Peter Lapsley: de los males menores a los mayores


En aquest article Peter Lapley, editor-pacient del BMJ, es congratula de la decissió presa en el Regne Unit de no substituir automàticament i  en tots els  casos sense excepció els medicaments que poden receptar-se per al tractament d’algunes malalties (especialment les dermatológiques) per genèrics.  Som conscients de que pot semblar  contradictori amb l’esperit  de Dempeus per la salut pública, però donem a valorar els arguments sobre  possibles efectes secundaris, especialment en pacients crònics.

Però encara hi ha algunes consideracions des de Dempeus que poden acabar qüestionant  una gran part de l’article.  Es parla reiteradament de genèrics dermatològics – però la “desqualificació o qüestionament” queda molt en genèric per a  la globalitats dels “genèrics”, si ens permeteu la redundància… I en tot cas és cert que en el cas de tractaments “tòpics » sí esdevé molt rellevant el tipus d’excipients o elements galènics per a la confecció del producte. Això no és tan important en el cas de la immensa majoria de genèrics de  l’arsenal  terapèutic general, i en concret d’ antiinflamatoris, antibiòtics o fàrmacs orals més freqüents.  I amb tot ningú nega la realitat individual perfectament a considerar de millor o pitjor toleràncies i eficàcies per a cda producte que com diu la saviesa  popular “cada cas/ casa és un món”.

Segona cosa: la denunciada insuficiència de formació dermatològica al Regne Unit és un fet lamentable però que no és exactament reproduïble, per fortuna, a moltes realitats d’altres països , entre el quals el nostre. Tot i no ser una matèria de primera atenció els professionals de la salut i en especial els/les metges cursen una assignatura troncal complerta sobre dermatologia.  També a les Facultats de Farmàcia ho estudien conscients de la gran freqüència de consultes de “taulell” que rebran a les oficines de farmàcia.

Tres: la denunciada aplicació automàtica de genèrics que comenta l’autor pot ser llegida i hauria de ser com pràctica habitual o normativa la qual cosa no vol dir imperativa, ni inflexible, ni sense possibles excepcions o casos particulars. El facultatiu reté l’opció prescriptora final.

Altra cosa , i acabem aquest extens preàmbul, és que per a la gran industria Farmacéutica, per als lobbys del sector ja els va bé tot el que sigui debilitar o erosionar els genèrics front a les seves “marques” de suposada “confiança i qualitat”, no constatades en tant la “biodisponibilitat” dels medicaments genèrics és exactament la mateixa.

 I no oblidem que a molts països, entre els qual Espanya i menys però també Catalunya, segueixen amb percentatges de prescripció de genèrics encara molt baixa, el que suposa una despesa econòmica ( a major lucre dels grans laboratoris) perfectament corregible i en la direcció d’optimitzar despesa global en salut .  Per no entrar en les brutals diferències de preus en alguns casos flagrants com poden ser els anti- retrovirals per tractar la VIH. Aquesta és la veritable qüestió de fons i no una crema per un tractament tòpic d’una patologia que ningú nega pugui generar força patiment i mereixi una consideració mai “menor” (perversió classificatòria aquesta major- menor !!)

El que voldríem, de manera especial, és que d’una situació concreta al Regne Unit no se’n fes una generalització que, si es trasllada automàticament a casa nostra, no sols pot ser tendenciosa, sinò que ho seria… màxim si hi algú vol indagar la llarga ma dels interessos farmacèutics…   Però el millor per a la gent lúcida i alçada de Dempeus és rebre informació…  pensar i triar…i decidir.

Peter LapsleyEs bueno poder informar de vez en cuando de buenas noticias y esta vez por partida doble, porque se trata de dos buenas noticias, un todo en uno. La decisión del gobierno británico de no proceder a la sustitución automática por genéricos (AGS) es un ejemplo de ello.

Desde la perspectiva de los pacientes y los cuidadores, la AGS habría sido potencialmente desastrosa, por lo menos para aquellos que cuidan a los niños con eccema severo. Las bases utilizadas para emolientes y corticoides tópicos varían considerablemente. Debido a que la piel de cada persona es diferente y reacciona de manera diferente a tratamientos diferentes, es esencial que esté disponible, con receta médica, el mayor número posible de tratamientos tópicos para las enfermedades de la piel, para que se pueda encontrar el que mejor convenga. No hace falta decir, supongo,  que dicho tratamiento debe ser hecho con prescripción facultativa. Uno de los principales argumentos en contra de AGS es que plantea una amenaza muy grave a este principio y, si fueran conscientes de esta amenaza, los pacientes y cuidadores afectados estarían encantados de haber contribuido un poco.

