sazón director del Plan Estratégico Nacional para el Abordaje de la Hepatitis C, que es a su vez Presidente Científico de la Fundación Pfizer, compañía farmacéutica que tuvo en el mercado fármacos para tratar la hepatitis C, y se vio involucrado en la quiebra de la fundación Instituto de Alta Tecnología del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona, que tras ser presentada como modelo de éxito de la colaboración público-privada, en 2011 solicitó concurso de acreedores dejando un agujero superior a los cinco millones de euros. El peritaje judicial confirmó el trasvase de recursos de la fundación al holding privado CRC Corporación Sanitaria (13). Otro caso es el de Xavier Pomés, presidente del patronato del Clínic desde 2011 y a la vez presidente de la Fundación de Gestión del Hospital de Sant Pau y delegado de la Curia general de la Orden Hospitalaria de Sant Joan de Déu (14).

Estos altos cargos, con sueldos superiores a los 150.000 euros anuales (2), propugnan un modelo en el que la actividad privada en el seno de la pública (Barnaclínic), los “regalos” hechos por pacientes “benefactores” (como el Edificio Esther Koplowitz) o las colaboraciones “altruistas” (como la que se lleva a cabo en el centro de investigación de malaria en Mozambique a cargo de Pedro Alonso con la Bill & Melinda Gates Foundation y GlaxoSmithKline) son la única manera de compensar la supuesta ineficiencia del sistema público.

En las últimas semanas, el “caso Barnaclínic” ha captado el interés de los medios de comunicación, después de que, tras la demanda interpuesta por la patronal Asociación Catalana de Entidades de Salud (ACES) en julio de 2014 (15), que acusaba a la Barnaclínic de competencia desleal, se aprobó con los votos a favor de todos los grupos excepto la abstención de CiU el cese cautelar de la actividad. Sin embargo, el conseller de Sanidad Boi Ruiz desoyó tal dictamen y limitó las medidas a una investigación por parte del Servicio Catalán de Salud (16). Desde entonces, el director general, Dr Piqué, se ha dedicado enérgicamente a desmentir que existan conflictos éticos por el uso simultáneo de recursos, espacios y personal, la asistencia a pacientes sin cartilla sanitaria mientras se les deniega a los que no pueden pagar o la priorización en las listas de espera, mientras repetía sin tregua que los beneficios de Barnaclínic revierten en su totalidad en la parte pública del hospital (17). Sin embargo, los datos desmienten tales afirmaciones. El informe de la sindicatura de Comptes sobre la actividad de Barnaclínic del año 2009 demostraba que el ente privado arrastraba una deuda para con la parte pública de más de 150.000 € (18) y recientemente se ha publicado que la deuda ascendía a más de 1.200.000 € a finales de 2013 (19). Por mucho que se esmeren los insignes investigadores en defender que Barnaclínic es el tipo de colaboración público-privada que nuestro país necesita para afrontarla crisis económica (20), la verdad es terca y se mantiene ahí, esperando a ser desvelada muy a pesar de sus intereses (en el caso del artículo citado, el último firmante ha sido director médico de Barnaclínic y es el jefe de medicina interna -¡y no declara conflictos de interés!-).

4. El imbricado proceso de austeridad-privatización.

Se cierran qurófanos y especialidades para ahorrar dinero (¿?) y se derivan los enfermos a la privada.

La característica más resaltable del proceso privatizador de la sanidad en Catalunya es sin duda lo subrepticio de su implementación. Aunque en el último año se han acelerado los tempos para poder dejarlo “atado y bien atado”, sin que haya retorno posible, antes de las próximas elecciones autonómicas, en general las medidas privatizadoras se han aplicado mediante estrategias legales refinadas y aludiendo a la inevitabilidad de tales medidas debido a la crisis económica, cuando no a las “imposiciones del Gobierno central” (cabe recordar que los recortes en sanidad se iniciaron en Catalunya antes que en cualquier otro lugar del Estado español por iniciativa del ejecutivo de Artur Mas). La estrecha participación entre políticos, empresarios, gestores, juristas y medios de comunicación (sin ir más lejos, el pasado jueves 5 de marzo, la televisión pública catalana, TV3, emitió un debate sobre sanidad donde todos los invitados habían sido seleccionados para dar una visión unilateral: “se está haciendo lo correcto”) ha permitido que los acuerdos hayan pasado relativamente desapercibidos para la ciudadanía. Hasta que la gente ha empezado a sufrir las consecuencias en primera persona.

En el caso del Clínic, entre el 2011 y el día de hoy se han cerrado más del 10% de quirófanos y unas 150 camas, mientras no se renovaba el contrato a muchos profesionales y muchos otros se iban al extranjero. Mientras tanto, siguiendo con la “alianza estratégica” con IDC Salud se envía un mínimo de 11 pacientes diarios desde urgencias al Hospital Sagrat Cor, se destina a cirujanos (vasculares, cardíacos y traumatólogos, en su mayoría jóvenes que al manifestar su rechazo fueron “acallados” por el Comité de Delegados Médicos y amenazados con sanciones desde la Dirección Médica) a operar los pacientes que se habían quedado en lista de espera por el cierre de quirófanos en el Clínic a ese hospital y el Hospital General de Catalunya, también de IDC Salud. El proceso de transferencia de recursos y pacientes a hospitales del gigante monopolista ha recibido un espaldarazo con la aplicación del plan de Reordenación Asistencial y Territorial (RAT), que ha sido la herramienta perfecta para desproveer los hospitales concertados de la XHUP y nutrir opíparamente a los centros privados. El área de influencia del Clínic, que hasta su aplicación era de más de medio millón de habitantes, ha pasado a ser la mitad, repartiéndose entre el Sagrat Cor y el Hospital Platón, ambos privados, la otra mitad. El Clínic sigue siendo referencia para asistencia de alta complejidad (evidentemente más cara), que incluye los reingresos de los pacientes que se complican tras las altas precoces en los otros dos centros, la derivación desde estos centros de pacientes a los que se les termina la cobertura privada o la hospitalización a domicilio de los pacientes que ya han sido “rentabilizados” en ingresos cortos en dichos hospitales. Hay quien dice que nos estamos aproximando al modelo norteamericano de sanidad, pero es peor: en este caso el negocio es redondo y éticamente mucho más reprobable, dado que el estado es el principal cliente de los centros privados, pagando más por cama/día o procedimiento de lo que pagaría manteniendo los recursos públicos. El RAT está conllevando a su vez que miles de pacientes pierdan sus especialistas y sean remitidos a atención primaria, donde en muchos casos no reciben la atención adecuada por falta de tiempo y de medios; que otros muchos sean derivados a centros privados para completar programas de fisioterapia y rehabilitación, para poder operarse sin esperar una infinidad de meses, etc. Ello es posible, evidentemente, porque los que toman las decisiones en la administración pública tienen claros intereses en el lucro privado. IDC Salud facturó más de un 100% más a la Generalitat de 2012 a 2013 (más de 127 millones de euros).

