El proceso de privatización del Hospital Clínic de Barcelona: un largo concierto para sordos y ciegos


Plataforma #tancadaclínic

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Visto en Rebelión

1. Introducción

El Hospital Clínic de Barcelona es el paradigma de lo que se ha venido llamando la “vía lenta” del proceso de privatización del sistema sanitario público en España (1), que, a diferencia de lo acaecido por ejemplo en la Comunidad de Madrid, donde se implementaron transformaciones de forma abrupta, es el modelo que se ha seguido en Catalunya desde hace más de treinta años. En el caso del Clínic, veremos cómo el solapamiento de una titularidad pública compartida y una gestión mixta con actividad parcial privada y la introducción paulatina de elementos de mercantilización en los ámbitos asistencial, de investigación y académico, han revestido al centro de la condición de “objeto deseado” del que sacar provecho económico y legitimidad profesional para acceder a las tan bien conocidas, a estas alturas, “puertas giratorias”. Es innegable que gozar del prestigio de haber sido el centro pionero en trasplantes, ser referencia en técnicas quirúrgicas no invasivas o el mejor centro hospitalario del estado en investigación biomédica, sin olvidar la asistencia a ciudadanos “ilustres” como Juan Carlos de Borbón o Esther Koplowitz, hacen del Clínic una mercancía fácilmente vendible y una tentación para todo empresario.

Todo ello será comentado con mayor detalle a lo largo de este artículo, pero antes conviene exponer sucintamente el desarrollo histórico del hospital para entender mejor cuáles han sido los hitos en su organización y gestión que explican las actuales circunstancias.

2. Cambios en la organización y titularidad del Hospital Clínic que han abocado a la situación actual.

La construcción del edificio cuya localización en el Ensanche de Barcelona ocupa hasta hoy el Clínic data de 1906, estuvo desde su inicio vinculado a la facultad de medicina de la Universitat de Barcelona, que sigue siendo propietaria del terreno y gran parte del patrimonio arquitectónico del hospital. Por aquel entonces era un hospital dedicado fundamentalmente a la atención de pacientes pobres, en el que los médicos no cobraban por su trabajo y la labor de enfermería era llevada a cabo por monjas. El Dr Valentí Carulla, abuelo del Dr Valentí Fuster, cardiólogo eminente y anterior presidente de la World Heart Federation, convenció a la administración contemporánea de invertir en recursos para optimizar el tratamiento de sus pacientes, logrando avances notorios. Durante la guerra civil, el servicio de urgencias del Clínic, a cargo del Dr Moisés Broggi, fue el único que permaneció abierto en Barcelona. La organización posterior del hospital correspondió a la estructura clásica en cátedras, centradas en grandes personalidades médicas, muy jerarquizadas y atomizadas. Ello no impidió que en el Clínic se llevaran a cabo por primera vez en España trasplantes de riñón, médula ósea y páncreas.

La vocación del hospital fue eminentemente asistencial hasta finales de los años setenta, cuando, tras una relativa apertura del sistema de contratación inducida por un intenso movimiento de protesta de los facultativos en 1971, tomaron las riendas Cristóbal Pera, Ciril Rozman y Miguel Asenjo, que agruparon servicios y crearon la figura del director técnico, enfatizando la “gestión clínica” del centro, que tanta importancia ha tenido en su devenir. Poco después, se introdujo la figura del director médico, que ocupó durante largos años Joan Rodés, a quien nombraremos más adelante. En esos años se creó el Comité de Delegados Médicos, que hasta día de hoy sigue siendo el único órgano sindical para los facultativos y cuya medida inicial fue establecer el convenio colectivo para los médicos. Asimismo, el sindicato creó los premios de fin de residencia y los años sabáticos dedicados a la investigación en centros extranjeros. Sólo a partir de los años ochenta, con la creación del Sistema Nacional de Salud y la Ley General de Sanidad, se inicia el proceso de profesionalización del personal de enfermería y su sindicación, así como el de otros colectivos de profesionales sanitarios. Se puede comprender fácilmente por qué hasta la fecha, la fragmentación entre compañeros ha sido la norma de la actividad laboral.

La reorientación del hospital hacia una vertiente investigadora se fue dando durante los años ochenta, teniendo como punto álgido la creación en 1989 de la Fundació Clínic per a la Recerca Biomèdica, cuyo objetivo principal es forjar alianzas empresariales y conseguir financiación pública o privada para la investigación. La creación del Institut d’Investigacions Biomèdiques Pi i Sunyer (IDIBAPS) culmina el proceso de consolidación como centro investigador de referencia.

En cuanto a la actividad privada, en 1989 se creó CrioBarna, el precursor de Barnaclínic, que se constituyó en 2001. En 1994 inició su actividad la Transplant Services Foundation, fundación “sin ánimo de lucro” que, sin embargo, antes de que la Generalitat decretase su disolución y traspaso de funciones al Banc de Sang i Teixits (BST) en 2012, había facturado varios millones de euros a través de participaciones de Barnaclínic (2).

La titularidad del Clínic ha sufrido diversos cambios a lo largo de su historia, lo que, no obstante, no ha afectado a su carácter público hasta fechas recientes. Desde su fundación hasta 1952 el hospital se financió a partir de ingresos provenientes del Estado, la Diputación, el Ayuntamiento y la llamada “caridad privada”. Debido a su crecimiento, los gastos y con ello el déficit, aumentaron considerablemente. Por ese motivo, a principios de la década de los cincuenta un Decreto de la Presidencia del Gobierno aportaba una posible solución: transformar el Hospital Clínic en “Clínic i Provincial”, añadiendo a sus funciones de docencia, práctica e investigación las de beneficencia que debería haber ejercido un inexistente hospital provincial (3). En ese momento se creó una Junta de Patronato presidida por el gobernador civil de Barcelona y con el presidente de la Diputación y el rector de la Universidad como vocales, pasando a ser un rara avis entre las entidades de derecho público. En 1983 el Hospital Clínic devino en hospital concertado, pero con un concierto diferente (con tarifas y pagos mucho menores) que pretendía aprovechar el sistema de subvenciones, y se integró a la XHUP (Xarxa d’Hospitals d’Utilització Pública). Sin embargo, la deuda aumentaba y en ese momento empezó a funcionar la “sociovergencia” en el ámbito de la sanidad, aprovechando las transferencias en salud a Catalunya para poner las bases de la futura privatización. En la década de los noventa, el patronato estaba en manos de profesionales afines alPSC, quienes tuvieron que ponerse de acuerdo con CiU, ya gobernando la Generalitat, para poner en marcha el Plan de Actuación, que debía resolver la financiación del hospital y la definición del nuevo patronato, que incluiría ala Generalitat. Mientras tanto, la deuda del Clínic por el impago de cuotas al Estado estaba provisionada en las cuentas de éste como «no cobrable» (3). Las propuestas de solución del Plan de Actuación eran modificadas constantemente, en función del interlocutor de turno de la Generalitat. Tampoco se había llegado a un acuerdo entre las instituciones sobre el tipo de entidad (Consorcio, Fundación, etc.) y la composición del futuro Consejo de Administración del hospital. En 2003 el gobierno catalán avanzó en su proyecto de “Modelo Sanitario Catalán”, que pretendía el control directo de los hospitales concertados, introduciendo cargos políticos en sus órganos de gobierno. En 2009 finalizó el proceso de transferencias del Estado a la Generalitat, por lo que el primero “condonaba la deuda” que tenía el Clínic y dejó de formar parte del patronato, que quedó constituido teóricamente por representantes de la Generalitat, la Universitat de Barcelona y trabajadores del hospital. De facto, seguía formado por una camarilla de menos de 12 personas pertenecientes a la“aristocracia médica” del hospital y altos cargos políticos con evidentes conflictos de interés. Por aquel entonces, siendo el director general del Clínic Ramón Belenes (PSC), actualmente director de innovación de IDC Salud (antes Capio) tras su cese en 2011, se firmó una “alianza estratégica” con el Hospital Sagrat Cor, que poco después sería adquirido por la propia IDC Salud (4). En 2013 se trató de privatizar la gestión del hospital, atrayendo a capitales extranjeros y tomando como patronesa la John Hopkins University (EEUU) y al Karolinska Hospital de Estocolmo (5), pero el proceso se frenó debido a que la presión ciudadana forzó al Parlament, a pesar de que el Dr Antoni Trilla, director de calidad del hospital y también presidente del Consejo de Administración de la Agencia de Información, Evaluación y Calidad en Salud de la Generalitat, consideraba que el proceso era transparente e intachable (sic). Actualmente está en marcha otro intento de privatización encubierta con el formato de consorcio público (regido por derecho privado).

3. La élite médica como palanca privatizadora.

Sueldos y organización alucinantes en el Hospital Clínico de Barcelona. Articulo de Alfons Quintà.

Desde que a finales de los años setenta se abogó por la“gestión clínica”, es decir, poner el poder de decisión y planificación en manos de un grupo reducido de médicos, los esfuerzos por legitimar un modelo de financiación basado en la colaboración empresarial, introduciéndose de manera progresiva plataformas en manos de holdings y compañías farmacéuticas, se han multiplicado. El proceso de cambio organizativo se vio fuertemente impulsado en el año 1995 con el diseño e implantación del Proyecto Prisma, realizado en colaboración con una empresa consultora privada (Coopers & Lybrand) (6). Desde entonces, estas “cabezas visibles” se han pronunciado incansablemente en todos los foros a los que han podido acceder (7). Fomentan un modelo de asistencia altamente compleja, muy especializado, olvidando la prevención y la atención primaria y por tanto promoviendo las desigualdades en salud desde su concepción. Paradójicamente, el actual director general del hospital, Josep Maria Piqué, lleva años predicando que “ya no podemos pagarlo todo a todos, eso está claro” (8), como si se tratase de una verdad científica, no ideologizada, y obviando los estudios serios que demuestran que la sanidad privada no mejora los resultados clínicos ni la eficiencia, sino todo lo contrario (9-11). En Catalunya estamos a la espera de conocer los resultados del estudio impulsado por múltiples plataformas en defensa de la salud pública y coordinado por el profesor Joan Benach del Grupo de Investigación en Desigualdades en Salud (GREDS-EMCONET) acerca del impacto de las políticas de austeridad y privatización (12). No se esperan resultados alentadores para la salud pública.

Los conflictos de interés, las relaciones opacas y las puertas giratorias han sido la norma en todo momento desde que se adoptó el nuevo modelo de gestión. Un claro ejemplo es el de Ramón Belenes, citado más arriba, pero también podemos citar el de Joan Rodés, antiguo director general del Clínic, recientemente galardonado con la Medalla de Oro de la Generalitat, y a la sazón director del Plan Estratégico Nacional para el Abordaje de la Hepatitis C, que es a su vez Presidente Científico de la Fundación Pfizer, compañía farmacéutica que tuvo en el mercado fármacos para tratar la hepatitis C, y se vio involucrado en la quiebra de la fundación Instituto de Alta Tecnología del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona, que tras ser presentada como modelo de éxito de la colaboración público-privada, en 2011 solicitó concurso de acreedores dejando un agujero superior a los cinco millones de euros. El peritaje judicial confirmó el trasvase de recursos de la fundación al holding privado CRC Corporación Sanitaria (13). Otro caso es el de Xavier Pomés, presidente del patronato del Clínic desde 2011 y a la vez presidente de la Fundación de Gestión del Hospital de Sant Pau y delegado de la Curia general de la Orden Hospitalaria de Sant Joan de Déu (14).

Estos altos cargos, con sueldos superiores a los 150.000 euros anuales (2), propugnan un modelo en el que la actividad privada en el seno de la pública (Barnaclínic), los “regalos” hechos por pacientes “benefactores” (como el Edificio Esther Koplowitz) o las colaboraciones “altruistas” (como la que se lleva a cabo en el centro de investigación de malaria en Mozambique a cargo de Pedro Alonso con la Bill & Melinda Gates Foundation y GlaxoSmithKline) son la única manera de compensar la supuesta ineficiencia del sistema público.

