Productividad y salario en las profesiones sanitarias


A próposito de la entrevista a Máximo González Jurado, presidente del Colegio de Enfermeros sobre  “La sostenibilidad del sistema de salud” publicada en El País. Una entrevista más y unas opiniones más, que nos sirve de excusa para comentar en profundidad la coyuntura actual de desmantelamiento del sistema de bienestar en general y del servicio público de salud en particular. Y de paso aspectos sobre la forma como se tratan periodísticamente las entrevistas así como el fondo de las opiniones del entrevistado, con algunas de las cuales discrepamos abiertamente, y con otras no.

En particular sobre el planteamiento del Sr. González Jurado sobre la vinculación del sueldo a la productividad en el ámbito de los servicios sociales. ¿Es productividad no dar de baja por enfermedad a pacientes de enfermedades que no se quieren reconocer, como la fibromialgia u otras parecidas? ¿Es productividad dar altas antes de tiempo?  ¿Es productividad que a una persona con estrés se le receten comprimidos para cambiar su estado de ánimo (eso sí, genéricos), sin hacerle entender ni ayudarle a cambiar la raíz del problema?  ¿Es productividad que en lugar de palpar barrigas y auscultar pechos se envíe directamente a los pacientes a hacer pruebas más sofisticadas y tal vez peligrosas?. No sé, dandole vueltas a lo que es la productividad en cuestiones sociales, pienso que lo mejor es que las mujeres tengan mellizos o trillizos para ayudar a la productividad de los ginecólogos … Mientras tanto, hoy, para fomentar la productividad (aunque esto significa rebajar sueldos) se cierran 40 centros de salud en Catalunya y se obliga a que se deriven miles de personas … la pregunta es ¿hacia dónde?

En palabras de nuestro querido compañero Antoni Barbarà i Molina, que traducimos al castellano para su mejor comprensión en el resto del estado:

Últimamente abundan las notícias periodísticas i las entrevistas y opiniones dentro del sector sanitario. Son casi, sospechosamente, cotidianas, reiteradas y reincidentes, …

Es evidente que la brutalidad del llamado“recorte social” general,y sanitario en particular, ha traido a la palestra el debate sobre los sistemas de salud y ha generado una confrontación directa de los modelos.

Las repercusiones del día a día en la salud, tanto en las atenciones a las personas en cuantidad y calidad, como en la pérdida de puestos de trabajo y aumento de la precariedad  y el paro en el sector son temas de una importancia incuestionable.

Estamos asistiendo, boquiabiertos, asombrados, perplejos, pero inmediatamente indignados, sublevados, insurgentes y resistentes, a una verdadera maniobra de desmantelamiento de lo que se nombró el estado del bienestar, el modelo social europeo, o la sociedad con protección social y servicios públicos al alcance de todos. Durante unos años han estado acosando a los mencionados sistemas públicos y a los servicios públicos, (no es necesario reiterar el origen evidente de la manada especuladora y ultra neoliberal), y lo hacían empleando hábiles fórmulas de penetración en la opinión pública.

Eran tiempos de hablar de “la insostenibilidad del sistema público”, de su “ineficiencia frente a los sistemas privados”, de cambios demográficos y económicos determinantes en el sentido de buscar espacios “mixtos”, híbridos, el modelo catalán, las gobernanzas y en sustancia en la perversa y demoledora idea de la “colaboración público-privada”copagos, reducciones de cartera de servicios, externalizaciones y privatizaciones, con criterios incluidos de “economía de mercado”.

Con la gran crisis, el escenario, les ha permitido un cambio radical de estrategia. Grandes corporaciones, financieros especuladores, empresas transnacionales ultraneoliberals, la gran banca, capitales en continuo movimiento de acumulación y reproducción de ganancias de usura y de beneficios impensables, aseguradoras, mutuas privadas, industria biofarmacéutica y otras compañías se han lanzado a la yugular del sistema público. Es un asalto en toda regla, frontal y sin anestesia: es la compra a bajo precio, la parasitación, el derribo del sistema a manos de lucro, los oligopolios y los mercados.

Y en esta situación toda confusión en los medios es buena para los “mercados”.
Frente a los embates de resistencia expresados con valentía y lucidez por distintas redes sociales (sea “Democracia real, ya”, el 15 M, como “prouretallades” del 14 M, algunos escasos partidos políticos de izquierdas, y muchas personas sensatas, los medias del sistema aprovechan para introducir-inocular debates con trampa.

