Salvador López Arnal entrevista a Àngels Martínez Castells, candidata en las elecciones del 27S


Àngels Martínez Castells es economista, feminista y tiene una larga trayectoria de lucha en las izquierdas que empezó a los 20 años de edad en el PSUC y se materializa ahora en el cuarto lugar de la candidatura de “Catalunya Si que Es Pot”, después de ser elegida en las listas de Podem. Es doctora en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona. Su tesis, dirigida por Fabián Estapé, versó sobre los Gobiernos Provisionales en Portugal después de la Revolución de los Claveles.

Fue profesora e investigadora en el Departamento de Política Económica de la Facultad de Ciencias Económicas de la UB durante más de 30 años. Actualmente es presidenta de “Dempeus per la Salut Pública” y pertenece al Consejo Científico de Attac. Interesada por temas de género, ciudadanía y democracia, ha escrito y publicado sobre la Unión Europea, servicios públicos y muy destacadamente sobre salud y sanidad. Ha participado en los últimos años en los siguientes libros colectivos: Reacciona (2011) Ed. Aguilar; Utopías (2012) Ed. del Páramo; Yes, We Camp , Trazos para una Revolución (2012), Dibbuks. Actúa (2012) Ed. Debate; Perspectives (2013) Espai Fàbrica, El preu de la salut (2014) Espai Fàbrica; ReaccionaDos (Aguilar 2015). Es también autora de uno de los dos prólogos del libro de Cafeambllet (2013) de Albano Dante Fachín y Marta Sibina: Artur Mas, on són els meus diners?

***

Eres la cuarta candidata de la lista de “Catalunya sí que es pot”. ¿Qué es “Catalunya sí que es pot”?

“Catalunya sí que es pot” [CSQEP] es, en lo inmediato, una coalición en la que se han integrado, junto con Podemos, Equo, EUiA e IC, personas independientes del activismo social, de la cultura y de la órbita del Procès Constituent. Hasta aquí, los hechos. Sin embargo, CSQEP tiene la posibilidad de ser, en gran medida, lo que decida que sea la ciudadanía que la considere una propuesta necesaria; puede ser la candidatura que lidere el nuevo Govern de la Generalitat o puede ser la fuerza de oposición que mejor sepa preparar, en el menor tiempo posible, el cambio necesario. Al respecto, recuerdo la frase de José Luis Sampedro de que “un nuevo mundo no sólo es posible, sino inevitable”. Bueno, creo que Sampedro se alegraría si CSQEP, donde está tanta gente que le admiraba y le quería, intenta acelerar desde Catalunya este cambio inevitable.

CSQEP debería ser una pieza imprescindible para que a partir del 27S se pueda poner al servicio de la mayoría, cada día más maltratada y desposeída, todos los mecanismos posibles de gobierno y del Parlament. No se trata de la fórmula, por otro lado tan manida, de acercar el poder a la ciudadanía, sino de reconocer de hecho, en la propuesta, construcción y valoración de las políticas que el poder es de los ciudadanos y ciudadanas, y que tanto la política como la economía deben tener como centro de su acción y preocupación a las personas, sus necesidades y sus derechos. Y que eso no se quede en una simple frase. En oposición a los que pretenden hacer creer que la soberanía se recuperará de manera automática -y casi mágicamente- según sea un resultado electoral, en CSQEP muchas personas estamos comprometidas en iniciar, junto con otras fuerzas progresistas, la sostenida recuperación de la soberanía, en un auténtico procès constituent en el que el protagonismo sea de la sociedad civil. Y eso empieza por la recuperación de aquellos espacios públicos que podría iniciarse ahora mismo, si hubiera voluntad real de respetar la soberanía popular. Me refiero, de manera especial, a revertir todo el proceso de demolición de la sanidad pública (que ya empezó con Marina Geli y que ahora, sin sorpresas, figura en la lista de Mas, y que sigue con disimulo pero sin piedad, con Boi Ruiz). La recuperación de la soberanía, de lo compartido, de la ampliación del ámbito de los derechos, puede empezar ya, sin plazos de demora, sin excusas, ni horizontes inciertos.

