Sobre la reforma sanitaria de Obama


Finalment el congrés dels Estats Units ha aprovat la reforma sanitaria, una versió més descafeinada de la proposta inicial de Obama, però una reforma a la fí. El president, Barack Obama, va firmar aquest dimarts el proyecte de llei de reforma del sistema sanitari, donant-li la categoria de llei i culminant així una lluita que va començar fa un any.

Hi ha hagut moltes reaccions i comentaris al respecte. Volem destacar aquestes dues: en primer lloc la de l’Àngels Martínez, presidenta de Dempeus La reforma sanitaria de Obama y la reacción de las Bolsas i també la de del socioleg nordamericà James Petras que recull Cas Madrid.

La reforma sanitaria de Obama y la reacción de las Bolsas

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La impudicia con que reacciona el dinero especulativo siempre consigue sorprenderme. Hace tiempo –todavía con la administración Clinton– escribí un artículo indignada porque con un pleno empleo envidiable en los Estados Unidos las Bolsas caían sin ningún motivo real, sólo porque «anticipaban» un incremento de salarios… A las Bolsas no les sentaba bien la reducción del paro, pero sí parece haberles gustado que Barack Obama sacara adelante –con todos los laminados y recortes que la han convertido en una sombra de lo que pudo haber sido– su reforma sanitaria. Hoy en el Pais puede leerse cómo la industria farmacéutica ya ha sacado cuentas de lo que deberá aportar a la financiación del nuevo modelo sanitario… Y lo que ganará con que un número superior a 32 millones de ciudadanos y ciudadanas de los Estados Unidos tengan, finalmente, un mejor acceso a sus medicamentos. Las acciones de Pfizer, la mayor farmacéutica del mundo, y Merck, pero también de GlaxoSmithKline y AstraZeneca, que venden en el mercado USA, han subido.

«La cantidad que tendrán que pagar las compañías, sobre todo a través de impuestos, durante un periodo de cinco a diez años será más que compensada por el incremento del volumen del negocio que se avecina», afirmaba Ben Yeoh, analista de Atlantic Equities. Por mi parte sólo les pido que calculen el volumen de negocio que hace relamer a los inversionistas cuando ya se barajan estas cifras: La industria faramcéutica deberá pagar entre 2.500 y 3.000 millones de dólares a partir del próximo año -hasta 4.200 millones en 2018- y debe ofrecer más descuentos para ayudar a financiar el Medicare. Mucho me temo que para conseguir los esperados beneficios se produzca un nuevo tsunami de medicalización… mucho más allá de los productos farmacéuticos necesarios, el consumismo de drogas que aporte cifras pingües de ganancia a los balances significará una nueva amenaza para la salud. Y si no, al tiempo.

Y acabo recomendándoles que lean, también en El País, «Las diez claves de la reforma» que permitirá que el Estado subvencione a las familias con dificultades para pagar el seguro, pero deja fuera a más de 15 millones de personas, la mayoría «sin papeles».

Àngels Martínez i Castells

Font: Punts de Vista


James Petras analiza la tan cacareada reforma sanitaria de Obama

James_PetrasEn relación con lo que existe en el mundo es un plan de salud muy pobre y que no tiene los elementos necesarios para mantener a la gente con ingresos bajos, con un tratamiento adecuado. Primero, va a obligar a personas pobres a comprar el seguro. No es un plan de salud gratuito, solamente obliga a las compañías a aceptar clientes con condiciones médicas anteriores, con alguna enfermedad. Pero además, «este plan no es para extender y mejorar el tratamiento sino que es para bajar los gastos del gobierno sobre lo que están dando ahora en el sector de salud. No está dirigido hacia el mejoramiento del tratamiento de pacientes o de los que no tienen seguro; es simplemente tratar de ajustar el presupuesto de salud frente al déficit fiscal»

Los precios que fijan las compañías no tienen ningún control entonces el gobierno puede subvencionar parte de la cobertura pero las empresas privadas de seguro por ejemplo en California, aumentaron 40% el costo. Incluso con una subvención todavía una persona de ingresos modestos tiene que pagar por lo menos una quinta parte de su salario, de sus ingresos.

En segundo lugar no hay ningún control sobre los costos farmacéuticos porque entre las negociaciones, las empresas farmacéuticas insistieron en que el gobierno no puede bajar los precios fijados en el mercado. En todo caso tenemos el hecho de que los precios van a seguir estando entre los más caros en todo el mundo.

Tercero, este programa no indica ninguna forma de que personas que no tienen cobertura pueden conseguir incluso este mal plan hasta antes del año 2019. Es decir, aquí hay un proceso de incorporación que es casi una década y en todo caso quedan afuera unos 20 millones de personas que no están incluidas de ninguna forma en este plan. No es una cobertura de todos los que están sin plan ahora; es sólo una fracción.

También todas las decisiones sobre el costo que van a cobrar, quedan en manos de los privados de los hospitales, de las farmacéuticas, de las aseguradoras. Y no hay ningún techo. Dicen que la competencia va a bajar los precios pero como no hay un plan de salud estatal ¿qué competencia? Tenemos muchas colaboraciones entre las empresas farmacéuticas fijando precios; lo mismo las asociaciones de hospitales que se juntan y más o menos fijan los precios entonces es una suposición de que hay un mercado y hay competencia.

Los sectores son monopólicos, oligárquicos y oligopólicos y no permiten una competencia efectiva que baje los precios entonces funciona con criterios del mercado dentro del sistema actual de seguros y que el sector público está completamente ausente.

Dicen que el gobierno va a poner un regulador para supervisar el cumplimiento en las compañías, pero hasta ahora los reguladores que hemos visto (por ejemplo) sobre Wall Street y la especulación, no funcionan porque frente al poder privado los oficiales gubernamentales, incluso los que son honestos, no tienen sanciones efectivas para castigar a los violadores.

Sólo pueden avisar, pueden consultar, pueden tratar de negociar pero al final de cuentas no tienen dientes para morder o imponer multas de dimensiones que puedan cambiar la conducta; entonces es todo un fracaso.

Ahora, la parte más negativa que los medios no han publicado, es que este plan no es para extender y mejorar el tratamiento sino que es para bajar los gastos del gobierno sobre lo que están dando ahora en el sector de salud. No está dirigido hacia el mejoramiento del tratamiento de pacientes o de los que no tienen seguro; es simplemente tratar de ajustar el presupuesto de salud frente al déficit fiscal.

Y finalmente, lo más grave es que a partir de esta legislación, Obama anunció que va a formar una comisión para bajar los pagos a los beneficiarios jubilados que reciben un buen plan de salud.

Van a restringir la cobertura para los jubilados y peor, va a subir la edad en que pueden entrar en este plan de salud pública que uno recibe a partir de los 65 años y que va a ser a partir de los 67 años entonces va a perjudicar el único plan bueno que tenemos, a partir de las recomendaciones de esta comisión que no incluye ningún representante de los jubilados que van a recibir peor tratamiento, más costos y con menos posibilidades de recibir ciertos tratamientos especialesl.

El sociólogo nortemericano, James Petras, fustigó duramente a la Reforma de la salud de Obama.

Fuente: Cas Madrid


 

 

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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