El major robatori de la història de Catalunya

Marta Sibina i Albano Dante

Marta Sibina, editora de la revista cafèambllet i infermera quirúrgica ha preparat, conjuntament amb el seu company Albano Dante Fachín, aquest reportatge on ens explica els forats per on s’excapoleixen els diners públics de la sanitat catalana. Gràcies al seu treball d’investigació i a la seva tenacitat estan treien a la llum un robatori insospitat que fa molts anys que dura.

 

Fa dos anys que a la revista cafèambllet investiguem el que fan amb els diners públics els gestors de la sanitat catalana. Hem trobat coses escandaloses.

Facturas fantasma, centenars de milers d’euros gastats en estudis que ningú ha pogut veure, alcaldes de diversos partits cobrint-se les esquenes els uns als altres, amenaces….

En aquest vídeo expliquem amb tot detall com funciona la trama, el mecanisme que permet que, arreu de Catalunya, polítics i empresaris gastin sense cap control centenars de milions d’euros cada any…

El major robatori de la història de Catalunya (Part I)

El major robatori de la història de Catalunya (Part II)

Encara no et creus el que has escoltat al vídeo? Mira aquests enllaços! (de més nova a més antiga)

Links amb tots els reportatges que hem publicat, notícies interessants, BOEs, DOGC i hemeroteca.

Dimiteix el president de la Corporació de Salut en plena investigació de l’Oficina Antifrau. la renúncia de Manté arriba pocs dies després de la publicació al diari El País de la caòtica situació assistencial que es viu als centres presidits per Manté.
Ramon Bagó segueix contractant-se a si mateix. El CIS Cotxeres li adjudica 1,2 milions en 4 dies
La direcció de la Corporació de Salut Maresme i La Selva amenaça amb “actuar amb totes les seves possibilitats” contra el cafèambllet
Ramon Bagó: la increïble història de l’home que es contractava a si mateix. Amb diners públics.
“Quanta gent morirà per culpa de les retallades?”
Per què calla Josep Marigó davant les retallades?
Josep Marigó: de polític ‘indignat’ a alcalde ‘indignant’
COMUNICAT: Les preguntes sobre sanitat que no agraden als polítics de Blanes
Preguntes sobre sanitat als alcaldes de Blanes i Calella
CCOO aposta per l’ERO per obligar la CSMS a mostrar les cartes amagades
EUiA-ICV vol saber dades concretes sobre la Corporació de Salut
Preguntes sobre sanitat als alcaldes de Blanes i Calella
La Corporació de Salut Maresme i La Selva augmenta la factura d’alts càrrecs en 70.000 euros i apuja el cost del menjar als treballadors
L’estupenda investigació de gairebé 10 anys del setmanari El Triangle (PDF)
El magnífic article que ens va servir de primera guia al laberint sanitari (Per Ramon Serna)
Esclata la corrupció a la sanitat catalana
I l’increïble escàndol de Francesc Homs regalant 240 milions d’euros a la sanitat privada!
La imprescindible web de Dempeus Per La Salut Pública

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Font: En cinco minutos. Nodo de Albano Dante Fachin
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La salut a Rubí … Com afecten les retallades. Què hi podem fer?

El passat dissabte 18 de febrer, el nostre company Sergi Raventós va participar en el Col·loqui “La salut a Rubí … Com afecten les retallades. Què hi podem fer?” organitzat per l’Alternativa Ciutadana de Rubí (ACR).

Els companys de Rubí ens han enviat unes fotos del col·loqui que compartim amb vosaltes i ens comenten que tothom va sortir molt satisfet del col·loqui, tant per les aportacions dels ponents com pel nivell de discussió positiu que es va propiciar malgrat el panorama de fons. La discussió es va allargar més de dues hores i va quedar en l’aire la proposta de crear a Rubí una plataforma en defensa dels serveis públics.

18 de febrer a Rubí

18 de febrer a Rubí

18 de febrer a Rubí

18 de febrer a Rubí


També podeu veure la notícia per la tele:

cliqueu per anar al video

o escoltar-la per la ràdio: ACR aborda els efectes de les retallades sanitàries

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Toxieconomía y salud en tiempos de crisis

Artículo de Pere Boix publicado en el Número 120/Enero 2012 99 de la revista VIENTO SUR, en la sección Datos para la reflexión.

Περί «σεισάχθειας» στα χρόνια του Σόλωνα (594 π.χ.)….

En tiempos antiguos, la condonación por Solón de las deudas que obligaban a los pobres a ser esclavos de los ricos –la llamada reforma Seisachtheia (σεισάχθεια) – sentó las bases para la aparición en la antigua Grecia de las ideas de democracia, ciudadanía, política y Europa: los fundamentos de la cultura europea y mundial. Luchando contra la clase detentadora de la riqueza, los ciudadanos de Atenas señalaron el camino para la constitución de Pericles y la filosofía política de Protágoras, quien dijo: ‘El hombre está muy por encima de todo el dinero” (Carta abierta de Mikis Theodorakis y Manolis Glezos en defensa de Grecia, la Democracia y Europa. “El capitalismo muestra en sí mismo que, además de ser un sistema que genera repetidas y severas crisis económicas, es capaz de desplazar los costes de esa inestabilidad hacia los estratos medios y bajos de la escala social” (Wolf, 2010).

La evidencia existente en los países occidentales industrializados no permite sustentar la idea de que la expansión económica tiene efectos beneficiosos sobre la salud de la población en su conjunto. De hecho, lo que suelen mostrar las investigaciones es que la mortalidad general aumenta en épocas de expansión y se reduce en momentos de crisis (Dávila y López-Valcárcel, 2009) Es decir, si el empleo sube, también lo hace la mortalidad, mientras que si aumenta el desempleo, se reduce la mortalidad.

Digamos rápidamente, para atemperar el desconcierto, que esta relación entre desempleo y mortalidad es de tipo poblacional y de signo contrario a la que se da en el nivel individual de las personas desempleadas, y que no existen dudas sobre la desocupación como factor de riesgo de enfermedad y muerte para quienes lo sufren. Es decir, la población en paro, justamente por esa condición, ve sometida su salud a mayores riesgos que la población ocupada.

karoshi

Como elementos explicativos de la aparente paradoja de asociar la expansión económica al crecimiento de la mortalidad, se han propuesto toda una serie de factores vinculados en su mayoría al ámbito del trabajo asalariado como elemento determinante de la vida de las personas: estrés y siniestralidad laboral, presión del tiempo de trabajo, reducción de las horas de sueño y de ocio… El karoshi o muerte súbita por exceso de trabajo, un fenómeno bien estudiado en Japón, sería un ejemplo extremo en este sentido. El exceso de trabajo actuaría también en detrimento de las relaciones familiares y sociales, reduciendo el apoyo social, un elemento de primer orden para la salud integral. El aumento de la densidad de tráfico en épocas de crecimiento económico explicaría el aumento de la mortalidad por accidentes de tráfico que es una de las asociaciones estadísticas más significativas que se detectan en todos los estudios.

Además, la expansión económica no sólo incrementaría el riesgo de muerte en personas anteriormente sanas, sino que también lo hace en el caso de los enfermos crónicos. La asociación entre estrés, descenso de la inmunidad y enfermedades transmisibles, explicaría el aumento de la mortalidad infecciosa en enfermos crónicos. La contaminación industrial y por tráfico es también un factor condicionante en la mortalidad de enfermos crónicos. Se han demostrado efectos adversos del ruido en la salud cardiovascular. También se ha relacionado la expansión económica con hábitos menos saludables como mayor consumo de grasas, incremento del consumo de tabaco y alcohol o reducción del ejercicio físico, todo lo cual se relacionan con enfermedades crónicas a largo plazo.

