La contribución de la leche materna a la salud


large_image197.jpgÉs gairebé un clàssic recidivant el debat al respecte de les virtuts de la llet materna, el seus mites, coneixements, esoterismes i també moltes ignoràncies mai ben resoltes cientificament. Aquest article ens sembla especialment interessant pel fet d’aportar noves llums des del rigor de l’estudi anunciat.  Sovint assistim a interpretacions confrontades sobre el temps, forma i durada recomanable de la lactància materna, i fins i tot sobre la seva indicació. 

Les noves tendències, majoritariament, proposen alletaments materns sempre que sigui possible, i durant unes setmanes tot  considerant com a més transcendentals els dels primers dies i setmanes, i  més discutits els que es prolonguen en el temps tant pel que poden suposar d’ insuficiència nutricional com de penalització en la vida quotidiana de les mares alletadores emancipades i amb treballs allunyats fisicament del seus infants.

En qualsevol cas gairebé tothom coincideix en que les aportacions en el terreny immunitari d’aquests primer alletaments és molt important i no substituible pels preparats artificials. La relació entre la microflora intestinal i el sistema de defenses front a les infeccions és cada dia més acceptat, i capaç de motivar estudis seriosos, més enllà dels publicitaris en el camp dels anomenats aliments funcionals. Aquests nous aliments (?), novel foods, nutrients modificats de forma que s’accentuin les seves bondats i redueixin les seves contraindicacions o riscos, són avui dia, més que una moda, una de les línees industrials de més importància i especattives econòmiques de les grans empreses multinacionals de l’alimentació i la farmacia. Un dia haurem d’entrar en aquesta temàtica que tan bé desenvolupen els nostres companys/es de Som lo que sembrem i d’altres col·lectius defensors d’una agricultura i alimentació ecològiques.

Encara dues anotacions prèvies: senyalem positivament la consideració al text seguent del doble paper de la llet materna: alimentari- nutricional d’una banda i defensor-protector-inmunitari de l’altra.  

Finalment com podrem llegir durant molts anys la medicina oficial ha esmerçat el tractament habitual al tema: «Allò que no es coneix prou, ni tan sols per a que serveix, senzillament no serveix per a res…. El que no ho coneix, ho ignora, o simplement ho nega».  Així s’han extirpat milions d’amigdales sanes, s’han sagnat fins a l’anemia irreversible milers de dames de l’aristocràcia carregades de «flema», s’han purgat i enemitzat fins a la peritonitis letals «còlics miserere», o tots recordem de fa pocs anys les abominables desqüalificacions de l’oli d’oliva i el peix blau,… i una infinitat d’agressions doctes, instal·lades i terribles. 

Diuen els autors de l’estudi que el 21 % de components de la llet materna són sucres complexos, de funció fins ara desconeguda, ergo considerats «inútils»… El temps, el millor criteri i la recerca científica han acabat demostrant que les peces «inútils» que la naturalesa ens havia instal·lat eren sistematicament importants i fisiologicament rellevants.  Segur que ens trobem, altra cop, davant una d’aquestes troballes…. i per si de cas, com recomanen a l’article, entre tant, donen el pit als infants sempre que sigui possible.  

Antoni Barbarà Molina, metge.


La contribución a la salud de la leche materna

bebe.jpgUna gran parte de la leche humana no puede ser digerida por los bebés y parece tener un propósito muy diferente al de la nutrición infantil – la de influir en la composición de las bacterias en el intestino del bebé.

Los detalles de esta relación a tres bandas entre la madre, el bebé y la microfauna bacteriana intestinal se investiga en la Universidad de California por parte de los Dres.  Davis-Bruce German, Carlito Lebrilla y David Mills. Ellos y sus colegas han descubierto que una cepa particular de bacteria, una subespecie de bifidobacterium longum, posee un conjunto de genes especiales que le permiten desarrollarse en el componente no digerible de la leche.  Esta subespecie se encuentra comúnmente en las deposiciones de los lactantes alimentados con leche materna, y protege el revestimiento del intestino del bebé de las bacterias nocivas.