Hablas, si entiendo bien, de soberanía popular, no de soberanía nacional.

Sí, me estoy refiriendo a la soberanía popular. Pero al margen de consideraciones que pueden ser muy importantes, quisiera apuntar sólo ahora que tanto el ejercicio de la soberanía popular como de la nacional están en peligro de extinción por el comportamiento de los poderes supranacionales (Troika) o Tratados como el TTIP y sus acompañantes, el CETA y el TISA, que imponen las cuentas de resultados de las grandes corporaciones por encima de las legislaciones nacionales y por tanto, de la acción legislativa de los Parlamentos. La soberanía nacional, en el sentido más clásico, sufre también los serios hachazos que asestan en su estúpida autoinmolación los Parlamentos que sucumben y votan procedimientos contranatura (el art. 135 de la Constitución sería un buen ejemplo). Volver a reivindicar la soberanía popular cuando la globalización que extienden las grandes corporaciones y el capitalismo financiero prostituye los procedimientos democráticos más simples, es sin duda un buen método para que nos demos cuenta, como mínimo, de todo lo que nos estamos dejando en el camino y de cómo pervertimos y traicionamos las luchas emancipadoras, por lo menos desde 1789 hasta ahora.

Vuelvo a tu respuesta. Hablabas antes de cambio. ¿De qué cambio hablas? ¿Se trata de que tanto la política como la economía tengan “como centro de su acción y preocupación a las personas, sus necesidades y sus derechos”? ¿Es eso posible en la UE de la que formamos parte?

Es evidente que no será el BCE, ni el FMI, ni el TTIP, ni los Ministros de Economía de la Eurozona los que pondrán las necesidades de las personas en el centro de atención de sus políticas. Demuestran cada día hasta qué punto se alejan de la gente y se acercan a Monsanto, a Goldman Sachs, a Price Waterhouse y el gran entramado de intereses que defienden… Pero si nos creemos que no hay alternativa posible, si intentamos encontrar un punto de confort en esta doctrina del shock que nos impide incluso ser humanos, si no combatimos los virus liberales que nos inoculan sin cesar incluso quienes se nos presentan como amigos, podemos resignarnos a vivir de nuevo horrores por los que la historia nos avergonzará muy pronto. En nombre de esta fratricida desigualdad que se impone UNICEF calcula que 1.400 niños menores de cinco años mueren diariamente de enfermedades diarreicas relacionadas con la falta de agua potable, saneamiento adecuado e higiene , mientras el agua (su privatización) se convierte en el gran botín que intenta controlar un poderoso oligopolio formado por Vivendi, Suez-Lyonnaise des eaux, Thames Water, Biwater, y el grupo Saur-Bouygues. Y mientras los municipios recuperados para las personas remunicipalizan el agua, se agudizan otros focos de tensión, privación y guerra que convierten el Mediterráneo en una gran fosa común con miles de personas ahogadas cada año. Para los que alcanzan las costas se abren los campos de refugiados que limitan el hacinamiento y condiciones de supervivencia muy duras con lo que suele llamar “Occidente”. Unos campos de “refugiados” que recuerdan demasiado otros horrores muy cercanos en el tiempo.

El crecimiento fuera de control del “cuarto mundo” interior (la consolidación de la desigualdad hasta el alarmante crecimiento de enfermedades mentales, suicidios, violencia de género, etc.) nos demuestra hasta qué punto este mundo está globalmente enfermo, y no ofrece, como está, ningún porvenir medianamente amable para la gente joven más preparada que desperdicia capacidades y vida en los márgenes de un sistema tambaleante. Lo recordaba Barbara Ehrenreich en el   160 aniversario del Manifiesto Comunista , y el supuesto regalo que el capitalismo llamado de libre empresa pareció dispuesto a hacerle “cayendo muerto” a sus pies, en expresión de la escritora . Pero es evidente que el sistema no se cae por sí solo, por corrupto y carcomido que esté, si no se le da un empujón final. Y aunque nunca las desigualdades fueron mayores ni nos acercaron tanto a lo no sólo Marx, sino incluso Schumpeter (1948), pronosticaron, la carcasa ya libre de todo adorno o “rostro humano” sigue en pie. Durante años y años, y hasta ahora, los trabajadores y trabajadoras han aceptado casi dulcemente sueldos decrecientes, desposesión, más explotación en el trabajo, precarización de salud y vida y riesgo en sus pensiones, mientras los abanicos salariales se abrían hasta la indecencia. El argumento de Marx de que la coexistencia de la gran riqueza para pocos y una creciente pobreza para muchos no sólo era moralmente objetable, sino también inherentemente inestable, ya describe nuestra realidad, porque la codicia sin límite de los muy ricos choca frontalmente con las necesidades y derechos de los cada vez más, y más pobres a tener una vivienda, o un trabajo del que poder vivir dignamente, o un futuro en el que plantearse vivir en pareja, tener hijos, etc…

