La privatización de la Salud no funciona en Gran Bretaña


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Frank Dobson, miembro del Parlamento por  Holborn y St. Pancras en central London  y  ministro de sanidad en el gabinete de  Tony Blair desde 1997 a 1999, publicó el pasado mes de diciembre en The Vancouver Sun esta reflexión sobre cómo funciona la privatización de la sanidad en Gran Bretaña.

«Sé que muchos canadienses están orgullosos de su sistema público de salud. Lo paga todo el mundo y todo el mundo lo usa, cubre el  coste y la atención sanitaria.

Como cualquier sistema de atención de la salud del mundo desarrollado tiene sus propios problemas, pero al contrario de lo que argumentan sus enemigos, no es la crisis.  Hasta hace poco, Gran Bretaña  tenía un sistema como el de Canadá. Nuestro National Health Service (NHS), a pesar de sus problemas, hacía un buen trabajo, y cada vez mejor. Pero su futuro está en peligro con la introducción de las “fuerzas de mercado” y los proveedores movidos por la obtención de beneficios privados.  

Entiendo que algunos políticos y miembros de los lobbies del sector privado de la sanidad vayan diciendo que la privatización del sistema de salud en el Reino Unido es un éxito, pero nada puede estar más lejos de la verdad.

Gran Bretaña ha introducido recientemente hospitales privados, al estilo de clínicas quirúrgicas privadas, para encargarse de las operaciones baratas, de menor riesgo, y para pacientes en general acomodados. Para decirlo sin ambages,  se quedan con las intervenciones que dan beneficios y dejan a los hospitales del NHS a las personas con menos posibilidades económicas y a todas las intervenciones complejas.

Sin embargo, las operaciones en estos hospitales privados cuestan una media de un 11% más que en los hospitales públicos. Y a estas compañías que trabajan para conseguir su beneficio se les garantiza un flujo de financiación. Así, si sus contratos especifican que atenderán a  5.000 pacientes anuales y sólo atienden a 4.500, a los hospitales privados se les sigue pagando la atención de  5.000 pacientes (…) Y mientras se garantizan los ingresos de los hospitales del sector privado, a los hospitales públicos se les obliga a competir –y no con los de la privada, sino entre sí. Al efecto, el gobierno ha introducido el “pago por resultados” –lo que los políticos llaman “financiación centrada en el paciente”.

El resultado ha sido una confusión. El nuevo sistema supone introducir una disciplina fiscal, pero en sus primeros años el NHS ha superado su presupuesto por primera vez en 60 años. Los hospitales han recortado servicios para reducir déficit, que han provocado importantes protestas contra el partido laborista en todo el país.

Los problemas no acaban ahí.

La introducción de la “financiación centrada en el paciente” y en las fuerzas de mercado ha incrementado la proporción del presupuesto de sanidad destinado a burocracia desde un 4% hasta aproximadamente un 15%. Si el dinero se “centra en el paciente” tiene que ponerse en marcha todo un sistema que siga las huellas de los pacientes y del dinero…. Preparar las pujas cuesta dinero. Debe pagarse a los abogados y contables. Los hospitales deben calcular, llevar el registro y codificar los costes de cada paciente. Finalmente tienen que emitir las facturas. El “comprador” tiene que verificarlas. Si no se está de acuerdo con determinadas facturas hacen falta más abogados y contables. Y el personal sanitario tiene que dividir su tiempo entre tratar a los pacientes y hacer todo el papeleo.

Cuando se produjo la privatización se presentó como una solución para reducir costes y listas de espera. Pero en realidad ni el sector privado ni la financiación “centrada en el paciente” han sido las responsables de que disminuyeran  las listas de espera en el Reino Unido. Por ejemplo, en  1998 los hospitales del NHS hicieron  160.000 operaciones de cataratas. En el 2003, se están haciendo más de 300.000 cada año. Pero el sector privado sólo ha incrementado dichas operaciones en  20.000 en los últimos cinco años.

La realidad es que la competencia sólo consigue poner impedimentos a las mejoras al obstaculizar la difusión de nuevas ideas. Los hospitales se callan sus innovaciones que realmente funcionan porque piensan que puede ser una ventaja en la competencia con otro hospital.

Creo que el daño de un sistema de salud privatizado, fragmentado afecta a la sociedad en su conjunto. (…)  Nuestros sistemas de salud no deben vendar sólo nuestras heridas, deben cohesionar nuestra sociedad.  Y así lo dije a los políticos que están a favor de la privatización de la sanidad en el Parlamento.»

Traducido para DEMPEUS por Angels Martínez i Castells
© The Vancouver Sun 2007

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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