En España, con datos del período 1980-97, Tapia Granados (2005) ha cuantificado esta relación inversa entre paro y mortalidad afirmando que un aumento del 5% en la tasa de paro estaría asociado a una reducción de alrededor del 0,5% en la mortalidad general de la población. Podríamos decir, tal como afirma el propio autor, que un aumento del 5% en el paro “salvaría” unas 1800 vidas.

La paradoja del aumento de la mortalidad en épocas de crecimiento pone en cuestión el argumento lineal de que el progreso económico es siempre una fuente de bienestar para la población y plantea la necesidad de una profunda revisión de las políticas de expansión basadas solamente en la eficiencia económica o, cuando menos, del imperativo moral de establecer contrapesos de salud pública para atemperar los evidentes impactos negativos de la economía sobre la salud de las personas.

Dichos contrapesos no se refieren estrictamente al gasto sanitario sino también, y sobre todo, a un conjunto de elementos de política social (educación infantil, calidad de vida familiar, calidad del empleo, política salarial, etc.) capaces de mejorar sensiblemente la salud de la población.

Fuente: David Stuckler, Sanjay Basu, Martin McKee.

A partir de datos de la OCDE sobre el gasto social se ha verificado en los países UE-15 una asociación inversa entre el gasto social y la mortalidad, entendiendo por gasto social programas de apoyo familiar, pensiones, atención a la salud, vivienda, cobertura del desempleo, programas activos de empleo y atención a la discapacidad (Stuckler, Basu y McKee, 2010). Es decir, a más gasto social menor mortalidad. Según un modelo construido a partir de estos datos, se llega a la conclusión de que cada incremento de 100 US$ en gasto social se asociaría a un descenso del 1,19% de la mortalidad de la población, mientras que un incremento idéntico del PIB se asocia a descensos mucho menores en la mortalidad (0,11%), con lo que podemos deducir que el efecto en la salud del aumento de los ingresos económicos sería sensiblemente inferior al de las políticas de bienestar social.

Impacto de la crisis en la salud

No hay ninguna duda de que las crisis económicas generan situaciones de riesgo que afectan de forma selectiva a las personas pertenecientes a los grupos más vulnerables: desempleados, pobres, minorías étnicas, madres que viven solas –y sus hijos- personas mayores o discapacitadas.

Una fábrica de suicidios

Entre los cambios esperables en la salud de las poblaciones a riesgo en tiempos de crisis (Phua, 2011), destacan el aumento de la tasa de suicidios y parasuicidios, de las enfermedades mentales, del consumo de alcohol o de drogas de abuso y de los problemas de malnutrición. Los problemas de acceso a la vivienda provocan también situaciones que afectan negativamente a la salud: son evidentes los problemas de salud derivados de vivir en la calle, pero también el hacinamiento en una misma vivienda de colectivos inmigrantes o de quienes han tenido que irse a vivir con su familia o amigos, puede favorecer la transmisión de enfermedades además de generar malestar y conflictos. Por el contrario, en épocas de crisis suele descender la incidencia de lesiones de origen laboral y de tráfico.

Durante la Gran Depresión, las personas de color ganaron 8 años de longevidad, con una expectativa de vida que en los hombres de color aumentó de 45,7 años en 1929 a 53,8 años en 1933 y en las mujeres de 47,8 a 56,0 años durante el mismo período.

Sin embargo, un análisis de las tasas de mortalidad general en diversas situaciones de crisis económicas como la Gran Depresión de los años 20 y 30, la ruptura de la URSS y la crisis del sudeste asiático de los 90, arrojan resultados aparentemente contradictorios (Stuckler, Basu, Shurcke y McKee, 2009a). En la Gran Depresión la mortalidad general cayó un 10% mientras que en el caso de la URSS se incrementó en un 20%. En el sudeste asiático, la mortalidad se incrementó a corto plazo en Tailandia e Indonesia, pero no experimentó cambios en Malasia.

¿Cuál es el sentido de estas diferencias? En primer lugar, según señalan algunas investigaciones, la rapidez del cambio económico parece ser la clave del riesgo para la salud: en el caso de la URSS los países que implementaron la privatización más rápidamente sufrieron los incrementos de mortalidad más notables, especialmente en las regiones que experimentaron una más rápida rotación laboral. Otro factor condicionante parece ser el grado de protección – formal o informal- de la población frente a los efectos adversos: Malasia ignoró los llamamientos del Banco Mundial y de la comunidad financiera internacional que le exigían recortar el gasto social y sus tasas de mortalidad no se vieron afectadas por la crisis; los efectos negativos de la crisis en la URSS se redujeron sensiblemente en los lugares donde la gente pertenecía a organizaciones sociales como sindicatos o clubes deportivos. También influye la cultura del alcohol: en la Gran Depresión estaba prohibida su venta, sin embargo en la URSS llegaban a beberse el aftershave, con un 95% de etanol libre de impuestos.

En Europa las tasas de desempleo no parecen asociarse a cambios en la mortalidad general ni en la mortalidad por causas específica, salvo en el caso de los homicidios y suicidios, que aumentan con el nivel de paro, y en la mortalidad por accidentes de tráfico que disminuye. Un modelo construido a partir de de los datos 1970-2007 de los 26 países UE (Stuckler et al., 2009b) estima que un crecimiento del 1% en la tasa de paro se asocia a aumentos de +0,79% en la tasa de suicidios en población menor de 65 años y de +0,79% en la de homicidios, mientras que decrece la mortalidad por accidentes de tráfico en -1,39%. El ritmo de destrucción de empleo también cuenta: un crecimiento del desempleo >3% en un año puede llegar a incrementar las tasas de suicidio en un +4,4% y también hace aumentar el abuso de alcohol.

Dos países europeos (Finlandia y Suecia) presentan una tendencia distinta. Durante la crisis de principios de los 90, las tasas de suicidio siguieron manteniendo una tendencia descendente en ambos casos a pesar de que en Finlandia el desempleo creció del 3,2% al 16,6% entre 1990 y 1993 y en Suecia pasó de 2,1% en 1991 a 5,7% en 1992. España, por el contrario, con diversas crisis bancarias en los 70 y 80, ha venido presentando tendencias ascendentes y descendentes en las tasas de suicidios en paralelo a las tasas de paro. La explicación a estas diferentes tendencias hay que buscarla probablemente en los sistemas de protección social y, especialmente en el caso de Finlandia, en los programas activos de empleo. El presupuesto anual en gasto social en Suecia era en esa época de 362 US$ per cápita en promedio y en España de 88.

La desigualdad social y la pérdida de salud forman parte de un verdadero círculo vicioso. La población con menor nivel educativo presenta un mayor riesgo de enfermar en caso de pérdida de empleo.

Crisis y salud mental

La Oficina Regional para Europa de la OMS acaba de publicar un informe (WHO, 2011) en el que hace un repaso a los efectos negativos de la crisis en la salud, especialmente de la salud mental.

Un empleo estable, seguro y con derechos es beneficioso para la salud mental. La calidad de las relaciones laborales, el apoyo social en el trabajo y el control sobre la propia tarea son factores que configuran el capital social y predicen un buen estado de salud mental. Por el contrario, la pobreza, el endeudamiento excesivo y la penuria social son los principales riesgos socioeconómicos que generan alteraciones y problemas de salud mental.

A peor situación laboral, peor salud. Estar desempleado incrementa la probabilidad de padecer enfermedades crónicas, depresión, trastornos de ansiedad y muerte prematura, además de fomentar el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas. Una situación prolongada de desempleo acaba generando problemas de autoestima y llega a afectar a todo el entorno familiar, incluso en forma de violencia doméstica. La pérdida de empleo hace aumentar el consumo de antidepresivos y las hospitalizaciones por problemas de salud mental. También la precariedad laboral genera impactos negativos en la salud.

La actual crisis económica ha provocado un incremento de la pobreza en Europa, golpeando con más dureza a la población con menores ingresos, y ha agudizado la exclusión y la desigualdad social.

