La batalla del Clínic: Ese oscuro deseo privatizador


Un artículo de Toni Barbarà, secretario de Dempeus per la Salut Pública, publicado hoy en La Lamentable, que incide en las ansias privatizadoras el gobierno catalán en el ámbito saniotario en particular y también en los demás. Quieren dejar “atado” su “legado” antes que las urnas les dejen fuera de juego.

Rueda de prensa convocada por Tancada Clínic. Presentación de alegaciones contra la constitución del nuevo consorcio

Desde hace años venimos asistiendo a la teorización/entronización de un pretendido modelo de excelencia sanitaria denominado modelo catalán. Esta fórmula de éxito, según las sucesivas administraciones del sistema, se basaba (además de un contrastado y no tan considerado alto nivel profesional) en un carácter mixto de convergencia (aquí con todo rigor en su acepción) entre lo público y lo privado. Ese modelo sanitario pretendía ser una virtuosa suma de potencialidades empresariales, modernas y eficientes, junto a unos recursos públicos importantes (aunque según dicen de gestión obsoleta y burocrática).

Marea Blanca Cat 13

Constitución de Marea Blanca Catalana. Paraninfo de la Facultad de Medicina del Clínic, 28 de febrero del 2015.

Ha sido la maravilla de los consorcios, las gobernanzas, la locomotora de la simbiosis público (recursos) – privado (lucro). Décadas de praxis y de experiencia elaborada bajo el amparo de un autogobierno convergente que mimaba a los amigos y socios de los Pujol y su casta. Con una base argumental tan perversa como solvente se ejemplarizaba sobre la idoneidad de una gestión moderna y una legislación acorde con los intereses de los nuevos tiempos y del mercado.

Se afeaba en cambio la torpeza de otras comunidades del Estado, especialmente las de Madrid o Valencia, que actuaban desde la autoridad competente, más incompetente, a golpe de compra, talonario y decreto. En Cataluña las cosas se hacían de manera más sutil y la aceptación resignada de las “externalizaciones” y los diálogos y alianzas estratégicas penetraban sin apenas resistencia entre la ciudadanía, ahora convertida en adulado cliente.

Posteriormente, llegaron años de la conocida sociovergencia –PSC-CiU–, continuadora de la obra de 23 años de pujolismo. Nuevas filigranas, más eufemismos, desregulación enfermiza y reglamentos neo-liberalizadores, unidos a ententes y complicidades empresariales, complicidad e impunidad compartida en tantos casos como los que ahora se van destapando a pesar de la omertá de decenios. Épocas de instauración de un verdadero club del negocio sanitario con apellidos ilustres en los consejos de administración públicos y de empresas privadas del sector y de la industria farmacéutica y con inaudita osadía en sus tejemanejes, propiamente llamados en tantos casos: corrupción. La ilustración de lo descrito es tarea imposible en un breve artículo, pero hoy abundan kilos de información y basta con querer acceder a ella.

Así las cosas, en cada caso la norma en el trato era elemental: ¿Amigo, o desafecto? Las carreras profesionales y los laureles tenían premio entre los colegas de clan. Por el contrario, para foráneos y aspirantes funcionaba sencillamente el miedo y el sometimiento. A la vez se practicaba un nepotismo inverso: l@s díscolos e insurrectos veían su presente y futuro más que comprometido. Decenios de privilegio y de liderazgo de élites médicas versus trabajador@s del sector, en especial en el caso del Hospital Clínico que nos ocupa.

El apremio actual y la aceleración compulsiva de normativas para los procesos de instauración de lo privado incrustado en los servicios públicos (léase el paradigma Barna Clínic) se debe a la incertidumbre de un ciclo electoral que se muestra inquietante. Las inmediatas elecciones generales de fin de año, pero aún antes las previsibles y anunciadas autonómicas en Cataluña para el 27 de septiembre, han aconsejado a CiU/Generalitat/ Boi/Mas a acortar plazos, a ir cerrando negocios en gestación, a hacer caja, y atar bien atado todo lo posible ante previsibles reveses electorales.

Ante el dilema del Govern: Acelerar procesos o maquillar recortes, necesidad obliga: ambas cosas a la vez. 

