Las energía nuclear y la técnica del avestruz


Leemos en el bloc «Punts de Vista» esta entrada que nos parece significativo difundir porque se parece demasiado al comportamiento que tienen diversas autoridades con la salud pública… y porque además la utilización de la energía nuclear no es, en absoluto, un tema neutro en relación a la salud. Intentar ocultar la urgencia de impulsar energías alternativas a base de «esconder» las señales de alarma de las viejas centrales nucleares nos parece un comportamiento difícilmente justificable y que juega, además, con el más peligroso de los fuegos. Desde Dempeus apoyamos apoyamos el desmantelamiento de las centrales nuclares y una manera saludable de vida, para todas las personas, que armonice la equidad en las relaciones humanas con un medio seguro, diverso y sostenible.

Ascó: la tranquilidad de los avestruces

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En la edición de Catalunya de El Pais de ayer se publicó la noticia de que la nuclear de Ascó (Ribera d’Ebre) «ha propuesto retirar varios sistemas de alarma para reducir las excesivas incidencias que genera la planta, propiedad de Endesa e Iberdrola. Se trata de los detectores de gases instalados en las dos salas de control de la instalación y los sensores que miden la radiactividad alojados en la zona de contención». En el informe que la central presenta ante el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) se argumenta que desmantelar las alarmas reduciría el número de incidencias que la central notifica al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Al parecer, «la instrumentación en la sala de control se instaló hace dos años para garantizar valores ambientales adecuados en la sala de mando, el puesto más sensible de toda instalación atómica». Pero ahora los «técnicos» se plantean al parecer retirarlas por «el excesivo número de alarmas que genera, todas ellas falsas«… (?) Al mismo tiempo, quieren también sustituir o reajustar los sensores de radiactividad que se disparan en múltiples ocasiones, «siempre sin motivo«, según la central.

La dirección entiende que los valores máximos de radiación que fijan estos dispositivos están demasiado cerca de los valores reales, lo que genera una sensación ficticia de riesgo constante que la central trata de atajar. Retirar los detectores reduciría el alarmismo que, según la nuclear, se desencadena cada vez que estos instrumentos lanzan una señal de alerta. En el último mes, los dos reactores de Ascó registraron tres incidencias por excesivos niveles de cloro y de radiactividad, que la planta catalogó como «no reales».

Precisamente a finales del pasado mes de julio, Greenpeace alertaba de que la dirección de Ascó no escarmentaba a pesar de las repetidas sanciones, y aseguraba que batía el record de notificación de incidentes ante el Consejo de Seguridad Nuclear… Pues ya han encontrado la manera de no seguir engrosando el record: basta con «reajustar» o «eliminar» sensores, que aunque no elimina el peligro, permite que pase desapercibido: mucho más fácil y barato que eliminar las centrales nucleares!

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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