Las 1.001 maneras de privatizar la Sanidad Pública en Catalunya


La compañera Olga Fernández Quiroga, explica de manera muy didáctica lo que supone la derivación de enfermos de la sanidad pública a la privada. Hecho que recogíamos en el post de ayer.
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Oh, sí, se equivocan los que piensan que el Gobierno catalán está tan entretenido en el proceso independentista que no se ocupa de otras cosas….bueno al menos al Conseller de Sanitat, Ruiz, le han relevado de tan excelsas ocupaciones y él a lo suyo.

Veréis, en Catalunya somos muy sutiles con esto de las privatizaciones. Muy poco a poco, sin que se note demasiado, sin enfadar mucho a nadie, lo vienen haciendo desde el inicio de las transferencias, aunque últimamente viendo que en Madrid y otros sitios del Estado, “van per la dreta” se han animado mucho y si no hubiera sido por la cascada corrupcionista (corruptores, corrompidos, defensores de los corruptores…etc) en el Departament de Salut, irían a mucha más velocidad.

Pero siguen yendo, no paran y aquí os explico un bonito método privatizador, practicado asiduamente, aprovechando esta noticia del diario el País firmada por Jessica Mouzó Quintás.

Supongamos que soy el hospital público A y el Cat Salut, el organismo proveedor del Departament de Salut de Catalunya, me concede para este año 100€ para realizar operaciones de cataratas. Como cada operación vale 10 €, pues me llega para realizar 10 operaciones.

– Uy, Sr. Cat Salut,-dice el hospital público- es que tengo 20 operaciones más para realizar. Las pongo en listas de espera.

– Uy no- dice el Cat Salut- que el Honorable Conseller Ruiz, después del lío que organizó en el Parlament dando datos “inexactos” (por no decir falsos) sobre las listas de espera, ha prometido que ninguna operación esperará más de 6 meses.

– Entonces ¿Nada de listas de espera? Bien, nos incrementan el presupuesto. No hay problema, podemos asumir perfectamente el trabajo. ¿Abrimos esos quirófanos que hemos cerrado y están inactivos?

– No, no hay presupuesto. Lo solucionamos a la catalana. Les vamos a derivar esas 20 operaciones, a los hospitales privados. Lo harán muy bien y problema solucionado. Además, hay que repartir, que de eso se trata, que todo el mundo pueda ganar. Es lo justo. Y el Conseller puede decir que cumple su promesa respecto a las listas de espera.

Y aquí se debería acabar la historia, con ese dinero que no había, pero que hay…pero no. La historia no se acaba y tiene cola. Resulta que surgen, ¡ay! problemas postoperatorios.

– Que los pacientes vayan al hospital privado dónde se han operado si surge cualquier problema.

Pero los hospitales privados dicen:

– Lo siento. No puede ser. El trato es realizar la operación. Sólo nos pagan por esto. Nada más.

– Y ¿qué hacemos entonces con los pacientes que tienen problemas?

– Eso ya no es problema nuestro

mafaldaPlata en los cabellos…
Oro en los dientes… Piedras en los riñones…  
Azúcar en la sangre…
Plomo en los pie
s…
Hierro en las articulaciones…
Y una fuente inagotable de Gas Natural en el vientre.

¡¡¡Nunca pensé que a partir de los 50 pudiera llegar a tener tanta riqueza interior!!!

Así que, sin el optimismo de Mafalda, los pacientes vuelven al primer Hospital A, que puede ser la Vall d’Hebrón, Bellvitge, el Hospital del Mar….etc. porque aún sigue existiendo eso que llaman Sanidad Pública, aunque ya no sea universal y allí son atendidos, también con dinero público.

¿Imaginativo verdad?

– Claro, ¿Cuál es el problema? Win Win (todos ganamos).

Si alguien tiene alguna mínima duda de que no estamos hablando de recortes, sino de un plan perfectamente planificado para la destrucción del Sistema Público de Salut y que se llevará a cabo (si no lo evitamos), fase por fase, que vaya a la Consellería de salut y seguramente lo contratarán.

En esta historia faltan la voz de los pacientes y la voz de los ciudadanos. Ahora ya, sin ninguna gracia.

La de los pacientes, que sufren arrastrando su enfermedad de un sitio para otro y que son tratados como simples organismos, en el mejor de los casos, sin que importe su sufrimiento. Sólo son lo que vale una operación de cataratas (supongamos). Sin más.

Y falta la voz de todos nosotros, las de los ciudadanos, considerados como idiotas, como le gusta decir a Esperanza Aguirre, la ex-Presidenta de la Comunidad de Madrid y promotora de la privatización salvaje en la sanidad madrileña.

– A la gente, qué más les da quién está detrás del hospital A o el B. Lo importante es que les atiendan y ya está.

Otro día analizaré esta idea que comparten muchos gobernantes respecto a sus gobernados o siervos o votantes y que nunca alcanzamos, para ellos, la categoría de ciudadanos.

Olga Fernández Quiroga

Fuente: e{criterium

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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