En las últimas semanas, el “caso Barnaclínic” ha captado el interés de los medios de comunicación, después de que, tras la demanda interpuesta por la patronal Asociación Catalana de Entidades de Salud (ACES) en julio de 2014 (15), que acusaba a la Barnaclínic de competencia desleal, se aprobó con los votos a favor de todos los grupos excepto la abstención de CiU el cese cautelar de la actividad. Sin embargo, el conseller de Sanidad Boi Ruiz desoyó tal dictamen y limitó las medidas a una investigación por parte del Servicio Catalán de Salud (16). Desde entonces, el director general, Dr Piqué, se ha dedicado enérgicamente a desmentir que existan conflictos éticos por el uso simultáneo de recursos, espacios y personal, la asistencia a pacientes sin cartilla sanitaria mientras se les deniega a los que no pueden pagar o la priorización en las listas de espera, mientras repetía sin tregua que los beneficios de Barnaclínic revierten en su totalidad en la parte pública del hospital (17). Sin embargo, los datos desmienten tales afirmaciones. El informe de la sindicatura de Comptes sobre la actividad de Barnaclínic del año 2009 demostraba que el ente privado arrastraba una deuda para con la parte pública de más de 150.000 € (18) y recientemente se ha publicado que la deuda ascendía a más de 1.200.000 € a finales de 2013 (19). Por mucho que se esmeren los insignes investigadores en defender que Barnaclínic es el tipo de colaboración público-privada que nuestro país necesita para afrontarla crisis económica (20), la verdad es terca y se mantiene ahí, esperando a ser desvelada muy a pesar de sus intereses (en el caso del artículo citado, el último firmante ha sido director médico de Barnaclínic y es el jefe de medicina interna -¡y no declara conflictos de interés!-).

4. El imbricado proceso de austeridad-privatización.

Se cierran qurófanos y especialidades para ahorrar dinero (¿?) y se derivan los enfermos a la privada.

La característica más resaltable del proceso privatizador de la sanidad en Catalunya es sin duda lo subrepticio de su implementación. Aunque en el último año se han acelerado los tempos para poder dejarlo “atado y bien atado”, sin que haya retorno posible, antes de las próximas elecciones autonómicas, en general las medidas privatizadoras se han aplicado mediante estrategias legales refinadas y aludiendo a la inevitabilidad de tales medidas debido a la crisis económica, cuando no a las “imposiciones del Gobierno central” (cabe recordar que los recortes en sanidad se iniciaron en Catalunya antes que en cualquier otro lugar del Estado español por iniciativa del ejecutivo de Artur Mas). La estrecha participación entre políticos, empresarios, gestores, juristas y medios de comunicación (sin ir más lejos, el pasado jueves 5 de marzo, la televisión pública catalana, TV3, emitió un debate sobre sanidad donde todos los invitados habían sido seleccionados para dar una visión unilateral: “se está haciendo lo correcto”) ha permitido que los acuerdos hayan pasado relativamente desapercibidos para la ciudadanía. Hasta que la gente ha empezado a sufrir las consecuencias en primera persona.

En el caso del Clínic, entre el 2011 y el día de hoy se han cerrado más del 10% de quirófanos y unas 150 camas, mientras no se renovaba el contrato a muchos profesionales y muchos otros se iban al extranjero. Mientras tanto, siguiendo con la “alianza estratégica” con IDC Salud se envía un mínimo de 11 pacientes diarios desde urgencias al Hospital Sagrat Cor, se destina a cirujanos (vasculares, cardíacos y traumatólogos, en su mayoría jóvenes que al manifestar su rechazo fueron “acallados” por el Comité de Delegados Médicos y amenazados con sanciones desde la Dirección Médica) a operar los pacientes que se habían quedado en lista de espera por el cierre de quirófanos en el Clínic a ese hospital y el Hospital General de Catalunya, también de IDC Salud. El proceso de transferencia de recursos y pacientes a hospitales del gigante monopolista ha recibido un espaldarazo con la aplicación del plan de Reordenación Asistencial y Territorial (RAT), que ha sido la herramienta perfecta para desproveer los hospitales concertados de la XHUP y nutrir opíparamente a los centros privados. El área de influencia del Clínic, que hasta su aplicación era de más de medio millón de habitantes, ha pasado a ser la mitad, repartiéndose entre el Sagrat Cor y el Hospital Platón, ambos privados, la otra mitad. El Clínic sigue siendo referencia para asistencia de alta complejidad (evidentemente más cara), que incluye los reingresos de los pacientes que se complican tras las altas precoces en los otros dos centros, la derivación desde estos centros de pacientes a los que se les termina la cobertura privada o la hospitalización a domicilio de los pacientes que ya han sido “rentabilizados” en ingresos cortos en dichos hospitales. Hay quien dice que nos estamos aproximando al modelo norteamericano de sanidad, pero es peor: en este caso el negocio es redondo y éticamente mucho más reprobable, dado que el estado es el principal cliente de los centros privados, pagando más por cama/día o procedimiento de lo que pagaría manteniendo los recursos públicos. El RAT está conllevando a su vez que miles de pacientes pierdan sus especialistas y sean remitidos a atención primaria, donde en muchos casos no reciben la atención adecuada por falta de tiempo y de medios; que otros muchos sean derivados a centros privados para completar programas de fisioterapia y rehabilitación, para poder operarse sin esperar una infinidad de meses, etc. Ello es posible, evidentemente, porque los que toman las decisiones en la administración pública tienen claros intereses en el lucro privado. IDC Salud facturó más de un 100% más a la Generalitat de 2012 a 2013 (más de 127 millones de euros).

5. Mecanismos de silenciamiento y atomización de los trabajadores del Clínic.

El hospital Clínic quiere enviar a sus médicos a operar a la privada

Se ha explicado más arriba que las peculiaridades sindicales y de gestión han otorgado al estamento médico un papel preponderante en el Hospital Clínic. Sin embargo, debe aclararse que aproximadamente la mitad de los médicos del centro están en un evidente estado de precariedad laboral, sin capacidad de participación ni decisión en los órganos de dirección. La tasa de renovación de plantilla en los últimos treinta años es menor del 5% anual, lo que lleva a una situación en la que los médicos más mayores o bien comulgan con la dirección o bien llevan tanto tiempo callando que no dejan de hacerlo ahora. Una encuesta de 2007 revelaba que un porcentaje muy bajo de los trabajadores jóvenes se sentían de acuerdo con la dirección institucional, mientras el grado de aquiescencia en la franja etaria superior era mucho más elevada (6). Ello significa, claro está, que la renovación entre los jóvenes es elevadísima: premios de fin de residencia (dos pagos separados por seis meses sin cotización ni cobertura legal que fuerza a los especialistas recién terminados a solicitar el subsidio por desempleo), contratos temporales, guardias sueltas, turnos alternos. Sólo los temerosos y los complacientes se quedan (no es inhabitual que tanto entre el personal médico como en enfermería haya trabajadoras sin contrato fijo después de más de 15 años de trabajo en la institución). Además, tanto por las características organizativas como por una ley no escrita institucional, se ha alimentado la separación y confrontación entre todos los profesionales sanitarios, generando una auténtica guerra de clases endogámica: médicos vs. enfermeras; enfermeras vs. auxiliares o camilleros; médicos de staff vs. médicos precarios, etc. El ejemplo más reciente es la intención de constituir una especie de consejo de sabios, el grupo de conocimiento clínico, que en boca de sus ideólogos, tiene la vocación de“retener el talento” (como los pluses de Barnaclínic), pero que en realidad está formado por los mismas personas que actualmente están en la esfera de la junta del patronato, con la excepción de la directora de enfermería, y será el núcleo directivo del nuevo consorcio.

La consecuencia de todo ello es que los grados de insatisfacción y malestar laboral son muy elevados en el que es en teoría uno de los mejores hospitales de Europa y a la vez la reivindicación y organización frente al proceso de privatización del hospital entre los trabajadores es prácticamente inexistente porque el miedo y los intereses los paralizan. Aun así, los artífices de la privatización del Clínic se olvidan de que la calidad del centro depende de sus trabajadores, que no han gozado nunca de las condiciones de sus colegas europeos. Llegará el momento en que ni trabajadores ni ciudadanos tolerarán más este hospital, pues su calidad ya cae en picado, y entonces ningún maquillaje será suficiente para mantener su imagen.

Bibliografía:

1. M. Sánchez Bayle. Observatorio de Salud 2: “La sanidad en la encrucijada”. Mientrastanto. 2012. http://www.upf.edu/greds-emconet/_pdf/observatoriosalud2.pdf

2. A. Quintà. Sous i organització al·lucinants en el Clínic. Crònica global, 21 de octubre 2013. http://www.cronicaglobal.com/ca/notices/2013/10/sous-i-organitzacio-al-lucinants-en-el-clinic-1636.php

3. J. Grau. La privatización del Clínic. The economy Journal, 16 de Noviembre 2012. http://www.theeconomyjournal.com/es/notices/2012/11/la-privatizacion-del-clinic-66565.php

4. J. Mumbrú. La CUP denuncia la privatització oculta del Clínic des del 2009. El diario.es, 1 de octubre 2013. http://www.eldiario.es/catalunyaplural/politica/CUP-privatitzacio-lHospital-Clinic-beneficiada_0_181282043.html

5. A. Quintà. Aceleración de la privatización del Clínic. El Debat, 18 de enero 2013. http://www.eldebat.cat/cat/notices/2013/01/acceleracio_de_la_privatitzacio_del_clinic_105177.php

6. Informe de Investigación de la Universitat Oberta de Catalunya. Modernització tecnològica, Calvi organitzatiu i servei als usuaris en el sistema de salut de Catalunya. 2007. http://www.uoc.edu/in3/pic/cat/pdf/pic_salut_volum2.pdf

7. J. Rodés, D. Font, A. Trilla, JM. Piqué y Ramon Gomis. El futuro de la gestión clínica como consecuencia del progreso cientifico técnico en biomedicina. MedClin (Barc). 2008;130:553-6.

8. Ana Macpherson. Entrevista a Josep Maria Piqué. La Vanguardia, 31 de diciembre 2011.vanguardia.com/salud/20111231/54243496116/josep-maria-pique-muchos-hospitales-siguen-organizados-como-en-los-anos-50-no-han-evolucionado.html

9. S. Basu, J. Andrews, S. Kishore, R. Panjabi, D. Stuckler. Comparative performance of private and public healthcare systems in low- and middle- incomecountries: a systematic review. PLoS Med. 2012;9:e1001244.

10. C. Quercioli, G. Messina, S. Basu, M. McKee, N. Nante, D. Stuckler. The effect of health care delivery privatisation on avoidable mortality: longitudinal cross-regional results from Italy, 1993-2003. J Epidemiol Community Health. 2013;67:132-8.

11. L. King, P. Hamm, D. Stuckler. Rapid large-scale privatizationand death rates in ex-communist countries: an analysis of stress-related andhealth system mechanisms. Int J Health Serv. 2009;39:461-89.

12. http://www.verkami.com/projects/6945-privatitzant-la-sanitat-impacte-a-la-salut-de-la-privatitzacio-de-la-sanitat-a-catalunya

13. B. Benítez. El Gobierno encarga el plan sobre la Hepatitis C a un doctor vinculado a la farmacéutica Pfizer. La Marea, 10 de enero 2015. http://www.lamarea.com/2015/01/10/el-gobierno-encarga-el-plan-sobre-la-hepatitis-c-un-doctor-vinculado-la-farmaceutica-pfizer/

14. Grup de Defensa de la Sanitat Pública 15M-Barcelona. La privatización del Hospital Clínic de Barcelona: ¿un nuevo escándalo sanitario? Mientrastanto, 12 de octubre 2012. www.mientrastanto.org/boletin-107/notas/la-privatizacion-del-hospital-clinic-de-barcelona-un-nuevo-escandalo-sanitario#sthash.wBsK4myu.dpuf

15. J. Mouzo. Una patronal de salud demanda a Barnaclínic por competencia desleal. El Pais, 30 de julio 2014. http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/07/29/catalunya/1406667382_720751.html

16. J. Mouzo. ElParlament insta a inspeccionar la actividad de Barnaclínic. El Pais, 13 de febrero 2015. http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/02/12/catalunya/1423766101_502614.html?rel=rosEP

17. http://www.sicom.cat/blog/josep-maria-pique-dtor-general-hospital-clinic-sobre-les-activitats-privades-de-barnaclinic/

18. http://www.sindicatura.cat/reportssearcher/download/17_12_ca.pdf

19. http://archivo.elperiodico.com/ed/20150228/especiales/pag_006.html

20. X. Bosch, P. Moreno, A. López-Soto. The painful effects of the financial crisis on Spanish health care. Int J Health Serv. 2014;44:25-51.

Àngels Martínez Castells signant en nom de Dempeus i propi contra la privatització de l’Hospital Clínic

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Los riesgos del “presentismo” y el maltrato laboral


¿Hay que ir a trabajar hasta quedarse inválida?

Leemos en el Diario de Tarragona el caso de Cristina Díaz, que asegura haber recibido un ‘trato humillante’ por parte de los médicos de la mútua laboral que la han atendido y que ‘han sido negligentes’.

