La epidemia neoliberal está haciendo estragos en sanidad


Los sistemas de salud de todo el mundo se enfrentan a una “catástrofe provocada por el hombre”: la imposición de las “reformas” de mercado libre que no son ni adecuadas ni eficaces. El periodista John Lister presenta su nuevo libro “Reforma de las Políticas de Salud: Salud Global versus Ánimo de Lucro“, en el que disecciona la realidad que se esconde detrás de la dudosa ideología.

John Lister

Una nueva y peligrosa epidemia está invadiendo los sistemas sanitarios del mundo. Afecta por igual a países ricos y pobres aunque, como es lógico, su impacto es más devastador en los más pobres. Destruye recursos vitales, fragmenta los servicios, impide el desarrollo de sistemas de salud equitativos y evita que los gobiernos planifiquen y atiendan las necesidades sanitarias.

La epidemia no es un problema médico sino una catástrofe provocada por el hombre. Es la expansión desenfrenada de las “reformas” neoliberales de mercado libre, elaboradas e impulsadas en los países más ricos por una pequeña élite universitaria y política.

Sólo puede ser erradicada mediante la difusión de la información, las campañas políticas y el pensamiento crítico, con frecuentes inyecciones de evidencia y solidaridad social.

Esta epidemia es el tema central de mi nuevo libro, que ofrece un análisis detallado del “menú” principal de las reformas de mercado libre ideadas para los sistemas sanitarios. También plantea un debate sobre los mecanismos que los gobiernos de los países ricos y los organismos internacionales están utilizando para imponerlas de forma eficaz.

Demuestra que las “reformas” se están introduciendo por motivos ideológicos y no porque sean mas eficaces. Y detrás de la ideología se esconde una cuestión determinante: la presión insaciable del sector privado para recapturar una parte del gasto sanitario mundial que supera los 5 billones de dólares, la mayoría procedente de financiación pública.

El papel del sector privado y la dimensión de su mercado potencial siempre están limitados por una “ley de atención inversa”. Las personas que no están en condiciones de costearse la atención sanitaria son las que más la necesitan: ancianos, niños, pobres o los enfermos crónicos o discapacitados. En ningún lugar del mundo existe un sistema de salud que ofrezca servicios universales o integrales exclusivamente a través del  mercado competitivo. Tampoco existe ningún sector sanitario privado que pueda funcionar sin subvenciones, aunque sean encubiertas.

Lamentablemente, Inglaterra ha sido una rata de laboratorio para algunos experimentos salvajes y costosos. Lo que fue uno de de los mejores sistemas sanitarios públicos del mundo, se ha ido desmantelando y fragmentando progresivamente para favorecer a los proveedores privados. Desde la época de Margaret Thatcher, y quizá por diferentes razones, todos los gobiernos han aplicado en sanidad la línea más dura de la ideología neoliberal. Todos han aprovechado la mayoría parlamentaria para imponer las reformas, a pesar de la oposición popular.

La coalición de David Cameron ha seguido el mismo camino. La Ley de Sanidad carece de mandato democrático. No consultaron a la población y se aprobó gracias a la buena disposición de los demócratas liberales, que querían evitar un gran conflicto y las elecciones anticipadas, en las que corrían el riesgo de desaparecer.

Pero no tenía que haber sido así. A partir de la descentralización, en Gales y Escocia se han creado sistemas más progresistas mediante la integración de servicios. Por desgracia, Inglaterra no es un caso único. “Reformas” similares se están adaptando de distintas maneras a los diferentes sistemas de una gran parte de los países europeos. También se están imponiendo en los países menos desarrollados, donde las consecuencias son aún más desastrosas.

Salud Global Versus Ánimo de Lucro  muestra cómo, desde 1980, organismos internacionales como el Banco Mundial, nuevas y poderosas entidades como la Fundación Gates, e incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) en algunas ocasiones, han desempeñado un papel en la promoción de estos cambios. Estos organismos han recibido el apoyo de una floreciente industria de la derecha (“think tanks”, comités de expertos), y de una camarilla de élite de universitarios, atraídos por la posibilidad de obtener una importante financiación. Parece que su apoyo se basa más en la búsqueda de financiación para investigación que en la eficacia.