Puede ser que con ayuda de instituciones como el FMI, la UE, o Tratados como el TTIP, el capitalismo siga sobreviviendo, pero si lo hace es porque todavía no hay ninguna alternativa preparada, y con el convencimiento de que lo es. Una alternativa que ya debe empezar a concretar ese otro mundo necesario del que hablaba Sampedro. Quizás proyectos como CSQEP, para Catalunya, de manera muy local, aporten su grano de arena para la emancipación.

¿Volverá a repetirse la candidatura o alguna variante en las próximas elecciones generales españolas?

Las elecciones no abren un paréntesis sino que son un momento privilegiado de la lucha de ideas y de la lucha de clases. En ese sentido, creo que la fórmula de CSQEP, si se consolida y demuestra su utilidad, debería formar parte de las luchas emancipadoras, sociales, con fuerte sesgo de género y de clase, que se libran en la península, en Europa y en todo el mundo. Por lo que a las próximas elecciones generales se refiere, mi apuesta es porque CSQEP se vincule con las candidaturas que ayuden a acabar con el obsoleto sistema surgido de la transición. CSQEP, con valores republicanos, puede ser un buen instrumento para conquistar espacios públicos, políticos y sociales desde los que hacer frente en mejores condiciones al pensamiento único y la dictadura de los mercados, en todos los ámbitos.

Decía Albano Dante Fachín en la Universidad Anticapitalista celebrada hace pocos días en La Granja…

El quinto candidato de CSQEP si no estoy equivocado

Exacto, quinto en CSQEP pero primero de Podem… Pues bien, decía Albano que frente a los que plantean luchas territoriales basadas en la disputa de recursos (una lucha vieja que ha sido la base del poder de los partidos del 78) hay que llevar adelante una lucha conjunta por la democracia, y ante un independentismo economicista que tiene como hoja de ruta una hoja de Excel, hay que proponer una lucha para liberar a los pueblos (y los recursos) de la gigantesca estafa de un España hecho a medida de las grandes corporaciones. Una estafa que afecta a catalanes, extremeños, madrileños, gallegos, griegos e italianos. Ante quien basa su lucha en la contraposición entre pueblos (“La Cataluña productiva vs España subvencionada”) avanzamos en el camino de la recuperación de la soberanía de los trabajadores frente a las élites. Si somos capaces de saltar por sobre los viejos abanderados que nos enfrentan, es imposible poner puertas al campo y fronteras a la insumisión.

Hablas por tanto, tomando pie en las observaciones de Dante Fachín, de una lucha conjunta por una verdadera democracia de todos los pueblos del conjunto de España, una lucha que les enfrenta, por ejemplo, a las grandes corporaciones –y a sus representantes políticos- de aquí o de allí.

Precisamente con Albano Dante (y hay todo un número de Cafeambllet dedicado al TTIP) hemos intentado difundir y aportar nuestro análisis frente a las últimas maniobras (que se mantienen en el oscurantismo y en el sigilo inquisitorial) con que se elaboran los artículos y disposiciones de los Tratados en curso… y nombrar a los partidos que les dan apoyo. Aunque yo sostengo, por mi parte, que cuando se levante el telón para presentar el TTIP al mundo, la mayor parte de sus propósitos ya se habrán conseguido. De ello se encargan sus agentes como PriceWaterhouseCooper, Deloitte, Goldman Sachs, etc., y sus cabildeos, utilizando a fondo las puertas giratorias y las salas de reuniones de los distintos gobiernos y conselleries…

Creo que el nombre de la coalición ha recibido algunas críticas por parte de activistas vinculadas a las PAH. ¿Es el caso? ¿Por qué?

