SALUD GLOBAL (I)


JR LladósJoan R. Lladós nos manda en esta ocasión un artículo sobre el impacto sobre la salud de la globalización, no sólo la crisis económica sino sobre todo la crisis ecológica y ambiental. Ya hemos publicado con anterioridad artículos de Joan Ramón Lladós,  la Despesa en Medicaments i L’ANY 2009 VIST PER UN FARMACÈUTIC  , a destacar entre otros. Joan R. Lladós es miembro fundador de Dempeus i farmacéutico.

Hemos dividido el artículo en dos por su extensión. esta tarde publicaremos la segunda parte.

SALUD GLOBAL  (primera parte)

Si en el campo de la economía se ha aceptado el término de efecto mariposa para describir la facilidad con la que pequeños cambios en los mercados orientales producen verdaderas turbulencias financieras en el mundo occidental, quizás en el mundo sanitario deberíamos acuñar el concepto de efecto boomerang para visualizar la interrelación entre los problemas de salud existentes en el planeta. La globalización está alcanzando al mundo de la salud, aunque tal vez sería más apropiado decir que lo que se está globalizando es la enfermedad. El delicado equilibrio entre el hombre y los microorganismos es el resultado de una larga historia de mutua adaptación.

 Actualmente los países occidentales importamos infecciones tradicionalmente confinadas en zonas subdesarrolladas para devolvérselas después con nuevos serotipos.

Los medios disponibles permiten un control eficaz de la mayoría de enfermedades infecciosas, a pesar de lo cual se sigue planteando un elevado riesgo de pandemias. En realidad, se están globalizando las amenazas contra la salud y su extensión puede acabar produciéndose con mayor rapidez que nunca gracias a las características actuales de nuestro ecomedicinamodelo actual: ocupación de zonas tradicionalmente deshabitadas, urbanización acelerada, deterioro del medio ambiente, incremento de accidentes tóxicos y prácticas agrícolas intensivas. Sin olvidar el crecimiento demográfico, los movimientos migratorios o la movilidad. Baste pensar en que las compañías aéreas transportan anualmente a más de 2.000 millones de pasajeros. Las fronteras tradicionales que permitían un cierto confinamiento de determinados riesgos han dejado de tener sentido teniendo en cuenta que, además, millones de toneladas de mercancías se desplazan diariamente de un continente a otro por tierra, mar y aire. Un determinado problema local puede convertirse en una verdadera crisis sanitaria a muchos kilómetros de distancia en muy poco tiempo. En el caso de las enfermedades humanas, además de las fronteras geográficas tradicionales, se ha conseguido una ruptura de la barrera entre especies. Por otra parte, las amenazas se ven amplificadas por la transmisión inmediata de la información hasta el punto de que el pánico generado puede acabar afectando a la propia actividad económica.

 Nuestro “efecto boomerang” no se limita a interrelacionar los niveles de salud de los distintos países entre sí, sino que puede acabar afectando también a otros sectores de actividad como la información y el turismo o creando problemas en la estabilidad económica y política, por citar solamente los ejemplos más evidentes. Y viceversa. Todo ello va a condicionar, sin duda, las clásicas medidas de control (cuarentena, saneamiento e inmunización) para favorecer la aparición de nuevas estrategias más dinámicas y activas.

Panorama amenazador

                 Tradicionalmente las autoridades sanitarias internacionales han venido centrando su atención en aquellas enfermedades infecciosas susceptibles de transmitirse con relativa facilidad y que fueron las causantes de una elevada mortalidad en los siglos anteriores. Peste bubónica, cólera y viruela son las más clásicas: las medidas higiénicas en unos casos y la vacunación en otros permitieron un buen control durante el siglo XX gracias a la colaboración internacional surgida tras el fin de la guerra fría entre las grandes potencias.

El éxito conseguido en algunos campos ha propiciado una euforia excesiva que, a la postre, se ha revelado contraproducente. A finales del siglo XX se produce un resurgimiento de algunas enfermedades infecciosas como la fiebre amarilla, la meningitis epidémica o el cólera (Fig. 1). Si la situación internacional no empeora, durante este siglo podría conseguirse la erradicación de la poliomielitis: estas campañas de vacunación podrían permitir un mejor control de otras enfermedades como el sarampión, la meningitis, la fiebre amarilla y el tétanos neonatal.

                Otra de las menazas para la seguridad sanitaria es el incremento de la resistencia a los fármacos anti-infecciosos. La aparición de resistencias a determinados fármacos anti-infecciosos que habían resultado muy eficaces anteriormente es un factor a destacar en el rebrote de enfermedades que se creía poder controlar.. Tuberculosis, infecciones respiratorias, diarreas, infecciones nosocomiales y enfermedades de transmisión sexual (ETS) son algunos de los ejemplos más característicos.

Figura 1. Brotes infecciosos a finales del siglo XX, de 1998 a 1999(OMS, 2007)

Figura 1. Brotes infecciosos a finales del siglo XX, de 1998 a 1999(OMS, 2007)   

Las bacterias pueden desarrollar su resistencia de forma natural o por el intercambio de genes entre cepas y especies distintas. Desde la aparición de la penicilina en 1942 se ha venido produciendo la propagación de variedades bacterianas más resistentes. Además de bacterias (Bacilo de Koch, Staphyllococus Aureus), también pueden verse afectados por la aparición de resistencias algunos parásitos (Plasmodium falciparum) y ciertos virus (VIH). A ello debe añadirse la circunstancia de que las investigaciones en curso no parece que vayan a ser capaces de desarrollar un nuevo “gran” antibiótico. Resulta, por tanto, absolutamente urgente racionalizar la utilización de los antibióticos, hasta ahora empleados con excesiva alegría y con regulaciones poco estrictas.
 