Lo que es una buena noticia también, en cualquier caso, es que el gobierno ha escuchado con atención los argumentos a favor durante el proceso de consulta y respondió a ellos de manera positiva. Se podría suponer que eso es lo que siempre sucede, pero no ha sido así en el pasado. Los defensores de los pacientes y otros se han vuelto recelosos ante las «consultas» relacionadas con el desarrollo de políticas de salud, que parecían demasiado a menudo ser poco más que farsas. La clara impresión era que el gobierno llegaba a una decisión y luego «consultaba» a la gente sobre ella, pero no aceptaba opiniones  que entraran en conflicto con su conclusión previa. Esta vez la consulta ha sido diferente y auténtica, y por ese motivo es bien recibida.

Es de esperar que en notificaciones similares el gobierno tenga también en cuenta  los argumentos presentados para que deje de utilizarse –como sucede ahora con demasiada frecuencia– el término «dolencias menores» para el acné y el eccema. Se trata de una burda simplificación, con graves inconvenientes para aquellas personas con enfermedades moderadas o graves de la piel.

En este sentido, el influyente grupo Demos, y la  Proprietary Association of Great Britain (PAGB) que representa a empresas que proveen  tratamientos «sin receta», han clasificado recientemente el acné y el eccema como «dolencias menores»enfermedades de la piel, que pueden ser auto-tratadas con ayuda de  profesionales farmacéuticos. En muchas personas, – de hecho, en la mayoría de los casos – puede ser una descripción precisa, pero en un número significativo de casos, sin duda no lo es. Cualquiera que haya visto a niños o niñas con eccema moderado o grave, o a personas con cicatrices de acné severo, debe haberse sorprendido al comprobar hasta que punto pueden llegar a angustiar y desfigurar estas enfermedades, y lo difícil que puede ser encontrar un tratamiento adecuado. En algunos casos, esas enfermedades de la piel ocultan otras enfermedades crónicas que el paciente pueda padecer, por lo que deberían preocuparnos seriamente. Hablo por experiencia personal. Como muchas personas, tengo varias dolencias crónicas incluyendo enfermedad coronaria, diabetes tipo 2 y  psoriasis. Si pudiera deshacerme de una de las tres, me libraría de la psoriasis sin duda alguna.

Se puede argumentar que cualquier profesional farmacéutico ante un caso de acné o eczema severo inmediatamente remite el paciente a su médico de cabecera. Pero hay una complicación intrínseca. Por lo general, los médicos (en el Reino Unido) reciben alrededor de seis días de formación en dermatología en el conjunto de su formación, un período que se suele llamar «las vacaciones dermatológicas».  Las personas que hacen prácticas de enfermería y las que cursan estudios de Farmacia no reciben ninguna dermo-formación (en aras de la claridad: damn all, zero, zilch, nada de nada) y eso es una atroz realidad. Y todo ello se agrava  con la total ausencia de cualquier mención a las enfermedades de la piel en el Quality and Outcomes Framework, y la ausencia de cualquier incentivo  para mejorar la calidad  los servicios de dermatología que el personal de atención primaria debería ofrecer. Nada de esto ayuda a quien padece acné o eczema moderado o grave, que puede ser remitido al médico de atención primaria, o no,  el cual  puede saber un poco más que el farmacéutico (o no)  sobre enfermedades de la piel y su tratamiento.

Todo esto se ha explicado al Departamento de Salud del Reino Unido de manera clara y repetida. Ahora sólo cabe esperar que tomen nota del problema y busquen una solución. Su respuesta positiva a los argumentos en contra de la AGS da a entender que también podría haber luz al final de este túnel.

Declaración de intereses:

El autor es editor-paciente de la revista BMJ. Fue director ejecutivo de la Campaña de Cuidado de la Piel (Skin Care Campaign)durante diez años hasta marzo de 2007, es miembro honorario de la Asociación Británica de Dermatólogos (British Association of Dermatologists), miembro honorario y presidente de administración de la Sociedad de Atención Primaria Dermatológica (Primary Care Dermatology Society), y presidente del Comité de supervisión del grupo sobre la piel de todos los partidos parlamentarios (Oversight committee for the all party parliamentary group on skin).

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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