Esta pregunta preferiría no contestarla… Pero, con todo el respeto a quien no lo vea del mismo modo, me cuenta entender que nadie pretenda esgrimir algo parecido a la propiedad privada en relación a consignas empoderadoras y emancipadoras.

¿De quién partió la idea de tu participación como candidata? ¿Estás en condición de independiente o de persona que estuvo vinculada, no sé si lo sigues estando, a EUiA?

En ningún momento oculto que sigo afiliada a EUiA, pero ni ocupo ningún cargo ni me considero “militante”. Es el hilo que me vincula en cierto modo a gente muy luchadora y querida que está en Izquierda Unida y con la que lamentaría muchísimo perder todos los lazos. Y pienso en amigas y amigos de Madrid, León, Asturias, Valencia, Galicia, Murcia, Andalucía… Pero tu intuición no te falla si adivinas que Albano Dante Fachín –exeditor de Cafeambllet y de videos que vale la pena seguir e ir revisitando con Marta Sibina, ambos grandes compañero de Dempeus- está en el origen de la propuesta de mi candidatura.

Y, además, puedo documentarlo con la declaración de intenciones que me pidieron desde Podem como requisito previo para incluirme en sus listas para primarias. Les decía que los porqués y para qués podían resumirse en uno: Albano Dante me había pedido que le acompañe en esta candidatura que, como BCNen comú, tendrá para mí pleno sentido en una pluralidad sin imposiciones… Pero como este motivo quizás no fuera demasiado entendible ni publicable para la mayoría, comprometía mi propuesta en el rescate de las instituciones para el bien común y para conseguir políticas que combatan las desigualdades. Porque no quería que se confundiera solidaridad con caridad, y sí que se enseñara a los niños y niñas en las escuelas a ser libres y felices.

Y ya, si no te importa, quiero también aprovechar este momento de la entrevista para expresar mi agradecimiento a todas las personas inscritas en Podem que me votaron, y con las que me une –en especial con el cercle de sanitat [círculo de sanidad] y la gente que trabaja en sanidad- una complicidad y un afecto creciente. Su generosidad al votarme significa también lo importante que es para Podemos la defensa de la salud pública.

Excelentes motivos desde luego. ¿Cuáles van a ser los temas en los que incidas con más fuerza? ¿La defensa de la sanidad pública tan castigada e incluso agredida desde las instancias gubernamentales convergentes y partidos aliados?

Mi explicación a Podem para entrar en la candidatura de las primarias acababa con un apartado sobre salud que responde tu pregunta. Seguía diciendo: “Para que que la salud se respete en lo que es, pública, y nadie quiera hacer negocio con nuestra sanidad y nuestra vida (cuando los políticos son desalmados y los derechos no son universales sino proporcionales a la capacidad económica de cada uno, las mujeres y las redes sociales intentan compensar la inhumanidad del sistema, pero no pueden impedir que mueran jóvenes como Alpha Pam.). Para que la gente defienda mejor sus derechos, con instituciones más cercanas, responsables y amables, y descubra el poco respeto que merece este mundo viejo de tramoyas apolilladas. Porque hay que revertir la expropiación de la historia y las ideas y, en la inteligencia colectiva, mientras se descubre y decide lo realmente importante, empezar a tejer las leyes que hacen legal lo que las personas merecen, necesitan, sueñan… Para que en las instituciones aprendamos a producir igualdad de manera cotidiana, que ya sería hora, no como un lujo del que de vez en cuando parece inevitable conceder algunas migajas. Para que lo decidamos todo sin pisar Wall Street. Y finalmente, porque dado el lastimoso y doliente estado del mundo en el que vivimos, es difícil imaginar que ninguna persona demócrata, solidaria y consecuente pueda, en la medida de sus fuerzas, no comprometerse.”