“Social Relationships and Mortality Risk: A Meta-analytic Review”

La exclusión social, laboral, cultural, es un factor de riesgo de mala salud. La soledad se ha asociado a un mayor riesgo de enfermedades como las cardiopatías y determinados cánceres, con unos efectos adversos comparables a los del tabaco y el alcohol. Una persona socialmente integrada tiene un 50% más de oportunidad de sobrevivir que una persona aislada (Holt-Lunstad, Smith y Layton, 2010).

La desigualdad social y la pérdida de salud forman parte de un verdadero círculo vicioso. La población con menor nivel educativo presenta un mayor riesgo de enfermar en caso de pérdida de empleo. A su vez, la mala salud mental es una fuente significativa de desigualdades, puesto que se asocia a una peor educación, a desventajas económicas, a situaciones de aislamiento social y al desempleo. La reducción de las desigualdades reduce el riesgo de mala salud mental, mientras que las políticas restrictivas que generan desigualdad son causa de estrés y de problemas de salud. Un estudio realizado en los países del Este europeo (De Vogli y Gimeno, 2009) encuentra una asociación entre el índice de Gini (un coeficiente que mide la desigualdad) con las tasas de mortalidad por suicidio y lesiones autoinflingidas, siendo Rusia uno de los países con indicadores más elevados en ambos parámetros.

En este contexto, no podemos sorprendernos de que en épocas de crisis la población con mayores tasas de desempleo, de empobrecimiento y de desbaratamiento familiar, tenga un riesgo significativamente mayor de sufrir problemas de salud mental como la depresión, el alcoholismo o el suicidio. El paro contribuye a la depresión y al suicidio, y la evidencia indica que a mayor endeudamiento el riesgo de enfermedad mental es mayor.

Riesgos de la austeridad

Recortes profundos que hay que cortar por lo sano: crisis económica, políticas sociales y daños en la salud.

La evaluación de la situación basada en criterios macroeconómicos con exclusión de los indicadores de bienestar social oculta el drama de las personas que sufren las consecuencias de la crisis económica, pero los datos epidemiológicos son tozudos y hacen emerger las dimensiones de la ‘recesión humana’ subyacente (Shahidi, Muntaner, Puig-Barrachina y Benach, 2011).

Cabe augurar que los recortes para el conjunto de las políticas sociales, tendrá graves consecuencias en términos de morbimortalidad (enfermedad y muerte) especialmente en los colectivos más vulnerables.

Un estudio publicado en 2008 (Stuckler, King y Basu) alertaba sobre la nocividad de los programas del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sus autores, investigadores de las Universidades de Cambridge y Yale, demostraban cómo los países del Este europeo que participaron en programas del FMI en la década 1992-2002 vieron incrementar la incidencia de tuberculosis en un 13,2% de media respecto a los que no recibieron préstamos de dicho fondo. Es más, los datos disponibles evidenciaban que la mortalidad por dicha enfermedad se incrementaba en un 0,9% por cada punto porcentual de aumento de la deuda y en un 4,1% por cada año adicional de participación en un programa FMI.

Resulta, pues, que el endeudamiento con el FMI -uno de los organismos que reclama con mayor entusiasmo el control del déficit- puede considerarse un factor de riesgo para la salud. Y para más inri, con una clara relación dosis-respuesta: a más deuda FMI, mayor riesgo de enfermar. Estudios precedentes muestran que los programas económicos del FMI influyen de manera determinante en las infraestructuras de los sistemas sanitarios de los países en los que se aplican, cuyos gobiernos se ven obligados a recortar el gasto sanitario para cumplir con las estrictas prescripciones que se les imponen. Esta es la explicación que proponen los autores del estudio para el incremento observado de incidencia de tuberculosis en la población de los ‘países post-comunistas’, quienes en un artículo posterior afirman que existe suficiente evidencia para señalar que los programas del FMI se asocian significativamente con un debilitamiento de los sistemas sanitarios, una reducción de la efectividad de la ayuda al desarrollo orientada a la salud y una obstrucción de los esfuerzos para el control del tabaquismo, de las enfermedades infecciosas y de la mortalidad infantil y materna (Stuckler y Basu, 2009).

Ya hemos señalado, sin embargo, que el gasto sanitario no es el único factor que determina el nivel de salud, ni siquiera el más importante. En este sentido, cabe augurar que la austeridad que se propugna como salida a la crisis, y los recortes que se derivan de dicha opción política para el conjunto de las políticas sociales, tendrá graves consecuencias en términos de morbimortalidad (enfermedad y muerte) especialmente en los colectivos más vulnerables.

Más allá de que, desde un punto de vista ético, habría que demandar al menos el mismo entusiasmo por la salud de la población que por la salud del sistema financiero, no puede considerarse en absoluto despreciable el gasto y las pérdidas económicas que provocará este impacto negativo en la salud. Incluso podría ser discutible si el ahorro inicial que supondrán los recortes compensará a largo plazo, en un escenario de recuperación económica, el coste que habrá supuesto para la salud pública la época de austeridad. Los propios expertos del Banco Mundial advierten que “el incremento de los desequilibrios en ingresos se traduce después en una brecha de educación y de salud que merma el crecimiento” (Branko Milanovic).

En el informe anteriormente citado, la OMS calcula que el impacto de la crisis en la salud mental de la población provoca unos efectos económicos negativos en forma de pérdidas de productividad del orden del 3-4% del PIB, efectos que, además, pueden llegar a ser duraderos dada la especial afectación de la población joven por el impacto de la crisis.

Otras políticas tendrían impactos bien distintos desde el punto de vista de la salud. Datos europeos indican que las desigualdades en salud no se ensanchan necesariamente durante las épocas de recesión en países con un buen sistema de protección social. Ya hemos señalado cómo en Finlandia y Suecia en años de incremento del paro no sólo no aumentaron las desigualdades en salud sino que disminuyó la tasa de suicidios. Se estima que con un gasto de al menos 190 US$ por persona en programas de protección social, en los países de la UE el desempleo no generaría aumentos de la tasa de suicidios, uno de los indicadores sanitarios más precoces del efecto de la crisis.

La protección social debe considerarse, pues, un elemento crucial para mitigar el deterioro de la salud en tiempos de crisis económica. Pero, con ser importante, la cuestión no es sólo proteger a la población de la agresión a la salud que supone el desempleo, sino atacar el desempleo mismo mediante políticas activas de ocupación. Es lo que denominamos en salud pública prevención primaria o control del riesgo en origen. De nuevo según datos europeos, se ha calculado que por cada 100 US$ por persona y año invertidos en programas de promoción activa de empleo, el efecto del paro sobre la tasa de suicidio se reduciría a la mitad. Dichos programas incluyen servicios públicos de ocupación, formación profesional, programas especiales de transferencia al mercado laboral de jóvenes tras la formación, así como programas de fomento de empleo para parados o personas con discapacidad. También se ha demostrado que los programas de promoción de la salud mental en población desocupada incrementan las tasas de reempleo con una ratio coste-efectividad beneficiosa.

La tragedia griega

Protestas de la población ante un hospital de Atenas

Grecia es en estos momentos el paradigma de los efectos devastadores de la crisis sobre la salud. Tras 15 años de crecimiento económico continuado, en el período 2007-2010 la deuda griega ha aumentado del 105,4 al 142,8% del PIB, más que en cualquier otro país de la UE. Para financiar este déficit Grecia ha tenido que recurrir a un préstamo de 110.000 millones de euros del FMI y de la Eurozona, bajo unas condiciones draconianas que imponen recortes radicales del gasto público. El ajuste fiscal ha supuesto en 2009 un 13% del PIB y se prevé que el presupuesto de 2012 supondrá un nuevo recorte del gasto y un aumento de impuestos por una suma equivalente a más de seis mil millones de euros.

