El flanco débil


 

La ministra Ana Mato presentant la seva proposta.

No sé que és pitjor, si la demagògia de De Guindos dient que no és just que entre tots paguem el medicament del Sr. Botín, o l’eufemisme de la Mato dient que el «copagament dels medicaments» no és «copagament», sino «aportacions en farmàcia».

A qui volen enganyar? de debò son tant «ingenuos» per pensar que ens ho creiem?

Tot aquest enrenou de mesures, per no pujar el impostos de forma progressiva, que és el que realment garanteix l’equitat.

  • Tu treballador, si guanyes menys de 18.000 € pagaràs el 40% (com fins ara), si guanyes més però no arribes a 100.000 € pagaràs el 50% i si  guanyes més de 100.00 € (declarats), pagaràs el 60% del que gastis en medicaments. 
  • Si estàs a l’atur i cobres la prestació també pagaràs.
  • I si ets un jubilat, pagaràs un 10 % del que gastis en medicaments, amb un topall de 8 € o 18 € al mes en funció de la renda.
  • Ah! i els que vivim a Catalunya, a sobre ens volen cobrar un euro per cada medicament que ens receptin.

Quina proporcionalitat!!!

A més a més, tot això no és gens fàcil de controlar. Quan costarà el programa de control de les anomenades «aportacions farmacèutiques»? i implementar-lo a totes les farmàcies?

Creiem que aquest artícle de Emilo de Benito publicat avui a El País recull molt bé les raons que ens fan estar en contra d’aquesta mena de copagament i de qualsevol repagament sanitari. El camí està en la reforma fiscal i la lluita contra el frau fiscal.

La idea de que los medicamentos se paguen en función de la renta y no de la situación laboral es una vieja reivindicación de cierto grupo de economistas. Ya se mencionaba en el Informe Abril, de 1991, apenas cinco años después de instaurado el actual sistema nacional de salud. La partida de lo que pagan las Administraciones por los fármacos que se dispensan con receta (11.000 millones anuales y bajando, según los últimos datos del ministerio) es la más visible de todas. De hecho, es la única que se cuantifica y se hace pública mes a mes, algo que no sucede con las compras de los hospitales, las nóminas o los costes de los procesos o los indicadores de eficacia y calidad del sistema, por ejemplo.

Los jubilados sí que pagan por su sistema sanitario, y ya lo hacen en función de su renta

De hecho, no todos los pensionistas están exentos de pagar por sus fármacos. Los que han elegido el sistema de Muface, heredero de las viejas mutuas, pagan el 30% de los fármacos. Y algunos estudios apuntan a que ellos gastan, precisamente, un 25% menos en medicamentos, sin que parezca que su salud se haya resentido. Claro que, a cambio, pagan -pagaban- solo un 30% de los medicamentos cuando estaban en activo, en lugar del 40% del resto de los trabajadores.

Pero la idea siempre ha tenido críticas desde varios puntos de vista. La primera es de concepto. Porque los jubilados sí que pagan por su sistema sanitario, y ya lo hacen en función de su renta. Lo hacen cada vez que ponen gasolina, compran una barra de pan, con la parte del IRPF que se les descuenta de la pensión o cuando pagan la luz, porque la sanidad se paga con los impuestos que el Estado recauda en cada uno de los movimientos financieros. En definitiva, lo hacen en función de su declaración de la renta. Y en la del patrimonio. Y esto último es importante, porque este sistema tiene la ventaja, frente a fijarse solo en los ingresos, de que grava todo. Es decir, eso de que paga menos el pensionista que cobra 100.000 euros que el parado no es verdad. Seguramente el primero, si cumple con Hacienda, esté pagando mucho más. Lo que nos lleva a otro asunto: de nuevo el cambio beneficia a los defraudadores, que pagarán menos por sus medicinas.

La segunda crítica de gran calado es que penaliza a los enfermos. A igualdad de renta (o de pensión), detrae más dinero de quien necesite más medicamentos. Y esto es algo que el usuario muchas veces no puede evitar. Él no decide qué toma, sino que se lo manda el médico. Por último está la cuestión técnica. Al sistema de salud le ha costado diez años que las comunidades se hablen informáticamente. A ver cómo sale lo de meter ahora a Hacienda por medio.

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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Una respuesta a El flanco débil

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