5. Mecanismos de silenciamiento y atomización de los trabajadores del Clínic.

El hospital Clínic quiere enviar a sus médicos a operar a la privada

Se ha explicado más arriba que las peculiaridades sindicales y de gestión han otorgado al estamento médico un papel preponderante en el Hospital Clínic. Sin embargo, debe aclararse que aproximadamente la mitad de los médicos del centro están en un evidente estado de precariedad laboral, sin capacidad de participación ni decisión en los órganos de dirección. La tasa de renovación de plantilla en los últimos treinta años es menor del 5% anual, lo que lleva a una situación en la que los médicos más mayores o bien comulgan con la dirección o bien llevan tanto tiempo callando que no dejan de hacerlo ahora. Una encuesta de 2007 revelaba que un porcentaje muy bajo de los trabajadores jóvenes se sentían de acuerdo con la dirección institucional, mientras el grado de aquiescencia en la franja etaria superior era mucho más elevada (6). Ello significa, claro está, que la renovación entre los jóvenes es elevadísima: premios de fin de residencia (dos pagos separados por seis meses sin cotización ni cobertura legal que fuerza a los especialistas recién terminados a solicitar el subsidio por desempleo), contratos temporales, guardias sueltas, turnos alternos. Sólo los temerosos y los complacientes se quedan (no es inhabitual que tanto entre el personal médico como en enfermería haya trabajadoras sin contrato fijo después de más de 15 años de trabajo en la institución). Además, tanto por las características organizativas como por una ley no escrita institucional, se ha alimentado la separación y confrontación entre todos los profesionales sanitarios, generando una auténtica guerra de clases endogámica: médicos vs. enfermeras; enfermeras vs. auxiliares o camilleros; médicos de staff vs. médicos precarios, etc. El ejemplo más reciente es la intención de constituir una especie de consejo de sabios, el grupo de conocimiento clínico, que en boca de sus ideólogos, tiene la vocación de“retener el talento” (como los pluses de Barnaclínic), pero que en realidad está formado por los mismas personas que actualmente están en la esfera de la junta del patronato, con la excepción de la directora de enfermería, y será el núcleo directivo del nuevo consorcio.

La consecuencia de todo ello es que los grados de insatisfacción y malestar laboral son muy elevados en el que es en teoría uno de los mejores hospitales de Europa y a la vez la reivindicación y organización frente al proceso de privatización del hospital entre los trabajadores es prácticamente inexistente porque el miedo y los intereses los paralizan. Aun así, los artífices de la privatización del Clínic se olvidan de que la calidad del centro depende de sus trabajadores, que no han gozado nunca de las condiciones de sus colegas europeos. Llegará el momento en que ni trabajadores ni ciudadanos tolerarán más este hospital, pues su calidad ya cae en picado, y entonces ningún maquillaje será suficiente para mantener su imagen.

Bibliografía:

1. M. Sánchez Bayle. Observatorio de Salud 2: “La sanidad en la encrucijada”. Mientrastanto. 2012. http://www.upf.edu/greds-emconet/_pdf/observatoriosalud2.pdf

2. A. Quintà. Sous i organització al·lucinants en el Clínic. Crònica global, 21 de octubre 2013. http://www.cronicaglobal.com/ca/notices/2013/10/sous-i-organitzacio-al-lucinants-en-el-clinic-1636.php

3. J. Grau. La privatización del Clínic. The economy Journal, 16 de Noviembre 2012. http://www.theeconomyjournal.com/es/notices/2012/11/la-privatizacion-del-clinic-66565.php

4. J. Mumbrú. La CUP denuncia la privatització oculta del Clínic des del 2009. El diario.es, 1 de octubre 2013. http://www.eldiario.es/catalunyaplural/politica/CUP-privatitzacio-lHospital-Clinic-beneficiada_0_181282043.html

5. A. Quintà. Aceleración de la privatización del Clínic. El Debat, 18 de enero 2013. http://www.eldebat.cat/cat/notices/2013/01/acceleracio_de_la_privatitzacio_del_clinic_105177.php

6. Informe de Investigación de la Universitat Oberta de Catalunya. Modernització tecnològica, Calvi organitzatiu i servei als usuaris en el sistema de salut de Catalunya. 2007. http://www.uoc.edu/in3/pic/cat/pdf/pic_salut_volum2.pdf

7. J. Rodés, D. Font, A. Trilla, JM. Piqué y Ramon Gomis. El futuro de la gestión clínica como consecuencia del progreso cientifico técnico en biomedicina. MedClin (Barc). 2008;130:553-6.

8. Ana Macpherson. Entrevista a Josep Maria Piqué. La Vanguardia, 31 de diciembre 2011.vanguardia.com/salud/20111231/54243496116/josep-maria-pique-muchos-hospitales-siguen-organizados-como-en-los-anos-50-no-han-evolucionado.html

9. S. Basu, J. Andrews, S. Kishore, R. Panjabi, D. Stuckler. Comparative performance of private and public healthcare systems in low- and middle- incomecountries: a systematic review. PLoS Med. 2012;9:e1001244.

10. C. Quercioli, G. Messina, S. Basu, M. McKee, N. Nante, D. Stuckler. The effect of health care delivery privatisation on avoidable mortality: longitudinal cross-regional results from Italy, 1993-2003. J Epidemiol Community Health. 2013;67:132-8.

11. L. King, P. Hamm, D. Stuckler. Rapid large-scale privatizationand death rates in ex-communist countries: an analysis of stress-related andhealth system mechanisms. Int J Health Serv. 2009;39:461-89.