El impacto de la situación en la salud de la población griega es más que evidente para los directamente involucrados. Algunas consultas de psiquiatría han detectado un aumento de la demanda de asistencia de entre un 25- 30% desde el comienzo de la crisis. El Dr. Michalis Samarkos, médico de guardia del Hospital General Evangelismos, declaraba recientemente al periódico The Guardian: “Cuando uno ve a un diabético que no puede pagar la insulina, sabe que va a morir. No hay infraestructura para ayudar a esta gente. En todos los frentes, el sistema les falla a las personas a cuyo servicio debiera estar. La psicóloga Eleni Bekiari trabaja en la ONG Klimaka, una organización de voluntarios que regenta un programa de radio de apoyo frente a la depresión y la exclusión social. La Dra. Bekiari afirma que en Klimaka las llamadas de ayuda se han cuadruplicado desde que empezó la crisis y que “algunas personas nos llaman para decirnos que planean dejarse caer en coche por un precipicio o chocar contra una roca para que parezca un accidente”. De esta forma tratan de evitar el estigma que caería sobre su familia o su comunidad por la negativa radical de la Iglesia Ortodoxa de dar cobertura religiosa a los suicidas. Es por esta razón que la Dra. Bekiari considera subestimado el aumento del 40% de los suicidios en el primer semestre de 2001, cifra ofrecida en el Parlamento por el Ministro de Sanidad del Gobierno griego, Andreas Loverdos. Algunos ciudadanos han optado, no obstante, por exhibir públicamente su desesperación, como Apostolos Polyzonis, un autónomo que se prendió fuego frente a su banco en Tessaloniki, o como Michael Kriadis, un empresario que se lanzó al vacío desde su oficina en un cuarto piso tras dejar una carta de despedida para su familia. Otros recurren a la autoagresión como una forma de alivio económico: un informe autorizado señala la existencia de casos de autoinfección deliberada por VIH como forma de acceder a los 700 euros por mes de prestación.

Aumentan un 40% los suicidios en Grecia en coincidencia con la crisis

La desesperación genera a corto plazo respuestas destructivas de violencia intencional tanto contra uno mismo como contra terceros. Grecia, que tradicionalmente ha tenido una de las tasas de incidencia de suicidios más bajas de Europa, presenta ahora, junto con Irlanda, los mayores incrementos de suicidios en países de la UE y, además, ha duplicado sus tasas de homicidios y robos entre 2007 y 2009. Otro país europeo con elevado incremento de la tasa de suicidio es Lituania que junto con Grecia ha promovido uno de los mayores recortes en las pensiones (70% y 50% respectivamente).

A pesar de que ha aumentado significativamente el porcentaje de población griega que refiere tener una salud “mala” o “muy mala”, sorprendentemente la gente va menos al médico desde que empezó la crisis. Según datos de la Encuesta Europea sobre Condiciones de Vida (Eurostat. Cross-sectional European Union Statistics on Income and Living Conditions (EU-SLIC), en 2009 se detecta un incremento significativo respecto a 2007 de la población que no acude al médico de cabecera a pesar de considerarlo necesario. Las principales razones no parecen relacionarse principalmente con el coste de la asistencia sanitaria, prácticamente gratuita en Grecia, aunque es cierto que muchos griegos ni siquiera pueden pagar la tarifa de 5 euros que deben abonar para ser atendidos en los consultorios. Los datos apuntan, más bien, a factores que pudieran ser consecuencia de los recortes como las listas de espera, la falta de personal sanitario o la escasez de material médico. Así, mucha gente opta por esperar a sentirse mejor en vez de acudir al médico. En lo que se refiere a atención hospitalaria, han aumentado los ingresos en el sistema público y ha disminuido en los hospitales privados.

Por otra parte, crece la demanda de atención en la calle. Las clínicas de calle promovidas por ONG que hasta hace poco atendían principalmente inmigrantes, han pasado a ser un recurso al que cada vez acuden más nacionales. Médicos del Mundo estima que la proporción de griegos que utiliza este tipo de asistencia médica ha pasado del 3-4% al 30% desde el inicio de la crisis.

También fallan los sistemas preventivos de salud pública. Los recortes presupuestarios han reducido en un tercio los programas sociales de calle que sólo en Atenas atendían a casi 300 usuarios de drogas. En 2010 se ha detectado un significativo incremento de infecciones por VIH y se estima que en 2011 la incidencia aumentará en un 52% respecto a 2010. La mitad de este incremento se atribuye a infecciones entre los usuarios de drogas intravenosas, entre los que la incidencia de la infección se está multiplicando por diez. La prevalencia del consumo de heroína ha aumentado en un 20% según el Centro Griego de Documentación y Vigilancia para las Drogas. También se ha producido un aumento de la prostitución y, asociado a ello, un aumento de prácticas de sexo inseguras.

ATENAS 12 DE FEBRERO Impresionante multitud salio a la calle a protestar / Foto: Odysseas_GP

La imagen de Grecia nos recuerda que, en el esfuerzo por financiar las deudas, la población está pagando un alto precio: la pérdida de servicios de prevención y asistencia sanitaria, un aumento del riesgo de VIH y de enfermedades de transmisión sexual y, en el peor de los casos, la pérdida de la propia vida. Se requiere la mayor atención a los problemas de la salud y al acceso a la asistencia sanitaria para asegurar que la crisis griega no socave la principal riqueza del país, su gente.

Con estas palabras terminan un grupo de investigadores la carta recientemente publicada en The Lancet de la que hemos extraído buena parte de la información comentada en este apartado (Kentikelenis, Karanikolos, Papanicolas, McKee y Stuckler, 2011).

Epílogo: la reflexión es cosa de cada cual

Reivindicar, con Protágoras, el principio “la persona, medida de todas las cosas”.

Promover, con Hipócrates, la máxima “primum non nocere”.

Todavía, con Madre Coraje, luchar por lo evidente (aunque sean malos tiempos).

Pere Boix

Pere Boix es investigador en el Centro de Investigación en Salud Laboal (CISALUPF) y en el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS).

Bibliografía citada:

Dávila, C. D. y López-Valcárcel, B. G. (2009) “Crisis económica y salud”. Gaceta Sanitaria, 23(4), 261-265.

De Vogli, R. y Gimeno, D. (2009) “Changes in income inequality and suicide rates after ‘shock therapy’: evidence from Eastern Europe”. Journal of Epidemiology and Community Health, 63, 956.

Holt-Lunstad, J., Smith, T. B. y Layton, J. B. (2010) “Social relationships and mortality risk: a meta-analityc review”. PLoS Medicine, 7(7), e1000316.

Kentikelenis, A., Karanikolos, M., Papanicolas, S. B., McKee, M. y Stuckler, D. (2011) “Health effects of financial crisis: omens of a Greek tragedy”. The Lancet, 378, 1457-1458.

Phua, K.-L. (2011) “Can we learn from history? Responses and strategies to meet health care needs in times of severe economic crisis”. The Open Public Health Journal, 4, 1-5.

Shahidi, F. V., Muntaner, C., Puig-Barrachina, V. y Benach, J. (2011) “Recortes profundos que hay que cortar por lo sano: crisis económica, políticas sociales y daños en la salud”. Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, 113,107-119.

Stuckler, D. y Basu, S. (2009) “The International Monetary Fund’s effects on global health: before and after the 2008 financial crisis”. International Journal of Health Services, 39(4), 771-81.

Stuckler, D., Basu, S. y McKee, M. (2010) “Budget crises, health, and social welfare programmes. British Medical Journal, 340, c3311.

Stuckler, D, Basu, S., Shurcke, M., y McKee, M. (2009a) “The health implication of financial crisis: a review of evidence”. The Ulster Medical Journal, 78(3), 142-145.

Stuckler, D., Basu, S., Shurcke, M. y McKee, M. (2009b) “The public health effect of economic crises and alternative policy responses in Europe: an empirical analysis”. The Lancet, 374, 315-323.

