Recortes en salud mental cuando la crisis aumenta las depresiones y psicosis


Àngels Martínez traduce y comenta en su blog el artículo Mentally ill flood ER as states cut services.

Naturalmente,  Soraya Saéz de Santamaría sólo ha dado el primer anuncio de los recortes (que El Pais califica de “históricos”) y queda para más adelante el detalle de cómo afectará la menor dotación anunciada en Sanidad a los servicios de salud mental. Pero valdría la pena advertir, una vez más, que los recortes (en general) ya están causando serios problemas de salud en los países en los que las desigualdades más se incrementan a causa de la crisis.

Dr. William Sullivan, an emergency department physician at the University of Illinois at Chicago hospital, is seen through a re-enforced window of a psychiatric evaluation room in Chicago December 21, 2011. REUTERS/Jim Young

Un ejemplo concreto lo encontramos en una noticia de la agencia Reuters de Chicago sobre el caso de un paciente que había perdido recientemente su hogar y amenazaba con suicidarse. De forma resumida les diré que los médicos que le atendieron anotaron que “había estado sin hogar durante unas dos semanas. No se había duchado ni comido mucho, y preguntó si teníamos una bandeja de comida”. Pero no se trata de un caso aislado. En todos los Estados Unidos, el personal médico de los hospitales se enfrenta a un aumento en las urgencias psiquiátricas: intentos de suicidio, depresión severa, psicosis. Los estados recortan los servicios de salud mental cuando la peor crisis económica desde la Gran Depresión se cobra su peaje.

Las salas de emergencia estan sobresaturadas de pacientes no asegurados que esperan hasta que las dolencias se agudizan antes de buscar tratamiento. “Se trata de personas sin antecedentes psiquiátricos que vienen y nos dicen que han perdido sus puestos de trabajo, que han perdido sus hogares a veces, que ni siquiera pueden mantener a sus familias, y que están desarrollando una depresión grave”, contó a la Agencia Reuters la directora del servicio de psiquiatría del Massachusetts General Hospital, en Boston. Y añadió: “Los intentos de suicidio han aumentado”, lo cual no es de extrañar, porque las visitas al departamento de urgencias del hospital psiquiátrico han subido un 20 por ciento en los últimos tres años.

El empeoramiento del problema

La Asociación Nacional de Directores de Programas de Salud Mental (NASMHPD) estima que en los últimos tres años los diferentes Estados han recortado en conjunto unos 3.4 millones de dólares los servicios de salud mental, mientras que el número de personas que solicitaron ayuda a dichos servicios aumentó en unas 400.000. En ese mismo período de tiempo, la demanda de servicios subió un 56 por ciento, y la demanda de urgencias, hospitalización y atención psiquiátrica de emergencia subió en un 18 por ciento. Y temen que si la economía no mejora, el año que viene podría ser peor debido a que muchas agencias comunitarias de salud mental siguen recortando los programas y el uso de fondos de reserva.

¿Quiénes no reciben atención?

Según declara el personal sanitario de los servicios de salud mental, no reciben atención las personas que más la necesitan – las desempleadas, las que padecen un tremendo estrés en la familia – las que no tienen seguro. El aumento de la necesidad de atención ha provocado que médicos y trabajadores sociales pasen muchas más horas tratando de organizar el cuidado de los pacientes psiquiátricos que languidecen en el servicio de urgencias. Más del 70 por ciento de los servicios de urgencias preguntados admitieron que han tenido pacientes en espera durante 24 horas, cuando muchos hospitales no están preparados para el aumento de casos de pacientes psiquiátricos. Por ejemplo, en California el recorte de fondos estatales para servicios de salud mental en los últimos dos años ha sido de 587 millones de dólares, más que en cualquier otro estado, según denuncia la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales, un grupo de defensa del paciente.

Y siguen diciendo: “Las personas que necesitan atención muchas veces carecen de seguro, y en los hospitales no hay espacios tranquilos ni las instalaciones necesarias para calmar a una persona en una crisis psiquiátrica aguda. Puede verse a menudo a pacientes atados a su camilla en un pasillo fuera de la sala de emergencias donde los trabajadores sociales están tratando desesperadamente de encontrar una cama de hospitalización.”

Y el problema se extiende desde las ciudades hasta los pueblos más pequeños. El Dr. Stephen Anderson, médico de urgencias del Auburn Regional Medical Center, un hospital de tamaño medio fuera de Seattle, declaró que cuando la economía está herida, lo primero que se sacrifica es la salud. Y dio como ejemplo que en su estado se ha perdido un tercio de las camas de hospitalización psiquiátrica en la última década, a pesar de que a principios de este mes de diciembre, un tercio de sus camas estaban ocupadas por personas con una crisis psiquiátrica a las que no podía dárseles el alta para regresar a la comunidad.

¿Verdad que al leer estas tristes noticias sobre los recortes de salud en los Estados Unidos, encontramos ejemplos muy cercanos, demasiado cercanos para quedarnos impasibles?

Fuente: Punts de Vista

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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