Conceptos confusos, ambivalentes y /o tendenciosos, como verdadera aluminosis que termine de derrumbar el edificio de los servicios públicos universales, equitativos, solidarios y de calidad que tantos años y luchas costaron. Son discusiones pseudoerudites sobre la frontera difusa de lo que es público o privado, las concurrencias o gobernanzas vestidas de participaciones diversas y plurales (bajo hegemonía sistemática y criterio del capital), la eficiencia versus la eficacia, la culpabilización de las personas y usuarios por un pretendido abuso y mal uso del sistema de salud en manos de los inconsciente y derrochadores ciudadanos.

Y por supuesto el cuestionamiento de todo lo que suponga control democrático, empoderamiento ciudadano, e incluso regulación laboral, los derechos sindicales, la intervención democrática de los trabajadores y trabajadoras.
Una antigua punta de lanza ha sido, y es, el tema salarial. Además de la ya insoportable realidad del paro, creciente también en el sector de ls salud, la precariedad, el deterioro de las condiciones de trabajo y de seguridad, entran también en la representatividad, la regulación normativa, y (como no!? ): los salarios.

A continuación reproduzco una entrevista en el diario El País de hoy, que extrae de las respuestas del Presidente del Consejo General de Colegios de Enfermería, unas particulares frases, que fuera del contexto, permiten unos titulares y unos destacados, al servicio de la causa del mercado: ¡El sueldo deberia ser por Productividad!

Es igual que el resto del artículo aporte reflexiones, en general comprensibles, sensatas e imaginables, y más aún desde posiciones corporativas y “colegiales”.
Dentro de la reivindicación global que expresa el sostenimiento del sistema público, la llamada a su mejor financiación, a la no reducción de servicios, al uso de prescripciones farmacéuticas por principio activo, e incluso la denuncia del copago que tilda de REpago (¡bienvenido al club!), todos ellos criterios progresistas y sociales, incluye un par de “ratas” usuales que son el espejo de la articulista entrevistadora.

Por un lado habla de “milagro” de calidad del sistema, que está “sobrepasado” (¿sic?) y ahogado por las deudas, y carga ya de paso, que siempre queda bien y muy aplaudido, contra los Partidos políticos y el clima pre-electoral, que todo lo “complica” y que dificulta que se sienten todos a hablar en serio, a encontrar soluciones reales y no partidistas …. como si el tema no tuviera una profunda e inevitable naturaleza social, económica y por tanto política.
Abunda el Sr. Máximo, en que eso de que la política es un estorbo que hay que apartar para ir al grano, para hablar de “deudas” tangibles y de cómo enjugarlas con, y desde, la “neutralidad” política.

Pero además el titular es más rompedor: ¡sueldo por productividad! y un añadido gastronómico de éxito probado: el café para todos, ya no sirve.

Productividad por este experto es hacer 15 operaciones en lugar de 10, no ver si realmente sólo se necesitan 5 … Producción es que los “números”, los “ratios” demuestren trabajo realizado y ejecutado, … Es, no pagar a todos de forma igual, sino establecer mecanismos de estímulo e incentivos …

¡Como si esto no fuera ya, y desde hace tiempo, una práctica habitual y en aumento en todos los sistemas autonómicos competentes en salud! Las primas, bonificaciones, o ahorros, o como quieran llamarlos son mecanismos en curso en pleno uso y abuso, y con una más que dudosa utilidad ahorradora y más que discutible base asistencial y de calificación ética y normativa.

¡Sr. Máximo! No se trata de discutir ahora lo de que todo el mundo tome café, sino de garantizar ¡que todo el mundo desayune!, café con leche, té con limón, o tostadas de margarina …. pero que pueda comer dignamente … ¡y todo el mundo! Y esto, como queda demostrado por la tozuda realidad de la vida real es “Perfectamente posible y factible”: ¡se está haciendo cada día en el sistema público de salud actual!

Que la sanidad pública no es el problema sino la solución, como nos lo recuerda Àngels Martínez Castells y cada día Dempeus per la salut Pública.

Hay que preservarlo, es necesario mejorar su financiación pública y desde lo que es público, y sólo con destino público … Recursos públicos suficientes y redistribuidos, para los servicios públicos, y sólo para ellos!

No hay milagros, hay opciones políticas: servir al mercado y los negocios, o servir a la salud y la sanidad pública. Y punto.

Y a continuación podéis leer, si queréis, la mencionada entrevista al  Sr. Máximo González Jurado:

ENTREVISTA: LA SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA DE SALUD.