Stuckler, D., King, L. P. y Basu, S. (2008) “International Monetary Fund Programs and Tuberculosis Outcomes in Post-Communist Countries”. PLoS Medicine, 5(7), e143. doi:10.1371/journal.pmed.0050143

Tapia Granados, J. A. (2005) “Recessions and mortality in Spain, 1980-1997”. European Journal of Population, 21, 393-422.

WHO (World Health Organization) (2011) Impact of economic crises on mental health. Copenhague: WHO regional Office for Europe

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La crema de la biomassa i la salut

Decàleg de raons per dir no als grans projectes de centrals de crema de biomassa per generar electricitat” que hem redactat amb aportacions de diferents entitats i plataformes i a la que moltes entitats s’hi han adherit com a rèplica a l’article de la Vanguardia sobre el tema que menystenia les raons de les plataformes i de la ciutadania per dir no,  pel que fa als efectes per la salut de les persones i el medi.

Us preguem que en feu difusió

DEU RAONS PER DIR NO ALS GRANS PROJECTES DE CENTRALS DE CREMA DE BIOMASSA PER FER ELECTRICITAT

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Font: CAPS
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Setmana de Lluita: Pel transport, per l’educació i per la sanitat del 27-02 al 1-03

Hem rebut aquest mail que us demanem difoneu al màxim. Com a Dempeus ens hi sumem a aquesta setmana de lluita.

Creiem que cal una setmana de lluita com a resposta a tots els atacs que estem rebent a sanitat, ensenyament i transport públic i proposem, per tant, centrar la pressió sobre la persona de Xavier Trias i les seves polítiques de mobilitat: pujada de preus, corrupció, explotació laboral a TMB, reducció de serveis, etc.

Alhora que ens sumem i ens organitzem conjuntament amb sectors de sanitat i la PUDUP (assemblees de facultat, PAS i professors universitaris) i els centres de secundària amb la marea groga, que surten el dimecres, ens sembla molt important que els diferents espaïs de lluita i conflicte es trobin i conflueixin des de la base, es a dir allà on tots ens sentim afectats.

Setmana de lluita per un transport assequible i contra les retallades dels serveis comuns.

Clica sobre la imatge per ampliar.

Des de les assemblees de barri, la FAVB, les veïnes i els moviments socials conjuntament amb les treballadores dels transports públics, el comitè de conveni i assemblea de treballadores en atur, us convidem a passar a l’acció contra la pujada de preus, les retallades en serveis i seguretat i contra l’explotació laboral de les treballadores.

Per tot això hem convocat una setmana de lluita farcida d´accions que ens serviran per donar a conèixer la vaga de transports de TMB, donar el nostre suport a la mateixa i rebutjar la pujada de tarifes i retallades de serveis.

Considerem responsable de l’estat del transport públic a Barcelona, de les retallades de serveis i de la manca de seguretat en els vehicles a l’alcalde de Barcelona Xavier Trias que és també el president del Consorci del Transport Metropolità. Exigim que acabi amb la precarietat laboral, la repressió sindical, el malbaratament de diners en sous a directius i la mala gestió que aquests fan dels transports públics a l´àrea metropolitana.

Per difondre les informacions hem editat els següents materials: Un diari, tríptic, octavetes i xapes.

Hem escrit un diari que repartirem a partir del dimecres 22. Són 20.000 exemplars que ens ajudaran en l’argumentari.

També pots contribuir difonent-lo tu mateixa via internet o passant-te per les assemblees de barri.

Informa’t i segueix-nos a:
http://atutmbetretallen.wordpress.com/manifest/

Twitter: @TMBetRetallen
FaceBook: atutmbetretallen

Ens veiem als carrers, i al metro a les accions centrals dels dies 27 i 29 de febrer:

27F Assemblees de treballadors matí i tarde a la Pl. Espanya i accions en recolzament a la vaga
27F Concentració a las 19:00h a la Plaça Espanya. “Per un transport lliure i assequible”
29F Manifestació universitat (12h)
29F T-Concentració a les 19h en Pl. Elx (M Sagrera) manifestació metropolitana.

Convocatòries: Setmana de lluita

-setmana del 20 de febrer:   Assemblees de barri a les instal·lacions
de metro i bus.

- 23 de febrer – Judici a Josep Garganté a les 11h (Jutjat penal n.25
Ciutat de la in-justícia).

- 27 de febrer – Vaga de bus i metro (TMB). Matí i tarda (hora per confirmar)
- 27 de febrer – Assemblea treballadores bus i metro 09:30h i a les
16:30 (Pl. Espanya).

- 28 de febrer – Vaga de bus i metro (TMB).
- 28 de febrer – Piquet solidari amb BCN City Tour 12h (Sagrada Família)
- 28 de febrer – Assemblea treballadores bus i metro 09.30h i a les
16:30h (Pl. Espanya).

- 29 de febrer – Vaga de bus i metro (TMB).
- 29 de febrer – Assemblea treballadores bus i metro 09:30h i a les
16:30h (Pl. Espanya).
- 29 de febrer – Vaga d´estudiants (Universitat i secundària).
- 29 de febrer – Manifestació universitat 12h (Pl. Universitat).
- 29 de febrer – Concentració Jo Amb TMB a Pl Elx. 19h (M-L1 Sagrera) amb manifestació metropolitana.

- 01 de març – Vaga de bus i metro (TMB).
- 01 de març – Assemblea treballadores bus i metro 09:30h i a les
16:30h (Pl. Espanya).

Com podeu col·laborar?

- Assisteix a les convocatòries.
- Col·labora en repartir/imprimir les octavetes i el diari dels transports.
- Posa´t la xapa
- Si pots fes aportacions econòmiques via Assemblees de barri al grup per pagar el diari.
- reenvia aquest mail

http://atutmbetretallen.wordpress.com/

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Políticos sanitarios: ni dos dedos de frente, ni un puño de corazón

Ante el cúmulo de decisiones políticas ajenas a la lógica, traducidas en unos casos en recortes y en otros en gastos innecesarios, Juan Gérvas repasa aspectos de la biografía de algunos ministros y de consejeros de Sanidad, para concluir, en lo que se refiere a la salud, que se está haciendo todo para favorecer la mortalidad.


Madrid 20/02/2012, Juan Gérvas

Hay enfermedades y enfermedades. Unas son predominantemente biológicas, otras casi puramente psicológicas, y las más tienen un gran componente social. Estas últimas son especialmente mortíferas. Así, del millón de personas que mueren a diario en el mundo, casi la mitad lo son por el hambre, la guerra, la falta de agua y la pobreza. Del mismo modo, ser analfabeto es más peligroso para la salud que ser diabético. No hay nada peor para la salud que pertenecer a la clase baja, pero se suele ignorar. Por ejemplo, es lastimoso que se ignore que los factores adversos psicosociales asociados a la pertenencia a la clase baja responden del 35% del riesgo atribuible a la hipertensión en la incidencia del infarto de miocardio (en otra formulación, que pertenecer a la clase baja multiplica por 2,7 dicho riesgo).

El impacto social en la enfermedad tiene un ejemplo reciente en la mortalidad de los varones rusos tras la caída de la Unión Soviética. Los varones son los “canarios sociales”, y recayó básicamente en ellos la mortalidad que conllevó la pérdida del comunismo y de su estructura social. La expectativa de vida al nacer decreció en Rusia 7 años entre 1991 y 1994, como si el país estuviera en guerra. Todavía sigue siendo de 65 años, cuando en 1988 era de 70. La mortalidad de los varones se debe al alcohol (muere por ello uno de cada cinco, comparado con uno de cada dieciocho en el mundo) y a la violencia. En general, la mortalidad ha aumentado en Rusia por la pérdida de la estructura social y del trabajo, el aumento de la desigualdad socioeconómica (el sistema de pensiones es especialmente pobre) y la pérdida del sistema sanitario. Son causas sociales altamente mortíferas. En su origen está una política corrupta, desarrollada por los políticos asesorados en su día por autoridades occidentales, científicas y profesionales.