12. http://www.verkami.com/projects/6945-privatitzant-la-sanitat-impacte-a-la-salut-de-la-privatitzacio-de-la-sanitat-a-catalunya

13. B. Benítez. El Gobierno encarga el plan sobre la Hepatitis C a un doctor vinculado a la farmacéutica Pfizer. La Marea, 10 de enero 2015. http://www.lamarea.com/2015/01/10/el-gobierno-encarga-el-plan-sobre-la-hepatitis-c-un-doctor-vinculado-la-farmaceutica-pfizer/

14. Grup de Defensa de la Sanitat Pública 15M-Barcelona. La privatización del Hospital Clínic de Barcelona: ¿un nuevo escándalo sanitario? Mientrastanto, 12 de octubre 2012. www.mientrastanto.org/boletin-107/notas/la-privatizacion-del-hospital-clinic-de-barcelona-un-nuevo-escandalo-sanitario#sthash.wBsK4myu.dpuf

15. J. Mouzo. Una patronal de salud demanda a Barnaclínic por competencia desleal. El Pais, 30 de julio 2014. http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/07/29/catalunya/1406667382_720751.html

16. J. Mouzo. ElParlament insta a inspeccionar la actividad de Barnaclínic. El Pais, 13 de febrero 2015. http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/02/12/catalunya/1423766101_502614.html?rel=rosEP

17. http://www.sicom.cat/blog/josep-maria-pique-dtor-general-hospital-clinic-sobre-les-activitats-privades-de-barnaclinic/

18. http://www.sindicatura.cat/reportssearcher/download/17_12_ca.pdf

19. http://archivo.elperiodico.com/ed/20150228/especiales/pag_006.html

20. X. Bosch, P. Moreno, A. López-Soto. The painful effects of the financial crisis on Spanish health care. Int J Health Serv. 2014;44:25-51.

Àngels Martínez Castells signant en nom de Dempeus i propi contra la privatització de l’Hospital Clínic

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Los riesgos del “presentismo” y el maltrato laboral


¿Hay que ir a trabajar hasta quedarse inválida?

Leemos en el Diario de Tarragona el caso de Cristina Díaz, que asegura haber recibido un ‘trato humillante’ por parte de los médicos de la mútua laboral que la han atendido y que ‘han sido negligentes’.

Denuncia que la mutua le dio el alta cuando no podía tenerse en pie

Cristina Díaz en la sede del Diari. Necesita las muletas para caminar. Foto: Lluís Milián

Cristina Díaz tiene 41 años y lleva dos décadas en el sector sanitario. Los últimos diez años había trabajado en Urgencias del hospital Arnau de Vianova de Lleida. El año pasado vino a Tarragona para ocupar un puesto como técnica de enfermería la UCIdel Hospital Joan XXIII.

Cuenta que su calvario comenzó el 7 de octubre del año pasado, cuando «quise correr más de lo debido» y se lesionó la rodilla izquierda. Sus compañeros le realizaron los primeros auxilios y fue enviada a MC Mutual, la mutua que les corresponde a los trabajadores del ICS. Al contrario de las indicaciones que le habían dado en el hospital, le dijeron que no necesitaba ni vendajes, ni muleta, ni reposo.

Después de lesionarse la rodilla izquierda, comenzó a sufrir dolores aún más intensos en la rodilla derecha. Refiere que en la mutua le dijeron que no le tratarían porque no había sido la pierna accidentada, «pero, por ley, una sobrecarga o cualquier lesión durante la baja laboral es accidente laboral», replica.

A trabajar sin poder andar

A pesar de seguir con los dolores en ambas rodillas que apenas le dejaban tenerse en pie, el 18 de octubre le dieron el alta para ir a trabajar. «Estaba claro que con la cojera y el dolor no podría hacer mi trabajo. Tenga en cuenta que en la unidad donde estoy atendemos paradas cardíacas, intubaciones, cateterismos, cambios posturales… Y en estas condiciones es impensable».

Alas tres horas de estar trabajando sus compañeros debieron atenderle de nuevo.La traumatóloga que le vio le confirmó que la lesión en la rodilla derecha es por sobrecarga después de la lesión en la izquierda.

En vista de que no mejoraba, tuvo que recurrir a urgencias del hospital y a su médica de cabecera. «Allí me he encontrado verdaderos ángeles», explica. Desde aquellos días apenas puede doblar la pierna y el dolor no le abandona. «Tomo quince pastillas y estoy en tratamiento con calmantes muy potentes y antidepresivos», explica mientras enseña la receta médica «que me ha hecho mi médica de cabecera», cuenta.

A pesar de no notar mejoría, el 15 de diciembre el médico de la mutua le dijo que «tome el antiinflamatorio, me ponga una rodillera y me vaya a trabajar».

Esta vez no se incorporó, sino que acudió «desesperada» a su médica de cabecera. Presentaron un recurso ante el Institut Català d’Avalucions Mèdiques. Le dieron la razón y estimaron que no puede volver al trabajo.

L a última noticia que ha tenido de la mutua se la dio un especialista en rodilla a quien le mandaron en Barcelona. «La respuesta fue ‘ya mejorarás, no te voy a hacer nada’». En otras visitas le habían insinuado que «lo que pasa es que en casita está muy bien… Me acusan de estafadora».

Tendrían que operarla

Poco después de esa visita le atendió el especialista en rodilla de Joan XXIII, quien le infiltró. Está a la espera de ver cómo evoluciona, porque si no mejora será necesario que le hagan una artroscopia. Díaz cuenta que los traumatólogos le han explicado que la operación se podría haber evitado con una atención médica correcta desde el principio.

La enfermera asegura que está dispuesta incluso a iniciar una huelga de hambre si le obligan a volver a tratarse con los médicos de la mutua. Ha denunciado la situación ante el ICS y ante el Col·legi de Metges de Tarragona. También piensa denunciar por la vía judicial cuando se recupere. «Yo sólo quiero trabajar», asegura.

Desde la mutua en Tarragona prefirieron no hacer declaraciones al respecto y explicaron que todos los pacientes cuentan con formas para hacer llegar sus quejas directamente a la dirección.

Por su parte, desde el sindicato CGT en el hospital , Agustí Aragonés explicó que conocen de algún caso más de quejas contra esta mutua, pero ninguno tan grave, y aseguró que están dispuestos a iniciar movilizaciones si la situación no se soluciona.

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Dempeus amb SOM LO QUE SEMBREM en la denuncia del ROUNDUP


Roundup: “probable carcinògen” segons l’OMS

SOM LO QUE SEMBREM recull un informe de l’IARC, l’agència dins l’OMS que s’encarrega de qüestions relacionades amb el càncer, en el que s’afirma que el Roundup és un “probable carcinògen”. Som lo que sembrem denuncia, doncs, que el glifosat i els herbicides que el contenen, com el Roundup, han passat aquests dies de ser innocus com l’aigua, a probables carcinògens i lamenta que  actualment TV3 n’està emetent un anunci destinat a usos domèstics i de jardineria. Ens alerten, també, que la requalificació també afecta als insecticides Malathion i el Diazinon.