MÁXIMO GONZÁLEZ JURADO Presidente del Colegio de Enfermeros “El sueldo debe ser por productividad”

Máximo González Jurado, presidente del colegio de Enfermería.- C. ROSILLO

MARÍA R. SAHUQUILLO – Madrid – 25/07/2011
Máximo González Jurado (Puente Genil, Córdoba, 1949) preside el Consejo General de Colegios de Enfermería desde 1987. Teórico y práctico, critica la falta de compromiso de los políticos para encontrar soluciones reales al sistema de salud. Defiende que, sin los profesionales y su apoyo, los cambios de modelo y la sostenibilidad del sistema serán imposibles.

Pregunta. ¿Cuál es su diagnóstico de la sanidad pública?

Respuesta. Es un buen sistema que garantiza todos los derechos a todos los ciudadanos, pero que en estos momentos de crisis hay riesgos de que esté sobrepasado, y de que en el futuro no pueda garantizar las prestaciones sanitarias en cantidad y calidad actuales. La situación exige una revisión y una toma de decisiones conjunta. El Sistema Nacional de Salud es un milagro, porque con lo poco que se invierte -mucho menos que los países de nuestro entorno- tenemos unos resultados mucho mejores. Pero para que siga siendo así hay que ver cuánto se necesita y de dónde sacarlo.

P. ¿Qué problemas tiene?

R. Uno muy claro, sus deudas. Casi 10.000 millones de euros con los proveedores hospitalarios, más otros tantos en otras cosas. Y así, no estamos con el foco de atención en el paciente, sino en la economía, en la deuda. Ni siquiera se tiene la mirada fija en la financiación, sino en ver cómo se sale del agujero. Se está despidiendo a profesionales, descuidando servicios… Los profesionales siguen atendiendo a los pacientes con diligencia, pero con esta zozobra no se puede vivir.

P. ¿Cuáles son sus propuestas para sanear la situación?

R. Primero hay que conocer la verdad, cuánto se debe. Y luego hay que hacer una evaluación del sistema: cuáles son las prestaciones, cuánto cuestan; y hablar con los ciudadanos, explicarles la situación. Decirles, esto cuesta tanto, ¿se quiere seguir teniendo? Y si la respuesta es sí, hay que buscar soluciones. Y para eso, los partidos tienen que sentarse a hablar a calzón quitado y contar cuál es la verdad de las finanzas, del personal, de las prestaciones. Pero eso no va a pasar hasta el día después de las elecciones. Ahora todos están en una dinámica de preelecciones que no ayuda.

P. ¿Cómo tapar el agujero?

R. Aún se puede mejorar en la gestión y racionalizar el gasto. Pero eso no se logra sin comprometer a los profesionales y a los gestores. Y sin duda hay que plantearse que el modelo retributivo de café para todos ya no sirve. Hay que cambiarlo y pasar a un modelo de retribución por productividad y resultados. Si en vez de hacerse 10 operaciones se hacen 15 estamos rentabilizando el sistema y eso hay que incentivarlo.

P. Pocos defienden abiertamente el copago pero el debate sigue. ¿Qué piensan los profesionales?

R. Me río con el tema. La palabra es errónea, copago es que pagan dos y aquí sería repago, porque el ciudadano vuelve a pagar lo que ya ha abonado con sus impuestos. Y para hablar de esta medida hay que estudiarla, poner de verdad las cifras sobre la mesa. Cuánto ahorra, cuánto cuesta, qué supone para los pacientes. Algo que no se ha hecho.

P. ¿Reducir prestaciones es una opción?

R. No. Yo lucharía para que no se redujera ni siquiera una. No podemos perder eso. Vamos a ver cómo se puede gastar mejor, ahora mismo se duplican y triplican gastos innecesariamente. Por ejemplo, ¿cuántos servicios de emergencia hacen falta? Los hay municipales, autonómicos… Tenemos que racionalizarlo todo de forma seria.

P. ¿Qué le parece la medida del Gobierno para recetar por principio activo?

R. Lógica. El profesional éticamente tiene la responsabilidad de colaborar con el sistema. Si se sabe que un fármaco es más barato y tiene la misma eficacia, tiene la obligación moral de prescribir el más económico. De hecho, los enfermeros tenemos una plataforma tecnológica en la que se puede consultar el fármaco más barato que podemos prescribir. El profesional debe mirar eso también.

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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