El Amianto y sus efectos en Guipúzcoa


El domingo, en las noticias de Gipuzkoa, Alejandro López explica por quatriplicado los peligros del amianto en la población guipuzcoana, y como hace falta llegar a la muerte para que se reconozca un delito en la indústria que durante un siglo ha utilizado esta sustancia tóxica a sabiendas del riesgo casi seguro a que sometía a los trabajadores y vecinos de la zona. No es un caso aislado, en Galicia, Catalunya, Asturias, …. se suceden casos a menudo.

A Dempeus ens preocupa especialment aquesta malaltia que no ha fet més que començar a ensenyar els ullals, i per això ho hem tractat en moltes ocasions, la darrera De nou l’amiant és una mala notícia és del mes d’agost i hi podeu trobar una relació de tots els posts publicats al respecte en el nostre bloc.    

Amianto, sentencia de muerte

El amianto, sustancia utilizada masivamente en la segunda mitad del siglo XX por la industria guipuzcoana, empieza a cobrarse las vidas de los trabajadores que estuvieron expuestos a él, e incluso la de vecinos que aspiraban las fibras de asbesto.

Alejandro López – Domingo, 22 de Agosto de 2010

amianto1Desde los últimos años del siglo XIX se tienen sospechas acerca de la nocividad del amianto. Hoy en día, está más que comprobado el perjuicio que produce. La manipulación o la simple exposición a este polvo multiplica por diez las posibilidades de sufrir cáncer de pulmón. Además, es la única sustancia que provoca el mesotelioma pleural maligno, uno de los tipos de cáncer más dolorosos que existe.

El periodo de latencia del mesotelioma es superior a los 30 años. Por este motivo, muchos trabajadores ignoran que sufren la enfermedad del amianto por lo que siguen con su vida habitual. Además de esto, por el momento se trata de un cáncer para el que no se tiene cura.

La Comunidad Autónoma Vasca cuenta con el dudoso honor de ser la comunidad autonómica más afectada por el amianto. Esta sustancia se utilizaba tanto en la industria (naval, siderúrgica, ferroviaria…) como en la construcción. De esta manera, las profesiones más afectadas son los mecánicos, fontaneros, técnicos de mantenimiento…

Es la única sustancia que provoca el mesotelioma pleural maligno, uno de los cánceres más dolorosos

Jesús Uzkudun, secretario de Salud Laboral y Medioambiente de CCOO en Euskadi, destaca la «poca sinceridad» de las empresas a la hora de reconocer su uso del amianto. A pesar de que a partir del año 84 se recogiese en la legislación española la obligación de elaborar unos registros con todas las personas en contacto con amianto por parte de las empresas, fue y sigue siendo un decreto incumplido sistemáticamente.

El problema de que no se cumpla esta ley es que los enfermos pueden encontrarse con el mesotelioma, y por tanto una sentencia de muerte encima, sin tener opción a ningún tipo de prevención. «En los 80 algunas empresas reconocieron haber utilizado la sustancia pero fueron muy pocas, cuando la realidad era que el amianto estaba por todos lados» señala el sindicalista.

Además de esto, el que las propias empresas no reconozcan haber manipulado este elemento dificulta a sus trabajadores que en caso de estar afectados les sea reconocida su enfermedad laboral y puedan obtener las indemnizaciones pertinentes.

Otro de los grandes problemas, según señala Uzkudun, es que «los trabajadores que desarrollan un cáncer de pulmón o un mesotelioma suelen ser personas ya jubiladas o con algún tipo de incapacidad, por lo que en este caso tampoco tienen opción a que se les reconozca la enfermedad profesional al no ser personas activas». Es más, en muchos casos, la empresa ha desaparecido, por lo que no existe nadie a quien exigir responsabilidades. «En estos casos deberíamos apostar por la creación de fondos de compensación para los afectados» precisa Uzkudun.

Asimismo, el representante sindical lamenta que «sólo se habla del caso cuando alguien ya sufre un mesotelioma (no tiene cura) o cuando ya ha muerto, y no cuando tiene placas pleurales, que son crónicas de una muerte anunciada». Una persona con esta afección cuenta con muchísimas posibilidades de que las placas pleurales desemboquen en un cáncer de pulmón o en un mesotelioma pleural maligno.