Denuncia que la mutua le dio el alta cuando no podía tenerse en pie

Cristina Díaz en la sede del Diari. Necesita las muletas para caminar. Foto: Lluís Milián

Cristina Díaz tiene 41 años y lleva dos décadas en el sector sanitario. Los últimos diez años había trabajado en Urgencias del hospital Arnau de Vianova de Lleida. El año pasado vino a Tarragona para ocupar un puesto como técnica de enfermería la UCIdel Hospital Joan XXIII.

Cuenta que su calvario comenzó el 7 de octubre del año pasado, cuando «quise correr más de lo debido» y se lesionó la rodilla izquierda. Sus compañeros le realizaron los primeros auxilios y fue enviada a MC Mutual, la mutua que les corresponde a los trabajadores del ICS. Al contrario de las indicaciones que le habían dado en el hospital, le dijeron que no necesitaba ni vendajes, ni muleta, ni reposo.

Después de lesionarse la rodilla izquierda, comenzó a sufrir dolores aún más intensos en la rodilla derecha. Refiere que en la mutua le dijeron que no le tratarían porque no había sido la pierna accidentada, «pero, por ley, una sobrecarga o cualquier lesión durante la baja laboral es accidente laboral», replica.

A trabajar sin poder andar

A pesar de seguir con los dolores en ambas rodillas que apenas le dejaban tenerse en pie, el 18 de octubre le dieron el alta para ir a trabajar. «Estaba claro que con la cojera y el dolor no podría hacer mi trabajo. Tenga en cuenta que en la unidad donde estoy atendemos paradas cardíacas, intubaciones, cateterismos, cambios posturales… Y en estas condiciones es impensable».

Alas tres horas de estar trabajando sus compañeros debieron atenderle de nuevo.La traumatóloga que le vio le confirmó que la lesión en la rodilla derecha es por sobrecarga después de la lesión en la izquierda.

En vista de que no mejoraba, tuvo que recurrir a urgencias del hospital y a su médica de cabecera. «Allí me he encontrado verdaderos ángeles», explica. Desde aquellos días apenas puede doblar la pierna y el dolor no le abandona. «Tomo quince pastillas y estoy en tratamiento con calmantes muy potentes y antidepresivos», explica mientras enseña la receta médica «que me ha hecho mi médica de cabecera», cuenta.

A pesar de no notar mejoría, el 15 de diciembre el médico de la mutua le dijo que «tome el antiinflamatorio, me ponga una rodillera y me vaya a trabajar».

Esta vez no se incorporó, sino que acudió «desesperada» a su médica de cabecera. Presentaron un recurso ante el Institut Català d’Avalucions Mèdiques. Le dieron la razón y estimaron que no puede volver al trabajo.

L a última noticia que ha tenido de la mutua se la dio un especialista en rodilla a quien le mandaron en Barcelona. «La respuesta fue ‘ya mejorarás, no te voy a hacer nada’». En otras visitas le habían insinuado que «lo que pasa es que en casita está muy bien… Me acusan de estafadora».

Tendrían que operarla

Poco después de esa visita le atendió el especialista en rodilla de Joan XXIII, quien le infiltró. Está a la espera de ver cómo evoluciona, porque si no mejora será necesario que le hagan una artroscopia. Díaz cuenta que los traumatólogos le han explicado que la operación se podría haber evitado con una atención médica correcta desde el principio.

La enfermera asegura que está dispuesta incluso a iniciar una huelga de hambre si le obligan a volver a tratarse con los médicos de la mutua. Ha denunciado la situación ante el ICS y ante el Col·legi de Metges de Tarragona. También piensa denunciar por la vía judicial cuando se recupere. «Yo sólo quiero trabajar», asegura.

Desde la mutua en Tarragona prefirieron no hacer declaraciones al respecto y explicaron que todos los pacientes cuentan con formas para hacer llegar sus quejas directamente a la dirección.

Por su parte, desde el sindicato CGT en el hospital , Agustí Aragonés explicó que conocen de algún caso más de quejas contra esta mutua, pero ninguno tan grave, y aseguró que están dispuestos a iniciar movilizaciones si la situación no se soluciona.

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Dempeus amb SOM LO QUE SEMBREM en la denuncia del ROUNDUP


Roundup: “probable carcinògen” segons l’OMS

SOM LO QUE SEMBREM recull un informe de l’IARC, l’agència dins l’OMS que s’encarrega de qüestions relacionades amb el càncer, en el que s’afirma que el Roundup és un “probable carcinògen”. Som lo que sembrem denuncia, doncs, que el glifosat i els herbicides que el contenen, com el Roundup, han passat aquests dies de ser innocus com l’aigua, a probables carcinògens i lamenta que  actualment TV3 n’està emetent un anunci destinat a usos domèstics i de jardineria. Ens alerten, també, que la requalificació també afecta als insecticides Malathion i el Diazinon.

La notícia s’ha recollit a la web de  SOM LO QUE SEMBREM, organització que porta molts anys demanant la requalificació del glifosat i dels herbicides amb glifosat, i en porta molts també denunciant les maniobres de les multinacionals com Monsanto, i els poders polítics que les protegeixen, per endarrerir al màxim el deure de revaluar la toxicitat del glifosat a la llum de totes les investigacions acumulades durant aquests anys. Som lo que Sembrem les ha anat recollint en el document argumentari https://sembremvalles.wordpress.com/2012/04/17/informacions-per-a-rebutjar-els-herbicides-amb-glifosat/

Recorden que el glifosat és un herbicida usat extensament en agricultura i en particular en agricultura transgènica amb plantes transgèniques tolerants a herbicida, i que diversos transgènics que es pretenen autoritzar a Espanya i Catalunya són plantes tolerants al glifosat i altres herbicides, així com ho són també aquelles que es volen introduir des dels Estats Units amb el TTIP (Tractat de Lliure Comerç) . El glifosat també es un producte contingut en herbicides emprats en jardineria municipal i domèstica, i, com han denunciat diverses vegades, existeix una àmplia evidència de què els seu ús tan extensiu provoca una contaminació generalitzada per terra, aigua i aire, s’ha detectat també a l’orina i a la sang humanes, provoca mortandat d’amfibis i altres éssers vius, i és més que probable causa de diverses malalties entre humans. A països com El Salvador, Sri Lanka i altres, es va discutir la seva prohibició després que epidèmies de fallides renals entre homes joves agricultors i jornalers, provoquessin morts massives. A Holanda també es va prohibir el seu ús, en aquest cas fora del sector agrícola, l’any passat 2014.

Som lo que Sembrem torna a exigir per tant a tots els responsables polítics a nivell nacional i municipal que prohibeixin l’ús d’aquests productes, i d’altres també molt emprats i dels quals en els últims temps s’han trobat evidències clares de la seva toxicitat, com són els insecticides neocotinoïdes que afecten negativament a les abelles (la Unió Europea els va prohibir al 2013).

L’aposta de Catalunya de cara al futur ha de ser una agricultura ecològica, la conservació i protecció dels recursos naturals que sostenen la vida, i la prevenció de les malalties de les persones i dels ecosistemes. La jardineria municipal ha d’apostar per una jardineria adaptada al medi, que prioritzi la prevenció en la gestió de plagues i malalties i l’ús racional de recursos com l’aigua, tal i com es va proposar en el curs que Som lo que Sembrem va coorganitzar amb l’ERA (Espai de Recursos Agroecològics) per a tècnics municipals.

A Som lo que Sembrem estan convençuts que, igual que anteriorment moltes altres substàncies usades en agricultura o en altres sectors es van haver de prohibir per la seva toxicitat i perillositat, els herbicides amb glifosat també s’acabaran prohibint al nostre país. La requalificació de la OMS és només un pas més endavant. Els problemes de salut que pot provocar el glifosat i coadjuvants dels herbicides són molts nombrosos, no només càncer.

Per tot això, des de SOM LO QUE SEMBREM demanen:

• A la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals que retiri immediatament l’anunci del producte ‘Roundup’ de la multinacional Monsanto o emprendran les accions legals pertinents.
• Al Govern de la Generalitat de Catalunya que retiri del mercat els productes que continguin Glisofat, Malathion i Diazinon
• Als partits polítics que es comprometin a la retirada d’aquests productes del mercat i clarifiquin quines són les seves apostes sobre el futur del país.
• Reclamen així mateix una investigació, ensenyament i extensió pública centrada en l’agricultura ecològica i no en patents i bombolles tecnològiques, o en productes contaminants del medi i les persones. Des que Som lo que Sembrem van començar la seva tasca fa ara 8 anys i han contribuït a assolir molts canvis. Res és igual ara en el país, i més que aconseguiran si anem plegats.

S’acosten nous temps.

Informació de la campanya del glifosat i altres a la web de Som lo que Sembrem i de Sembrem Vallès

El herbicida más utilizado del mundo entra en la lista negra del cáncer

Veure també:

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Catalunya pressuposta per fàrmacs un 28,6% menys del que va gastar l’any passat


Farmaindustria augura “tensions” per poder pagar els tractaments innovadors, com el de l’hepatitis C

BARCELONA, 25 Mar. (EUROPA PRESS) –

El Servei Català de la Salut (CatSalut) ha pressupostat aquest any un 28,6% menys en farmàcia del que va gastar el 2014, malgrat la irrupció de tractaments innovadors que tenen un elevat cost, com el de l’hepatitis C.

Ho ha destacat aquest dimecres el director del Departament de Relacions amb les Comunitats Autònomes de Farmaindustria, José Ramon Luis Yagüe, al Congrés i Saló Europeu de Farmàcia Infarma 2015, que se celebra al recinte Gran Via de Fira de Barcelona fins al dijous.

En una taula de debat en què també ha participat el gerent de Farmàcia i Medicament del CatSalut, Antoni Gilabert, Yagüe ha destacat que a causa d’aquesta caiguda pressupostària hi haurà “tensions” per poder pagar els nous tractaments, per la qual cosa ha instat les administracions a invertir en innovació farmacològica per evitar-ho.

Ha instat buscar estratègies per potenciar la innovació en fàrmacs, i ha afirmat que “l’important no és el preu, sinó el valor que tenen”, en relació amb els medicaments d’última generació que s’han incorporat fa poc al sistema, amb elevat cost i eficàcia, com el de l’hepatitis C.

Ha destacat que actualment hi ha més de 5.000 fàrmacs en desenvolupament clínic, sobretot en l’àmbit del càncer i l’Alzheimer, i ha definit el 2014 com un “bon any” per al sector, considerant que l’Administració de Medicaments i Aliments (FDA) ha aprovat 41 nous productes.

Per la seva banda, Gilabert ha destacat que la situació econòmica és “complicada”, i ha intercedit per compartir riscos amb les farmacèutiques i els centres d’investigació per poder fer-se càrrec del finançament dels tractaments innovadors.

GESTIONAR INCERTESES

Gilabert ha explicat que el CatSalut treballa amb tres incerteses quan té coneixement d’un nou fàrmac: “per quins pacients està indicat, quins resultats ofereix i de quina manera es pagarà”.

Sota aquestes tres premisses, el CatSalut intenta donar accés “a tots els pacients que necessitin” un fàrmac innovador, i per això busca la complicitat de la resta d’agents del sector, considerant els elevats costos.

Ha afegit que “no importa que un fàrmac sigui barat o car”, sinó que el que mou el CatSalut a finançar-lo és la seva relació entre el cost i l’eficàcia, que és la base del programa d’harmonització farmacoterapèutica que hi ha a Catalunya.

Font: aldia.cat

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La corrupción y el fraude en el sistema sanitario: cuánto nos cuesta y qué podemos hacer


Hace unos días nos hemos despertamos con la noticia en la SER sobre la denuncia de un facultativo del Hospital Gregorio Marañón acerca de la utilización de las instalaciones, personal y reactivos públicos para realizar pruebas a enfermos de centros privados. El fraude, en este caso, solo en 2014, podría ascender a 300.000 euros. Y aunque de momento el Hospital ha cerrado el caso, la investigación sigue abierta en la Inspección sanitaria.

Pero los casos de corrupción que conocemos esporádicamente en el sistema público de salud no son sino la punta del iceberg de un fraude más generalizado de lo que suponemos y que ocurre en todos los niveles de la organización sanitaria.