La notícia s’ha recollit a la web de  SOM LO QUE SEMBREM, organització que porta molts anys demanant la requalificació del glifosat i dels herbicides amb glifosat, i en porta molts també denunciant les maniobres de les multinacionals com Monsanto, i els poders polítics que les protegeixen, per endarrerir al màxim el deure de revaluar la toxicitat del glifosat a la llum de totes les investigacions acumulades durant aquests anys. Som lo que Sembrem les ha anat recollint en el document argumentari https://sembremvalles.wordpress.com/2012/04/17/informacions-per-a-rebutjar-els-herbicides-amb-glifosat/

Recorden que el glifosat és un herbicida usat extensament en agricultura i en particular en agricultura transgènica amb plantes transgèniques tolerants a herbicida, i que diversos transgènics que es pretenen autoritzar a Espanya i Catalunya són plantes tolerants al glifosat i altres herbicides, així com ho són també aquelles que es volen introduir des dels Estats Units amb el TTIP (Tractat de Lliure Comerç) . El glifosat també es un producte contingut en herbicides emprats en jardineria municipal i domèstica, i, com han denunciat diverses vegades, existeix una àmplia evidència de què els seu ús tan extensiu provoca una contaminació generalitzada per terra, aigua i aire, s’ha detectat també a l’orina i a la sang humanes, provoca mortandat d’amfibis i altres éssers vius, i és més que probable causa de diverses malalties entre humans. A països com El Salvador, Sri Lanka i altres, es va discutir la seva prohibició després que epidèmies de fallides renals entre homes joves agricultors i jornalers, provoquessin morts massives. A Holanda també es va prohibir el seu ús, en aquest cas fora del sector agrícola, l’any passat 2014.

Som lo que Sembrem torna a exigir per tant a tots els responsables polítics a nivell nacional i municipal que prohibeixin l’ús d’aquests productes, i d’altres també molt emprats i dels quals en els últims temps s’han trobat evidències clares de la seva toxicitat, com són els insecticides neocotinoïdes que afecten negativament a les abelles (la Unió Europea els va prohibir al 2013).

L’aposta de Catalunya de cara al futur ha de ser una agricultura ecològica, la conservació i protecció dels recursos naturals que sostenen la vida, i la prevenció de les malalties de les persones i dels ecosistemes. La jardineria municipal ha d’apostar per una jardineria adaptada al medi, que prioritzi la prevenció en la gestió de plagues i malalties i l’ús racional de recursos com l’aigua, tal i com es va proposar en el curs que Som lo que Sembrem va coorganitzar amb l’ERA (Espai de Recursos Agroecològics) per a tècnics municipals.

A Som lo que Sembrem estan convençuts que, igual que anteriorment moltes altres substàncies usades en agricultura o en altres sectors es van haver de prohibir per la seva toxicitat i perillositat, els herbicides amb glifosat també s’acabaran prohibint al nostre país. La requalificació de la OMS és només un pas més endavant. Els problemes de salut que pot provocar el glifosat i coadjuvants dels herbicides són molts nombrosos, no només càncer.

Per tot això, des de SOM LO QUE SEMBREM demanen:

• A la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals que retiri immediatament l’anunci del producte ‘Roundup’ de la multinacional Monsanto o emprendran les accions legals pertinents.
• Al Govern de la Generalitat de Catalunya que retiri del mercat els productes que continguin Glisofat, Malathion i Diazinon
• Als partits polítics que es comprometin a la retirada d’aquests productes del mercat i clarifiquin quines són les seves apostes sobre el futur del país.
• Reclamen així mateix una investigació, ensenyament i extensió pública centrada en l’agricultura ecològica i no en patents i bombolles tecnològiques, o en productes contaminants del medi i les persones. Des que Som lo que Sembrem van començar la seva tasca fa ara 8 anys i han contribuït a assolir molts canvis. Res és igual ara en el país, i més que aconseguiran si anem plegats.

S’acosten nous temps.

Informació de la campanya del glifosat i altres a la web de Som lo que Sembrem i de Sembrem Vallès

El herbicida más utilizado del mundo entra en la lista negra del cáncer

Veure també:

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Catalunya pressuposta per fàrmacs un 28,6% menys del que va gastar l’any passat


Farmaindustria augura “tensions” per poder pagar els tractaments innovadors, com el de l’hepatitis C

BARCELONA, 25 Mar. (EUROPA PRESS) –

El Servei Català de la Salut (CatSalut) ha pressupostat aquest any un 28,6% menys en farmàcia del que va gastar el 2014, malgrat la irrupció de tractaments innovadors que tenen un elevat cost, com el de l’hepatitis C.

Ho ha destacat aquest dimecres el director del Departament de Relacions amb les Comunitats Autònomes de Farmaindustria, José Ramon Luis Yagüe, al Congrés i Saló Europeu de Farmàcia Infarma 2015, que se celebra al recinte Gran Via de Fira de Barcelona fins al dijous.

En una taula de debat en què també ha participat el gerent de Farmàcia i Medicament del CatSalut, Antoni Gilabert, Yagüe ha destacat que a causa d’aquesta caiguda pressupostària hi haurà “tensions” per poder pagar els nous tractaments, per la qual cosa ha instat les administracions a invertir en innovació farmacològica per evitar-ho.

Ha instat buscar estratègies per potenciar la innovació en fàrmacs, i ha afirmat que “l’important no és el preu, sinó el valor que tenen”, en relació amb els medicaments d’última generació que s’han incorporat fa poc al sistema, amb elevat cost i eficàcia, com el de l’hepatitis C.

Ha destacat que actualment hi ha més de 5.000 fàrmacs en desenvolupament clínic, sobretot en l’àmbit del càncer i l’Alzheimer, i ha definit el 2014 com un “bon any” per al sector, considerant que l’Administració de Medicaments i Aliments (FDA) ha aprovat 41 nous productes.

Per la seva banda, Gilabert ha destacat que la situació econòmica és “complicada”, i ha intercedit per compartir riscos amb les farmacèutiques i els centres d’investigació per poder fer-se càrrec del finançament dels tractaments innovadors.

GESTIONAR INCERTESES

Gilabert ha explicat que el CatSalut treballa amb tres incerteses quan té coneixement d’un nou fàrmac: “per quins pacients està indicat, quins resultats ofereix i de quina manera es pagarà”.

Sota aquestes tres premisses, el CatSalut intenta donar accés “a tots els pacients que necessitin” un fàrmac innovador, i per això busca la complicitat de la resta d’agents del sector, considerant els elevats costos.

Ha afegit que “no importa que un fàrmac sigui barat o car”, sinó que el que mou el CatSalut a finançar-lo és la seva relació entre el cost i l’eficàcia, que és la base del programa d’harmonització farmacoterapèutica que hi ha a Catalunya.

Font: aldia.cat

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La corrupción y el fraude en el sistema sanitario: cuánto nos cuesta y qué podemos hacer


Hace unos días nos hemos despertamos con la noticia en la SER sobre la denuncia de un facultativo del Hospital Gregorio Marañón acerca de la utilización de las instalaciones, personal y reactivos públicos para realizar pruebas a enfermos de centros privados. El fraude, en este caso, solo en 2014, podría ascender a 300.000 euros. Y aunque de momento el Hospital ha cerrado el caso, la investigación sigue abierta en la Inspección sanitaria.