Fuente: noticiasdegipuzkoa.com


«Es duro ver a quienes fueron tus compañeros caer por el amianto»

alejandro saldaña sufre placas pleurales, Lo que podría suponer un mesotelioma en un futuro

a.l. – Domingo, 22 de Agosto de 2010

Alejandro_SaldañaDonostia. Alejandro Saldaña estuvo durante años en contacto con el amianto como trabajador de la compañía vagonera CAF en Beasain. Todo parecía marchar con normalidad en su vida hasta que un día la empresa, ante el requerimiento de las autoridades, hizo públicas las listas de posibles empleados afectados por haber estado expuestos al polvo blanco, y Alejandro se encontraba entre esas personas.

«En Beasain existía una fuerte presión contra la CAF, hubo manifestaciones incluso, con el objetivo de que publicasen esas listas», explica Saldaña. Tras conocer la noticia, acudió inmediatamente al médico, donde tras realizarle un primer escáner detectaron una especie de tela de araña, que acabaría con el diagnóstico de placas pleurales. Idea que ya destacaba Uzkudun, responsable de salud laboral de CCOO, quien considera las placas pleurales como «un aviso serio de mesotelioma en un futuro».

Saldaña admite ser consciente de que «cuando se tienen placas pleurales y la enfermedad se desarrolla, no hay remedio, la batalla está perdida». «Lo único que queda es luchar por que no se extienda y tratar de conseguir las ayudas que nos corresponden como trabajadores con una enfermedad profesional», señala.

El caso de este beasaindarra está reconocido como enfermedad profesional. Sin embargo, y hasta que en las revisiones, a las que se ve obligado a acudir periódicamente, no detecten el desarrollo de un mesotelioma o un cáncer de pulmón, no recibirá ningún tipo de prestación económica o subvención por su enfermedad.

El ex trabajador de la CAF explica que la gente que trabajó allí «está muy concienciada y preocupada por el asunto del amianto». Asimismo, señala lo duro que es haber visto «caer a quienes fueron tus compañeros» y que «los afectados rondarán ya los 70», a lo que habría que añadir las personas que aún desconocen encontrarse infectadas por el amianto.

Todos los afectados coinciden en que durante los próximos años el número de perjudicados no dejará de crecer, ya que a pesar de que para quedar infectado por el amianto bastan unos meses de exposición, el periodo de latencia puede llegar incluso a los 40 años.

De la misma manera animan a los trabajadores infectados y a sus familias a luchar por que sus derechos sean reconocidos y se les sea asignado el grado de enfermedad profesional.


Fuente: noticiasdegipuzkoa.com


«A los empresarios les daba igual quién cayera si obtenían beneficios»

Juanjo delgado perdió a su mujer, ex trabajadora de paisa, por un mesotelioma causado por el amianto

a.l. – Domingo, 22 de Agosto de 2010

Juanjo_DelgadoDonostia. Juanjo Delgado es un hombre de Errenteria que durante años trabajó cortando planchas de amianto en una fábrica. Sin embargo, tuvo la suerte de que éste no le produjese ningún tipo de enfermedad. No podemos decir lo mismo de su mujer, Maribel Tobías, fallecida en noviembre de 2002 por un mesotelioma pleural maligno.

Maribel trabajó entre los 60 y los 70 durante cuatro años en la extinta empresa de aislantes Paisa de Errenteria. Tras abandonar la empresa, continuó su vida normal, pero según cuenta su marido empezaban a aparecer los primeros síntomas. «Se le retiró la regla a los 27 años, tenía dolor de espalda, se encontraba fatigada…» recuerda el errenteriarra.

Juanjo denuncia que nadie les dijese exactamente lo que sufría hasta que en 2002 su estado era muy grave. «La doctora en la residencia le preguntó a ver si había trabajado con amianto a lo que mujer respondió que no, porque ella ni siquiera lo sabía» asegura Delgado. Fue él mismo el que le dijo a la doctora que aunque su mujer no lo supiese sí había estado en contacto con el amianto.

A partir de esos primeros meses de 2002, la enfermedad se convirtió en un martirio. Maribel pasaba el día sin moverse y enchufada a su máquina de oxígeno. Un drama que vivieron muy de cerca quienes estuvieron con ella hasta el último día (la madre y hermanas de Maribel, sus hijos y el propio Juanjo).

Días antes de morir, sentada frente al roble donde pasaba sus últimos días le dijo a su marido que esas hojas que caían no las volvería a ver crecer y así fue.

