El bienestar amenazado


El sistema de servicios públicos y prestaciones sociales será puesto a prueba como nunca

Si algunas veces el periodismo alcanza la categoría de ciencia exacta es cuando indaga con tenacidad los hechos, los contrasta con rigor, los expone con precisión y los analiza con inteligencia, independencia y honestidad. Cuando, por el contrario, se aventura en la anticipación de aquello que se supone que sucederá o, mucho peor, de aquello que se desea que suceda, el periodismo corre el riesgo evidente de sucumbir a la impostura. Este último, naturalmente, no es el caso de las páginas que tiene el lector en sus manos. Lejos de elucubraciones sobre un porvenir incierto, estos textos conforman la crónica urgente de un presente que ya se nos echa encima.

La cuestión es si la reducción del gasto público se hará a fuerza de racionalizar los recursos o irá en detrimento de la calidad de los servicios de sanidad, educación y protección social. ALBERT BERTRANreducción+gasto+público.

El 2011 será un año difícil. El fantasma del desmontaje del Estado de bienestar cabalga al galope tendido por Europa: miedo, individualismo a ultranza, egoísmo social, odio. Las costuras del sistema público serán puestas a prueba como nunca. Habrá que ver hasta qué punto la Administración es capaz de mantener la calidad de los servicios y ofrecer una protección social eficaz a los ciudadanos más débiles -devorados a dentelladas por la crisis-, después del tijeretazo social y salarial. Un recorte, no debe olvidarse, forzado en gran medida por los mismos mercados financieros cuya impúdica -e impune- codicia está en el origen de esta mayúscula estafa global.

Los otros dos pilares del bienestar, la sanidad y la educación, tampoco pueden considerarse a salvo de la penuria. La cuestión fundamental es si la reducción del gasto se hará a fuerza de racionalizar y optimizar los recursos menguantes, o bien irá en detrimento de la calidad de los servicios públicos.

Ahorro en los hospitales

En Catalunya, esta encrucijada estratégica coincide con el hundimiento de la izquierda y el regreso al poder de la derecha nacionalista. El nuevo conseller de Salut, Boi Ruiz, hasta ahora jefe de la patronal de la sanidad privada, nunca ha hecho ascos a la idea de implantar el copago en la sanidad pública (una cuota por visita médica, de efecto disuasorio). Pero el president, Artur Mas, ha empeñado su palabra en que no abrirá la puerta al copago: hoy por hoy, el moderado beneficio económico de la medida no compensaría su elevadísimo coste político.

El Gobierno de CiU empezará por sopesar otras medidas de ahorro en la sanidad, como el cobro en los hospitales de los servicios de hostelería (comidas, bebidas…) y del 40% del precio de los medicamentos (como si se adquirieran con receta en una farmacia). También es propósito del nuevo Govern impulsar con incentivos fiscales la afiliación a mutuas privadas, así como reabrir las puertas de los centros de asistencia primaria a la gestión del sector privado.

… Continuar leyendo en el periódico

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
Esta entrada fue publicada en Copago, Privatización y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s