Pero los casos de corrupción que conocemos esporádicamente en el sistema público de salud no son sino la punta del iceberg de un fraude más generalizado de lo que suponemos y que ocurre en todos los niveles de la organización sanitaria.

Como señaló un informe de la UE (a partir de ahora el Informe) en 2013, el sector de la salud es especialmente vulnerable a la corrupción debido a: (1) el alto grado de asimetría de información entre los proveedores del servicio y sus receptores; (2) la existencia de un gran número de actores con complejas inter-relaciones; (3) la elevada descentralización e individualización de los servicios que los hacen difíciles de estandarizar y controlar; (4) la opacidad de los precios, no sometidos a las reglas de la oferta y la demanda como otros bienes; (5) que el pagador no suele ser el beneficiario directo de los servicios de salud lo que implica una inevitable falta de control (el pagador no tiene forma directa de verificar que se presta el servicio y el cliente no tiene forma de saber si el proveedor ha facturado para un servicio que no recibió)

¿Alguien piensa que en un país campeón en corrupción política, en fraude fiscal o en estafas inmobiliarias, el sistema sanitario iba a ser una isla de moralidad? En un informe de Transparencia Internacional sobre la corrupción en los sistema de salud, se afirmaba:

El alcance de la corrupción (en los sistemas de salud) es, en parte, un reflejo de la sociedad en la que opera” (Savedoff, W. & Hussmann, K. 2006. ‘Why are health systems prone to corruption?’. Global Corruption Report, Transparency International.)

Pues bien, lamentablemente, nos tememos que el caso del Gregorio Marañón no es un caso aislado. Y los ciudadanos lo saben. En un EUROBARÓMETRO publicado en 2012, el 60% de los encuestados españoles consideraba que entre los profesionales de la sanidad pública se daba con frecuencia “el abuso de posiciones de poder para su beneficio personal“. Las percepciones de los españoles sobre la moralidad que impera en nuestro sistema sanitario público nos coloca, de hecho, en posiciones cercanas a las que tienen los ciudadanos de los países más corruptos de Europa como Grecia, Eslovenia, Hungría o Rumania, y muy lejos de las opiniones de daneses, holandeses o finlandeses.

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En el Informe de la UE ya señalado y titulado “Study on Corruption in the Healthcare Sector” de 2013 se consideraba que entre el 10 y el 25% del gasto de contratación pública para la provisión de tecnologías sanitarias y productos farmacéuticos se perdía en prácticas corruptas (ríanse ustedes del 3% catalán)

En Europa en el año 2012, el 17% de todo el gasto sanitario en la UE correspondió a medicamentos y el 7,5% a tecnologías sanitarias: en total unos 300.000 millones de euros, de los que entre 30.000 y 75.000 millones fueron sobre-costos debidos a prácticas corruptas. Casi nada.

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En el Informe de la UE se presentan algunos casos que pueden ser ilustrativos. Por ejemplo el escándalo de los sobornos de la compañía Smith & Nephew a los traumatólogos griegos durante más de una década, con más de 7 millones de euros, para que indicaran las prótesis de cadera y rodilla de la compañía (el distribuidor griego de Smith & Nephew justificó el sistema de soborno diciendo que los competidores estaban pagando tasas aún más elevadas en ese momento).

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¿Alguien piensa que esto no está ocurriendo hoy en día en España? (fraude tipo 3; ver Tabla 1 para la clasificación de los fraudes en los sistemas de salud dependiendo de los agentes implicados)

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Pues claro que pasa, solo que nos enteramos de algunos pocos casos aislados

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Porque el problema no es la existencia de corrupción sino la inexistencia de sistemas de control dentro de las organizaciones sanitarias como veremos.

Dos casos también ilustrativos son los ocurridos de manera masiva en los hospitales polacos durante la primera década del 2000. Philips Polonia entre 1999 y 2007 consiguió, por lo menos, 30 licitaciones mediante pagos a los profesionales sanitarios y funcionarios públicos de los centros sanitarios polacos para aumentar la probabilidad de que las ofertas públicas de venta de equipos médicos se adjudicarían a Philips. La compañía presentaba las características técnicas de sus equipos médicos a los profesionales que redactaban las condiciones de las licitaciones para que incluyeran las especificaciones en los contratos con lo que se incrementaba la probabilidad de que Philips ganara las ofertas. Cuando Philips ganaba, se pagaba a los profesionales y funcionarios implicados entre el 3% al 8% de la cantidad total del contrato. ¿Suenan raras en el contexto español estas prácticas? Me temo, de nuevo, que para nada.

logo_phillipsJohnson & Johnson, también en Polonia, sobornó masivamente a los empleados de más de 100 hospitales que formaban parte del proceso de decisión de compra entre los años 2001 y 2006: personal médico, de enfermería y matronas recibieron dinero disfrazado de servicios ficticios proporcionados a J&J (por ejemplo, cursos, simposiums y consultas) y en forma de viajes a los profesionales sanitarios a congresos y cursos internacionales.

johnson-johnson¿Alguien piensa que este tipo de fraude (tipo 2 según la clasificación de la UE) ) no ocurre en España cuando es sabido que la renovación tecnológica de los servicios clínicos hospitalarios depende, sobre todo, de los informes de los jefes clínicos o que la introducción de nuevos medicamentos en las farmacias hospitalarias o productos depende, en muchas ocasiones, de comisiones clínicas nada transparentes en sus decisiones y, desde luego, la mayoría de las veces, sin declaración de conflictos de interés de sus miembros?

Pero el demoledor Informe de la UE advertía, además de la corrupción existente alrededor de las compras de tecnología sanitaria o los medicamentos, de la prevalencia de los sobornos de los pacientes a los profesionales para obtener un trato de favor (fraude tipo 1). Al parecer estas prácticas de “coimas” económicas directas a los médicos son comunes en países del Este o Grecia pero, advertía el informe, de la elevada prevalencia de sobornos informales existentes en los países del Sur:

Los pagos informales a menudo se insertan en una cultura en la que los médicos asumen que tienen derecho a recibir “algo extra”. Esta creencia está especialmente viva en los países de Europa del Sur y hace que las políticas de lucha contra la corrupción sean más difíciles de instaurar porque estas sociedades no perciben los pagos informales como corrupción, sino como una práctica común” (p 59)

¿Es que no es corrupción adelantar a los “recomendados” en las listas de espera como pasa habitualmente en los hospitales públicos españoles? El informe también señalaba como un fraude tipo 1 la derivación de pacientes por parte de un médico desde el sistema público a su consulta privada (es considerado un tipo especial de soborno).