Como señaló un informe de la UE (a partir de ahora el Informe) en 2013, el sector de la salud es especialmente vulnerable a la corrupción debido a: (1) el alto grado de asimetría de información entre los proveedores del servicio y sus receptores; (2) la existencia de un gran número de actores con complejas inter-relaciones; (3) la elevada descentralización e individualización de los servicios que los hacen difíciles de estandarizar y controlar; (4) la opacidad de los precios, no sometidos a las reglas de la oferta y la demanda como otros bienes; (5) que el pagador no suele ser el beneficiario directo de los servicios de salud lo que implica una inevitable falta de control (el pagador no tiene forma directa de verificar que se presta el servicio y el cliente no tiene forma de saber si el proveedor ha facturado para un servicio que no recibió)

¿Alguien piensa que en un país campeón en corrupción política, en fraude fiscal o en estafas inmobiliarias, el sistema sanitario iba a ser una isla de moralidad? En un informe de Transparencia Internacional sobre la corrupción en los sistema de salud, se afirmaba:

El alcance de la corrupción (en los sistemas de salud) es, en parte, un reflejo de la sociedad en la que opera” (Savedoff, W. & Hussmann, K. 2006. ‘Why are health systems prone to corruption?’. Global Corruption Report, Transparency International.)

Pues bien, lamentablemente, nos tememos que el caso del Gregorio Marañón no es un caso aislado. Y los ciudadanos lo saben. En un EUROBARÓMETRO publicado en 2012, el 60% de los encuestados españoles consideraba que entre los profesionales de la sanidad pública se daba con frecuencia “el abuso de posiciones de poder para su beneficio personal“. Las percepciones de los españoles sobre la moralidad que impera en nuestro sistema sanitario público nos coloca, de hecho, en posiciones cercanas a las que tienen los ciudadanos de los países más corruptos de Europa como Grecia, Eslovenia, Hungría o Rumania, y muy lejos de las opiniones de daneses, holandeses o finlandeses.

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En el Informe de la UE ya señalado y titulado “Study on Corruption in the Healthcare Sector” de 2013 se consideraba que entre el 10 y el 25% del gasto de contratación pública para la provisión de tecnologías sanitarias y productos farmacéuticos se perdía en prácticas corruptas (ríanse ustedes del 3% catalán)

En Europa en el año 2012, el 17% de todo el gasto sanitario en la UE correspondió a medicamentos y el 7,5% a tecnologías sanitarias: en total unos 300.000 millones de euros, de los que entre 30.000 y 75.000 millones fueron sobre-costos debidos a prácticas corruptas. Casi nada.

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En el Informe de la UE se presentan algunos casos que pueden ser ilustrativos. Por ejemplo el escándalo de los sobornos de la compañía Smith & Nephew a los traumatólogos griegos durante más de una década, con más de 7 millones de euros, para que indicaran las prótesis de cadera y rodilla de la compañía (el distribuidor griego de Smith & Nephew justificó el sistema de soborno diciendo que los competidores estaban pagando tasas aún más elevadas en ese momento).

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¿Alguien piensa que esto no está ocurriendo hoy en día en España? (fraude tipo 3; ver Tabla 1 para la clasificación de los fraudes en los sistemas de salud dependiendo de los agentes implicados)

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Pues claro que pasa, solo que nos enteramos de algunos pocos casos aislados

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Porque el problema no es la existencia de corrupción sino la inexistencia de sistemas de control dentro de las organizaciones sanitarias como veremos.

Dos casos también ilustrativos son los ocurridos de manera masiva en los hospitales polacos durante la primera década del 2000. Philips Polonia entre 1999 y 2007 consiguió, por lo menos, 30 licitaciones mediante pagos a los profesionales sanitarios y funcionarios públicos de los centros sanitarios polacos para aumentar la probabilidad de que las ofertas públicas de venta de equipos médicos se adjudicarían a Philips. La compañía presentaba las características técnicas de sus equipos médicos a los profesionales que redactaban las condiciones de las licitaciones para que incluyeran las especificaciones en los contratos con lo que se incrementaba la probabilidad de que Philips ganara las ofertas. Cuando Philips ganaba, se pagaba a los profesionales y funcionarios implicados entre el 3% al 8% de la cantidad total del contrato. ¿Suenan raras en el contexto español estas prácticas? Me temo, de nuevo, que para nada.

logo_phillipsJohnson & Johnson, también en Polonia, sobornó masivamente a los empleados de más de 100 hospitales que formaban parte del proceso de decisión de compra entre los años 2001 y 2006: personal médico, de enfermería y matronas recibieron dinero disfrazado de servicios ficticios proporcionados a J&J (por ejemplo, cursos, simposiums y consultas) y en forma de viajes a los profesionales sanitarios a congresos y cursos internacionales.

johnson-johnson¿Alguien piensa que este tipo de fraude (tipo 2 según la clasificación de la UE) ) no ocurre en España cuando es sabido que la renovación tecnológica de los servicios clínicos hospitalarios depende, sobre todo, de los informes de los jefes clínicos o que la introducción de nuevos medicamentos en las farmacias hospitalarias o productos depende, en muchas ocasiones, de comisiones clínicas nada transparentes en sus decisiones y, desde luego, la mayoría de las veces, sin declaración de conflictos de interés de sus miembros?

Pero el demoledor Informe de la UE advertía, además de la corrupción existente alrededor de las compras de tecnología sanitaria o los medicamentos, de la prevalencia de los sobornos de los pacientes a los profesionales para obtener un trato de favor (fraude tipo 1). Al parecer estas prácticas de “coimas” económicas directas a los médicos son comunes en países del Este o Grecia pero, advertía el informe, de la elevada prevalencia de sobornos informales existentes en los países del Sur:

Los pagos informales a menudo se insertan en una cultura en la que los médicos asumen que tienen derecho a recibir “algo extra”. Esta creencia está especialmente viva en los países de Europa del Sur y hace que las políticas de lucha contra la corrupción sean más difíciles de instaurar porque estas sociedades no perciben los pagos informales como corrupción, sino como una práctica común” (p 59)

¿Es que no es corrupción adelantar a los “recomendados” en las listas de espera como pasa habitualmente en los hospitales públicos españoles? El informe también señalaba como un fraude tipo 1 la derivación de pacientes por parte de un médico desde el sistema público a su consulta privada (es considerado un tipo especial de soborno).

Otra forma de corrupción es la llamada en el Informe “abuso de poder” en la que se incluyen fórmulas corruptas como la “puerta giratoria” o la captura de políticas (cuando el regulado influye indebidamente en el regulador). Recientemente comentamos como la auto-regulación ética de las compañías farmacéuticas es un ejemplo perfecto de captura de políticas.

El Informe también señala la corrupción relacionada con el pago a proveedores de servicios sanitarios, tanto con tarifas infladas como por servicios no necesarios, no realizados o realizados con una muy deficiente calidad (fraude tipo 5). Las relaciones del sistema público de salud con los proveedores de salud privados (los sistemas de concierto) son especialmente subsidiarias de este tipo de corrupción.

El ejemplo del Informe es el conocido en Holanda como earwax-gate (algo así como el “caso cerumen”): un otorrinolaringólogo utilizaba para codificar la eliminación de cera del conducto auditivo un código tasado en unos 1000 euros porque incluía la realización de procedimientos que realmente no realizaba como la eliminación de pólipos. Un paciente se dio cuenta de que algo debía ir mal y realizó una denuncia al defensor del pueblo

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¿Alguien cree que en el descontrol existente sobre la facturación que realizan los hospitales concertados a las distintas Consejerías de Salud no existen abusos de este tipo? ¿Qué pensar, por ejemplo, del rapapolvo que le da el Tribunal de Cuentas al Servicio Murciano de Salud (SMS) acerca del des-control existente “tanto en el control de las derivaciones realizadas y el control de la facturación de la asistencia prestada“? ¿Cómo se puede permitir que, como afirma el Tribunal de Cuentas, en el SMS “no exista constancia documental de la realización de estudios y análisis comparativos del coste asociado a procesos quirúrgicos y diagnósticos llevados a cabo con medios propios, respecto a los precios facturados por los centros concertados”  o que “los procesos de fijación de tarifas no han venido acompañados de unos procedimientos normalizados que permitieran dejar constancia formal de las tareas de estudio, análisis y evaluación en la determinación de las tarifas“?  Es decir, el SMS como ejemplo: tarifas caprichosas y facturación fuera de control. ¿Es o no posible que detrás de este descontrol en la gestión de unos 145 millones de euros cada año exista pura y llanamente, además de incompetencia gestora, corrupción?

La última tipología de corrupción dentro del sistema de salud que señala el Informe es la de malversación de los recursos públicos (fraude tipo 6). Un ejemplo perfecto es el caso con el que abríamos esta entrada: la utilización de recursos públicos para provisión de servicios privados.

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La corrupción dentro de los sistemas sanitarios no es exclusiva de España o Europa. Un reciente artículo del The Economist titulado “Fraude en el sistema de salud: la estafa de los 272 mil millones” aludía al enorme fraude existente en el sistema de salud norteamericano: supone el 10% de todo el presupuesto sanitario público norteamericano -unos 98 mil millones de dólares al año- y llega hasta los 272 mil millones de dólares si consideramos todo el sistema de salud.

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Hace menos de un año un editorial del BMJ titulado “La corrupción: el sucio secreto de la medicina sale a la luz” y con este subtítulo “Los médicos tienen que luchar en contra de sobornos“, denunciaba la corrupción dentro de los sistemas de salud:

La salud es un sector de alto riesgo de corrupción. Las mejores estimaciones indican que entre el 10% y el 25% del gasto público mundial en salud se pierde por corrupción

El Editorial del BMJ enfatizaba la necesidad de buscar soluciones. Habría tres factores en juego: (1) la oportunidad de involucrarse en prácticas corruptas gracias a posiciones de poder en organizaciones con sistemas de supervisión inadecuados; (2) las presiones financieras sobre los funcionarios y médicos, y (3) culturas que racionalizan y aceptan la corrupción.

El Informe de la UE establece tres tipo de medidas anticorrupción:

(1) políticas y prácticas anti-corrupción genéricas (no específicas de los sistemas de salud) como el buen funcionamiento del sistema judicial o políticas y procedimientos objetivos y transparentes para la licitación de compra pública (medidas tipo 1)

(2) políticas y prácticas del sistema de salud (no específicamente anti-corrupción) como determinados sistemas de supervisión (medidas tipo 2)

(3) políticas y prácticas específicas del sistema de salud dirigidas a combatir la corrupción (medidas tipo 3)

Las medidas tipo 1 y tipo 2 serían, según el Informe, condición necesaria para luchar contra la corrupción dentro de los sistemas de salud pero no suficiente. La lucha efectiva contra la corrupción dentro de los sistemas de salud requerirá de medidas específicas adaptadas a las circunstancias y complejidad de los sistemas sanitarios.

Es decir, si esperamos que la justicia ordinaria y los débiles sistemas de control y supervisión existentes en nuestro sistema sanitario sean suficientes para prevenir y perseguir la corrupción es que somos realmente ingenuos.

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Como ejemplo de medidas tipo 1 se pone la UK Bribery Act (UKBA), la ley anti-sobornos vigente en el Reino Unido desde 2011 y que es considerada la mejor del mundo. Establece penas privativas de libertad de hasta 10 años y su aplicación es casi universal: solamente es necesario que se constate la situación de hecho sancionada por la UKBA por un individuo u organización que esté de algún modo relacionado con el Reino Unido.

Algo novedoso de esta ley británica es que , en su artículo 7, crea un nuevo delito que se aplica a cualquier organización que haya sido ineficaz en prevenir que personas relacionadas con ella cometan actos de soborno o corrupción para su beneficio. Como principio general, una organización no será responsable por casos particulares de cohecho, solo cuando demuestre que ha tomado medidas adecuadas para evitarlos. Será la organización (pública o privada) quien deberá probar que ha implementado los mecanismos apropiados para evitar la corrupción en cada caso.

La consideración de qué son procedimientos adecuados preventivos de sobornos tiene que ver con seis principios generales: 1) Proporcionalidad (Proportionality); 2) Compromiso de Alto Nivel (Top Level Commitment); 3) Valoración de Riesgo (Risk Assessment); 4) Debida Diligencia (Due Diligence): la entidad aplicará procedimientos de due diligence, determinando el riesgo en relación a las personas que desarrollan o desarrollarán servicios a nombre de la organización (conocer exactamente con quién la organización está tratando ayudará a protegerla de personas que pueden resultar poco confiables); 5) Comunicación (Communication): las compañías deben asegurarse que sus políticas antisoborno son conocidas tanto interna como externamente, 6) Monitorización y Revisión (Monitoring and Review).

Además regula la hospitalidad ya que “muchas veces la hospitalidad puede ser el paso previo al soborno, o incluso una mera coartada para él. Es por ello que las autoridades se fijarán, para efectos de determinar si estamos en terreno de la hospitalidad de buena fe o en el soborno, en el nivel de hospitalidad ofrecida, la forma en que fue proporcionada y el grado de influencia que ella produjo en la persona que debía tomar una decisión”. Impresionante

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GSK ya ha sufrido esta implacable ley, aunque los delitos fueron cometidos en China

El Informe de la UE pone también ejemplos de buenas prácticas en la lucha específica contra la corrupción en los sistemas de salud (medidas tipo 3).

