Crisis, Salud y Participación


La revista El Viejo Topo ha publicado el artículo de Àngels Martínez Castells «Crisis, Salut y Participación«. La primera versió de este artículo en catalán se presentó en la Primera Jornada Dempeus per la Salut Pública, el 21 de octubre de 2009 en la Universitat Pompeu Fabra:  Crisi i Salut .

portada el viejo topo n_264Crisis, Salud y Participación

por Àngels Martínez i Castells


La privatización, directa o encubierta, de la sanidad pública conduce a la consideración de la salud como una mercancía más. Pero la salud es un derecho y no una mercancía, y debe exigirse la universalización del derecho a la atención primaria, a la atención sanitaria, y la eliminación de cualquier barrera económica que obstaculice dicho derecho.

La crisis: financiera, económica, de sobreproducción, energética, alimentaria, de valores, afecta también la salud de las personas.

No podemos entender la actual crisis económica si no hacemos, aunque sea muy brevemente, un poco de historia. Tal como muchos economistas recomiendan, para entender el porqué de la crisis actual debemos remontarnos al crack de 1929 y la Gran Depresión. Tanto la crisis del 29 como la actual tienen causas parecidas, un fuerte impacto social y graves repercusiones en la salud y la calidad de vida de una inmensa mayoría de personas. En la crisis de 1929 sólo se actuó con decisión después de un largo período de inactividad, en tanto la economía mundial iba hundiéndose y el paro se convertía en una lacra de difícil solución. Aunque hasta finales de la II Guerra Mundial no se puede hablar de “relanzamiento” del ciclo con crecimiento económico, la contención de la crisis empezó cuando se adoptaron las primeras medidas reguladoras, se incrementaron los salarios mínimos y se destinaron enormes sumas de los Presupuestos a la inversión pública. En los primeros años 30 la salud de la población sufrió un fuerte quebranto, y la desnutrición se convirtió en un problema de primera magnitud. En 1932 uno de cada tres niños de los Estados Unidos y una de cada cuatro personas adultas podían considerarse desnutridas. Por donde se extendía la crisis aumentaban los casos de violencia de género, los problemas de salud ambiental y laboral y crecía la injusticia social con la violación de derechos (Levy y Sindel, 2009). Este mismo año Roosevelt ya había entendido que no bastaba con las ayudas que la Administración concedía a empresas y bancos en tanto olvidaba a los que más sufrían la crisis: hombres y mujeres de clase obrera, con empleo o en el paro. Con su gobierno, además del New Deal, impuso serias regulaciones a la banca en 1933, puso límites a la expansión del capital financiero, dio más control a la Reserva Federal, separó la banca comercial de la de inversiones y creó la garantía de depósitos y el tope al pago de intereses, etc. Con todas sus limitaciones, la Seguridad Social de los Estados Unidos se creó en 1935.

Pero era evidente que el poder económico (que suele imponer sus criterios al poder político) no iba a aceptar de buen grado unas regulaciones que le suponían demasiadas cortapisas, y pronto empezó a combatirlas. De hecho, ya logró imponer sus criterios en la construcción del nuevo orden financiero internacional en la Conferencia de Bretton Woods (1944).



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Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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