Otra forma de corrupción es la llamada en el Informe “abuso de poder” en la que se incluyen fórmulas corruptas como la “puerta giratoria” o la captura de políticas (cuando el regulado influye indebidamente en el regulador). Recientemente comentamos como la auto-regulación ética de las compañías farmacéuticas es un ejemplo perfecto de captura de políticas.

El Informe también señala la corrupción relacionada con el pago a proveedores de servicios sanitarios, tanto con tarifas infladas como por servicios no necesarios, no realizados o realizados con una muy deficiente calidad (fraude tipo 5). Las relaciones del sistema público de salud con los proveedores de salud privados (los sistemas de concierto) son especialmente subsidiarias de este tipo de corrupción.

El ejemplo del Informe es el conocido en Holanda como earwax-gate (algo así como el “caso cerumen”): un otorrinolaringólogo utilizaba para codificar la eliminación de cera del conducto auditivo un código tasado en unos 1000 euros porque incluía la realización de procedimientos que realmente no realizaba como la eliminación de pólipos. Un paciente se dio cuenta de que algo debía ir mal y realizó una denuncia al defensor del pueblo

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¿Alguien cree que en el descontrol existente sobre la facturación que realizan los hospitales concertados a las distintas Consejerías de Salud no existen abusos de este tipo? ¿Qué pensar, por ejemplo, del rapapolvo que le da el Tribunal de Cuentas al Servicio Murciano de Salud (SMS) acerca del des-control existente “tanto en el control de las derivaciones realizadas y el control de la facturación de la asistencia prestada“? ¿Cómo se puede permitir que, como afirma el Tribunal de Cuentas, en el SMS “no exista constancia documental de la realización de estudios y análisis comparativos del coste asociado a procesos quirúrgicos y diagnósticos llevados a cabo con medios propios, respecto a los precios facturados por los centros concertados”  o que “los procesos de fijación de tarifas no han venido acompañados de unos procedimientos normalizados que permitieran dejar constancia formal de las tareas de estudio, análisis y evaluación en la determinación de las tarifas“?  Es decir, el SMS como ejemplo: tarifas caprichosas y facturación fuera de control. ¿Es o no posible que detrás de este descontrol en la gestión de unos 145 millones de euros cada año exista pura y llanamente, además de incompetencia gestora, corrupción?

La última tipología de corrupción dentro del sistema de salud que señala el Informe es la de malversación de los recursos públicos (fraude tipo 6). Un ejemplo perfecto es el caso con el que abríamos esta entrada: la utilización de recursos públicos para provisión de servicios privados.

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La corrupción dentro de los sistemas sanitarios no es exclusiva de España o Europa. Un reciente artículo del The Economist titulado “Fraude en el sistema de salud: la estafa de los 272 mil millones” aludía al enorme fraude existente en el sistema de salud norteamericano: supone el 10% de todo el presupuesto sanitario público norteamericano -unos 98 mil millones de dólares al año- y llega hasta los 272 mil millones de dólares si consideramos todo el sistema de salud.

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Hace menos de un año un editorial del BMJ titulado “La corrupción: el sucio secreto de la medicina sale a la luz” y con este subtítulo “Los médicos tienen que luchar en contra de sobornos“, denunciaba la corrupción dentro de los sistemas de salud:

La salud es un sector de alto riesgo de corrupción. Las mejores estimaciones indican que entre el 10% y el 25% del gasto público mundial en salud se pierde por corrupción

El Editorial del BMJ enfatizaba la necesidad de buscar soluciones. Habría tres factores en juego: (1) la oportunidad de involucrarse en prácticas corruptas gracias a posiciones de poder en organizaciones con sistemas de supervisión inadecuados; (2) las presiones financieras sobre los funcionarios y médicos, y (3) culturas que racionalizan y aceptan la corrupción.

El Informe de la UE establece tres tipo de medidas anticorrupción:

(1) políticas y prácticas anti-corrupción genéricas (no específicas de los sistemas de salud) como el buen funcionamiento del sistema judicial o políticas y procedimientos objetivos y transparentes para la licitación de compra pública (medidas tipo 1)

(2) políticas y prácticas del sistema de salud (no específicamente anti-corrupción) como determinados sistemas de supervisión (medidas tipo 2)

(3) políticas y prácticas específicas del sistema de salud dirigidas a combatir la corrupción (medidas tipo 3)

Las medidas tipo 1 y tipo 2 serían, según el Informe, condición necesaria para luchar contra la corrupción dentro de los sistemas de salud pero no suficiente. La lucha efectiva contra la corrupción dentro de los sistemas de salud requerirá de medidas específicas adaptadas a las circunstancias y complejidad de los sistemas sanitarios.

Es decir, si esperamos que la justicia ordinaria y los débiles sistemas de control y supervisión existentes en nuestro sistema sanitario sean suficientes para prevenir y perseguir la corrupción es que somos realmente ingenuos.

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Como ejemplo de medidas tipo 1 se pone la UK Bribery Act (UKBA), la ley anti-sobornos vigente en el Reino Unido desde 2011 y que es considerada la mejor del mundo. Establece penas privativas de libertad de hasta 10 años y su aplicación es casi universal: solamente es necesario que se constate la situación de hecho sancionada por la UKBA por un individuo u organización que esté de algún modo relacionado con el Reino Unido.

Algo novedoso de esta ley británica es que , en su artículo 7, crea un nuevo delito que se aplica a cualquier organización que haya sido ineficaz en prevenir que personas relacionadas con ella cometan actos de soborno o corrupción para su beneficio. Como principio general, una organización no será responsable por casos particulares de cohecho, solo cuando demuestre que ha tomado medidas adecuadas para evitarlos. Será la organización (pública o privada) quien deberá probar que ha implementado los mecanismos apropiados para evitar la corrupción en cada caso.

La consideración de qué son procedimientos adecuados preventivos de sobornos tiene que ver con seis principios generales: 1) Proporcionalidad (Proportionality); 2) Compromiso de Alto Nivel (Top Level Commitment); 3) Valoración de Riesgo (Risk Assessment); 4) Debida Diligencia (Due Diligence): la entidad aplicará procedimientos de due diligence, determinando el riesgo en relación a las personas que desarrollan o desarrollarán servicios a nombre de la organización (conocer exactamente con quién la organización está tratando ayudará a protegerla de personas que pueden resultar poco confiables); 5) Comunicación (Communication): las compañías deben asegurarse que sus políticas antisoborno son conocidas tanto interna como externamente, 6) Monitorización y Revisión (Monitoring and Review).