Caso Clínic. Antecedentes.
La historia del Hospital Clínic merece una pincelada por su carácter de hospital singular. Emergente desde una titularidad compleja y cambiante. Realidad cívica y cultural de Barcelona, además de referencia sanitaria. Histórico vínculo con la docencia de la Universidad de Barcelona, con la investigación pionera, los trasplantes, con el prestigio bien ganado por sus notables profesores y profesionales, y todo eso de la mano de una tradición de beneficencia y a la par de excelencia.

Pero el Clínic ha sido también escenario de una inveterada pugna entre élites médicas versus trabajadores/as de segunda. Una ilustración de auténtica lucha de clases y entre estamentos, con las honrosas excepciones.

Interesante seguir los cambios de estatus, la llegada de sucesivos gestores y con ellos de nuevas formas de gestión. La sostenida eficacia demostrada para desregular y prosperar lo privado. La implantación creciente de derivaciones, la reordenación racional–RAT– del territorio y los flujos de asistencia. Leer el proceso de privatización que ya no ha cesado y tampoco los intentos de formación de órganos de gestión con presencia privada-empresarial. En el curso de la historia el Patronato ha ido mixtificándose, aunque sin perder papel el llamado Comité de Delegados Médicos (un selecto núcleo a modo de pseudo-sindicato corporativo), o ya desde 1985 con la inclusión de Fundaciones como la Clínic per la Recerca, que velaría por generar alianzas estratégicas con el sector privado.

Y ahora una nueva escalada con la puesta en marcha del nuevo Consorcio que ha generado la presente batalla.

Es muy difícil precisar con cifras la sangría de actividad hacia centros privados en un continuo goteo siempre creciente. La opacidad de esos datos se acompaña de la falta de credibilidad de las informaciones oficiales publicadas.

Pero nadie pone en duda el incremento de la derivación de enfermos a centros privados, ya sea de cirugía menor ambulatoria, de procedimientos diagnósticos o de cirugía convencional (de baja complejidad –y alto beneficio-). Anualmente 16.000 pacientes derivados a centros privados, entre los cuales la mitad al Grupo IDC Salud (Ex Capio) como el hospital del Sagrado Corazón, Clínica del Pilar. En paralelo, decrece la actividad en horarios y servicios y se van perdiendo camas, 200 cerradas hoy día. Entre 2012-13 la factura abonada a IDC Salud se incrementó en el 100% y superó los 127 millones €.

Tancada Clínic (2) es una organización ciudadana que se moviliza y se ocupa de la defensa del hospital público, a partir de un encierro/tancada y que ahora mismo pilota la denuncia frente al intento en curso y en fase de alegaciones de constituir un Nuevo Consorcio para el Clínic, todavía más permeable para los intereses privados.

Tancada Clínic denuncia el cambio de forma jurídica del hospital a derecho privado, la explícita actividad privada en el centro y en otros públicos, la gestión privada tanto directa como indirecta, los principios mercantiles que regirán y su tratamiento de mercado, la pérdida de control público sobre la gestión, la precarización del personal sanitario, la liquidación de la debida universalidad y equidad del sistema, la falta de participación de ususari@s y de transparencia y control democrático de la ciudadanía.., entre otras cuestiones.

Se han presentado miles de firmas de ciudadanos y entidades que avalan la presentación de alegaciones contra esta nueva agresión.

Barna Clínic, el buque insignia privado
Un invento rentable y un escaparate en marcha. Desde unos primeros precursores allá en el 89 con CrioBarna y posteriores fundaciones se ha concretado el brazo privado de BarnaClínic, hoy denunciado y sometido a estudio y control.

En esta planta noble, con ilustres pacientes, la sucesión de irregularidades es continua. La opacidad es la norma, la negativa a suministrar las cuentas al Parlament un descaro, el descontrol consiguiente lo más habitual, las incompatibilidades, los conflictos de intereses y las puertas giratorias lo cotidiano, salarios de más de 150.000 € a altos directivos… y un totum revolutum de imposible fiscalización: Una doble puerta de entrada alevosa por inequidad y discriminatoria, con doble lenguaje y doble moral, que produce pingües beneficios.

Podemos saber que en 2013 trabajaron en Barna Clínic 561 profesionales procedentes del centro público. Es materialmente imposible contabilizar horas, insumos, suministros y prestaciones del Clínic empleados en la planta privada. Incluso la patronal del sector privado del sector sanidad (ACES) denunció a Barnaclínic por competencia desleal.

