La Generalitat recorta la ayuda a los discapacitados


El gobierno catalán ha incrementado el precio que tienen que pagar las familias con personas discapacitadas ingresadas en centros públicos de atención especializada, sin comunicarlo previamente a los afectados

Una de las cartas que ha enviado la Generalitat a las familias con personas discapacitadas ingresadas en un centro especializado informándoles del cambio de criterios para calcular la ayuda que reciben para pagar estos centros. / CADENA SER

Según ha sabido SER Catalunya, en algunos casos el incremento es estratosférico: el copago, por ejemplo, ha pasado de los 18 a los 276 euros.

Desde principios de año, la Generalitat ha añadido un nuevo criterio para conceder estas ayudas y tiene en cuenta el patrimonio de los afectados. Estas personas han visto como, de golpe se les incrementaba la factura y, además, han tenido que pagar este aumento de forma retroactiva; el departamento de Bienestar Social les ha pasado cuatro recibos de golpe.

Las entidades que atienden a los afectados aseguran que la medida es “injusta”. Es lo que explica Rosa Cadenas, presidenta de DINCAT, la federación que agrupa algunas de estas asociaciones. “Nosotros lo que hemos pedido a la Generalitat es que el patrimonio de las personas con discapacidad sólo compute a partir de los 65 años, cómo con cualquier persona, pero que no cuenten desde el primer día que entren en un servicio”, explica Cadenas.

También recomienda a las personas que han recibido una factura con carácter retroactivo que “pongan una reclamación”. Cuenta que a veces esto no se hace “por miedo” a que pueda tener una consecuencia sobre la permanencia en las residencias, dónde “existe un protocolo de morosidad”.

La Generalitat justifica la inclusión del patrimonio como criterio para calcular el copago como una garantía para que todo el mundo aporte en función de su capacidad económica real.

Un caso especialmente ilustrativo del desconcierto que ha provocado este aumento de precio está en el Centro de Disminuidos Psíquicos Profundos del Hospital Can Ruti, dónde hay pacientes con un nivel alto de discapacidad. Rosa Tirado es madre de un chico que hace más de dos décadas que está internado en el centro y que se encuentra en estado casi vegetativo. Hasta ahora pagaba 18 euros mensuales, pero este mes la factura le ha subido a 276 euros. “Lo que no se puede hacer es que de golpe y porrazo pasen el aumento”, dice. Además asegura que normalmente el recibo “se pasa después del día 25, que es cuando ingresan la paga, pero esta vez ha llegado todo el mismo día”. A ella la última factura le suma más de 1.000 euros, porque también le han reclamado retroactivamente el dinero pendiente desde enero: “Yo trabajo y puedo pagarlo pero habrá otras familias que no”.

Otro familiar de una paciente de este centro, Enric Ripoll, recuerda que aparte de lo que pagan por el centro, las familias tienen que afrontar “otros gastos”, como “ropa o medicamentos” para sus familiares, lo que incrementa el problema.

Fuente: Cadena SER

 

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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