El problema es geopolítico, pues Rusia es el país más grande del mundo (casi el doble que Canadá, el siguiente en tamaño), pero no tiene población suficiente para que rinda apropiadamente. Por ello Rusia ha implantado una fuerte política natalista. Por ejemplo, se promueve un segundo hijo con un incentivo de 9.200 euros (equivalente a unos 18 salarios mensuales medios), y hay regiones que complementan tales incentivos. Por ahora, la población sigue decreciendo y las muertes superan a los nacimientos; en algunas regiones la mortalidad dobla la natalidad.

Morir en Rusia

Los números ayudan a entender el mundo, como demuestra el ejemplo previo sobre Rusia. Los números se entienden mejor con los gráficos. El mejor gráfico estadístico del mundo lo dibujó un francés, Charles Joseph Minard, a los 88 años de edad. Se refiere al desastre del Gran Ejército de Napoleón, en su campaña de Rusia.

El gráfico tiene una leyenda que, traducida, dice: “Mapa figurativo de las sucesivas pérdidas de hombres del Ejército de Francia en la campaña de Rusia de 1812-13. Dibujado por M. Minard, Inspector General de Puentes y Caminos, retirado, París, 20 de noviembre de 1869. Las cantidades de hombres presentes se representan mediante las anchuras de las zonas coloreadas a una escala de un milímetro por cada diez mil hombres… El marrón representa los hombres que entran en Rusia, el negro a los que salen…” El gráfico registra, además, la temperatura invernal durante la retirada, para dar idea del impacto del General Invierno. Analizar el gráfico es un ejercicio tremendo, por el impacto mental de la información que provee, pues el Ejercito se redujo de unos 400.000 hombres al inicio a unos 10.000 al final. El gráfico demuestra de forma increíble tanto el efecto del frío como el del cruce de algunos ríos. Por ejemplo, en el paso del río Bereziná, en la retirada, el Ejército perdió 22.000 hombres.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/29/Minard.png

La guerra con Rusia fue un ejemplo de futilidad, de muerte de causa social, por decisiones de políticos movidos por intereses en general ajenos a las necesidades de la población. La guerra es causa social de muerte, y muy letal. Letal no sólo para los varones soldados, sino también para mujeres y niños, y para ancianos. De hecho, las guerras conllevan cada vez mayor mortalidad en la población civil, de forma que las muertes de civiles superan en mucho las de militares. En la I Guerra Mundial fueron civiles el 15% del total; en la II Guerra Mundial el porcentaje subió casi al 50%, y en las guerras actuales no baja del 80%. Las guerras las deciden los políticos y empresarios; los muertos los ponen los civiles.

Políticos del ramo

Nadie sabe más de la guerra que los fabricantes de armas. Al menos, saben cómo mantener la venta de su producto. Por ello, quizá, es lógico que el PP nombre como Ministro de Defensa a alguien del sector, bien entrenado como empresario de armas. Empresario de una empresa que ha demandado al Estado español por prohibir las minas de racimo.

Es de suponer que tal Ministro y tal empresa no habrán sido patrocinadores de “Las tortugas también vuelan“.

“Las tortugas también vuelan” es una película iraní, sobre el Kurdistán. Es una película tan brutal como el gráfico de Minard. Es una película sobre niños y guerra, sobre minas e inocencia, sobre el dolor de quienes son víctimas de la violencia en la guerra. Conviene verla. Hay muertes de causa social en la película, pero en este caso sin números, sólo historias.

Luis de Guindos

Para hacerlo bien, el PP ha seleccionado de Ministro de Economía a alguien que proviene de un banco que engañó a sus clientes hasta quebrar. En buena lógica, con lo aprendido sabrá lo que no hay que hacer.

¿Qué decir del nombramiento de la Directora General de Seguros y Fondos de Pensiones? Fue alto cargo de esta dirección hasta que ganó el PSOE.

Flavia Rodríguez-Ponga

Pasó, en compensación, a alta ejecutiva en Mutua Madrileña. Y con el PP ha vuelto de nuevo a donde solía. Con su mezcla giratoria quizá sepa hacer negocios en público y en privado.

La Ministra de Sanidad no procede del sector sanitario, sino de la política desde estudiante, del “club de Valladolid”, el grupo de cachorros que entonces se formó en torno al Presidente de Castilla-León. Es una Ministra que compartió matrimonio, hijos, cuenta bancaria, viajes y demás con un ex-alcalde de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Al alcalde le regalaron un Jaguar cuando eran marido y mujer, estuvo en el garaje de su casa, pero no se enteró de nada de nada. Tal vez con la misma lógica duda del uso de la píldora del día siguiente, y apoya las restricciones al aborto del Ministro de Justicia.

Ana Mato

Tal vez esa lógica “pro-vida” es la que hace que la Ministra de Sanidad no promueva la financiación pública de los anovulatorios y preservativos, pues de lo que se trata es de que haya muchos embarazos, una política natalista que también han mantenido los ministros del PSOE. O peor, la lógica de que el que disfrute con los coitos vaginales sienta el embarazo como “justo castigo a su perversidad”.

Con la misma lógica “pro-vida”, la Ministra de Sanidad y los Consejeros Idem tendrían el suicidio en “el radar” (como gusta decir el Consejero del País Vasco), la tercera causa de muerte de los españoles, y una mortalidad que aumenta por causa social, por consecuencia de la crisis económica y su manejo político

http://www.equipocesca.org/politica-sanitaria/seamos-practicos-frente-a-la-crisis-ningun-suicidio/

Rafael Bengoa

Boi Ruiz

Quien sí viene del sector es el actual Consejero de Sanidad de Cataluña, seleccionado por CiU cuando era presidente de la patronal hospitalaria privada, la Unión Catalana de Hospitales. Es lógico, sabe cómo ganar dinero con el negocio de la salud. Otro del ramo, el Consejero del País Vasco, con sus intereses privados previos en el sector de enfermedades crónicas, en Kroniker. ¿Qué decir del Consejero de Castilla la Mancha, con sus recortes inmisericordes y su historial profesional previo?

Lo que procede, pues, es que “los ministros sean del ramo”. Si los ministros y consejeros sanitarios se van a aplicar a hacer recortes indiscriminados, lo lógico es que sea alguien del ramo el que corte y recorte. En buena lógica, el PP debería elegir de Ministro de Sanidad a alguien de Farmaindustria, o de FENIN (Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria). Así, por ejemplo, sería “normal” que la Consejera de Baleares promoviera la prescripción de medicamentos sin eficacia, desaconsejados por los boletines farmacoterapéuticos.

La Ministra de Sanidad y los Consejeros Idem están tomando decisiones irracionales, de recortes indiscriminados y otras peores. Ni se preocupan del suicidio, ni de la financiación pública de anovulatorios, ni del uso razonable de los medicamentos. Dan la sensación de no tener dos dedos de frente, ni un puño de corazón.

Juan Gérvas

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

Fuente: Acta Sanitaria
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Crisis, salud mental y renta básica (4 ¿Se puede frenar este grave problema de salud que se avecina? )

Continuamos y acabamos con el artículo de Sergi Raventós sobre Crisis, salud mental y renta básica, en el libro La Renta Básica en la era de las grandes desigualades.
En posts anteriores:
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Crisis, salud mental y renta básica (1 ¿Qué es la salud mental?)
Crisis, salud mental y renta básica (2. Crisis y salud mental)
Crisis, salud mental y renta básica (3. ¿Qué grupos sociales presentan peores indicadores de salud?)
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4 ¿Se puede frenar este grave problema de salud que se avecina?