Tan evidente es que algo huele a podrido que el hedor llega al Parlament. Finalmente, la cámara se pronuncia, a pesar de CiU, y en febrero pasado el Parlament de Catalunya desautorizó BarnaClínc, e instó a frenar cautelarmente su actividad mientras no se conozca una auditoria en profundidad de su actuación.

Pero el Parlament es burlado y desatendido y, otra vez más, el Departament de Salud sigue sordo e impune. En pocos días reactiva y decreta sobre sus conflictos en auge, ya sea en el Consorcio del ICS de Lleida (operación que ha quedado felizmente desmantelada gracias a la movilización popular), la operación de venta de datos clínicos conocida como Visc+ (hoy en compás de espera), o un decreto de prestación de Servicios privados en Centros públicos, suspendido a los quince días en perspectiva de campaña electoral.

Agresiones, resistencias, movilizaciones y debates; todo se acelera. El 28 de febrero 2015, en el Paraninfo de la Universidad del Hospital nace la Marea Blanca Catalana (3), confluencia de más de 70 entidades de todo tipo que cierran filas en defensa del carácter público del sistema sanitario. Además de firmas, charlas, movilizaciones y ocupaciones, la Marea Blanca se dirige a los Grupos parlamentarios y presenta una carta en solicitud de amparo a la presidenta del Parlament.

Último capítulo, por ahora, de la cruzada neoliberal
En esta situación, el proceso privatizador activa toda la munición en la recámara. El Colegio Oficial de Médicos (COMB/CiU) de Barcelona pasa de la complicidad tradicional con el Departament de Boi Ruiz, a la arenga comprometida con la desregulación.

Más leña al fuego del troceo, del cuarteamiento del sistema público restante, del ICS, y de su acomodo para la privatización lucrativa en cada caso, forma y manera

El tridente de todas las estrategias: Departamento de Salud /Generalitat/influencia institucional y mediática. Empresas voraces, pongamos el grupo privado IDC Salud como paradigma, PWC como fábrica del ataque a lo público…y ahora la élite corporativista del COMB.

¿Qué hacer?
Por descontado confluir, sumar, revertir, recuperar, promover saludable insumisión y lucha democrática…

Con unos medios de comunicación al servicio de sus consejos de administración se impone de entrada: Recuperar el lenguaje frente a los eufemismos maquilladores. Desenmascarar la substancia profunda de términos presentados como seductores o razonables a la hora de calificar el nuevo consorcio:

Formas de gestión empresarial. Alianzas estratégicas, consorcios y gobernanzas no son sino estrategia mediática para la autoinculpación y la resignación de la ciudadanía.

Gratis. Dicen que no cuesta nada, pero no es cierto porque la sanidad pública no recibe nada a cambio, una sanidad pública que ha sido y está pagada con nuestros impuestos y nuestro trabajo.

Co-pago. Tampoco este término se ajusta a la verdad porque, hablando con propiedad, es RE-PAGO, ya que nos cobran, otra vez, aquello que ya hemos pagado.

Derivación. Este término implica el desvío calculado a centros privados y con ánimo de lucro de pacientes y procedimientos financiados por los recursos públicos. En términos biológicos, para definir ese chupar la sangre deberíamos hablar de parasitación.

¿Lista de espera? Más bien desespero insoportable, en ocasiones con fatales consecuencias, que sirve para promover el doble aseguramiento concertando –quien pueda hacerlo– con empresas y mutuas privadas

No son necesarias más aclaraciones, si bien otros conceptos, lamentablemente vinculados a la sanidad catalana y española, podrían ser los siguientes: corrupción, parasitación, recortes y escándalos que incluyen muertes y damnificados de miles de pacientes con prótesis caducadas o falsificadas…

De todo lo cual se deduce, sin la menor duda, que la Salud es luchar, y a la recíproca, Luchar es Salud. Frente a las graves patologías sociales llamadas miedo, resignación y autoinculpación, la salida es la reconquista del Sistema Público de Salud.

 

(1) Dempeus per la Salut Pública 

(2) Tancada Clínic

 (3) Viento Sur

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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2 respuestas a La batalla del Clínic: Ese oscuro deseo privatizador

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