Juanjo lamenta el «poco caso» que se hace a estos enfermos. «A no ser que te toque un caso de cerca, no te interesas», señala. Además de esto, resalta que no recibieron ningún tipo de ayuda o subvención excepto la de invalidez. Asimismo, el errenteriarra opina que «todas las personas que trabajasen en este tipo de fábricas deberían hacerse las pruebas». «Con tanto mal como ha causado el amianto, qué no va a haber hecho en Errenteria que era conocida como la Liverpool de Gipuzkoa», concluye.

En su opinión, los empresarios tenían noción de los males que provoca el amianto pero «les daba igual quién cayera». De este mismo modo, resalta cómo Canadá (cuenta con las mayores minas de amianto del mundo) tiene prohibido el amianto en su territorio y sin embargo no ceja de producirlo para mandarlo a países tercermundistas como puede ser el caso de India.

Lo único que pide este errenteriarra es que estos casos no caigan en el olvido y que el drama vivido por familias como la suya sirva para concienciar a la gente ante el grave problema que vivimos en la CAV con el amianto.


Fuente: noticiasdegipuzkoa.com


«Las empresas deben pagar las indemnizaciones pertinentes a los trabajadores afectados»

Juanmi gutiérrez ha dirigido «la plaza de la música», un documental sobre el peligro de esta sustancia

a.l. – Domingo, 22 de Agosto de 2010

Juanmi_GutiérrezDonostia. Por paradójico que pueda resultar, bajo el título La plaza de la música se esconde una película que narra con total realismo el problema del amianto. Su director, Juanmi Gutiérrez, ha querido por un lado, «recordar a todas aquellas víctimas olvidadas del amianto» y, por otro, «dar a conocer la peligrosidad de esta sustancia».

El tema del amianto es algo que toca muy de cerca a la familia del director errenteriarra. A pesar de que su madre muriese hace más de 30 años, hace sólo unos meses que descubrieron que lo hizo a causa del polvo blanco, al comenzar a extenderse la voz en Errenteria sobre posibles afectados por la empresa Paisa.

Lo más llamativo del caso es que su madre ni siquiera trabajaba con amianto, sino que la casa en la que la familia vivía se encontraba a escasos metros de la ya citada Paisa, y el amianto era expulsado por un ventilador.

El realizador guipuzcoano explica cómo ha querido jugar con esa contradicción entre título y contenido. «El titular sugiere algo lúdico, agradable, alegría y nos encontramos con que la realidad es radicalmente opuesta, repleta de sufrimiento y muerte», asegura Gutiérrez.

En la película, el errenteriarra ha querido encarnar la «dureza» del mesotelioma pleural maligno, uno de los cánceres más dolorosos que existe. A pesar de que pueda tener un periodo de latencia que sobrepase los treinta años (en algunos casos alcanza los 40), una vez que se hace presente, la víctima muere irremediablemente alrededor de doce meses más tarde.

Gutiérrez desconfía sobre el desconocimiento que los empresarios expresaban tener acerca de la nocividad del amianto. «Para que el capitalismo reaccione ante un problema como éste, tiene que haber una presión social desbordante y por aquel entonces era impensable» señala el cineasta.

El director de La plaza de la música señala que hay que luchar en tres ámbitos. El primero de ellos engloba a los trabajadores afectados en fábricas aún existentes. «Estas empresas tienen que pagar las indemnizaciones pertinentes a los trabajadores» asegura Gutiérrez. «En la CAV existen empresas como CAF que pagan sus indemnizaciones aceptando su culpa, mientras que otras como Uralita o Michelin Vitoria van de tribunal en tribunal negando la subvención a los afectados», añade.

El segundo de los casos afecta a personas enfermas a causa del amianto pero cuya empresa ha desaparecido. Ante la imposibilidad de reclamar a un responsable los daños, Gutiérrez apuesta por «crear un fondo de compensación donde entren las mutuas, los sindicatos, la patronal, el Estado… para indemnizar a esas personas».

El tercero de los ámbitos en el que hay que luchar es habitual en Europa pero pionero en España. Se trata de indemnizar a personas enfermas de cáncer de pulmón o mesotelioma a pesar de que no hayan sido trabajadores del amianto, como ha sucedido en el caso de Cerdanyola y Ripollet. Muchas de estas empresas expulsaban las fibras de amianto mediante un ventilador a la calle y eran los vecinos los que las aspiraban con el consiguiente riesgo para su salud.

Por último, Juanmi Gutiérrez agradece al comité de selección del Zinemaldi la oportunidad que le brinda para presentar su película documental en el espacio Zinemira, ya que califica el Zinemaldi como un «escaparate importantísimo» gracias al cual poder llegar a más gente.


Fuente: noticiasdegipuzkoa.com

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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