En Bélgica existe desde 2004 una política proactiva de lucha contra el fraude en el sistema de salud dirigido por el Departamento de Evaluación y Control Médico  (DGEC). Los resultados no se han hecho esperar: se han recuperado unos 4,5 millones de euros al año y otros 1,5 millones de euros se han recaudado en forma de multas administrativas impuestas por DGEC.

En Francia existe desde 2005, un Directorio de Prevención del Fraude dentro del sistema sanitario público. Sus resultados son también espectaculares: solo en el año 2010,  219 sentencias de cárcel, 46.280 días de suspensión del derecho a practicar la medicina; 240 suspensiones permanentes de la licencia para la práctica médica; 217 notificaciones de sanciones financieras por un importe de 45 millones de euros y 361
notificaciones por pagos indebidos con multas que ascienden a un total de de 36 millones de euros. Una investigación específica destinada a evitar la prescripción injustificada de medicamentos supuso un ahorro de 400 millones de euros. El fraude evitado por las actuaciones de este Directorio se ha calculado que suma 150 millones de euros en 2010; 138 millones en 2009; 132 millones en 2008; 126 millones en 2007 y 91 millones en 2006.

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Desde 2011 funciona también un organismo específico dentro de NHS, llamado National Health Service Protect. Aparte de muchos otros tipos de delitos, el organismo persigue el fraude, la corrupción y
acciones ilegales como la fijación de precios. Como novedad se ha introducido la  NHS Fraud and Corruption Reporting Line, un servicio que permite, mediante una llamada telefónica y respetando el anonimato si lo desea, informar de sospechas de fraude. Durante los años 2011-2012, han sido devueltos al NHS pagos ilícitos que suman 2,7 millones de libras esterlinas y se ha recaudado en forma de multas unos 172.360 libras. Se calcula que la actividad antifraude ha conseguido evitar un sobrecosto de hasta 3,6 millones de libras. La línea telefónica recibió 959 denuncias de las que el 80% fueron investigadas.

Recientemente hemos visto como la autoregulación de la industria farmacéutica en relación con las prácticas comerciales impropias es muy deficiente, al analizar los dos mejores modelos, el sueco y el británico. El análisis del Código de Buenas Prácticas de Farmaindustria, cuya actualización de 2014 fue anunciada a bombo y platillo como el inicio de la transparencia, no es más que una iniciativa trucada ejemplo de captura de políticas. La auto-regulación no es suficiente para modular las prácticas comerciales impropias

En este sentido, el Informe señala la Sunshine Act norteamericana como un ejemplo de buena práctica y alaba las iniciativas francesa y holandesa que van en esa dirección. En diciembre de 2011, Francia adoptó una legislación similar, la llamada Ley Bertrand, cuyo Decreto se publicó el 22 de mayo de 2013, Esta ley requiere que las empresas declaren las relaciones con las instituciones sanitarias y profesionales a partir del 1 de junio de 2013. La información será recogida en un sitio web público. El desarrollo real de esta normativa no está siendo, sin embargo, adecuado, como ya hemos comentado.

En 2012, el organismo auto-regulador de la industria que evalúa la publicidad de los medicamentos en Holanda puso en marcha, junto con el Ministerio de Salud, una iniciativa independiente que consistía en crear una base de datos que para divulgar los vínculos financieros existentes entre la industria farmacéutica y los profesionales médicos.

La iniciativa anti-fraude más completa es sin embargo la norteamericana. En el año 2009 se inició la Health Care Fraud Prevention and Enforcement Action Team, de máximo nivel político. Para entender la relevancia, es como si en España, la iniciativa contra el fraude y la corrupción dentro del sistema de salud estuviera liderada por el fiscal general del Estado y el ministro de sanidad. Ya hemos comentado algunas de sus iniciativas. Sus objetivos:

– Coordinar los recursos en todo el gobierno para ayudar a evitar despilfarro, el fraude y el abuso en los programas de Medicare y Medicaid.
– Acabar con las personas y las organizaciones que abusan del sistema y cuestan a los estadounidenses miles de millones de dólares cada año.
– Reducir los costos de la atención de salud y mejorar la calidad evitando que los estafadores se aprovechen de las personas a través del Medicare y Medicaid.
– Poner de relieve las mejores prácticas por parte de proveedores y organizaciones dedicados a terminar con despilfarro, el fraude y el abuso en el Medicare.

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El editorial del BMJ estimaba que la corrupción le costaba a los sistemas públicos de salud una cantidad de dinero que estaría entre el 10% y el 20% de todo su presupuesto. Es decir, en España, asumiendo unos 58.000 millones de euros dedicados cada año a financiar la sanidad pública, la corrupción puede estar costándonos entre 5.800 y 10.000 millones de euros al año (para contextualizarlo, la trama Gürtel podría haber supuesto, en su conjunto, un desfalco de 120 millones; y todas las tramas juntas no suman más de 9000 millones de euros).

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¿Podemos permitirnos seguir mirando haca otro lado? ¿Algún partido político ha puesto la lucha contra el fraude y la corrupción en el sistema sanitario como un objetivo específico prioritario?

El editorial del BMJ terminaba:

“Los médicos han mirado hacia otro lado durante demasiado tiempo por miedo, letargo o la complicidad. Es el momento de reflexionar y sentirnos responsables”

Fuente: nogracias

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Un filósofo tiene una cita con la parca


Jesús Mosterín nos cuenta su experiencia y especula con la posibilidad de tener una entrevista con la muerte.

Si pudiera tener una entrevista con la muerte, no le pediría la inmortalidad ni la vida larguísima, sino que me dejase decidir el momento de la cita inevitable. Pero, por ahora, no tengo ganas de morirme

EDUARDO ESTRADA

Todos tenemos una cita con la parca, pero no sabemos cuándo. La longevidad es en gran parte hereditaria. A ojo de buen cubero, la edad alcanzada por nuestros padres nos da una primera idea de lo que podemos esperar vivir nosotros en ausencia de accidentes, infecciones y sorpresas. Tanto mi padre como mi madre vivieron 90 años, así que pensaba que esa era la edad de mi cita con la parca. Pero hace unos meses se produjo una sorpresa.

Ya había hecho examinar mi genoma individual por la empresa 23andMe, escupiendo en un botellín enviado por ellos y devolviéndolo a California para su análisis. Aparte de comprobar curiosidades como mi porcentaje de genes de neandertal (un 3%), me enteré de que tenía una predisposición genética tres veces superior a la habitual a padecer trombosis de vena profunda, debida a la presencia de una variante (mutación G20210A) del gen de la protrombina que incrementa la probabilidad de la formación de trombos. Y, en efecto, este verano tuve una trombosis en la pierna izquierda, alguno de cuyos trombos dio lugar a una peligrosa embolia pulmonar. Esta embolia puede afectar a una arteria pulmonar y causar la muerte, que, en mi caso, de haberse producido, habría sido una muerte anunciada. La sorpresa mayúscula vino de un riesgo no previsto en los genes. Me ingresaron en el servicio de urgencias del hospital del Sagrado Corazón de Barcelona, donde me hicieron todo tipo de pruebas diagnósticas que, aparte de confirmar la embolia, detectaron lo que resultó ser un inesperado tumor en el pulmón izquierdo. Nunca he fumado, por lo que no se me había ocurrido pensar en un posible cáncer de pulmón, el que más gente mata.

El tumor y el lóbulo inferior izquierdo que lo contenía me fueron limpiamente extirpados por el cirujano Laureano Molins y su equipo. Una vez analizado, resultó ser un tumor muy raro, un mesotelioma bifásico, un tipo de cáncer producido por la exposición al amianto. El contacto con amianto facilita la inhalación de fibras minerales de asbesto, que acaban en la pleura, donde permanecen muy largo tiempo en estado de latencia, hasta que provocan algunas mutaciones en las células de la pleura que dan lugar al mesotelioma, palabra que significa cáncer del mesotelio. La pleura es un tipo especial de mesotelio que recubre los pulmones.

¿Cuándo estuve yo en contacto con amianto? Hace seis décadas, durante dos veranos que pasé en Begoña, barrio bilbaíno entonces arbolado y lleno de casitas y algunas pequeñas fábricas; nada que ver con la Begoña actual. En concreto, junto a nuestra casa había una modesta fábrica de amianto, que producía material aislante e ignífugo. Por sus puertas siempre abiertas entrábamos los chavales de vez en cuando a jugar. El amianto no se prohibió en España hasta 2002. Además, pasé el curso 1992-1993 en el Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT (junto a Boston), ubicado en un destartalado barracón cuyas paredes estaban rellenas de amianto. El resto del MIT contaba con edificios modernos y bien construidos y la dirección quería echar abajo el decrépito edificio, pero Noam Chomsky se oponía, ya que apreciaba la estética pobre y casi guerrillera del cochambroso barracón. De todos modos, más adelante fue derribado con todo cuidado (por el amianto) y ahora ha sido sustituido por un edificio sólido y vanguardista.

La relación entre el asbesto o amianto y el mesotelioma no se descubriría hasta los años sesenta. La esperanza media de vida de los pacientes detectados con mesotelioma bifásico es de solo seis meses. En mi caso, la resección del tumor fue exitosa y tras la operación no se detectaron metástasis ni ganglios linfáticos afectados. De todos modos, el oncólogo insistió en someterme, por si acaso, a una quimioterapia de tres meses que acabo de completar. Las últimas pruebas apuntan a que estoy curado. Por tanto, parece que la parca, que me había hecho señas, de momento ha pasado de largo. La cita ha quedado aplazada.

Algo del tiempo que he perdido para otras actividades lo he empleado en pensar sobre la vida y la muerte. La cercanía de la parca cambia nuestra perspectiva. Muchos asuntos pierden gran parte de su presunta importancia y urgencia, mientras que otros requieren nuestra atención. En ningún momento he sentido miedo a la muerte. Lo que me ha preocupado es que la enfermedad estropease mi calidad de vida o la de mis seres queridos. Temía que la trombosis dañara mi capacidad locomotora, pero la vena afectada ha recuperado su flujo sanguíneo normal. Temía que el cirujano decidiese extirparme todo el pulmón izquierdo, y se lo dije, pero afortunadamente bastó con reseccionar el lóbulo inferior. Así, he conservado cuatro de los cinco lóbulos, es decir, unos cuatro de los cinco litros de capacidad pulmonar total anterior, más de lo que uso en la respiración normal, ya que no practico deportes de competición. Temía que la quimioterapia me produjese dolores y vómitos, pero eso no ha ocurrido. Así que estoy agradecido por el buen cuidado y tratamiento que he recibido y contento por haber sorteado los riesgos que me amenazaban.

Podría haberme muerto ya. Y en algún momento me moriré. Espero no morirme demasiado pronto, pues todavía tengo proyectos que realizar; pero también espero no morirme demasiado tarde, después de una etapa de sufrimiento inútil. Por ahora, no tengo ganas de morirme. Pero tampoco tengo la intención insensata de vivir el mayor tiempo posible, por grande que sea el deterioro físico o la incapacidad intelectual. En la película de Ingmar Bergman El séptimo sello, Max von Sydow juega al ajedrez con la muerte. Si yo pudiera tener una entrevista con la parca, no le pediría la inmortalidad ni la vida larguísima, sino que me dejase a mí decidir el momento de la cita inevitable, comprometiéndome a no abusar de este derecho, sino a invocarlo solo en el momento oportuno. La muerte que yo preferiría sería el suicidio sereno y asistido. En Francia se tramita ahora la ley para permitir algo tan elemental como que los enfermos terminales puedan elegir ser dormidos hasta la muerte. Esta propuesta ha provocado la oposición crispada de grupos de presión fundamentalistas cristianos, judíos y musulmanes, anclados en un mundo conceptual de tabúes y supersticiones.

Todos los seres vivos somos configuraciones efímeras de las partículas de que estamos hechos, pompas de jabón, fogonazos fugaces, olas en el océano inmenso de la realidad. Biológicamente, y como ya sabía Aristóteles, la única posibilidad de sobrevivir a la muerte, aunque muy provisionalmente, es la reproducción. Nuestros genes siguen su camino en nuestros descendientes (los míos, en mis siete nietos), pero ese es su camino, no el nuestro, e incluso este linaje tiene los días contados. Subjetivamente, la vida es formidable y maravillosa en la medida en que tenga componentes formidables y maravillosos. Cuando ya no los tiene en absoluto, sino todo lo contrario, la vida puede convertirse en una farsa sin sentido cuya única solución es la muerte. La muerte del organismo es valorativamente neutral; no tiene nada de bueno ni de malo. Y es lo más natural del mundo.