Además regula la hospitalidad ya que “muchas veces la hospitalidad puede ser el paso previo al soborno, o incluso una mera coartada para él. Es por ello que las autoridades se fijarán, para efectos de determinar si estamos en terreno de la hospitalidad de buena fe o en el soborno, en el nivel de hospitalidad ofrecida, la forma en que fue proporcionada y el grado de influencia que ella produjo en la persona que debía tomar una decisión”. Impresionante

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GSK ya ha sufrido esta implacable ley, aunque los delitos fueron cometidos en China

El Informe de la UE pone también ejemplos de buenas prácticas en la lucha específica contra la corrupción en los sistemas de salud (medidas tipo 3).

En Bélgica existe desde 2004 una política proactiva de lucha contra el fraude en el sistema de salud dirigido por el Departamento de Evaluación y Control Médico  (DGEC). Los resultados no se han hecho esperar: se han recuperado unos 4,5 millones de euros al año y otros 1,5 millones de euros se han recaudado en forma de multas administrativas impuestas por DGEC.

En Francia existe desde 2005, un Directorio de Prevención del Fraude dentro del sistema sanitario público. Sus resultados son también espectaculares: solo en el año 2010,  219 sentencias de cárcel, 46.280 días de suspensión del derecho a practicar la medicina; 240 suspensiones permanentes de la licencia para la práctica médica; 217 notificaciones de sanciones financieras por un importe de 45 millones de euros y 361
notificaciones por pagos indebidos con multas que ascienden a un total de de 36 millones de euros. Una investigación específica destinada a evitar la prescripción injustificada de medicamentos supuso un ahorro de 400 millones de euros. El fraude evitado por las actuaciones de este Directorio se ha calculado que suma 150 millones de euros en 2010; 138 millones en 2009; 132 millones en 2008; 126 millones en 2007 y 91 millones en 2006.

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Desde 2011 funciona también un organismo específico dentro de NHS, llamado National Health Service Protect. Aparte de muchos otros tipos de delitos, el organismo persigue el fraude, la corrupción y
acciones ilegales como la fijación de precios. Como novedad se ha introducido la  NHS Fraud and Corruption Reporting Line, un servicio que permite, mediante una llamada telefónica y respetando el anonimato si lo desea, informar de sospechas de fraude. Durante los años 2011-2012, han sido devueltos al NHS pagos ilícitos que suman 2,7 millones de libras esterlinas y se ha recaudado en forma de multas unos 172.360 libras. Se calcula que la actividad antifraude ha conseguido evitar un sobrecosto de hasta 3,6 millones de libras. La línea telefónica recibió 959 denuncias de las que el 80% fueron investigadas.

Recientemente hemos visto como la autoregulación de la industria farmacéutica en relación con las prácticas comerciales impropias es muy deficiente, al analizar los dos mejores modelos, el sueco y el británico. El análisis del Código de Buenas Prácticas de Farmaindustria, cuya actualización de 2014 fue anunciada a bombo y platillo como el inicio de la transparencia, no es más que una iniciativa trucada ejemplo de captura de políticas. La auto-regulación no es suficiente para modular las prácticas comerciales impropias

En este sentido, el Informe señala la Sunshine Act norteamericana como un ejemplo de buena práctica y alaba las iniciativas francesa y holandesa que van en esa dirección. En diciembre de 2011, Francia adoptó una legislación similar, la llamada Ley Bertrand, cuyo Decreto se publicó el 22 de mayo de 2013, Esta ley requiere que las empresas declaren las relaciones con las instituciones sanitarias y profesionales a partir del 1 de junio de 2013. La información será recogida en un sitio web público. El desarrollo real de esta normativa no está siendo, sin embargo, adecuado, como ya hemos comentado.

En 2012, el organismo auto-regulador de la industria que evalúa la publicidad de los medicamentos en Holanda puso en marcha, junto con el Ministerio de Salud, una iniciativa independiente que consistía en crear una base de datos que para divulgar los vínculos financieros existentes entre la industria farmacéutica y los profesionales médicos.

La iniciativa anti-fraude más completa es sin embargo la norteamericana. En el año 2009 se inició la Health Care Fraud Prevention and Enforcement Action Team, de máximo nivel político. Para entender la relevancia, es como si en España, la iniciativa contra el fraude y la corrupción dentro del sistema de salud estuviera liderada por el fiscal general del Estado y el ministro de sanidad. Ya hemos comentado algunas de sus iniciativas. Sus objetivos:

– Coordinar los recursos en todo el gobierno para ayudar a evitar despilfarro, el fraude y el abuso en los programas de Medicare y Medicaid.
– Acabar con las personas y las organizaciones que abusan del sistema y cuestan a los estadounidenses miles de millones de dólares cada año.
– Reducir los costos de la atención de salud y mejorar la calidad evitando que los estafadores se aprovechen de las personas a través del Medicare y Medicaid.
– Poner de relieve las mejores prácticas por parte de proveedores y organizaciones dedicados a terminar con despilfarro, el fraude y el abuso en el Medicare.

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El editorial del BMJ estimaba que la corrupción le costaba a los sistemas públicos de salud una cantidad de dinero que estaría entre el 10% y el 20% de todo su presupuesto. Es decir, en España, asumiendo unos 58.000 millones de euros dedicados cada año a financiar la sanidad pública, la corrupción puede estar costándonos entre 5.800 y 10.000 millones de euros al año (para contextualizarlo, la trama Gürtel podría haber supuesto, en su conjunto, un desfalco de 120 millones; y todas las tramas juntas no suman más de 9000 millones de euros).

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¿Podemos permitirnos seguir mirando haca otro lado? ¿Algún partido político ha puesto la lucha contra el fraude y la corrupción en el sistema sanitario como un objetivo específico prioritario?

El editorial del BMJ terminaba:

“Los médicos han mirado hacia otro lado durante demasiado tiempo por miedo, letargo o la complicidad. Es el momento de reflexionar y sentirnos responsables”

Fuente: nogracias

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Un filósofo tiene una cita con la parca


Jesús Mosterín nos cuenta su experiencia y especula con la posibilidad de tener una entrevista con la muerte.

Si pudiera tener una entrevista con la muerte, no le pediría la inmortalidad ni la vida larguísima, sino que me dejase decidir el momento de la cita inevitable. Pero, por ahora, no tengo ganas de morirme

EDUARDO ESTRADA

Todos tenemos una cita con la parca, pero no sabemos cuándo. La longevidad es en gran parte hereditaria. A ojo de buen cubero, la edad alcanzada por nuestros padres nos da una primera idea de lo que podemos esperar vivir nosotros en ausencia de accidentes, infecciones y sorpresas. Tanto mi padre como mi madre vivieron 90 años, así que pensaba que esa era la edad de mi cita con la parca. Pero hace unos meses se produjo una sorpresa.

