Pseudociencias que no curan y a veces matan


Milagros Pérez Oliva describe brillantemente – como acostumbra – una situación que no puede ser tolerada: la proliferación de terapias milagrosas que ponen en riesgo a personas vulnerables, tal como alerta un grupo de científicos.

Julián Rodríguez ha denunciado al curandero que trató la leucemia de su hijo con vitaminas. MÓNICA TORRES

“A mi hijo lo ha matado la incultura científica”. Quien así se lamenta es Julián Rodríguez, un padre abatido por la muerte de su hijo de 21 años a causa de una leucemia, después de rechazar el tratamiento que le ofrecía la medicina científica y someterse a una terapia milagrera a base de vitaminas. Pues sí, hay pseudociencias y terapias mágicas que, además de esquilmar y engañar, matan. No porque prescriban sustancias venenosas, sino porque incitan a rechazar terapias que sí han demostrado eficacia terapéutica y privan por tanto a los pacientes de las opciones de curación que la medicina les ofrece y que en el caso de España están al alcance de todos.

El joven fallecido era estudiante universitario de Física, lo que demuestra que la charlatanería de las terapias milagrosas puede engañar incluso a personas con alto nivel educativo porque con frecuencia se presentan con falsos ropajes científicos. Las encuestas del CIS revelan que un 13% de los españoles prefiere las llamadas medicinas alternativas a la medicina convencional. Resulta altamente preocupante que haya una porción tan alta de ciudadanos, muchos de ellos universitarios, que se entregan de forma acrítica a terapias de confort que no han demostrado eficacia alguna. Puede criticarse la masificación, los tiempos de espera y otras disfunciones del sistema sanitario, pero no hay duda de que es el que garantiza las opciones terapéuticas científicamente acreditadas. Las llamadas medicinas alternativas se han extendido en los últimos años hasta convertirse en un poderoso sector económico con componentes que tienen mucho que ganar con la incultura científica y mucho que perder con una regulación estricta que exija demostrar las bondades que proclaman. Especialmente dignas de sospecha son aquellas terapias que ofrecen curar el cáncer o dolencias graves y exigen o aconsejan el abandono de la medicina científica.

La proliferación de estas terapias ha llevado a un numeroso grupo de científicos a emprender una campaña dirigida a las instituciones y los medios de comunicación para que dejen de promover y amparar opciones que no solo no curan sino que ponen en riesgo a personas en situación especialmente vulnerable. Los científicos echan de menos que las agencias reguladoras, las universidades y los colegios profesionales tengan una actitud más firme y rigurosa. También critican que los medios de comunicación den a veces el mismo trato a las pseudociencias que a la medicina basada en la evidencia, cuando en absoluto son iguales.

El problema es que esa inacción puede costar vidas. A principios de los noventa hizo furor en España el llamado método Hamer, una terapia ideada por el médico alemán Ryke Geerd Hamer, que fue inhabilitado por sus peligrosas prácticas. El método Hamer prometía curar el cáncer y el sida con sustancias alternativas y exigía dejar la medicina convencional. Para cuando Sanidad y los colegios de médicos reaccionaron, más de 3.000 pacientes habían abandonado la quimioterapia o la radioterapia. Habían rechazado verdaderas opciones de curación.

Fuente : El País

Hasta aquí la reproducción del artículo de Milagros Pérez Oliva.

A continuación la opinión a título personal del secretario de Dempeus per la salut pública, Toni Barbarà.

Hablamos de desaprensivos, ignorantes y charlatanes altamente peligrosos… cuando no letales y en casos extremos criminales… ​

Debemos ser contundentes y claros en su denuncia. Irresponsables que usan el termino “alternativo” …cuando en ningún caso son alternativas… y en el mejor de los casos pueden aspirar a opciones “complementarias” a la verdadera teràpia medico-científica contrastada y avalada.

Se puede/ debe denostar desde nuestras organizaciones y plataformas en defensa de la salud y la sanidad públicas el hecho de (mal)gastar dinero en placebos y en productos o técnicas “milagro”, dejarse tiempo y recursos en `pretendidas virtudes esotérico- mágicas, o aun peor pseudocientíficas…

Con esto dejamos abierta la gatera a un mundo Para-Farmacéutico que se puede aceptar cuando respeta transparència, fiabilidad, controles, límites, informacions veraces e indicaciones probadas. Un fenómeno de éxito indudable y que mueve cantidades económicas inqueitantes, que en muchos casos usa y abusa de mensajes comerciales, publicdad de bajo o nulo rigor, y con criterios de mercado Un secto/mercado que se instala a partir del alegato de su inocuidad (que no siempre) en el campo de “lo natural” o la dietètica con finalidades terapéutico-preventivas, que merecen otro abordaje y siempre requieren un mejor regulación con criterios y metodologia científica /no mercantil.

Hemos escrito y recogito en Dempeus, opiniones compartidas por sabias de plataformes de agricultores como “Som lo que sembrem” y somos críticos con la sistemàtica publicidad engañosa de alimentosde marca “tal” que pretendent curar enfermedades diagnosticadas o a menudo “sugeridas”.

Se puede aceptar la utilización de este tipo de productos complementarios cuando no sustituyen, no compiten, no interfieren, no interaccionan negativamente con los tratamientos serios y contrastados por la ciència, Siempre y cuando aspiren – tan solo – a menorar síntomas menores, a paliar trastornos no debidos a patologias de base…  y sobretodo no enmascaren cuadros clínicos que deben ser analizados siempre y a priori desde la perspectiva y el método médico.

No confundir “productos milagro” con aportaciones de la medicina tradicional /oy la farmacopea natural y la ayuda de una botànica de contrastada eficàcia històrica.

Si con estas condiciones descritas algunas de estas substancias, incluyendo el muy documentado efecto placebo, pueden ayudar a reduir alguna sintomatología banal, bienvenidas sean.

Complementando la teràpia científica y bajo control médico.

Denunciar todo ese fraude mercantilista e irresponsable no niega que se puede/debe, por otra parte y en paraleo, ser crítico y autocrítico con la medicina denominada “oficial” y las males praxis de  una mercantilizada industria farmacéutica y/o biotecnològica.

Ello de la mano amiga de Instituciones, profesionales y estudios serios, rigurosos y fiables, que no dependen de  subvenciones ni de esponsorizaciones privadas/comerciales…

Sin ir muy lejos  de publicaciones como el Butlletí Groc en Catalunya http://www.icf.uab.cat/es/index.html

de la mano de Joan Ramon Laporte con una credibilidad incuestionable y una trayectoria absolutamente fiable como catedràtico de farmacologia per la U A B, cap del servei de farmacologia de l’Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, director de l’Institut Català de Farmacologia, centro colaborador de l’Organització Mundial de la Salut (OMS).

Entidades contrastadas y valientescomo NO Gracias http://www.nogracias.eu/

O la insurgente Framacriticxs http://farmacriticxs.blogspot.com.es/

Estas por citar solo algunas muy relevantes y sin olvidar asociaciones profesionales, científicas, y sociales en defensa del sistema público de salud como todas las integrantes en la/s Mareas Blanca de salud y de sanidad públicas.

Toni Barbarà

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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