Pero eso no es todo. Ahora no solamente las enfermedades infecciosas se transmiten mucho más rápidamente, sino que, partir de 1970, empieza a producirse la aparición de nuevas amenazas como  SIDA, fiebre hemorrágica del virus Ebola, SRAS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) o Gripe Aviar. Para ilustrar la importancia de este fenómeno basta tener en cuenta un dato solamente: desde el año 2002, la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha verificado la aparición de más de 1.100 brotes epidémicos. La aparición de nuevas enfermedades es ya una nueva realidad que no se limita, por desgracia, a las infecciones. Su ritmo de aparición es, desde hace 40 años aproximadamente, de una por año.

 Algunas de estas nuevas patologías están relacionadas con los alimentos a pesar de que la inocuidad de los mismos ha progresado notablemente en los últimos 50 años gracias a los avances experimentados es la cadena alimentaria. De vez en cuando, sin embargo, se producen brotes debidos a contaminantes microbiológicos, químicos o toxinas. Lo ocurrido en nuestro país en 1981 con el aceite de colza es un buen ejemplo: algo más de 200 muertos y 15.000 afectados. No faltan otros ejemplos con los que hacer un buen ramillete de casos. A modo de ejemplo baste citar una nueva variante de la enfermedad de Creutzfeld-Jakob (vCJD, sus siglas en inglés), asociada a la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) o el caso de la mozzarella de búfala (Italia), contaminada con dioxinas. Más allá de ejemplos concretos resulta bastante ilustrativo el informe emitido por la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) en marzo de 2005. En dicho estudio se analizaron 51 sustancias aromáticas utilizadas en alimentación y solamente 13 de ellas fueron evaluadas como seguras. Por su parte, la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), desde su creación en 2002, ha tramitado 1.287 alertas en sus 5 primeros años de actividad a través de su “red de alertas”. (Tabla 1: ejemplos de alertas alimentarias recientes en España). 

FECHA

ALIMENTO AFECTADO CONTAMINANTE DETECTADO
Enero 2003 Pescado y marisco Fuel (crisis del Prestige)
Marzo 2005 Pimentón picante Colorante Sudán-1 (prohibido, cancerígeno)
Mayo 2005 Ganado para consumo humano Dexametasona, beta-agonista
Agosto 2005 Pollo asado Salmonella
Diciembre 2005 Pistachos Aflatoxinas
Diciembre 2006 Pimientos frescos Pesticidas
Junio 2007 Pescados, carnes Humo FF-B
Julio 2007 Pescado Anisakis

 Tabla 1. Alertas alimentarias en España 

La presencia de hidrocarburos en el aceite de girasol procedente de Ucrania  constituyó una de las últimas crisis aunque existen otros ejemplos de contaminantes cuya presencia se ha conseguido detectar en nuestro país:  se incluyen productos como benzopireno, semicarbazida o acrilamida, sobre cuya nocividad no existen dudas.

También se está incrementando la aparición de brotes accidentales o intencionados de la más diversa naturaleza. Los vertidos de productos tóxicos, como el producido en Costa de Marfil en agosto de 2006, vienen siendo otro problema importante, si bien es cierto que no todos ellos son intencionados. En aquella ocasión se vertieron ilegalmente cerca de la población de Abidjan más de 500 toneladas de residuos químicos procedentes de un barco que, tras zarpar de un puerto europeo y realizar varias escalas en diversos puntos de África Occidental, traspasó su carga a los camiones que se encargaron de “eliminarla”. Las consecuencias no se hicieron esperar: 19.000 personas requirieron asistencia médica en los días y semanas posteriores, 100 necesitaron hospitalización y un número algo menor fallecieron. Como es fácil imaginar…no se pudo establecer de dónde procedían los residuos.

 Otro accidente que tuvo un gran impacto internacional fue la fuga de metilisocianato que se produjo accidentalmente en una fábrica de productos químicos en Bhopal (India) durante 1984: 226.00 personas afectadas y 2.800 fallecidos. El escape en un pozo de gas (sulfuro de hidrógeno) ocurrido en Huaian (China, 2003) se saldó, en cambio, con 10.000 evacuados, 300 afectados y 27 muertos. Existen ejemplos más cercanos, como una explosión producida en Novosibirsk (Rusia, 1979) que produjo 300 muertos. También nos ha tocado más de cerca el desastre de Chernobyl (1986), en el que una nube radiactiva afectó a extensas zonas que obligaron a evacuar y realojar a 336.000 personas. Una cifra similar de personas (226.000) tuvo que ser evacuada de Seveso (Italia, 1976) tras la explosión ocurrida en una fábrica de productos químicos que provocó la emisión de una gran nube de gases conteniendo dioxinas. La proximidad no reduce demasiado ciertos riesgos pero ciertamente mejora radicalmente la capacidad de respuesta. Como en los incidentes ocurridos recientemente con sendos camiones de mercancías peligrosas en Barcelona (mayo 2008) y Benidorm (junio 2008) que se han saldado sin consecuencias graves. Mucho más difíciles de evaluar son las consecuencias de los sucesivos “incidentes” ocurridos en centrales  nucleares como la de Ascó, frecuentemente ocultados a la opinión pública.

continuará …

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
Esta entrada fue publicada en Medio ambiente, Salud pública y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a SALUD GLOBAL (I)

  1. angels dijo:

    Molt bé aquesta primera part… em quedo esperant la segona. Enhorabona a l’autor i a Dempeus per publicar treballs originals i interessants com aquest!

  2. Muy buen articulo, muy completo y con información muy interesante.
    Enhorabuena! Saludos.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s