Si nos centramos en el análisis del auge del neoliberalismo, directamente relacionado con las crisis económicas, políticas y ambientales, que empeoran la salud en todos los países, el libro plantea la diferencia entre reformas de reducción de costes “impulsadas por el mercado” (que disminuyen el número y el alcance de los servicios pero que no modifican de manera importante los sistemas), y las reformas de “ mercado libre”, cuyo objetivo principal es trasladar una parte creciente del gasto sanitario a los proveedores privados y, finalmente, a las aseguradoras privadas.

Hay que destacar que las reformas de “mercado libre” no sirven para reducir costes ni para mejorar la eficiencia. De hecho, los sistemas más dependientes de proveedores privados tienen más gastos generales y superfluos e impiden el acceso a la atención sanitaria a millones de personas.

Salud Global Versus Ánimo de Lucro hace una crítica minuciosa del “menú” de las políticas de mercado libre basándose en los datos actualizados disponibles en el Banco Mundial (y su organismo de privatización: la Corporación Financiera Internacional) y en el FMI. Analizo en profundidad la evolución de éstas y otras organizaciones que están implementando las reformas, incluida la OMS.

Un asunto especialmente preocupante es la proliferación del modelo PPP (Public Private Partnerships o Colaboración Pública Privada), que sigue los pasos de las PFI  (Private Finance Initiative  o Iniciativa de Financiación Privada), pioneras en Reino Unido. A pesar de que la introducción de la PFI está ocasionando graves problemas de liquidez al Sistema Nacional de Salud (NHS), el modelo se está exportando a todo el mundo generando fracasos con altos costes. Se están poniendo en marcha muchas PPPs en países desarrollados de la OCDE, y también en Latinoamérica, Asia y Sudáfrica. En la minúscula Leshoto, se ha construido un hospital PPP por 120m$, que va a recibir una parte desproporcionadamente elevada del presupuesto sanitario, pero que va a generar importantes beneficios para su socio sudafricano, la multinacional sanitaria Netcare.

El libro también destaca lo que he denominado los “Objetivos de Desarrollo del Milenio Inexistente” – graves problemas de salud pública que exigen una reforma y una acción a gran escala, pero que son completamente obviados en las actuales “reformas” sanitarias. Los problemas reales siguen sin abordarse: el desarrollo de servicios de salud adecuados para la creciente población mundial de ancianos más dependientes (en resumen, “los clientes que el sector privado no quiere”), los millones de enfermos mentales, y el enorme número de personas con discapacidad física.

Salud Global Versus Ánimo de Lucro analiza las reformas de mercado libre. 60 páginas demuestran que estas medidas no tienen en cuenta los problemas reales que tienen que afrontar los sistemas sanitarios, y tampoco resuelven ninguno.

El último capítulo explica por qué “no tiene por qué ser así”. Las medidas no son la consecuencia inevitable de nuestra situación actual, sino decisiones deliberadas de los políticos que defienden un programa neoliberal. Estas políticas pueden ser rechazadas y derrotadas por grandes acciones políticas de masas. Hay alternativas. El reto es desarrollar un liderazgo político que tenga el valor de enfrentarse al problema y luchar por ellas.

Espero que sea útil para los activistas y les ayude a emprender acciones políticas para desmontar los falsos argumento en que se basan las reformas neoliberales.

Las reformas de mercado libre generan sistemas más desiguales, más costosos, más fragmentados y menos transparentes en su gestión. Pero ofrecen más beneficios al sector privado. Por eso, la verdadera cuestión es decidir si queremos salud mundial o beneficio privado. La mayoría de los ciudadanos tiene claro lo que preferirían.

Somos muchos y tenemos la razón de nuestra parte; los neoliberales son pocos. Pero, para cambiar el mundo y defender nuestras ideas, tenemos que emprender acciones políticas. Espero que este libro no acumule polvo en las estanterías de las bibliotecas sino que sirva – incluso como arma – para que lo utilicen los que luchan por el cambio.

¡Es posible que necesitemos una edición rústica reforzada para asegurarnos la victoria!

 Health Policy Reform: Global Health versus Private Profit, de John Lister (£25), está disponible en www.libripublishing.co.uk o en las buenas librerías.
Fuente dsel original en inglés: http://www.opendemocracy.net/ournhs/john-lister/neoliberal-epidemic-striking-healthcare
 
Visto en : CAS Madrid

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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2 respuestas a La epidemia neoliberal está haciendo estragos en sanidad

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