La depresión y la crisis económica mundial: ¿hay esperanza?


The Lancet, Volumen 380, Número 9849 , Página 1203, 06 de octubre 2012. doi: 10.1016/S0140-6736 (12) 61694-8.
doi:10.1016/S0140-6736(12)61694-8 Cite or Link Using DOI
.

La semana pasada vimos a España, el último país europeo endeudado, anunciar un presupuesto de austeridad drástica, y en una carta publicada en la edición de hoy de The Lancet, dos investigadores resumen lo que significa austeridad para la ciencia en España: “no hay esperanza”.

El desempleo, la pobreza, la deuda y la disminución de los servicios públicos también tienen implicaciones directas para la salud humana. Las depresiones, los suicidios asociados y los trastornos por consumo de alcohol, son consecuencias conocidas en todo el mundo. Es oportuno, pues, que este año el Día Mundial de la Salud Mental que se celebra el 10 de octubre se centre en la depresión como una crisis global.

La dura realidad de las enfermedades mentales como la depresión no se debe perder en las controversias sobre la clasificación psiquiátrica que han surgido durante la revisión del Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). En un comentario en la edición de esta semana, Dilip Jeste pregunta: “¿Cómo puede cualquier persona razonable creer que las enfermedades mentales, que son trastornos del cerebro, son menos merecedoras de tratamiento que las que afectan a los pulmones o al hígado?” La Ley de Paridad y Equidad de Salud Mental y Adicción ( Mental Health Parity and Addiction Equity Act) aprobada por el Gobierno de los EE.UU. en 2008, y los recientes progresos del Proyecto de ley de Salud Mental (Discriminación) en el Reino Unido, son bienvenidos ejemplos de que los legisladores reconocen la gravedad de la enfermedad mental.

La naturaleza completamente devastadora de la depresión es evidente si se considera que muchas personas con esta enfermedad prefieren morir a vivir con sus síntomas. Más del 50% de las personas que mueren por suicidio han tenido un episodio de depresión en el momento de la muerte. “No me gusta estar cerca del borde de la plataforma cuando un tren está pasando“, dijo Winston Churchill. “La acción de un segundo terminaría con todo. Unas gotas de desesperación.” Otros se autolesionan , más del 70% de los pacientes en una muestra del Reino Unido de autolesionados ha tenido un trastorno depresivo. Muchas más personas con formas más leves de depresión no experimentarán una desesperación tan profunda. Pero sin embargo, dejarán de funcionar como un individuo sano: pueden llegar a ser incapaces de trabajar, cuidar de sus hijos, o simplemente no poder pasar un día sin sentirse inútil y vacío o imprudente y enojado.

La carga de la depresión mundial es enorme. Las estimaciones actuales de la OMS colocan los trastornos depresivos unipolares en tercera posición en la liga de enfermedades de carga global. Se espera que superen las infecciones respiratorias y las enfermedades diarreicas en 2030. Sin embargo, a diferencia de muchos grandes problemas globales de salud, la depresión es fácilmente tratable y, hasta cierto punto, se puede prevenir. El diagnóstico, que suele tener lugar en el ámbito de atención primaria, exige un historial riguroso y una exploración para identificar posibles trastornos comórbidos (por lo general ansiedad, trastornos por consumo de alcohol y  enfermedades crónicas como el cáncer y la diabetes). El tratamiento consiste preferentemente en apoyo psicosocial básico combinado con medicamentos antidepresivos, psicoterapia a corto plazo (como la terapia cognitivo-conductual), o ambos. Desafortunadamente, se estima que el 50% de los pacientes en todo el mundo aún no reciben este tratamiento.

Prevención de la depresión en la AP

La prevención de la depresión es un área poco investigada que merece mayor atención. Dado que la causa subyacente de la depresión de algunas personas serán las creencias disfuncionales y procesos de pensamiento construidos a partir de experiencias tempranas de aprendizaje, algunas de las estrategias de prevención han involucrado intervenciones psicoeducativas destinadas a fortalecer la resiliencia. Intervenciones como programas de resolución de problemas en las escuelas  y estrategias conductuales de educación para los padres han mostrado reducciones modestas pero reales en episodios de incidentes depresivos, al igual que programas de ejercicios para personas mayores.

La prevención, en todas las etapas de la vida, forma una parte destacada del borrador de la OMS del Plan Global de Acción de Salud Mental para 2013-20. Desarrollado en respuesta a una resolución de la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de este año, el proyecto de plan está actualmente en consulta pública hasta el 19 de Octubre. Los otros objetivos del plan son fortalecer el liderazgo y la gobernanza, la prestación de servicios integrados de salud mental en la comunidad, y el fortalecimiento de los sistemas de información, pruebas e investigación. Un compromiso de los países con este plan sería “lo mejor que puede suceder con la salud mental global en la última década“, según Shekhar Saxena, Director del Departamento OMS de Salud Mental y Abuso de Sustancias.

Los gobiernos no pueden darse el lujo de ignorar la carga de los trastornos mentales. De acuerdo con las estimaciones del Foro Económico Mundial, el costo global de las enfermedades mentales en términos de pérdida de producción económica fue en EE.UU. de $2,5 billones en 2010, y podría llegar a $6,0 billones en 2030. Y así volvemos a la crisis económica mundial, y la resaca peligrosa de austeridad. Las pérdidas de empleos y aumentos de impuestos podría ser inevitable, pero los gobiernos no deben recortar los sistemas de protección social y servicios de salud mental que podría ayudar a la recuperación, económica o de otro tipo.

Ver también:
About these ads

Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
Esta entrada fue publicada en Salud Mental y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La depresión y la crisis económica mundial: ¿hay esperanza?

  1. Pingback: La depresión y la crisis económica mundial: ¿hay esperanza? | Boletín Informativo de la Sanidad Pública

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s