Toni Barbarà: “Que el negocio lo haga quien quiera, pero no con dinero público y menos con nuestra salud”


Médico jubilado y actualmente, una de las caras más visibles de Dempeus per la Salut Pública; ese es Toni Barbarà (Barcelona, 1946), gran defensor de los derechos de los ciudadanos y sobre todo, una gran muestra de resistencia delante de aquellos que quieren reducirlos. Desde 2009, ejerce como secretario de Dempeus, una de las 63 instituciones que integran Marea Blanca.

Salimos de la parada de metro de Pompeu Fabra, en Badalona. Ahí mismo, en un banco nos encontramos a Toni Barbará sentado, con las piernas cruzadas, leyendo el diario: “Los deberes de los niños son malos para la salud”, aparece como titular. Él conoce bien la zona, así que nos acompaña hacia un bar de su confianza, nos sentamos y él pide un cortado con sacarina. Comentamos el titular del día. Para él, salud es “una manera de vivir, de ser feliz”.

Su combate para reivindicar los derechos por un sistema sanitario público es insaciable, y actualmente lucha por ello a través de Dempeus per la Salut Pública: “Aunque es una plataforma relativamente joven, ha sido y es capaz de exigir los derechos de la ciudadanía y de hacerse respetar desde el punto de vista democrático”, afirma. Y es que, Dempeus per la Salut Pública, a pesar de haber nacido solo 7 años atrás, se trata de una plataforma abierta y poderosa, pero sin estar subvencionada; y lucha por un Sistema Nacional de Salud público, universal, de calidad, integral y solidario. Hace poco más de un año, se integró en la organización Marea Blanca que apareció del esfuerzo de confluir luchas de varios colectivos que se habían aglutinado previamente, desde 2011, bajo el paraguas de la Plataforma por el Derecho a la Salud (PDS).

Marea Blanca nació bajo la época del “BoiRuizismo”, donde Boi Ruiz y García ejercía de consejero de Salud de la Generalitat de Catalunya, durante la presidencia de Artur Mas. Durante su trayectoria como consejero dirigió el sistema sanitario catalán en su peor época de recortes, de enfrentamientos laborales y de conflictos sociales: “Es una verdad innegable que el consejero de aquel entonces quería hacer negocio con nuestra salud. Destinaba dinero público a ámbitos privados y lo llamaba amablemente externalización. Nosotros preferimos llamarlo privatización o mercantilización”, es decir, hacer de la salud pública un negocio. Barbará no niega que pueda existir un sector de negocio dedicado a la sanidad, pero lo que ellos intentan preservar es el sistema público. “Los recursos públicos, los que se recaudan de los impuestos, de aquello que pagamos con el sudor de nuestra frente, con nuestro trabajo, no se puede destinar hacia el mundo del empresariado”, añade. Barbará lo tiene claro: no se puede primar lo económico a lo verdaderamente importante, la salud.

Aunque el sistema público que otros países envidiaban, no empezó a venirse abajo con Boi Ruiz al mando, sino que el problema ya venía de más atrás, de una época llamada “sociovergencia”. Marina Geli, que fue consejera durante 7 años (2003-2010), empezó a entablar los principios de políticas de austeridad en la sanidad pública: “En esa época habían más recursos, pero ya se empezó a hablar sobre privatizaciones”, comenta Barbará. Lo que muchos admiraban antes, ha ido decayendo hasta ser un sistema donde se prioriza antes el dinero que la propia salud: “En Dempeus habíamos atendido a periodistas de Corea del Sud que habían venido para informar posteriormente a estudiantes universitarios de ahí. Años después, volvió un equipo de la misma productora para hacer un reportaje de cómo habíamos sido tan bestias de cargarnos en tan poco tiempo uno de los sistemas que se estudiaban como modelo”, afirma sorprendido.

Ahora, con Toni Comín al cargo, se han abierto nuevas vías de diálogo entre Marea Blanca y la Generalitat: “El conseller nos recibió hará unos días. Al menos ha habido un cambio, ya que todavía estamos esperando a que Boi Ruiz nos atienda”, asegura entre risas. Lo que en principio se presentaba como una reunión más o menos formal y corta – con 13 representantes de Marea Blanca –, se convirtió en una reunión seria de dos horas y media: “Expusimos aquello que nos preocupaba y nos pusimos deberes de cómo seguir trabajando. Aunque siguen habiendo puntos donde nunca nos pondremos de acuerdo”, comenta.

¿La solución? Un sistema cien por cien público

Lo que pide Marea Blanca es una gran inversión en sanidad, eliminar la privatización y sobretodo poner énfasis en la atención primaria: “Hay gente que le dan hora con el médico de cabecera para 25 días después. Obviamente, al cabo de tanto tiempo, la gripe o molestia que tenías antes, ya no existe. Por lo tanto, si la gente no puede ir a atención primaria, van a urgencias y ahí, se crea un gran colapso. Los hospitales tienen plantas cerradas y hay gente que se pasa aparcada en los pasillos con camillas durante días. Es un tema que se debe solucionar y con urgencia”, dice rotundamente.

Aunque llevan años luchando para conseguirlo, Dempeus y Marea Blanca no se rinden (ni lo harán): “No pararemos hasta tener un sistema público. Tenemos prisa, pero como lo que pedimos es justo, sabemos que lo conseguiremos. Salud es luchar, y la lucha es la fórmula saludable de hacer salud”.

Fuente: publicandosanidad

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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