Ya había hecho examinar mi genoma individual por la empresa 23andMe, escupiendo en un botellín enviado por ellos y devolviéndolo a California para su análisis. Aparte de comprobar curiosidades como mi porcentaje de genes de neandertal (un 3%), me enteré de que tenía una predisposición genética tres veces superior a la habitual a padecer trombosis de vena profunda, debida a la presencia de una variante (mutación G20210A) del gen de la protrombina que incrementa la probabilidad de la formación de trombos. Y, en efecto, este verano tuve una trombosis en la pierna izquierda, alguno de cuyos trombos dio lugar a una peligrosa embolia pulmonar. Esta embolia puede afectar a una arteria pulmonar y causar la muerte, que, en mi caso, de haberse producido, habría sido una muerte anunciada. La sorpresa mayúscula vino de un riesgo no previsto en los genes. Me ingresaron en el servicio de urgencias del hospital del Sagrado Corazón de Barcelona, donde me hicieron todo tipo de pruebas diagnósticas que, aparte de confirmar la embolia, detectaron lo que resultó ser un inesperado tumor en el pulmón izquierdo. Nunca he fumado, por lo que no se me había ocurrido pensar en un posible cáncer de pulmón, el que más gente mata.

El tumor y el lóbulo inferior izquierdo que lo contenía me fueron limpiamente extirpados por el cirujano Laureano Molins y su equipo. Una vez analizado, resultó ser un tumor muy raro, un mesotelioma bifásico, un tipo de cáncer producido por la exposición al amianto. El contacto con amianto facilita la inhalación de fibras minerales de asbesto, que acaban en la pleura, donde permanecen muy largo tiempo en estado de latencia, hasta que provocan algunas mutaciones en las células de la pleura que dan lugar al mesotelioma, palabra que significa cáncer del mesotelio. La pleura es un tipo especial de mesotelio que recubre los pulmones.

¿Cuándo estuve yo en contacto con amianto? Hace seis décadas, durante dos veranos que pasé en Begoña, barrio bilbaíno entonces arbolado y lleno de casitas y algunas pequeñas fábricas; nada que ver con la Begoña actual. En concreto, junto a nuestra casa había una modesta fábrica de amianto, que producía material aislante e ignífugo. Por sus puertas siempre abiertas entrábamos los chavales de vez en cuando a jugar. El amianto no se prohibió en España hasta 2002. Además, pasé el curso 1992-1993 en el Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT (junto a Boston), ubicado en un destartalado barracón cuyas paredes estaban rellenas de amianto. El resto del MIT contaba con edificios modernos y bien construidos y la dirección quería echar abajo el decrépito edificio, pero Noam Chomsky se oponía, ya que apreciaba la estética pobre y casi guerrillera del cochambroso barracón. De todos modos, más adelante fue derribado con todo cuidado (por el amianto) y ahora ha sido sustituido por un edificio sólido y vanguardista.

La relación entre el asbesto o amianto y el mesotelioma no se descubriría hasta los años sesenta. La esperanza media de vida de los pacientes detectados con mesotelioma bifásico es de solo seis meses. En mi caso, la resección del tumor fue exitosa y tras la operación no se detectaron metástasis ni ganglios linfáticos afectados. De todos modos, el oncólogo insistió en someterme, por si acaso, a una quimioterapia de tres meses que acabo de completar. Las últimas pruebas apuntan a que estoy curado. Por tanto, parece que la parca, que me había hecho señas, de momento ha pasado de largo. La cita ha quedado aplazada.

Algo del tiempo que he perdido para otras actividades lo he empleado en pensar sobre la vida y la muerte. La cercanía de la parca cambia nuestra perspectiva. Muchos asuntos pierden gran parte de su presunta importancia y urgencia, mientras que otros requieren nuestra atención. En ningún momento he sentido miedo a la muerte. Lo que me ha preocupado es que la enfermedad estropease mi calidad de vida o la de mis seres queridos. Temía que la trombosis dañara mi capacidad locomotora, pero la vena afectada ha recuperado su flujo sanguíneo normal. Temía que el cirujano decidiese extirparme todo el pulmón izquierdo, y se lo dije, pero afortunadamente bastó con reseccionar el lóbulo inferior. Así, he conservado cuatro de los cinco lóbulos, es decir, unos cuatro de los cinco litros de capacidad pulmonar total anterior, más de lo que uso en la respiración normal, ya que no practico deportes de competición. Temía que la quimioterapia me produjese dolores y vómitos, pero eso no ha ocurrido. Así que estoy agradecido por el buen cuidado y tratamiento que he recibido y contento por haber sorteado los riesgos que me amenazaban.

Podría haberme muerto ya. Y en algún momento me moriré. Espero no morirme demasiado pronto, pues todavía tengo proyectos que realizar; pero también espero no morirme demasiado tarde, después de una etapa de sufrimiento inútil. Por ahora, no tengo ganas de morirme. Pero tampoco tengo la intención insensata de vivir el mayor tiempo posible, por grande que sea el deterioro físico o la incapacidad intelectual. En la película de Ingmar Bergman El séptimo sello, Max von Sydow juega al ajedrez con la muerte. Si yo pudiera tener una entrevista con la parca, no le pediría la inmortalidad ni la vida larguísima, sino que me dejase a mí decidir el momento de la cita inevitable, comprometiéndome a no abusar de este derecho, sino a invocarlo solo en el momento oportuno. La muerte que yo preferiría sería el suicidio sereno y asistido. En Francia se tramita ahora la ley para permitir algo tan elemental como que los enfermos terminales puedan elegir ser dormidos hasta la muerte. Esta propuesta ha provocado la oposición crispada de grupos de presión fundamentalistas cristianos, judíos y musulmanes, anclados en un mundo conceptual de tabúes y supersticiones.

Todos los seres vivos somos configuraciones efímeras de las partículas de que estamos hechos, pompas de jabón, fogonazos fugaces, olas en el océano inmenso de la realidad. Biológicamente, y como ya sabía Aristóteles, la única posibilidad de sobrevivir a la muerte, aunque muy provisionalmente, es la reproducción. Nuestros genes siguen su camino en nuestros descendientes (los míos, en mis siete nietos), pero ese es su camino, no el nuestro, e incluso este linaje tiene los días contados. Subjetivamente, la vida es formidable y maravillosa en la medida en que tenga componentes formidables y maravillosos. Cuando ya no los tiene en absoluto, sino todo lo contrario, la vida puede convertirse en una farsa sin sentido cuya única solución es la muerte. La muerte del organismo es valorativamente neutral; no tiene nada de bueno ni de malo. Y es lo más natural del mundo.

Jesús Mosterín es filósofo

Fuente: El País

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