Jesús Mosterín es filósofo

Fuente: El País

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Set dies a urgències a l’Hospital de la Vall d’Hebron


Per Lali Sandiumenge (@LaliSandi) a Districte 15 (@D15info).

Professionals de la Vall d’Hebron alerten a diari per Twitter que les urgències estan col·lapsades. Hem visitat aquest hospital de l’ICS al llarg d’un mes en set ocasions diferents. Això és el que ens hi hem trobat.

Dimarts 10 de febrer, migdia.

Fa una hora que espera sobre una camilla groga d’emergències aparcada en el passadís d’admissions de l’àrea general d’urgències de l’Hospital de la Vall d’Hebron. És un home d’edat molt avançada i diabètic. Diagnòstic: hipogleucèmia, o sigui, concentració baixa de glucosa a la sang.

La seva família ha trucat al 112 a les 9.30 h. L’han recollit a les 13.30 h.

⎯Si arribem una hora més tard, entra en coma ⎯diu la tècnica de transport sanitari que l’ha recollit a bord d’un tango, com anomenen en l’argot sanitari les ambulàncies de suport vital bàsic.

Quan ha arribat a la Vall d’Hebron, li han estabilitzat el sucre. Ara cal que quedi lliure una camilla de l’hospital per poder sortir d’admissions i creuar el llindar del nivell 2 i 3 d’urgències, on s’atenen les de més complexitat, dues portes abatibles que s’obren i es tanquen constantment. Després ja es veurà.

El malalt espera. Els dos tècnics esperen. La seva dona espera. Seu derrotada en una cadira als peus de la camilla, l’abric pulcrament plegat sobre la falda.

La tècnica sanitària mira el rellotge: el pacient és responsabilitat seva i la camilla groga i estreta en què jeu és de l’ambulància. Fins que no l’ingressin formalment a urgències no podran marxar.

⎯Hi ha dues camilles abans que nosaltres. Calculo una mitja hora. A tot arreu estan igual. Aquí tenim sis camilles retingudes. A Sant Pau n’hi ha vuit. No hi deuen haver massa ambulàncies ara a Barcelona.

Les sis ambulàncies estan aparcades a l’exterior de l’edifici. La rampa d’entrada i sortida està plena. No hi cap cap més vehicle i un parell han quedat emparedats.

Els costarà sortir.

A Barcelona hi ha una quarantena de tangos i una dotzena d’índies i mikes, les ambulàncies de suport vital avançant i medicalitzat.


Al passadís d’admissions hi ha quatre pacients en camilles d’emergències i una desena de professionals d’ambulàncies Domingo i ambulàncies Egara que esperen en petits grups. Duen escrits els noms de les empreses subcontractades pel SEM al darrera de les samarretes de l’uniforme, grogues amb acabats taronja.

A dins de les dependències d’urgències hi ha dues camilles d’emergències més. Una és just a l’entrada; l’altre, en el petit corredor que connecta la sala de nivell 3 i la de nivell 2. En aquesta, hi ha un home de mitjana edat que ha patit un ictus.

Aviat farà una hora que ha arribat. Els dos tècnics de transport sanitari que l’han portat, un home i una dona, fan guàrdia al seu costat. No el poden deixar sol, diuen. És el seu pacient fins que algú altre se’n faci càrrec.

El passadís on s’esperen és estret. Dos sanitaris que empenyen una camilla amb moltes presses hi accedeixen. Xoquen amb la del pacient de l’ictus. La tècnica del SEM fa maniobres amb la camilla d’emergència per deixar espai. També s’aparta un senyor assegut en una cadira de rodes i l’home jove que l’acompanya.

Els dos camillers els donen les gràcies i passen volant; entren a la sala de nivell 2 i segueixen desplaçant la camilla tan ràpid que fan caure un d’aquells aparells amb rodes amb què es prenen les constants vitals. No s’aturen. L’aparell no cau a terra perquè una cadira para el cop.

El pacient, la pacient, no ho pateix.

És mort.

O és morta.

L’han cobert de cap a peus amb un llençol blanc amb l’anagrama blau de la Vall d’Hebron.

La camilla amb el cos desapareix. Ningú sembla adonar-se’n.

Passen massa coses i hi ha massa enrenou de camilles, professionals, pacients i familiars dels pacients per percebre res.


Necesito una camilla, ¡es para llevar una paciente a radioterapia! ⎯crida algú. És una infermera que acaba d’entrar des del passadís d’admissions a la primera sala d’urgències, la de nivell 3, on s’atenen els pacients que tenen patologies urgents però sense risc vital. Hi ha un mostrador d’infermeria amb uns quants ordinadors i els boxos del número 14 al 22.

⎯Cero camillas. No busques ⎯contesta un sanitari. ⎯Cero camillas ⎯repeteix taxatiu i economitzant explicacions quan ella insisteix. ⎯Por allá no vayas ⎯li diu a un altre company que acaba d’entrar i que intenta conduir una camilla amb un pacient cap a la dreta, més enllà del mostrador, on s’acumulen més malalts en camilles aparcades en bateria. Una al costat de l’altra, gairebé barana contra barana.

Ni cap allà ni gairebé cap enlloc. Hi ha dues camilles fins i tot bloquejant la sortida d’emergència a l’espai d’enfront del box d’observació, amb capacitat per a 8 malalts.

També està plena la sala gran d’urgències, la de nivell 2, on hi ha els boxos del 23 al 33 per als pacients crítics. És la que es reserva per a les emergències i les patologies de més risc.

Els professionals l’anomenen “gran ruedo” i hi col·loquen les camilles distribuïdes pels costats, contra les parets dels boxos, vigilant de no obstruir-ne les portes. Si s’omplen els laterals, segueixen ubicant malalts a l’espai central, presidit per un control d’infermeria i un rellotge de paret que marca el pas de les hores.

Recompte de pacients sense tenir en compte els que són als boxos: 42 en camilles i 1 en cadira de rodes + 6 en camilles d’emergència= 49. Marge d’error del 5%.

Quan es va reorganitzar el servei d’urgències fa dos anys es va assignar una numeració a les camilles fora dels boxos, per tenir els pacients ubicats i controlats. Es van preveure una quarantena d’ubicacions per tot arreu, fins i tot davant de les sortides d’emergència.


En una zona al final de tot del nivell 2 d’urgències que sembla terra de ningú hi ha un passadís molt llarg que passa per davant de la porta posterior dels boxos del 14 al 22 i acaba a la sortida d’emergència de la sala d’observació. La idea, segurament, és poder evacuar ràpidament els malalts si cal traslladar-los a un altre lloc, i si no hi ha obstacles en mig que ho impedeixi.

El corredor té la llargada aproximada d’una dotzena de camilles i una dotzena de cadires per als acompanyants, un per malalt. Es pot calcular perquè justament n’hi ha onze d’estacionades, deu de plenes i una de buida.

Una camilla, una cadira, una camilla, una cadira, una camilla, una cadira.

La majoria de pacients són persones grans, més homes que dones. Alguns duen mascareta d’oxigen, connectada a una bombona agafada amb un ganxo de la camilla. També hi ha bombones de recanvi a terra, potser per tenir-les més a mà.

El metge ha dit a un malalt de 85 anys que té pneumònia. Al seu costat hi ha un pacient de diàlisi, que diu que té taquicàrdia. Tot dós són a urgències des de fa prop de 24 hores.

Els familiars que els acompanyen creuen que els han d’ingressar.

Sospiten que esperen llit. I que no n’hi ha de disponibles.

⎯M’ho prenc amb filosofia ⎯diu la filla del senyor de la pneumònia. La seva germana ha passat la nit a la cadira i ella l’ha rellevada al matí. ⎯M’ho prenc amb filosofia perquè no és el primer cop que em passa.

Fa una estona a alguns malalts els han portat el dinar. Els pacients menjaven a la camilla, mig ajaguts i amb la safata sobre la panxa. Incòmode i poc pràctic, però la cuixa de pollastre amb samfaina almenys tenia bona pinta.

⎯Desde ayer que no comíamos ⎯diu la senyora del senyor amb taquicàrdia, que també ha passat la nit a la cadira. ⎯Él, nada, y yo, con un café con leche. No hay camas. No hay recursos. Falta gente. Pero ellos hacen lo que pueden ⎯afegeix agraïda al personal, que li han portat també una safata de menjar per a ella.


La part inferior de les camilles funciona al passadís a la manera d’un armariet improvitzat: s’hi deixen les safates de menjar buides, les pertinences dels pacients i els abrics dels seus acompanyants.

En algunes hi ha els estris per si els malalts han d’orinar: cunyes grosses de plàstic de color blau per a elles i orinals tipus ampolla plana de color gris per a ells. Només hi ha un bany a cada sala d’urgències per fer-los la higiène o per si han de defecar.

Una mena de biombos de ferro amb rodes, coberts d’un teixit de color beige, serveixen de cortina per mantenir ni que sigui una mica d’intimitat entre pacient i pacient.

N’hi ha pocs, i només en el passadís llarg. A vegades en porten. A vegades en canvien de lloc.

Just a l’entrada d’urgències hi ha dos lavabos, un per a homes i un per a dones, segurament per als acompanyants o per als malalts que poden caminar.

Tres camilles amb pacients els bloquegen. No s’hi pot entrar.

En una de les camilles hi ha un home jove i fort, d’uns quaranta i pocs anys. Té el rostre molt vermell i es cobreix el cap amb el braç. Fa ganyotes de dolor.

La seva parella està al caire d’un atac d’angoixa. Diu que l’home té la pressió arterial a 24-13, que fa 4 hores i mitja que esperen, que no li han fet res, que ja n’hi ha prou, que on es pot queixar.

⎯Vagi a gerència ⎯li diu una professional d’infermeria. ⎯Vagi a gerència, queixi’s, s’haurien de queixar tots. Tots vostès s’haurien de queixar ⎯ repeteix als altres familiars que escolten la conversa. ⎯Nosaltres no podem fer res.


Dimecres 11 de febrer, vespre.

A la paret del passadís que porta a les admissions d’urgències, hi ha enganxat amb cinta adhesiva la fotocòpia d’un comunicat de la UGT del 25 de gener. “Paga extra de 2012. Al març ens retornaran part del que ens van robar”, anuncia el títol en majúscules, subratllat amb retolador fluorescent de color blau cel.

A la porta de sortida a l‘exterior, allà on arriben les ambulàncies, hi ha un cartell de la CNT imprès en lletres negres i vermelles i penjat amb esparadrap: “Contra l’esclavitud al transport sanitari, organitza’t i lluita!”.

Enfront, a l’altra extrem de la porta, una placa oficial anuncia que la Vall d’Hebron és un centre proveïdor del Servei Català de la Salut de la Generalitat de Catalunya. Algú hi ha enganxat una enganxina. “Sanitat en lluita”, hi diu el text, acompanyat del símbol d’stop tisorades.

En un racó al costat de la guixeta d’admissions hi ha aparcada una cadira metàl·lica de rodes que sembla de l’any de la picor. Els braços són de color verd hospital antic. Algú ha escrit “Sintrón ni son!” amb marcador negre entre les lletres “Urgències H.G.” que estan gravades al respatller.

A dins de la sala d’espera, un foli dinA4 molt auster i parc en paraules decora una de les enormes columnes que omplen la sala: “Sanidad pública y de calidad”.


La sala d’espera de les urgències de l’àrea general de la Vall d’Hebron és enfront del mostrador d’admissions. És un espai gran, ampli i ben il·luminat, amb moltes fileres de cadires i unes quantes columnes de gran diàmetre.

Hi ha gent esperant, però no està plena. Un senyora gran es cobreix l’ull amb una tovalla; una noia s’aguanta la panxa amb les dues mans; un senyor no para de tossir. De tant en tant, una veu femenina indica a algú per l’altaveu que passi a la consulta de triatge 2. Hi entren, i en surten tots al cap d’un o dos minuts. La mateixa veu de l’altaveu els torna a donar instruccions: sovint és seguir una de les quatre ratlles de colors que hi ha enganxades a terra i seguir esperant. La vermella desemboca a hematologia i oncologia; la groga a otorrinolaringologia i oftalmologia; la verda i la blava a urgències de nivell IV i V, les de baixa complexitat.

Penjades a la paret, hi ha una pantalla de televisió apagada i una mena de plasma informatiu. Està en fase de proves. Un missatge avisa: “Tingueu en compte que els pacients són atesos segons la seva gravetat i no per ordre d’arribada. Gràcies per la vostra comprensió”.

