El cáncer, como negocio


Un aspecto particular de mercantilización de la sanidad

Miguel Romero, editor de VIENTO SUR. Enfermo de cáncer desde hace cinco años.

En la página 40 de su edición del miércoles 14 de marzo, el diario El País incluía una espectacular página de publicidad en color. Sobre un fondo verde, la palabra Cáncer aparecía tachada en rojo. Es el logo de la mayor transnacional médica mundial especializada en cáncer: el MD Anderson Cáncer (tachado) Center. Debajo dos titulares: “Solo tenemos un objetivo: Vencer al cáncer”. «Juntos venceremos al cáncer».

“Solo tenemos un objetivo: Vencer al cáncer”.
"Juntos venceremos al cáncer".

Llama la atención este desembarco en la publicidad de amplia difusión –el Anderson viene incluyendo desde hace tiempo cuñas publicitarias en programas de máxima audiencia de la SER- de una institución médica privada especializada en una enfermedad cuyo tratamiento es costosísimo (hay medicación que cuesta en torno a 6.000 euros al mes; lo que ayuda a entender el enorme negocio de las farmacéuticas y la eficacia de sus lobbies en las agencias publicas que deben autorizar sus medicamentos y sus precios) y está solo al alcance de personas extraordinariamente ricas. Que, desde luego, las hay en este país, pero no en número suficiente para asegurar un negocio basado en atraer con sueldos y bonusde alta dirección a algunos de los más brillantes oncólogos de la sanidad pública española, y que incluye la instalación de instrumental de diagnóstico y tratamiento también muy costoso. ¿Dónde está el negocio?

Por una parte, sin duda, en el miedo que inspira el cáncer, asociado en el imaginario y en la experiencia de la sociedad al sufrimiento y a la muerte. Cuando la evolución de la enfermedad alcanza los niveles de alto riesgo, incluso personas de recursos modestos pueden invertir sus bienes y ahorros, y los de sus familias, persiguiendo la última esperanza de quienes se presentan, con la cuidada ambigüedad del lenguaje publicitario, como una institución capaz de “tachar” al cáncer.

Pero esto no es suficiente: la clave del negocio en países son sistemas potentes de sanidad pública está en colonizar el sistema público. Para ello, un primer paso se da desde dentro, dejando actuar a la sobresaturación que crece en progresión geométrica de los departamentos de oncología, atendidos en condiciones tan ejemplares, como crecientemente inmanejables por un personal sanitario desbordado.

Un segundo paso, consiste en desacreditar a la sanidad pública. En su edición del jueves 15 de marzo, el diario El País informa del III Congreso Internacional sobre los cánceres ginecológicos. En la crónica sólo se recogen intervenciones de diversos especialistas del MD Anderson. El sentido general de estas ponencias es afirmar que en España no hay cirujanos oncoginecológicos capaces de realizar cirugías que permitirían doblar la esperanza de vida en cánceres de ovario. El nivel óptimo de las intervenciones sólo se alcanza en “centros de referencia”, lo que en el contexto del artículo sólo puede significar, el Anderson. Es fácil imaginarse qué puede pensar una enferma de cáncer de ovario ante esta noticia: el servicio público de salud le quita 40 meses de vida, que le daría el Anderson.

Enfin, un tercer paso consiste en quedarse con la parte más rentable del tratamiento de la enfermedad, trasladando al sistema público la parte más costosa, particularmente el coste de la medicación; es una práctica que vienen realizando desde hace años primeras figuras de la especialidad, incluso jefes de servicio en hospitales de referencia, que dan un tratamiento especial a los enfermos que pasan el costoso peaje de sus consultas privadas. Habrá que ver cómo se aplican estas auténticas estafas desde instituciones tan poderosas como el Anderson.

Sin duda, éste es sólo un aspecto particular de los estragos que amenazan a la salud de la población, a consecuencia de la aceleración de los procesos de privatización del sistema público de salud como consecuencia de los recortes en curso, y los que vendrán. Pero es significativo de la indignidad moral que está en la base de estos procesos: cuanto más cerca está una enfermedad de la muerte mayores son las posibilidades de negocio de la sanidad privada, que ofrece quimeras de curaciones improbables, pero también servicios, técnicas, recursos… que en la sanidad pública servirían para que cualquier persona enferma pudiera ejercer el primero de sus derechos: ganar tiempo y calidad de vida. Pura vida.

Miguel Romero es editor de VIENTO SUR. Enfermo de cáncer desde hace cinco años.

Fuente: Viento Sur       Visto en: sinpermiso

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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4 respuestas a El cáncer, como negocio

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  3. Rubén García dijo:

    Entiendo que tus conentarios se basan en una investigación suficientemente contrastada con pacientes de la clínica… O más bien no.

    Soltar bilis sin conocimiento ni criterio sale bastante gratis. Si además te parapetas en tu posición de enfermo, esperas más credibilidad. Pero no.

    Ahi tienes mi correo en donde podrás ponerte en contacto conmigo y conocerás desde dentro y desde fuera como funciona la sanidad pública. Desde aplicación de ciclos completos de quimio a enfermos que no tocan, hasta producir ataques al corazón por radioterapias mal protocolizadas, pasando por no escuchar a un paciente recien operado que durante un año refiere bultos en la zona operada y ni le auscultan ni le realizan una triste eco en la propia consulta. Al pasar el año accidentalmente descubren que los bultos eran tumores malignos no extirpados. Entre muchas más lindezas.

    Si esto concurre en casos aislados es una pena y un fallo de procedimiento. Si sucede en un mismo paciente joven sin ninguna otra afección, es casi mala fe.

    Y así funcionamos.

    • Jurome dijo:

      El caso de mi familiar ante la sanidad pública es ese ya que lleva muchos años y parece el conejillo de indias, pero también digo que la clínica privada está arruinando a varias familias para una persona.
      Yo ya no veo una enfermedad sino la sociedad que puede arruinar a personas trabajadoras y honrradas mientras ver a su familiar y su lucha pasar.
      Pienso que se aprovechan de la necesidad para enriquecerse y no para salvar vidas ya que en la primera consulta te lo dicen bien claro si no te ven con un alto nivel adquisitivo, que si puedes afrontar los gastos cobrándote ya 500€

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