No es sólo con la ayuda de determinados fármacos como se va a solucionar el problema. El enorme crecimiento de la gran factura que supone el consumo de hipnóticos y ansiolíticos en el Reino de España parece desproporcionado y no parece que sea medicalizando la sociedad como vayan a solucionarse los problemas sociales. Sin poder entrar -por falta de espacio- a analizar la eficacia de muchos tratamientos como los riesgos (debido a sus efectos adversos y a su capacidad para producir tolerancia y dependencia) que suponen para la salud de la gente el consumo de muchos ansiolíticos (García del Pozo et al., 2004), hay que decir que sí hablamos de un problema social hay que abordarlo como tal. No creo que sea sólo como nos recomienda la Agencia española de medicamentos y productos sanitarios del Ministerio de Sanidad y Política social, cuando sostiene que “el uso indiscriminado de ansiolíticos puede ser una señal de la medicalización de problemas sociales y personales que, posiblemente, deberían abordarse de otra manera, con cambios de conducta o reajuste de las expectativas vitales” (Ministerio de Sanidad y política social, 2007).

Creo que el problema requiere de medidas y abordajes más amplios de tipo social y económico, no solo de cambios de conducta y expectativas. Medidas del tipo como las que sugieren el epidemiólogo y economista Richard Wilkinson y la antropóloga Kate Pickett: “En lugar de diluir ansiolíticos en el agua o dedicarse a aplicar terapias colectivas, la realidad impone una opción más interesante: si reducimos los índices de desigualdad, aumentarán el bienestar y la calidad de vida de todos nosotros” (Wilkinson, Pickett; 2009: 52).

Y aquí es donde considero que la Renta Básica (RB) podría tener un papel crucial, junto con otro tipo de políticas sociosanitarias para afrontar las consecuencias de la crisis en la salud de la población sobretodo para los sectores más perjudicados.

4. 1 La protección social y la salud

Un ejemplo histórico es el de las políticas que se llevaron a cabo en Estados Unidos en la época posterior a la Gran depresión de los años 30

Es conocida la importancia que tiene la protección social para mitigar las crisis, pero actualmente sólo una de cada cinco personas en el mundo está cubierta por algún mecanismo de seguridad social que incluya la pérdida salarial en caso de estar enfermo, y más de la mitad de la población mundial no dispone de ningún tipo de protección social formal. Además de proporcionar ingresos de sustitución a quienes pierden su empleo, evitando con ello que caigan en la pobreza, las prestaciones sociales tienen efectos económicos considerables. No se ha encontrado ningún efecto negativo en el crecimiento económico causado por el incremento de los gastos sociales durante y después de las crisis (ILO, 2010). Pero también hay una relación directa entre las prestaciones sociales y sus efectos en la salud. Un ejemplo histórico es el de las políticas que se llevaron a cabo en Estados Unidos en la época posterior a la Gran depresión de los años 30. El sistema de bienestar social logró bajar las tasas de mortalidad en un 10%.

Un ejemplo a la inversa lo tenemos en las políticas de recortes sociales y de salud que se aplicaron en la antigua URSS en los años 90 y que hicieron aumentar la mortalidad en un 40% por infartos agudos, accidentes cerebrovasculares, trastornos de alcohol, suicidios, homicidios, etc.

Un estudio realizado en Catalunya -que seguramente ha pasado más desapercibido de lo que sería conveniente- es el que puso de manifiesto que cuando las personas reciben prestaciones económicas de paro éstas no tienen un impacto en la salud mental, independientemente del sexo o la cualificación. En cambio, si se encontró una peor salud mental entre las personas que no recibían prestaciones económicas de paro, especialmente entre los hombres trabajadores manuales casados o que conviven en pareja, seguramente por el papel de sustentadores económicos principales del hogar (Artazcoz et al. 2004).

Para prevenir los problemas de salud mental derivados de quedarse en el paro es ilusorio pensar que la receta será a través de cualquier puesto de trabajo y bajo cualquier condición. Está corroborado que es a través de un trabajo de calidad como las personas se sienten más satisfechas, realizadas y por tanto también gozan de mejor salud. En estos tiempos con cifras de paro terribles, con empleos precarios y mal pagados y con unas expectativas poco optimistas[1] y que superan a principios del 2011 los cuatro millones de parados registrados en el Reino de España, resulta harto difícil creer que la solución vendrá del lado del empleo de calidad.


[1] A 10 de Enero de 2011 la Ministra de Economía del Reino de España Elena Salgado declaraba en la radio Cadena Ser que para todo el año 2011 se espera la creación de unos 100.000 puestos de trabajo a tiempo completo.

4.2 Una Renta básica y la salud (mental)

¿Qué podría suponer una renta básica (RB) universal, incondicional, compatible con otras fuentes de renta –según la definición estándar que propone la Red Renta Básica- para la salud mental en estos momentos de crisis? Sin entrar a valorar otros aspectos de la RB que ya se han valorado en abundantes artículos y libros en los últimos años,[1] me voy a centrar en algunos puntos que guardan relación con los posibles efectos en la salud de una posible implantación de una RB.

Es muy difícil saber la repercusión de una medida como la RB en cuestiones de salud, pero algunos datos e investigaciones nos pueden dar algunas pistas.

Algunas de las medidas que la OMS y la UE impulsan para la prevención y promoción de la salud mental sería conveniente poderlas integrar conjuntamente con una Renta Básica por el carácter compatible de esta propuesta, a diferencia de otras prestaciones condicionadas o focalizadas  para determinados colectivos (Raventós S. 2009).

Se ha dicho en varias ocasiones en el presente texto que las desigualdades sociales y económicas perjudican la salud. Hay abundante investigación al respecto, e incluso en la Comisión sobre los determinantes sociales de la OMS (CDSS) se exponían claramente algunas constataciones y recomendaciones muy sugerentes, como que “a medida que aumenta la globalización y la interdependencia entre los países, los argumentos a favor de una estrategia mundial en materia de impuestos cobran mayor peso”[2]. En este mismo informe de la CDSS se apuesta por “una protección social a lo largo de la vida” (WHO, 2007); y cuando hablamos de protección social a lo largo de la vida una medida como la RB sería una buena herramienta para garantizar la existencia material de la ciudadanía. Si la OMS pudiese liderar esta propuesta de la Renta Básica, como medida preventiva y de promoción de la Salud Mental mundial para toda la población mundial se daría un gran paso adelante.

Algunas instituciones significativas de determinados ámbitos de lucha contra la pobreza y defensa de los derechos humanos ya han tomado partido por la RB (Cáritas, 2007; IDHC, 2004). Y cabe recordar también que se ha recogido en la Carta de derechos humanos emergentes que se impulsó en los Forums de las culturas, celebrados en Barcelona en el año 2004 y en Monterrey el 2007.


[1] En la www.redrentabasica.org pueden encontrarse ordenados por temàtica.
[2] Se puede leer un resumen del informe en castellano en el siguiente enlace: http://whqlibdoc.who.int/hq/2008/WHO_IER_CSDH_08.1_spa.pdf.

4.3 RB y el Estado del Bienestar

Se da por supuesto que aquí no se defiende la RB a cambio de renunciar a ninguno de los pilares ni servicios del Estado del Bienestar como puede ser la Sanidad pública, la Educación o los Servicios sociales públicos y de calidad como defienden algunos autores. Todo lo contrario. Aquí se considera y se valora a la RB como una pieza importante para robustecer al Estado del Bienestar y no para debilitarlo, y como herramienta para tener un poder de negociación para rechazar ofertas de trabajo no deseadas o para mejorar el empleo actual (Raventós 2007, Casassas, 2010[1]).

La RB se aparta de la línea de muchas de las medidas, subvenciones y ayudas tradicionales de los últimos años, pues las políticas que se han llevado a cabo, si nos guiamos por los datos estadísticos de los diversos informes, no han cambiado mucho el estado de la salud en el mundo. Seguramente por que como dicen algunos expertos: “Las desigualdades en salud son la enfermedad de nuestra época, la principal epidemia. Las enfermedades de masas requieren remedios de masas.”(Benach, Muntaner; 2005: 123).