Vuelvo a CSQEP. ¿No hay demasiada heterogeneidad entre los grupos y personas que formáis parte de la coalición? ¿Hay un acuerdo real, verdadero, en los puntos esenciales?

Puede ser, pero partir de la diversidad no es malo en la medida que también CSQEP aspira a que se le sume gente (también muy heterogénea) de Catalunya que no se resigna a ser enmarcada en los estrechos márgenes de la jaula del sí/no.

Seguramente ahora CSQEP, en un escenario de certidumbres a la Disney como el que se plantea desde la lista de Mas, se vea todavía como una amalgama poco trabajada, pero eso no me asusta. O por lo menos, me asusta menos que el intento de dividir a la ciudadanía en buenos y malos, reducir a una sola todas las banderas que pueden significar algo para la gente que quiere a este país. Naturalmente, la heterogeneidad de CSQEP nada tiene que ver con la empobrecedora (y en más de un sentido) uniformidad de quienes llevan décadas medrando gracias al enfrentamiento entre territorios y esforzándose por borrar los lazos de clase que nos unen a la población trabajadora de toda la península, del sur de Europa… y bastante más allá.

Creo que en estos momentos no existe ninguna organización ni plataforma política que se presente a las elecciones del 27S y que refleje más claramente la diversidad, pluralidad y sano mestizaje de la población de Catalunya, sus legítimas aspiraciones políticas a diversas formas de gobierno y al mismo tiempo pueda ser capaz de ocupar un espacio tan amplio y, a la vez, tan necesario para que nadie pueda sentirse “huérfano” de referente político y tener por tanto una mala excusa para reforzar esa alta abstención que suele haber en las elecciones autonómicas, y que sólo sirven para reforzar las opciones más conservadoras. En este sentido, el análisis del triunfo de BCN en comú nos demuestra que si la gente trabajadora y desposeída se implica en el proceso, pueden empezar a cambiar cosas en las instituciones en sentido positivo para la mayoría.

Desde vuestro punto de vista, desde tu punto de vista, ¿son plebiscitarias, como algunas fuerzas pretenden, las elecciones del 27 S? Si lo fueran, ¿cuáles son los temas o el tema del plebiscito?

Creo que presentar las elecciones del 27S como un plebiscito puede parecer a algunas personas, entre las que me cuento, una especie de fraude en la medida que significa hurtar un necesario y plural proceso de razonamiento colectivo sobre un tema tan importante. Creo que se escatima, como mínimo, el necesario espíritu crítico que debería acompañar este tipo de propuestas, y un buen uso en común de la lógica. Nada de eso he encontrado en las prisas radiotelevisadas que transmite Oriol Junqueras, y con las que creo nos infantiliza intencionadamente. Yo, por lo menos, no me siento tratada, ante candidaturas como las de la lista de Mas y Junqueras, como una persona adulta.

Presentar las elecciones del 27S como plebiscitarias sustrae el necesario protagonismo del derecho de autodeterminación, al que se le cambia por palabras con sentidos muy dudosos, a la manera de espejuelos La candidatura de Mas, tal como se presenta, escamotea la “defensa” –si fuera posible- de su gestión mercantilizadora de lo público y del aumento de las desigualdades en Catalunya. Esgrimiendo su “anem a totes” excluyen la fundamentación de las propuestas… y la rendición de cuentas de un Govern con el que han aumentado las desigualdades hasta límites inhumanos.

Y sus motivos no acaban aquí, porque se nos quiere como colaboradores necesarios para tejer la gran coartada para Pujol, su familia, sus amigos, sus discípulos, sus imitadores y todos los que medran en sus nidos de parásitos… que ni todos han caído, ¡ni mucho menos! No puedo dejar de pensar que estas elecciones “plebiscitarias”, si se aceptaran como tal, podrían ser también una manera de que se dejara de investigar, de que se dejara de sacudir el árbol donde anidan las corruptelas de todo signo (o sin metáforas, detener la acción de la justicia contra el fraude sistémico en Catalunya).