Son las madres, probablemente, las que trasmiten esta cepa especial de bífifus a los bebés, pero extrañamente, aún no ha sido detectado en personas adultas. «Todos nos estamos preguntando dónde se esconde», dijo el Dr. Mills.

La sustancia indigerible que favorece la bacteria bifidus es una gran cantidad de azúcares complejos derivados de la lactosa, el principal componente de la leche. Los azúcares complejos consisten en una molécula de lactosa a la que se han añadido cadenas de otras unidades de azúcar. El genoma humano no contiene los genes necesarios para descomponer los azúcares complejos, pero la subespecie bifidus sí, según afirman  los investigadores que presentaron los progresos de su trabajo en una sesión de la Academia Nacional de Ciencias.

Durante mucho tiempo se pensó que los azúcares complejos carecen de significado biológico, a pesar de que constituyen hasta el 21% de la leche. Además de promover el crecimiento de la cepa de bífidus, también sirven como señuelo para las bacterias nocivas que pueden dañar el intestino del bebé. Los azúcares son muy similares a los encontrados en la superficie de las células humanas, y se forman en el pecho materno por acción de las mismas enzimas. Muchas bacterias y virus tóxicos  se unen a las células humanas por medio de los azúcares de la superficie. Pero en el caso que nos ocupa se unen a los azúcares complejos de la leche. «Creemos que las madres han evolucionado hasta permitir que toda esta material fluya hacia sus bebés».

El Dr. German considera que la leche materna es «un producto asombroso de la evolución», y que se ha visto fuertemente afectada por la  selección natural porque es especialmente crítica para la supervivencia de la madre y el niño. «Todo  la que aporta la leche lo pone la madre que, literalmente, disuelve sus propios tejidos para que se forme», dijo. Desde el punto de vista del bebé, nace en un mundo lleno de microbios hostiles, con un sistema inmune sin entrenamiento y sin el ácido clorhídrico del estómago de los adultos  que mata la mayoría de bacterias. Cualquier elemento en la leche que proteja al bebé saldrá particularmente favorecido por  la selección natural.

«Nos quedamos asombrados de que la leche contuviera tanto material que el niño no podía digerir», dijo el doctor German. «Pero al descubrir que estimula selectivamente el crecimiento de bacterias específicas, que  a su vez protegen al niño, comprendimos que se trataba de una estrategia genial –  las madres están reclutando otra forma de vida  que cuida a su hijo».

paramadre.jpegEl Dr. German y sus colegas están tratando de «deconstruir» la leche, con  la teoría de que el líquido se ha ido formando durante 200 millones de años de evolución de los mamíferos, y tiene una gran cantidad de información sobre la mejor forma de alimentar y defender el cuerpo humano. Aunque la leche en sí está diseñada para los niños,  nos puede enseñar cosas que se apliquen posteriormente  a los adultos.

Los azúcares complejos, por ejemplo, son evidentemente una forma de influir en la microflora intestinal, por lo que podrían en principio utilizarse para ayudar a los bebés prematuros, o los nacidos por cesárea, que no adquieren inmediatamente la cepa del bifidus. Desde hace tiempo se pensaba que no existía  fuente de los otros azúcares que investigan que  la leche humana, pero recientemente los han detectado en el suero, un subproducto de los residuos de la fabricación de queso. Los tres investigadores van a hacer ensayos con azúcares complejos para poder utilizar sus beneficios en los  bebés prematuros y en los ancianos.

Las proteínas en la leche también tienen un papel especial. Una, llamada alfa-lactoalbúmina, puede atacar las células tumorales y las infectadas por virus mediante la restauración de su capacidad perdida para cometer el suicidio celular. La proteína, que se acumula cuando un niño es destetado, es también la señal de la mama para remodelarse y volver a su estado normal.

Todos estos descubrimientos han hecho muy conscientes a los tres investigadores de que cada componente de la leche  tiene probablemente un papel especial. «Todo tiene su por qué, y estamos intentando averiguar para qué sirve»  dijo el Dr. Mills«Así que, por favor, den el pecho a sus bebés».

Visto en The New York Times y traducido para Dempeus per la Salut Pública


Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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