Toni Barbarà, con Dempeus, por la salud pública


En la foto, Antoni Barbarà y otros compañeros y compañeras de Dempeus per la salut pública (Solà, Calm, Alvarez i Lladós) recogiendo la mención especial del premi Josep Serradell «Román» el pasado mes de abril:

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En su bloc La ratera Toni Barbarà hace una denuncia contundente de la ofensiva que está sufriendo la sanidad pública. De repente, todas las fuerzas privatizadoras, externalizadoras, corporativistas (amigas todas ellas del «afán de lucro» y enemigas de lo público porque les recorta posibilidades de ganancia) se han unido a altos responsables del PSOE como Joaquín Almunia para mentir, intimidar, influir en la opinión pública y, sobre todo, aumentar las desigualdades en salud, expulsar a los más débiles del sistema, y convertir un derecho de ciudadanía en un acto de caridad potestativa, y de dudosa efectividad.

Todavía pocas voces se han levantado en contra de este auténtico atentado que, como ya se ha comentado anteriormente, debería figurar, por la gravedad de lo que implica de atentado a lo que es de todos, y por sus consecuencias sobre las personas más débiles, en el código penal. Sin embargo, la voz del médico y amigo es clara y contundente. Podrán seguir leyendo argumentos en su blog. Aquí, recogemos lo fundamental, para ir abriendo boca:

A VUELTAS CON EL COPAGO

La depredación proviene como es norma de las instancias empresariales más neoliberales y capitalistas del momento y del sector. Y se anuncia y se maneja por parte de los abundantísimos medias que las sirven, a partir de la enésima afirmación de insostenibilidad financiera del sistema público de salud. En estas fechas proponiendo, ya sin anestesia ni maquillaje, sus “expertas y doctas soluciones”. Básicamente en dos direcciones:

Una, apoderarse directamente del sistema o sea de los recursos financieros públicos para entregarlos a una gestión cada día más privada y más lucrativa desde la óptica empresarial- moderna. Y dos, envenenar con instrumentos “mixtos – mixtificadores” la naturaleza misma del sistema, a base de penalizaciones, externalizaciones, consorcios privatizadores, y COPAGOS apoyados por la vía de una claudicación social que empieza logrando que la ciudadanía se auto-inculpe por el mal uso/abuso de la asistencia.
En estas últimas horas, esos llamados “expertos” están en periodo expulsivo de sus más perversas y profundas ambiciones y aspiraciones. Su discurso es, quiere ser, demoledor: “Gastamos mucho, demasiado, imposible de sostener, en sanidad. Abusamos del sistema de atención de la medicación, de las visitas, de las urgencias, de las bajas, de las hospitalizaciones, de la cantidad de personas acogidas a la protección universal (hablan claro está de las llegadas desde otras latitudes y que tienen otra cultura, otro pasaporte, otro tono de piel y unas tremendas ganas de trabajar legalmente y de poder cotizar con sus impuestos, si les dejan). Gastamos demasiado en farmacia, a pesar de que no se explica que nos medicamos excesivamente bajo prescripción médica y promoción publicitaria de medicamentos, ¡Esto es insostenible e impagable! Tenemos que moderarnos en las demanda, tenemos que pagar algo, un/os ticket/s moderadores- disuasorios que penalicen a l@s pacientes que usen el sistema ( pagar solo un poco –de momento- y por tanto perfectamente asumible por economías suficientes). El Copago se plantea como una necesidad y un método sanador imprescindible, que habrá que IMPONER avalado por mentiras de todo tipo.
En primer lugar porque es mentira que gastemos “demasiado” en salud, así como en otras prestaciones sociales. Si nos comparamos con la Europa próxima, la de la U.E. -15, estamos a la cola de porcentaje del PIB respecto del gasto social desde hace decenios y seguimos sin alcanzar su nivel a pesar de las muy publicitadas políticas de protección y prioridad social,… en tiempos de crisis y de especial crudeza y duración en este País.
Las soluciones, que las hay, son diversas y de incuestionable trasfondo político. En definitiva gobernar y hacer política no es otra cosa que priorizar y elegir. Par el autor siempre deberían de seguir dos principios: Invertir más, Gastar mejor (que no menos).
Para invertir más necesitamos más recursos públicos. O aumentar cuantitativamente los presupuestos generales del Estado o dedicar más porcentaje de esos presupuestos a las políticas sociales en general y de salud en particular. También mejorar- aumentar la recaudación de recursos económicos mediante una reforma fiscal realmente progresista que haga pagar a quien más tiene. Que incremente los impuestos directos y a quienes disfrutan de mayor estatus, y por supuesto no eliminando impuestos sobre patrimonio, ni otros progresivos y correctores de la inequidad. Por supuesto no obviando las acciones inmediatas y urgentes sobre aflorar la economía sumergida, combatir el fraude fiscal, eliminar los paraísos fiscales, reducir significativamente los macro- beneficios de la gran banca y de las multinacionales, gravar y/o eliminar los macro- salarios de los altísimos gestores patronales…
Pero voy a aportar más cosas, tal como si fuera un experto imaginativo, espontaneo, altruista y solidario. ¿Cómo gastar mejor? Tomen nota de algunas ideas que les regalo- gratis a las más altas Instituciones del sector. Si quieren un día profundizamos…

– Cambiar radicalmente las prioridades de inversión, incrementando substancialmente las medidas de prevención de las enfermedades, de la promoción de salud vía pedagogía y educación en salud, actuando legislativa y directamente en la regulación progresista de los determinantes sociales en salud pública: trabajo versus paro y precariedad, inequidades de género, , de clase social, de discapacidad, de sectores frágiles y debilitados en lo económico-social, en medio ambiente, educación y cultura, hábitos de vida, formas de producción y consumo, vivienda, atenciones socio-sanitarias,… ya Uds. saben: prevenir (en todas las políticas) mejor que curar.

– Mejorar la Atención Primaria como primer encuentro asistencial. Más importancia, más dotación, más personal, más recursos, más coordinación… más tiempo para escuchar, explorar y explicar… haciéndose entender en las dos direcciones. A mejor atención primaria, menor demanda de urgencias (no necesarias, ni cómodas ni agradables) y menor presión hospitalaria (ni inocua, ni barata, ni rápida y si masificada), además de mayor eficacia en el abordaje de enfermedades en etapas incipientes o iniciales en general con menor complejidad y menor gravedad. Menos burocracia. Más contacto humano y mayor empatía personal.
(….)
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Y sigan leyendo en La ratera , que vale la pena!

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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