Detener la acción de la justicia contra el fraude sistémico en Catalunya”, dices. ¿Eso es lo que puede pretender/desear/aspirar la candidatura Junts pel sí” encabezada por el antiguo miembro de la coalición ICV-EUiA, don Raül Romeva? ¿Entiendo bien lo que dices?

No hay que ser demasiado suspicaz para temer que si no se quiere rendir cuentas de lo legislado por CiU, tampoco agrade saber del oscuro pasado de sus fundadores. Ya ahora la justicia ha demostrado sus profundas grietas que ahondan en desigualdades de trato y en los “tiempos” procesales Por suerte, no todos los magistrados son iguales, y esperemos que más pronto que tarde, a pesar de los obstáculos y demoras que se sigan oponiendo, acabemos por saber toda la verdad y no aumente más la ya insoportable lista de casos “prescritos” o de indultos a corruptos demostrados.

En cuando al papel de Romeva en todo esto, francamente, me parece secundario, y ya a algún otro medio he comentado que me parece un profesional que ha aceptado, en este caso, un contrato temporal.

Me desplazo hacia el gran tema-monotema en el que se nos intenta ubicar permanentemente. ¿Es CSIQEP una fuerza independentista?

No. Creo que con todo lo que he comentado antes queda claro.

¿Es entonces una fuerza federalista o confederalista?

Si por mi fuera, y sin pretensiones metafísicas, sería confederalista con marcado sesgo internacionalista. Pero en cualquier caso me gustaría incidir que sea cual la posición que se debata en CSQEP lo que necesariamente predomina. y se pide a cambio, es el respeto hacia los otros pueblos de la península y el deseo de ser tratado en igualdad y por la igualdad, sin enfrentamientos estériles y en muchos casos inventados para la ocultar la explotación común de clase, un machismo inveterado, y la desposesión –ahora ya, de nuevo, despiadada- de la mayoría.

Sea cual la posición que se debata en el seno de CSQEP significa que aún no hay posición común. Si no he entendido mal, la coalición se ha manifestado a favor de una República catalana que decida, posteriormente, su relación con el conjunto de pueblos de España, sin precisar la posición de la propia coalición en esa posible decisión que se defiende.

Cuando CSQEP vindica el llamado “dret a decidir”, una formulación nunca usada por la izquierda salvo error mío, ¿qué está vindicando exactamente?

Es curioso que tu no vincules el “dret a decidir” a la izquierda, y a mí, en cambio, me evoque con fuerza lucha feminista, el empoderamiento de las mujeres y su reivindicación del derecho a su propio cuerpo. Creo que hay un gran cuerpo teórico feminista sobre el derecho a poder elegir, a poder decidir, y no sólo en los temas afectivos y reproductivos. Y por eso me parece especialmente rico y sugestivo, un campo de trabajo y acción muy fértil, que se vincule CSQEP con todas las ampliaciones de la democracia que se han transmutado en poder real y derechos para los estigmatizados, los desposeídos, las “idénticas” excluidas del mundo de las personas que se reconocen como” iguales”.

Pero también es cierto que detrás del “derecho a decidir” como manera de concretar empoderamiento, se oculta de manera vergonzante el derecho de autodeterminación que algunos temen nombrar. Es la ventaja y el problema de los conceptos polisémicos. Pero, en definitiva, atreverse a reivindicar el derecho a decidirlo todo nos acerca de forma liberadora a la utopía, al atreverse a ser, a enterrar definitivamente dioses, reyes y tribunos y ponerse “dempeus”…

¿Quieres añadir algo más?

Pediría a los lectores y lectoras que han llegado hasta aquí que sigan un poco más con CSQEP y se desplacen a la página de su programa. Estoy convencida que en los puntos esenciales de sus cuatro ejes básicos van a encontrar, en gran medida, respuesta a lo que esperan se argumente, defienda y lleve a la práctica a partir del 27S. Y finalmente darte las gracias a ti, Salvador, por ofrecerme este espacio para poder explicar, desde mi punto de vista, un ilusionante y prometedor proyecto colectivo.

El agradecido soy querida y admirada Àngels.

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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