La reforma de las grandes farmacéuticas


Deadly Medicines and Organised Crime: How Big Pharma Has Corrupted Healthcare
Peter C Gøtzsche
Radcliffe Publishing, 2013
Pp 310 ISBN-9781846198847
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Las medicinas matan. Después de la enfermedades cardíacas y el cáncer, las medicinas son la tercera causa de muertes en Europa y los EE.UU., afirma Peter Gøtzsche en Medicamentos mortales y delincuencia organizada: Como las grandes farmacéuticas han corrompido la sanidad. Se estima que en los EE.UU., cada año, alrededor de 100.000 muertes se deben a las medicinas, a pesar de un uso correcto de los medicamentos, y otras 100.000 personas mueren a causa de errores. Según Gøtzsche, “sufrimos dos epidemias artificiales provocadas por el hombre, la del tabaco y la de los medicamentos recetados, que son sumamente letales”, y la conducta de ambas industrias es calificada de “un desprecio moralmente repugnante de la vida humana”. Además, Gøtzsche afirma, el modelo de negocio de la industria farmacéutica  es el  “crimen organizado”. Gøtzsche declaró  a la revista The Lancet que ha escrito su último libro porque quiere “influir en la política para que haya más transparencia“.

A lo largo de Medicamentos mortales y delincuencia organizada, Gøtzsche utiliza muchas anécdotas, ofrece un sinnúmero de hechos y observaciones basadas en hechos, y cita más de 900 referencias para llamar la atención sobre los impresionantes crímenes presuntamente cometidos por la industria farmacéutica (incluidos los fabricantes de dispositivos médicos). Gøtzsche conoce a las compañías farmacéuticas demasiado bien a causa de su larga y variada carrera en la sanidad, que ha incluido ser el representante médico de grandes farmacéuticas, investigador de ensayos clínicos, médico, profesor y autor de artículos y libros. Fue cofundador de Cochrane Collaboration y es Director del Centro Nórdico Cochrane en Copenhague. Con su experiencia e intransigencia, Gøtzsche está indignado habla a las claras en su libro sobre las compañías farmacéuticas, que son “como camellos callejeros”.

Algunas compañías farmacéuticas han sido pilladas in fraganti y multadas por sus actividades. Por ejemplo, Gøtzsche detalla cómo entre 2007-12, en los EE.UU., a Abbott, AstraZeneca, Eli Lilly, GlaxoSmithKline, Johnson y Johnson, Merck, Novartis, Pfizer y Sanofi-Aventis se les impusieron multas de entre $ 95 millones y $ 3 mil millones por la comercialización ilegal de medicamentos, falsificación de resultados de investigación, ocultamiento de datos sobre efectos secundarios de los medicamentos, fraude a Medicaid o a Medicare. Sin embargo, no ha sido suficiente para disuadir a algunas empresas, que aparentemente consideran las multas como gastos de comercialización.

De acuerdo con la industria farmacéutica, los altos precios de los medicamentos son atribuibles a los altos costes de investigación y desarrollo. Gøtzsche sostiene que el precio de un fármaco se determina por su valor en la prevención y tratamiento de una enfermedad, y en mantener alejada a la competencia. Novartis, afirma, desarrolló imatinib para la leucemia mieloide crónica con un coste mínimo (no se informa en el libro de cuanto), pero cobraban $ 25.000 para el tratamiento de 1 año en 2002. Otro mito, según Gøtzsche, es que los avances surgen de la investigación financiada por la industria. Pero muchos avances tienen lugar en el sector de la universidad, institutos de investigación y laboratorios gubernamentales sin fines de lucro. Algunos de los descubrimientos de medicamentos más importantes del siglo XX, señala Gøtzsche -como la insulina, la penicilina, y la vacuna contra la polio- han sido producidos en laboratorios financiados con fondos públicos.

“Fundamentalmente, creo que capitalismo y cuidado de la salud conviven muy mal”, declaró Gøtzsche a The Lancet. En su libro recomienda una serie de reformas para hacer frente a este problema. Afirma que, al igual que la propaganda del tabaco, la propaganda de medicamentos es perjudicial y debe ser prohibida. Gøtzsche también hace hincapié en la necesidad de eliminar el modelo con fines de lucro y reformar radicalmente la regulación de los medicamentos, que  actualmente es impotente o demasiado permisiva. Su opinión inequívoca es que no se debe permitir a la industria farmacéutica hacer pruebas de sus propios fármacos, porque al ser a la vez juez y parte existe un conflicto de intereses. Lo ideal sería que empresas sin fines de lucro inventasen, desarrollasen e introdujeran nuevos medicamentos en el mercado. La eliminación de la relación entre los costes de investigación y desarrollo y el precio de los fármacos sería, según Gøtzsche, capaz de solucionar el elevado precio y la falta de adaptación del modelo de innovación médica actual, y reduciría los incentivos para el desarrollo de productos semi-clónicos (es decir, variaciones de sustancias conocidas) y la comercialización y promoción de medicamentos que no son utilizados de manera racional o no son mejores que las alternativas existentes.

Otra de las recomendaciones de Gøtzsche es que las agencias reguladoras de medicamentos deben ser financiadas con fondos públicos para evitar la competencia creada por los pagos de los usuarios a las diversas agencias para ser las más rápidas, y por lo tanto las menos críticas, en la aprobación de nuevos medicamentos. Asimismo, se sugiere que las agencias deben tener laboratorios  y autoridades distintas a la hora de proceder a las aprobaciones y garantizar la seguridad de los medicamentos. Aunque Gøtzsche critica con vehemencia a la industria farmacéutica, las reformas que propone para abordar algunas de las cuestiones planteadas en su libro son convincentes y podrían ayudar a mejorar el estado actual de la atención sanitaria.

Farhat Yaqub es editor adjunto de la prestigiosa revista médica británica The Lancet

Fuente: sin permiso

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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