Una diapositiva explica quins són els nivells d’urgència a què són assignats els malalts un cop valorats seguint el model de triatge andorrà que utilitza la sanitat catalana. Els dos primers, Reanimació i Emergència, són de risc vital i exigeixen atenció immediata. El nivell III, urgència, és el dels pacients que requereixen atenció urgent però no immediata. En els nivells IV, menys urgent i V, no urgent, es classifica els pacients que poden esperar sense risc per a la salut.

No ho diu, però el temps màxim de demora de l’assistència mèdica hauria de ser de quinze minuts per al nivell II, una hora per al nivell III, dues hores per al nivell IV i quatre per al V.

Ahir, la diapositiva amb el temps d’espera aproximat no s’actualitzava, es quedava penjada en blanc. Hauria d’haver donat una informació “fiable, robusta i entenedora”, segons instrucció de l’any passat del CatSalut, sobre el temps mitjà d’espera entre el triatge i l’atenció assistencial per als nivells IV i V. El temps mitjà d’espera, segons això, s’ha d’especificar en hores i mitges hores i es calcula a partir del temps de demora del darrer pacient visitat l’hora anterior a la qual s’està informant. No s’informa sobre el temps d’espera de les urgències més greus ni sobre el temps d’espera per al triatge, si n’hi ha.

Avui hi ha una diapositiva fixe: indica el nombre de pacients que s’estan atenent en aquests moments.

Nivell II. Emergència. 3
Nivell III. Urgència. 42
Nivell IV. Menys urgent. 46
Nivell V. No urgent. 6

Mentre la gent espera té poca cosa a fer. Una senyora llegeix un exemplar de la revista gratuïta Cafeambllet. “El Govern aposta per la SANITAT PRIVADA”, denuncia sobre un fons blau fosc el titular d’un dels temes de portada.

Una altra observa un cartell amb potes col·locat a terra, similar als que posen els bars al carrer per anunciar el menú del dia. És del banc de sang de l’hospital i s’adreça de tu a tu a qui s’atura a llegir-lo: Ajuda’ns a salvar vides, diu, vine a donar sang; cada dia es necessiten 1.000 donacions i 1 de cada 10 persones rebrà una transfusió de sang durant la seva vida.

Tu també pots donar sang. Tens 20 minuts?, pregunta el cartell.

Tothom té 20 minuts a la sala d’espera d’urgències.


La sala d’espera acaba, al fons, en una petita saleta on hi ha sis màquines expenedores, un telèfon públic de Telefónica i dos lavabos, un per a homes i un per a dones. També hi ha penjada a la paret una màquina petita de vending Difresh, on es poden comprar kits de raspall i pasta de dents i esprai bucal especial per a fumadors.

De les sis màquines de vending, quatre són de l’empresa Arcasa, de serveis d’hosteleria i restauració hospitalària: una és d’snacks per matar el cuc de la gana; una altra és de begudes refrescants; la tercera és d’ampolles d’aigua, i la darrera, de cafè i xocolata calenta.

Una altra màquina, aquesta d’AllianceVending, ofereix sandvitxos de pa de motlle de pernil i formatge o de bacon i formatge, a triar. La pinta de les fotos és de bikini cruixent i formatge regalimant.

A la darrera màquina de vending es poden adquirir tota una varietat de productes que un esperaria trobar en un altre lloc. Són de l’empresa EMHealth Products, que assegura a la seva web que estan especialment pensats per cobrir les necessitats bàsiques dels usuaris de centres hospitalaris.

Un potet d’acetona Cutex per eliminar l’esmalt d’ungles: 3,30 euros
Tovalloletes desmaquillants Vitesse: 2,20 euros
Un paquet de maquinetes d’afaitar Gillette: 2,80 euros
Un tub hidratant de llavis Liposan: 2,80 euros
Crema de mans Nivea: 1,90 euros.
Un tub de desodorant: 1,90 euros.
Un raspall de cabell: 3,30 euros.
Dues compreses Evax: 1,30 euros
Unes calces d’un sol ús: 1,30 euros
Dos Tampax: 1,30 euros.
Unes ulleres de presbícia: 4,50 euros.
Un barnús: 7,50 euros
Un llençol d’usar i llençar: 2,30 euros.
Una sabatilles d’usar i llençar: 1,70 euros.

I més coses.

De tant en tant, algú pren una cafè o compra una ampolla d’aigua. Una dona insereix els dos euros que costa un bikini i, sí, li surt calentó, com si l’haguessin acabat de torrar.

Ningú sembla necessitar cap Health Product. Almenys no amb urgència.


A la sala d’espera hi ha un gran finestral des d’on es poden observar les arribades i sortides d’ambulàncies, com s’observa l’aterratge i enlairatge d’avions a la sala d’espera de l’aeroport.

Avui la rampa coberta on aparquen i descarreguen els vehicles d’emergències mèdiques és buida. De tant en tant arriba una ambulància, que marxa al cap d’una estona.

Al passadís que porta de la guixeta d’admissions a la porta d’accés a urgències hi ha només una camilla buida.

Davant de les dues portes abatibles, tancades, hi ha un guàrdia de seguretat vestit amb l’uniforme marró de Prosegur, que demana un passi de visitant a tothom que hi vol entrar i que no és personal acreditat.

En donen un per pacient, explica. A dins només hi pot entrar un familiar.

⎯Pero entre y que se lo den ⎯afegeix, amable.

A dins no hi ha el col·lapse d’ahir. Hi ha moltes camilles, però molta més tranquil·litat. La part més plena és el “gran ruedo” del nivell 2: hi ha 14 camilles amb pacients.

Recompte de malalts en camilles sense comptar els que són als boxos: 26. Marge d’error del 5%.


Dijous 12 de febrer, vespre.

Tres ambulàncies aparcades a l’exterior. Dues a la rampa d’accés. N’arriba una altra. I després una altra més.

En surt el conductor, un tècnic de transport sanitari que ha hagut d’aparcar fent cua a cel obert. Fa fred i és fosc.

⎯Esto es un escándalo ⎯diu. ⎯Llevamos tres semanas así. El martes no podíamos ni entrar la camilla.

Obre les dues portes posteriors i descarrega una camilla on hi ha un home d’uns setanta anys, que s’ho mira tot darrera d’unes ulleres amb una certa cara d’espant.

Arriba una altra ambulània. Una marxa.

Hi ha en total cinc ambulàncies del SEM i tres d’Ambulàncies Catalunya, una cooperativa que presta serveis de transports sanitari no urgent a l’Institut Català de la Salut i a mútues privades. També hi ha un cotxe dels Mossos d’Esquadra.

A dins, el passadís d’admissions torna a estar col·lapsat de camilles, cadires de rodes, tècnics i gent.

No hi ha temps per a les coses menors. Un cubell gran d’escombraries, col·locat sota un cartell que indica “Roba ambulàncies. Gràcies per la vostra col·laboració”, es ple de llençols. No el buidaran fins al cap d’una hora.


No es pot fumar a tot el reciente de l’hospital, però es fuma i molt a l’exterior d’urgències. Al voltant de la paperera, el terra està ple de burilles.

Dos tècnics sanitaris surten d’urgències arrossegant una camilla. Han hagut de deixar la furgoneta aparcada a l’exterior, a l’altra banda de la via, a uns 50 metres de la sortida. Miren que no passi cap vehicle i la creuen. Porten un pacient gran, que duu la boca i el nas coberts amb una mascareta d’oxigen.

⎯Es que es una vergüenza ⎯diu un home d’uns 60 anys que se’ls mira i que fa estona que observa el tràfec de vehicles i camilles.

Està esperant que el seu fill arribi amb el cotxe per recollir-lo, a ell i la seva dona, que acaba de fer un tractament ambulatori de quimioteràpia a l’hospital i s’espera a dins.

⎯Y encima con personas mayores, que son las que deberían estar más atendidas. Si no tienen sitio aquí, que los manden a otros hospitales, para eso tienen convenios y los pagan. Pero a estos les da igual que sean mayores o críos. Es que viene uno aquí y se le cae el alma al suelo. No me extraña que los familiares a veces la líen, pero lo pagan los que menos culpa tienen, los que dan la cara, porque los que dirigen el hospital no bajan.

Sap del que parla. Fa uns mesos els va tocar a ells. La seva dona va estar quatre dies ingressada a urgències. Hi va passar totes les nits, acompanyant-la, ella en una camilla, ell en una cadira. Diu que va demanar un llençol i es va estirar a terra per mirar de dormir una mica.

⎯Hicimos una queja. Nos contestaron con la historia de siempre, que si los recortes, que si no era culpa del personal. Si yo no me quejo del personal, les dije, ¡me quejo de la dirección! Falta personal. Personal y sitio, claro.


⎯Una mica més i em posen un catéter!

Ho exclama una dona d’uns setanta anys a la sala d’espera dels nivells IV i V, allà on s’atenen les urgències que són menys urgents o que no ho són gens i es podrien resoldre a primària. Després de molt esperar, l’han cridat fa una estona per l’altaveu. Ha tornat al cap de cinc minuts entre escandalitzada i divertida.

⎯Però si em volien ingressar i tot. M’han dit que em portaven a l’habitació 508. M’han confós amb un senyor!

La confusió de la sanitat amb aquesta senyora ha començat avui fa moltes hores, a les 9 del matí, quan ha visitat la seva metgessa de família a Sant Andreu per consultar-li “una tonteria”. Estava marejada i volia saber si potser era reacció del medicament per al dolor que la metgessa li havia receptat dos dies abans. La seva filla va llegir el prospecte i li va semblar que era contraindicat prendre’l juntament amb unes altres pastilles.

La metgessa del CAP, explica la senyora, li ha dit que havia fet un ictus i l’ha enviat d’urgències a la Vall d’Hebron. Li han fet proves i ha resultat que segurament la filla té raó: hi ha medicaments que no combinen. Ara espera que li donin l’alta i els resultats d’una analítica.

La senyora fa goig i parla amb energia, només se la veu cansada i amb ganes de fotre el camp perquè ja són quarts de nou del vespre i no ha menjat en tot el dia.

⎯Tot el que volia saber és si m’havia de seguir prenent o no les pastilles. I ella va i activa el protocol de l’ictus. Ens ha revolucionat a tots. I que em derivin aquí per una equivocació!

També ha estat una equivocació l’intent de catéter. Resulta que algú ha posat els seus documents dins de la bossa dels documents del senyor que sí que ha d’ingressar.

⎯Doncs perquè estava desperta ⎯li diu el gendre, que l’acompanya. ⎯Imagini’s què hauria passat si arriba a estar grogui…


El passadís d’admissions ja s’ha descongestionat. Fa una hora hi havia sis malalts en camilles d’emergències esperant per accedir a urgències, ara no hi queda ningú.

A l’entrada d’urgències hi ha tanta gent que costa d’entrar: tres camilles amb pacients a mà dreta bloquejant els lavabos i dos pacients en cadira de rodes a mà esquerra amb mascareta d’oxigen sobre el rostre i la bombona penjada de la cadira.

El control d’infermeria del nivell 3 sembla un fortí assetjat de camilles, pacients, familiars dels pacients i les seves pertinences. Al nivell 2 hi ha 10 camilles plenes i quatre o cinc de buides.

Recompte de malalts fora dels boxos: 27. Marge d’error del 5%.

Un home jove acompanya la seva àvia, una dona molt gran amb una mitja melena blanquíssima. S’ha tret les sabates, comença a posar-se còmode per passar la nit assegut a la cadira. Guassapeja amb el mòbil.

L’àvia té colitis, o sigui, el colon inflamat. És a urgències des d’ahir al matí. Hi porta al voltant de 36 hores. La van atendre de seguida i li van fer tot de proves. Se la van quedar. La seva camilla és al final de tot del nivell 2, aparcada en paral·lel contra la finestra del darrer box, en un lloc de molt trànsit cap al passadís llarg, la sala de raigs X i la sortida.

Està girada, el rostre contra la finestra del box, cobrint-se la cara per protegir-se dels llums, la bata blanca cordada a l’esquena. Es queixa, està intranquil·la. El noi s’aixeca, atent, i li pregunta si necessita alguna cosa. Ella li demana aigua. Ell es calça i en va a buscar.

El nét calcula que l’àvia s’haurà de quedar a l’hospital un parell de dies més. No sap on.

No es queixa, no està enfadat. Pensa que la seva àvia està prou ben atesa, encara que dormi en una camilla en un lloc de pas i no en un llit com déu mana. Ho troba normal, així són les coses.

Ës el primer cop que ve a urgències.

