Consideraciones sanitarias ante la eventualidad de un rescate económico


El personal sanitario de varios hospitales de Grecia ocupó las oficinas de hospitales para bloquear el cobro de dinero a los ciudadanos.

Ante el número creciente de informaciones que no descartan la eventualidad de un rescate de la economía española, el periodista José Santos ofrece una panorámica de lo que ha sucedido en la sanidad de dos países que han sido rescatados, Portugal y Grecia, con medidas que dejarían pequeñas las ya adoptadas por nuestros gobiernos.

Lo complejo de la adopción de medidas para disminuir el gasto en la sanidad pública española no está en decidir adoptarlas sino en estructurar su aplicación, hacerlo y que empiecen a producir el ahorro deseado en forma de disminución de gasto o de aumento de ingreso. Las medidas tomadas ya por el Estado o por las Comunidades Autónomas (CCAA) no han empezado a producir los efectos deseados en el momento de decidir aplicarlas, ya sea por su complejidad o por la dilatación en el tiempo para ver resultados. En estos momentos parece que se han adoptado para tranquilizar a Bruselas sobre hojas de cálculo, sabiendo que la población ya está sufriendo las consecuencias de estos reajustes necesarios. Algunas Autonomías (Baleares, Cataluña o Valencia) están aplicando además sus propias medidas, lo que hace muy complejo mantener la igualdad legal de todo español ante la Administración. La diferencia es grande: Baleares ha sufrido ya un recorte de casi el 18 % en el trienio 2008-2010; en Madrid y Andalucía, el presupuesto se ha mantenido prácticamente estable, frente a CCAA donde la disminución ha sido mayor del 13% (Cataluña y Comunidad Valenciana), hasta llegar al 26,7 % de Castilla La Mancha. Hay también enormes diferencias en gasto por habitante entre las CCAA, desde los 1.557,8 € del País Vasco y los 1495,9 € de Asturias, hasta los menos de mil euros por habitante en la Comunidad Valenciana y en Castilla La Mancha.

El modelo griego

En estos días de crisis agudizada, de mercados desalmados y de ecos de intervención absoluta, es bueno empezar a pensar lo que puede ocurrir, en caso de ser intervenidos, con la sanidad pública española. Los únicos referentes que tenemos son los de Grecia, Portugal e Irlanda. De Irlanda apenas hay datos. El sistema más parecido al español era el griego. Con fecha 29 de mayo de este año se publicaba en un importante rotativo griego que “la Organización Nacional para la Prestación de Servicios de Salud (EOPPY, por sus siglas en griego) se encuentra en grave riesgo debido a las deudas acumuladas con sus proveedores. La EOPPY, que proporciona atención médica primaria y medicamentos a cerca de nueve millones de personas en Grecia, acumula una deuda de 1.700 millones de euros con proveedores privados a los que el gobierno debía haber pagado a finales de marzo y que a día de hoy continúan pendientes. Además, los médicos privados contratados por el organismo estatal de salud amenazaron con realizar un plante alegando que les deben 620 millones de euros por los servicios prestados hasta finales del primer trimestre del año. Numerosos doctores sólo cobraron las dos primeras nóminas de 2012 y de los 4.500 contratados, 500 se han retirado porque no les pagan, aseguró el presidente del colectivo de médicos de la EOPPY, Yorgos Eleftheriu. La situación es dramática para los hospitales públicos, privados de la aportación de 1.800 millones de euros que la institución debía haber abonado a finales de 2011, así como para los laboratorios, muchos de los cuales se han visto obligados a cerrar, y las clínicas privadas a las que se les deben 800 millones. Para completar el panorama, los farmacéuticos griegos decidieron la pasada semana suspender indefinidamente la venta de medicinas al organismo estatal como forma de presión para que les pague los 540 millones de euros que les adeuda. Los farmacéuticos de la provincia de Atenas se reunirán el próximo miércoles para decidir sus próximas acciones, atendiendo a los anticipos que el gobierno provisional se comprometió a pagar hasta las elecciones de junio por los suministros dispensados en marzo y abril.” Estos recortes los impuso la UE para el rescate que nunca llega.

La situación portuguesa

Por lo que hace a Portugal, el pasado día 12 escribía Virginia López desde Lisboa que, “hasta ahora, habían sido, sobre todo, los usuarios del SNS los que se habían quejado de los recortes anunciados por el actual gobierno conservador para el sector público de la sanidad. En enero del año pasado se subió el copago, que duplicó en algunos servicios, como las urgencias en los hospitales, que pasaron de nueve euros a 20 euros. Además, se han reducido los servicios de urgencias de algunos hospitales y se ha anunciado el cierre de la principal maternidad de Lisboa. En muchos centros de salud han faltado los materiales más básicos, por lo que los pacientes tienen que ser reencaminados a los hospitales. Y también escasea la sangre en los hospitales porque desde que los donantes dejaron de estar exentos de copago han bajado considerablemente las donaciones. De hecho, ésta ha sido la tendencia de los dos últimos años, desde que empezaran los recortes en el SNS, con el anterior gobierno socialista, que fue el encargado de cerrar varias maternidades y centros de salud en varias localidades portuguesas (en el Alentejo las mujeres lusas van a dar a luz al hospital de Badajoz). Ahora, son los médicos los que le reclaman al ministro luso, Paulo Macedo, que defienda la sanidad pública.”

Las consecuencias de una intervención pueden ser terribles para nuestro sistema. No va a tener, de producirse, resultados menos malos que en Grecia o en Portugal. Es uno de los grandes paquetes de gasto que, por una parte, es muy rentable para inversionistas privados y, por otra, una enorme bolsa de ahorro en caso de recortarse. Las medidas que hasta ahora hemos vivido pueden convertirse en una anécdota en caso de que lleguen de verdad los señores de negro para garantizar el cobro del dinero que deja Europa a España para que no tenga que buscar su financiación en esos extraños entes metafísicos que son los mercados que ni sienten ni respiran ni padecen.

José Santos (pepsan50@hotmail.com) es periodista

Fuente: Acta Sanitaria

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Acerca de Dempeus per la salut pública

Col·lectiu de persones en defensa de la salut pública
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