Los laboratorios farmaceúticos compran a los médicos…..por una simple comida de 16 $.


Un importante estudio publicado recientemente en Estados Unidos muestra que, con aceptar de un laboratorio farmaceútico una comida barata, los médicos tienden a recetar muchos más productos de esa empresa.

Tan condenatorio descubrimiento demuestra el valor de las nuevas leyes de transparencia de EEUU y nos recuerda a los australianos lo mucho que desconocemos sobre lo que maquinan nuestros médicos a puerta cerrada.

El estudio, que acaba de publicarse en la destacada revista Internal Medicine de la American Medical Association (JAMA), bien merece un vistazo de los interesados en las influencias ocultas que pesan a la hora de recetar de los médicos.

Junto con otros numerosos trabajos recientes, el estudio amplía la creciente multitud de pruebas que sugieren que los médicos que se prestan a las estrategias de marketing – desde recibir a representantes atractivas hasta asistir a “formación” patrocinada – hacen a los pacientes y al público en general un gran desfavor.

Necesidad de transparencia

El estudio aprovecha una nueva base de datos, divulgada públicamente, que saca a la luz todas las gratificaciones de los laboratorios farmaceúticos a los médicos. Los investigadores indagaron la frecuencia con la que los médicos recetaban cuatro fármacos de marca muy usados, relacionando la regularidad de las invitaciones a comer con la frecuencia de las prescripciones.

Se comprobó que recibir solo una de tales comidas suponía un aumento del 20% a la hora de recetar Crestor, una estatina para reducir el colesterol del laboratorio Astra Zeneca, en comparación con otros fármacos de la misma clase.

En otros dos medicamentos para el corazón, el aumento era del orden del 50%. Para el antidepresivo Pristiq, de Pfizer, aceptar una comida gratis coincidía con un aumento del 100%, o con el doble del porcentaje de las prescripciones. El coste medio de las comidas que los laboratorios daban a los médicos estaba entre 12 y 18 dólares estadounidenses, es decir, entre 16 y 24 dólares australianos.

Y cuando las comidas tenían lugar en más de cuatro ocasiones, las recetas de fármacos de esas marcas aumentaban de manera espectacular. Quizá no sea de extrañar que los médicos beneficiados con comidas más caras sean más propensos a recetar con mayor intensidad.

Se trata de una asociación, no de una relación de causa y efecto

Seguramente la salvedad más importante que recalcan los autores del estudio es que “los hallazgos representan una asociación, no una relación de causa y efecto”. Sin embargo. los resultados reafirman conclusiones similares en estudios recientes que también utilizan los nuevos datos de transparencia de Estados Unidos.

En marzo, algunos periodistas de investigación constataron en ProPublica que los médicos que recibían de empresas farmaceúticas aportaciones o regalos – en su mayor parte invitaciones a comidas – emitían recetas para medicamentos de marca en proporciones muy superiores a las de los médicos que no recibían dinero del sector.

En mayo, una investigación aparecida en la revista PLOS One señalaba que casi la mitad de los 700.000 médicos de Estados Unidos habían recibido obsequios de las compañías farmaceúticas. Las especialidades destinatarias de los más elevados presentaban los mayores costes de las recetas por paciente.

Y también en mayo, la revista Internal Medicine de JAMA publicó un pequeño estudio del estado de Massachusetts que revelaba igualmente que los donativos del sector estaban relacionados con ligeros aumentos en la prescripción de estatinas de marca (medicación reductora del colesterol).

¿Y qué importancia tiene todo esto?

El principal motivo de inquietud que señalan todos los estudios norteamericanos es el coste innecesario que representa para los pacientes y el sistema sanitario recetar fármacos de marca en lugar de alternativas genéricas más baratas.

Pero quizá la preocupación más grave es el peligro de que los médicos receten influidos por la política comercial de las enpresas farmaceúticas, que siempre favorece al medicamento nuevo y no al que realmente interesa al paciente.

Como ya se ha tratado recientemente en The Conversation, los medicamentos nuevos y promocionados de manera agresiva pueden tener ventajas muy limitadas frente a los antiguos y a veces producen graves efectos secundarios, en particular entre los ancianos.

Está probado que muchos australianos de edad corren el riesgo de verse perjudicados por tomar demasiadas medicinas inadecuadas; de hecho ya se está produciendo una ofensiva cada vez mayor para “des-recetar”, que no es sino sacar a la gente de medicamentos que no necesita.

Australia sigue a oscuras

Si se compara con el nuevo régimen de transparencia de los EEUU, Australia va muy a la zaga. Según la nueva normativa, algunas aportaciones a algunos médicos en concreto deberán desvelarse a partir de agosto aunque hay demasiadas escapatorias.

Como consecuencia del tira y afloja sobre las nuevas normas -entre los médicos, los laboratorios farmaceúticos y las autoridades públicas- la financiación de comidas de menos de 120 dólares australianos no habrá de ser revelada. Y si los médicos que han recibido obsequios no quieren que se desvelen sus nombres, no se desvelarán.

Igualmente, todos los eventos, alrededor de 25.000, incluidos desayunos, almuerzos y cenas a los que asisten anualmente médicos y otros profesionales sanitarios con regularidad, se mantendrán de ahora en adelante totalmente en secreto …. hasta que haya una reforma que lo regule.

Los grupos de consumidores están indignados de que se mantenga a los ciudadanos en la ignorancia y muchos médicos están horrorizados ante tanta francachela entre sus colegas: algunos se desligan de ello negándose a recibir a representantes atractivas o buscando “formación” en otra parte.

Divulgar en sí no es la panacea

Como otros ya han señalado, la revelación por sí sola no es el remedio: es legítimo preguntarse, para empezar, por qué razón han de recibir obsequios o invitaciones los médicos.

Ya ha habido un intento legislativo para imponer una mayor independencia entre los médicos y las empresas farmaceúticas en Australia y es probable que surjan más en el futuro. Hasta entonces, sería sensato informarse de si su médico sigue aceptando comidas gratis… y quizá buscar asistencia en otro sitio si la respuesta es sí.

Traducido para CAS por Margarita Alonso.

Enlace original.

Enlace web CAS Madrid.

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
Esta entrada fue publicada en Farmaindustria, Médicos. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Los laboratorios farmaceúticos compran a los médicos…..por una simple comida de 16 $.

  1. maitemelich dijo:

    La gran Vergüenza de este País 😡😰😡

    Enviado desde mi iPhone

  2. Pingback: Los laboratorios farmaceúticos compran a los médicos…..por una simple comida de 16 $. | Boletín Informativo de la Sanidad Pública

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s