⎯Es que yo tengo una mútua ⎯es justifica.


Dissabte, 14 de febrer, matí.

⎯Guapa, ¿le puedes decir a la enfermera que me traigan el desayuno? Ha pasado el doctor y ya ha apuntado que puedo desayunar. Es que llevo una hora y pico.

L’M. té 75 anys, uns ossos adolorits que la retenen habitualment en una cadira de rodes i una bronquitits crònica que l’ofega quan arriba el fred i l’envia sovint a la Vall d’Hebron o a Sant Rafael, un centre concertat de la congregació de les Germanes Hospitalàries del Sagrat Cor de Jesús que és just al costat.

Una ambulància la va portar ahir al matí a la “residència” directa des del seu CAP. Li van posar oxígen pels narius i antibiòtic a la vena.

Porta un dia sencer sobre la camilla, aparcada en el passadís d’urgències, aquell en què hi caben una dotzena de camilles en fila índia. Avui n’hi ha vuit de plenes i dues de buides.

L’M. ha passat la nit sola. La filla treballa i ella fa anys que va perdre el marit, al cel sia. Però no es queixa. Somriu, xerra i està de bon humor. Tus molt, però està alleugerida des que va arribar i la van medicar.

Però l’estómac li està amargant la vida.

⎯Es que desde ayer por la mañana que no como, y yo, cuando estoy bien, soy de comer.

Una auxiliar li porta l’esmorzar al cap d’una estona. Ella li demana que la incorpori, no pot menjar tan ajaguda i està impacient.

⎯ M., es que más p’arriba no te puedo poner ⎯li diu l’auxiliar.

L’M. es remou incòmoda. Intenta incorporar-se. Li agafa un atac de tos.

⎯Espera, M. Si te esperas un poquito, te preparo las cositas en condiciones ⎯li diu l’auxiliar amb carinyo.

⎯Ay, perdona.

⎯No te preocupes. Te voy a poner una toallita para que no te manches. ¿Te apañas tú bien? Mira, te he traído un poquito de pan. ¿Te pongo un poquito de mermelada? Ten, corazón, a ver si está bueno. Voy a buscarte un cojín o algo, a ver si encuentro. Cualquier cosita me llamas.

L’M. li dóna les gràcies. L’auxiliar marxa passadís enllà. Poca estona després arriba la seva veu des del “gran ruedo”, que torna a estar col·lapsat:

⎯¿A la de tres? Una, dos y ¡tres! ⎯ ordena. ⎯¿Estamos bien?

Ha canviat algun malalt de camilla.

Recompte de pacients sense comptar els que són als boxos: 39 en camilles i 3 en cadira de rodes. Marge d’error del 5%.


Dilluns, 16 de febrer, a l’alba.

Encara és de nit, però l’hospital està mig despert.

A l’entrada principal hi ha dues persones assegudes i un paquet de diaris que espera que obri la botiga de premsa, xuxes i productes diversos. A la primera planta, on és el servei d’urgències, tres guàrdies de seguretat de Prosegur xerren mentre prenen un cafè de les màquines de vending que hi ha davant dels ascensors.

A la sala d’espera d’urgències, quatre persones descansen estirades al llarg d’unes quantes cadires, i cinc més s’estan despertant. La paperera està plena de gots de paper, llaunes de refresc, ampolletes d’aigua i tetrabriks de sucs de fruita buits.

No hi ha cap ambulància. No hi ha gaire gent enlloc.

Les portes d’urgències són obertes. Alguns fluorescents estan encesos, d’altres apagats. Llum i penombra i molta gent, malalts i parents que els acompanyen. Alguns dormen.

A totes dues sales l’espai s’ha aprofitat al límit. No hi cabria ni una camilla més.

A la sala de nivell 3 només queda lliure un corredor que permet transitar davant dels boxos. Hi ha 9 camilles en bateria, una enganxada a l’altra, i els acompanyants situats als peus de cada un dels malalts.

El “gran ruedo” del nivell 2 sembla una acampada camillera. S’han alliberat petits espais per moure’s pel centre i els laterals. Una noia és al mig amb un carret de neteja, passant la mopa per allà on pot. Les camilles se succeeixen una al costat de l’altra. Si en volen moure una, n’han de moure d’altres. N’hi ha 24 amb malalts, una de les quals d’emergències. Només les portes dels boxos s’han salvat del setge.

El passadís llarg està insòlitament buit. Hi ha sis pacients en camilles, però l’olor a humanitat és sufocant i suggereix que n’han estat més.

Recompte de malalts en camilles fora dels boxos: 46. Marge d’error del 5%.

⎯Buf! ⎯diu una auxiliar. ⎯Cap a les tres o les quatre estava molt pitjor.


El J. està de peu, l’esquena recolzada contra una de les enormes columnes de la sala gran, la de nivell 2. És alt i cepat, tindrà uns 50 anys llargs, bosses de cansament sota els ulls i pinta de necessitar un cafè i una bona dutxa.

Acompanya un veí de tota la vida, del barri del Bon Pastor. Va ingressar ahir al vespre ofegant-se i amb els peus inflats. Li falta poc per fer els 90 i en poc temps ha perdut molt, diu preocupat. Han vingut dues vegades a urgències últimament.

⎯Desde las diez de la noche que estamos aquí y ahora lo han atendido ⎯diu, assenyalant un box de primera assistència, on estan fent proves al veí. ⎯Durante la noche he ido a quejarme a supervisión. Es que no podemos, me han dicho. Ya lo sé, pero llame usted a los periódicos. O al canal 1, aunque éste no le va a atender.

L’interromp un sanitari que desplaça un malalt amb una camilla.

⎯ Cuidado, caballero ⎯li diu, indicant-li amb un gest que s’aparti. Passa pel seu costat i pel costat d’una camilla que acaba de quedar buida i que dues auxiliars amb mascareta netegen amb una escuma blanca desinfectant. Xoca amb un cert estrèpit amb la camilla groga d’emergències, on dorm un home de mitjana edat amb la cara tumefacta i un ull molt inflat. El J., que sembla que estigui al corrent de tot, diu que ha participat en una baralla.

⎯Y esto antes estaba peor, no había ni una cama libre ⎯segueix. ⎯Es una pena el hospital este, con lo grande que es, que no tenga más asistencia. Las enfermeras, de puta madre; los médicos, de puta madre; pero hay poco personal y las camas, poquitas. Y no es legal que estén las camillas así pegaditas. Pero es que somos tontos. Tendríamos que hacer una manifestación y ponernos miles de personas en el Paseo de Gracia. Y entonces se acojonan. Lo mismo que hizo Podemos lo tendríamos que hacer los enfermos. Yo voy a ir a las ocho al sindicato, para que lo vean, y a reclamaciones, a hacer una queja. Y mañana voy a ir a Podemos, y voy a ir al PP. Si es que esto es una vergüenza.


Dissabte 28 de febrer, migdia.

Porta un pijama de color rosa, sabatilles blanques als peus i un jersei llarg beige per abrigar-se. Tindrà uns 50 anys llargs. Està asseguda a la cadira metàl·lica de rodes de l’any de la picor. Espera a la sala d’espera de les urgències de baixa complexitat.

Està sola i té dolor. Es nota pels ulls tancats amb força, la cara contrafeta. A estones es balanceja endavant i enrere, endavant i enrere, endavant i enrere.

Es lamenta. Gemega.

⎯Ayyyy, no puedo más ⎯diu de tant en tant, a ningú en concret, a si mateixa.

⎯Pobreta ⎯comenta una senyora al seu marit, que acaba d’arribar. ⎯Ya estaba aquí cuando hemos llegado. Tiene creo cualquier cosa.

Una infermera que entra per donar l’alta a algú pregunta a la dona del pijama rosa què li passa. Ella obre els ulls i la mira, implorant:

⎯Me duelen todos los huesos de la cara . Y la boca ⎯ diu. ⎯ Ya no puedo más.


El passadís llarg d’urgències s’ha transformat avui en l’habitació col·lectiva de set malalts.

L’últim començant per la cua és un senyor gran que porta una mascareta d’oxigen i que s’entreté fent sudokus.

La penúltima és una senyora d’uns 80 anys llargs que va arribar la nit abans amb ambulància. Tenia febre molt alta i convulsions. Diagnòstic: infecció d’orina agressiva.

Es remou a la camilla. Es posa de costat, el braç recolzat sobre la barana metàl·lica. Es queixa.

⎯No le gusta estar aquí y las camillas son muy incómodas. Solo ha podido dormir a ratillos ⎯explica la seva filla, que té més de 60 anys. Està de peu, ajudant-la. Si seu a la cadira, queda lluny i als seus peus i massa baixa per poder-hi parlar o atendre-la.

⎯Tengo todo el cuerpo hecho polvo. Me duelen todos los huesos ⎯informa la mare. I torna a canviar de posició buscant-ne una de més còmoda.

Fa una estona havia d’anar de ventre i se l’han endut amb la camilla a un lloc que no precisa però que era més privat. Li han dit que quan tingui pipí, la cunya i endavant.

⎯Es que no me dejan caminar ⎯explica.

⎯Pero nos han dicho que en cuanto haya sitio la pasan a la habitación, o a un sitio de observación durante unos días. Vaya, que la sacarán de aquí ⎯diu la filla. ⎯Es que hay mucha gente, ayer había mucha más. Es que es la época para la gente mayor.

Hi ha molta gent gran, però també d’altres edats. Al “gran ruedo” hi ha setze camilles amb malalts, zero al nivell 3 i sis a l’espai d’observació, una de les quals bloqueja la sortida d’emergència.

Recompte de malalts en camilla sense tenir en compte els que són als boxos: 29. Marge d’error del 5%.


Dilluns 16 de març, tarda.

El 24 i 25 de març se celebren eleccions sindicals a l’Institut Català de la Salut (ICS) i l’hospital de la Vall d’Hebron s’ha omplert de cartells de propaganda que competeixen per captar vots en temps difícils de retallades assistencials, drets laborals i retribucions.

N’hi ha penjats a les pissarres reservades per als anuncis però molts més tapissant les parets. N’hi ha molts al passadís que porta a admissions d’urgències, on el cubell per deixar els llençols de les ambulàncies torna a estar ple. Només hi ha una ambulància aparcada a fora, però en deuen haver estat més.

N’hi ha també a la sala d’espera d’urgències, que avui és plena a vessar d’usuaris. La pantalla que hauria d’informar del temps mig d’espera i del nombre de persones que s’estan atenent és en blanc: “Not avalaible”, indica una mena de missatge d’error informàtic.

Hi ha propaganda electoral dels grans sindicats i dels minoritaris i sectorials, alguns més clàssics i altres més en sintonia amb als nous temps que usen el # de les etiquetes de Twitter. La UGT es presenta com “la millor opció” i recorda que l’ICS ha de pagar als treballadors els 44 dies de la paga extra de 2012. “Som la teva veu, #VotaCCOO”, demana Comissions Obreres. Un pòster de Catac-Cts/Iac insta a la rebel·lió #pelsnostresdrets i per una sanitat #100x100Pública. La Unió Sindical d’Auxiliars d’Infermeria (USAE) aposta per anar al gra i provar sort amb la paraula màgica: “Units podem”.

A dins d’urgències, només hi ha penjades fotocopies en blanc i negre de Som sindicalistes, un nou sindicat impulsat l’any passat per un cercle de sindicalistes vinculats a Podem però que es reclama independent del partit polític. Som sindicalistes Vall d’Hebron es presenta a la resta de treballadors de l’hospital amb una carta oberta en català i castellà en què carrega contra la “casta sindical”, reconeix la tasca dels sindicats minoritaris i proposa un canvi de model.

No fa propostes concretes sobre drets laborals ni relacionades amb el sector sanitari, només explica alguns principis bàsics del nou sindicat: renunciar als alliberats sindicals i a les subvencions públiques i privades, finançar-se només amb les aportacions dels afiliats i prendre les decisions de forma assambleària. “Sí, es pot”, s’acomiada la carta que està penjada al nivell 2, sense demanar expressament el vot però recordant la data de les eleccions.

Avui els professionals d’urgències tenen un pèl més de temps de llegir-la si encara no ho han fet: el nivell 3 d’urgències és ple però l’espai central del “gran ruedo” del nivell 2 està alliberat. Hi ha “només” deu malalts en camilles aparcades contra les parets dels boxos.

El passadís llarg és ple de camilles, de punta a punta. Són buides, però preparades. Es diria que esperen que en un moment o altre arribi un autocar carregat de pacients per ocupar-les.

Recompte de malalts en camilles sense tenir en compte els que són als boxos: 24.

Font: districte 15

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