 

4.4 RB y seguridad económica

La seguridad económica que puede proporcionar una RB podría reducir considerablemente el estrés que actualmente padecen determinados sectores de la población como la gente que está en el paro, con contratos precarios, trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo, población inmigrante de países pobres, gente que realiza excesos de jornada para llegar a fin de mes, etc.

Tal y como hemos apuntado más arriba, la salud mental de las personas que cobran una prestación de paro es mejor que aquellas que no la perciben. Este hecho invita a pensar que una RB podría ser un instrumento eficaz para la salud de la gente en paro y sin prestación sustitutiva alguna[2].

Debido a la crisis y por miedo a perder el empleo hay grupos de población que realizan largas jornadas laborales. Según la Encuesta de salud de Barcelona de 2006, el 41,4% de los hombres que trabajaban realizaban más de 40 horas semanales y de estos un 11,3% más de 50 horas. Una RB podría compensar esta necesidad de complementar ingresos que obliga a realizar excesivas jornadas con el consiguiente riesgo para la salud.


[1] En palabras de Casassas: “que nos dote del poder de negociación necesario para co-determinar de forma efectiva los términos, físicos y legales, en los que van a tener lugar los procesos de producción y distribución que vertebran nuestra vida en sociedad” (Casassas, 2010: 104).
[2] Hay que recordar que recientemente el gobierno del Reino de España decidió que a partir de Febrero del 2011 se suprimirá la ayuda para los parados que finalicen la prestación de paro a cambio de otra inferior que está por determinar y más condicionada a medidas de inserción.

Algunos autores han hecho estimaciones de financiación (Pinilla, Sanzo 2004; Arcarons et al., 2005)[1] y se trata de poder financiarla a grandes trazos a base de aumentar considerablemente el IRPF a los ricos. Eso si, hace falta mucha más voluntad política de la que hasta ahora han hecho gala los gobiernos para sacar adelante una medida de esta magnitud para reducir las desigualdades sociales y económicas.

Llegado a este punto económico hay que recordar que el incremento de bajas por enfermedad, las pensiones no contributivas, el aumento de incapacidades de todo tipo, el control sobre éstas, etc. derivado del aumento de las patologías mentales supone un gasto considerable para las arcas públicas que una RB podría frenar o sustituir considerablemente.

Una mayor redistribución de la riqueza de ricos a pobres y por tanto una disminución de las desigualdades sociales podría contribuir a mejorar la salud. Tal vez conviene recordar, por ejemplo, que “en el 2007 los directores ejecutivos de las 365 mayores empresas de Estados Unidos cobraban quinientas veces más que el empleado medio”, o acaso que “en muchas grandes compañías el director ejecutivo gana más en un día que el trabajador medio en un año” (Wilkinson, Pickett, 2009: 268).

Hay buenas razones para creer que una RB podría facilitar la decisión de dejar empleos, aunque fuese temporalmente, a muchos trabajadores que actualmente soportan puestos de trabajo que están perjudicando de forma irreversible su salud (mental). También podría contribuir por parte de mucha gente, a vivir de forma menos angustiosa y estresante una perdida de empleo, hecho demasiado frecuente hoy en día.

Es de suponer también que los sectores más castigados en el mercado laboral en estos momentos de crisis, ya sea por las condiciones de precariedad de su empleo, con empleos poco gratificantes y con bajos salarios, como buena parte de los jóvenes, inmigrantes pobres[2], muchas mujeres, discapacitados[3], mayores de 45 años que buscan empleo, etc. podrían tener con la RB un colchón económico estable, aumentando su capacidad de decisión de continuar o no en un empleo que les está perjudicando su salud.


[1] Ver  en Arcarons et al. (2005) las 8 diferentes simulaciones de cuantía posible de RB. Todas están basadas en una base de datos real de 210.000 declarantes de IRPF. En todas pierden los estratos más ricos y ganan los más pobres.
[2] Los inmigrantes de determinados países y los grupos más marginados corren un riesgo más alto de padecer enfermedades mentales. Un apunte en relación a esto: durante el 2008-2009 los inmigrantes han sido de los primeros en padecer la crisis en forma de paro.

Algunos investigadores como el psiquiatra Joseba Atxotegui (2000) han analizado a fondo la cantidad de estresores en los inmigrantes y que ocasionan la aparición de síntomas psicopatológicos como el miedo, el nerviosismo, la tensión, la tristeza, irritabilidad, insomnio, etc.

[3] La población reconocida con discapacidad en el Reino de España asciende a más de cuatro millones de personas.

Es muy probable que con la RB podría aumentar considerablemente la fuerza negociadora de los trabajadores para mejorar sus condiciones laborales (Raventós, Casassas, 2003) o para acceder a un empleo y es de suponer que con ellas también podrían mejorar las de su salud.

Tener garantizada una RB de unos 600 euros mensuales[1] como la que plantean algunos autores,y que sea compatible con otras fuentes de ingresos, en un mercado de trabajo en el que se excluye a muchos grupos vulnerables, es seguramente una buena forma de que muchas personas que actualmente cobran algún tipo de pensión puedan entrar al mercado de trabajo sin temor a perderla, aunque fuese en trabajos de poca calificación.

4.5 Reducir la dependencia material, mejorar la salud

Las personas que padecen problemas mentales, podrían tener una cierta tranquilidad psicológica con una RB garantizada, sabiendo que su subsistencia no dependerá de una alteración o variación en su estado de salud que le pueda suponer perder un empleo. En estos tiempos de crisis esta situación de intranquilidad se ha agudizado considerablemente.

Para algunas personas sería una forma tal vez de abandonar trabajos sumergidos o informales que se realizan en condiciones no muy saludables pero se ven necesitados de hacer para complementar su miserable pensión.

Si la RB fuese universal podrían desaparecer algunas pensiones y prestaciones que van asociadas a unos requisitos estigmatizantes y que están descoordinadas entre si y a la vez aumentan la complejidad administrativa y burocrática de la protección social (Noguera, 2001).

Sería el caso de tener que obtener un 65% de certificado de disminución[2] para poder optar a la Pensión No Contributiva. O de tener que demostrar ser pobre de solemnidad para pedir una Renta Mínima de inserción (Raventós, 1999).

Sería conveniente que desapareciese la obligación de participar en algunas acciones y/o programas de “inserción”, pues en muchas ocasiones no se tiene ni salud ni fuerzas para hacerlos. En todo caso, lo podrían hacer de forma voluntaria y no condicionada a perder la prestación o pensión. Hay que decir que algunos de estos servicios pueden ser importantes y tienen que ser complementarios en su proceso rehabilitador, pero mucho mejor con libertad y sin presiones ni agobios.


[1] Una RB que no sea de un importe similar al salario mínimo o del umbral de la pobreza puede restar la potencialidad de esta propuesta.
[2] Hay que decir que los plazos de tiempo para obtener pensiones son considerables y en épocas de crisis y de recortes sociales como la presente se puede llegar a complicar más.

Para finalizar, y no es poco importante, las relaciones asistenciales deberían estar más orientadas a atajar determinados problemas y ayudar a las personas vulnerables a ser más independientes y capaces, no tanto para controlar arbitrariamente sus pensiones o prestaciones.[1].

Nuestras sociedades están cada vez más enfermas, pero hay propuestas  como la Renta básica con la que se podría ganar más control de nuestras vidas, garantizar materialmente la existencia y muy probablemente contribuiría a lograr mejoras objetivas en salud. En una época de gran crisis como la actual y con graves repercusiones para la salud, la RB sería una herramienta para la protección social más que necesaria.


[1] Por cierto que no se utiliza el mismo celo controlador con las pensiones de los expresidentes del gobierno español Felipe González y José María Aznar que son de unos 80.000 euros anuales y que las pueden cobrar sin ninguna incompatibilidad con las generosas remuneraciones de las empresas que asesoran.
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Capítulo Crisis, salud mental y renta básica
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