Rosa Regàs DEMPEUS


Rosa Regàs dempeus
 

Podeu veure i escoltar la intervenció de la Rosa Regàs (en català)

(Traducción al castellano de la intervención de Rosa Regàs, escritora, en la presentación de DEMPEUS per la salut pública en el Ateneu Barcelonès el 19/02/2009)

Estamos defendiendo la gestión pública, pero son muchos en este país que no se escandalizan cuando se privatiza la medicina, la enseñanza o el suministro del agua. Por esto vale la pena que tengamos presentes los argumentos por los que defendemos no la privatización, sino precisamente la gestión pública. La gestión privada da importancia al individuo, la gestión pública da importancia a la sociedad; la gestión privada da importancia al individuo como persona que puede tener éxito o dinero, lo único que parece interesarle, porque todo lo demás, incluidos sus semejantes no le interesan en absoluto. En cambio la gestión pública tiene en cuenta la sociedad que ya paga sus impuestos como la única forma que tenemos en el mundo en que vivimos, al menos en Occidente, para intentar igualar las posibilidades de unos y otros. Hay mucha gente que nace rica, hay mucha gente que nace sana, hay mucha gente que nace en barrios o en ciudades donde la esperanza de vida al nacer es superior a la de otros barrios y otras ciudades; hay personas que nacen con posibilidad de ir a buenas escuelas, o simplemente de ir a escuela, y hay otras que no tienen ninguna posibilidad de hacerlo. La única manera posible de que todos tengamos los mismos derechos son los impuestos. Está claro que los más ricos pagan más impuestos – aunque no siempre, porque tienen sus despachos de abogados que ya se las arreglan para eludirlos– pero de todas formas este dinero que el Estado recibe nos lo debe devolver en igualdad de condiciones a través de todos los servicios públicos. Sin embargo, los servicios públicos no se justifican sólo por lo que acabo de decir, sino sobre todo porque son un derecho. Los que defendemos los servicios públicos creemos y seguiremos creyendo en lo que dicen los Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y en derechos” y por tanto nuestros gobiernos son los que deben procurar que todos tengamos las mismas oportunidades. Porque lo que quiere la empresa privada — y digo empresa privada ya descaradamente, porque hablar de gestión privada me parece un poco rocambolesco, la única cosa que interesa a la empresa privada como ha dicho la doctora hace un momento, absolutamente la única, es el beneficio. En tanto que si la gestión se hace –pongamos que tanto unos como otros lo están haciendo bien— si la gestión se hace desde lo público, los posibles beneficios (que nunca los hay),revierten en esta misma gestión. Así es como debe ser. Así es como todos nosotros creemos que debe ser. Es evidente que nosotros podemos encontrar muchos defectos en la privatización y es evidente que los que defienden la privatización pueden encontrar muchos defectos en la gestión publica, y nos dicen que somos menos eficaces, pero eso no nos debería hacer perder nunca la defensa de los principios de lo público, y ver la diferencia en que se basa una y otra.

Nosotros nos basamos en la idea de libertad, igualdad y justicia; la privatización se basa en creencias la primera de las cuales es, sobre todo, el beneficio. En el mundo en que vivimos hay escuela pública, escuela privada, y una escuela “intermedia”, aquella escuela que no se sabe si es pública o privada, que es la concertada y que es difícil entender del todo por qué existe, porque significa que la escuela pública tiene menos posibilidades. Y la escuela pública y laica es la base de la igualdad, de la igualdad para chicos y chicas, ya sean ricos o pobres, judíos o musulmanes o cristianos, blancos o negros… es igual. Es la base de la enseñanza que reciben, es la base que los convertirá en ciudadanos y ciudadanas.

Es evidente que la religión es un derecho, no digo que no, pero se trata de un derecho privado, un derecho que los cristianos han de ejercer en la parroquia, los musulmanes en la mezquita y los judíos en la sinagoga… Así debe ser. Pero sobre todo en estas escuelas que considero la única esperanza de nuestro país debe enseñarse a todos los niños lo importante que es lo público, porque en caso contrario ellos mismos se dejan deslumbrar por los instrumentos más famosos que tienen las escuelas privadas, por la cantidad de dinero y de coches que van a parar a las clínicas privadas, etc., etc. Se dejan deslumbrar por las únicas cosas que en estos momentos tienen valor en nuestra sociedad, que son el dinero y el éxito. Por lo tanto, sólo las escuelas pueden enseñar a estas nuevas generaciones la bondad de lo público, y que es un derecho que debemos reivindicar constantemente, y que hemos de enseñar a nuestros hijos: que éste es nuestro derecho, por el que luchamos y peleamos, porque se nos dé lo que es nuestro. Dicen que hay muchos fallos, que por ejemplo la medicina pública tiene muchos fallos, pero seguramente, si es así, es porque ni la medicina pública ni la escuela pública son una prioridad de nuestros gobiernos… sí lo son, en cambio, la cantidad de dinero y recursos que se gastan en el ejército, cosa que a mi me parece completamente absurda porque de hecho, ¿de quien nos hemos de defender, de los que tienen la bomba atómica?… no tiene ningún sentido tener un ejército tan rico solo para que los militares estén contentos… supongo… pero todo este gasto podría revertir exactamente en las camas de hospital que hacen falta, en la investigación de las enfermedades que hace falta, y en tantas y tantas otras cosas… por tanto, en nuestras ideas, en lo que estamos defendiendo nosotros, además de la cultura… y cuando digo cultura quiero decir precisamente todo lo que permiten que la gente entienda lo que son nuestros derechos y entienda que lo público es lo que nos devuelve el dinero que nosotros hemos pagado como impuestos.

Pienso que vale la pena que defendamos la cultura, vale la pena que defendamos lo público y además lo hagamos de una manera definitiva, y exhaustiva, por decirlo de alguna manera, no a medias tintas… Ni medias tintas en la medicina, ni medias tintas en la enseñanza, ni medias tintas en el agua, ni medias tintas, si se me apura, en la electricidad… ¿Porque alguien sabe de qué sirve que las eléctricas, por ejemplo, tengan esos beneficios tan brutales cuando tienen las calles llenas de muñones de hilos, cuando tenemos todo tipo de apagones, a todas horas, cuando se les dan tantos miles de miles de euros que salen de los impuestos que hemos pagado?… no tiene sentido. Y lo mismo sucede con la medicina y con la enseñanza. Por tanto, creo que es nuestro deber y nuestra satisfacción saber que defendemos no un capricho ni una comodidad, defendemos un Derecho: es nuestro derecho y de alguna manera debemos vivir para defenderlo. Por nosotros, por la gente que está mal, por la gente que está bien y que un día u otro serán mayores y lo necesitarán, y sobre todo por las generaciones futuras.
¡Muchas gracias!

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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