¿QUÉ OCURRE CON LOS NUEVOS HOSPITALES DE MADRID?


H_P_Hierro_nuevoMadrid 12/06/2009 Carlos Barra, colaborador habitual de ‘Acta Sanitaria’, no pretende responder a la pregunta qué hace, sino reclamar el fin de los experimentos del Gobierno de Madrid en el campo sanitario a la vista de los muchos problemas que se están registrando en los proyectos que ha puesto en marcha.

En septiembre de 2007 firmé, junto a otros colegas, un artículo que tenía el mismo título que este comentario y que no pretendíamos tuviese una segunda entrega; deseábamos entonces que todas las inquietudes y preguntas allí planteadas fueran resueltas satisfactoriamente por parte del Gobierno Aguirre, en bien de un mejor servicio sanitario público para todos los madrileños. Por desgracia, la realidad que hoy vivimos nos muestra que frente al futuro que la Presidenta dibujaba entonces, proclamando que su política sanitaria nos llevaría a unos servicios de excelencia y gestionados con máxima eficiencia, la situación es muy distinta.

Problemas sin respuesta

Los nuevos hospitales, tras más de un año de funcionamiento, no tienen aún bien estructuradas sus carteras de servicios (incluso hay especialidades que no se han cubierto) y sus agendas de citaciones muestran unas demoras muy prolongadas para acceder a las consultas de los médicos especialistas (en algunos casos las agendas están cerradas, es decir no se proporcionan las citaciones solicitadas). Asimismo la puesta en marcha de estos centros ha puesto de relieve la existencia de graves carencias y anomalías tanto en las infraestructuras físicas de los edificios como en las dotaciones de mobiliario y material necesarios para su correcto funcionamiento; carencias que, en determinados casos, se deben a incumplimientos de la Empresas Concesionarias y, en otros, a la Administración. En todo caso, carencias impropias de unos Centros Hospitalarios de reciente inauguración.

Majadahonda, como paradigma

Estos hechos han sido denunciados reiteradamente por profesionales, trabajadores y ciudadanos, sin respuesta alguna desde la Consejería de Sanidad. Recientemente, a instancias de una denuncia del sindicato CC.OO, la Inspección de Trabajo ha emitido un informe sobre el funcionamiento y condiciones de seguridad laboral de seis de estos nuevos hospitales; dicho informe recoge un buen número de carencias y anomalías que confirman la veracidad de las críticas reiteradamente expresadas. Quizá el paradigma que mejor refleja la situación de los nuevos hospitales sea el Hospital de Majadahonda; ya denunciamos en su momento el retraso importante que se produjo en su inauguración así como el caótico traslado que se efectuó, los fallos que entonces se visualizaron eran graves y no permitían, de no corregirse, garantizar una atención sanitaria en condiciones idóneas.

En mi opinión, ese caótico traslado era una expresión más de la enorme imprecisión e ineptitud que ha presidido todo lo relacionado con los nuevos hospitales. En Majadahonda los problemas no sólo no se han resuelto sino que se han agravado, obligando a los profesionales y trabajadores del Servicio de Urgencias a constituirse en Asociación y tras no ser escuchados por la Consejería, remitir un minucioso informe-denuncia al Defensor del Pueblo, a quien exponen que los graves problemas que aún subsisten pueden llegar a poner en riesgo la calidad asistencial, de no ser rápidamente solucionados.

Más preguntas

Ante todo esto cabe preguntarse: ¿Qué control ha ejercido la Consejería sobre los nuevos hospitales y las empresas concesionarias desde su apertura? ¿Qué medidas va a tomar la Consejería, en relación a las empresas concesionarias? ¿Va a estudiar la Consejería de Sanidad la posibilidad de rescisión de las concesiones por imcumplimiento reiterado de sus obligaciones contractuales por parte de algunas concesionarias? ¿Va a asumir el Consejero, Sr.Güemes, alguna responsabilidad o más bien va a seguir descalificando e insultando a quienes discrepan de su política sanitaria?

De los dichos a los hechos

Decíamos en septiembre de 2007 que la concesión a empresas privadas de la construcción, mantenimiento y provisión de todos los servicios no sanitarios en siete de los nuevos hospitales significaba unos elevadísimos costes y no garantizaba mejora alguna en la calidad asistencial; efectuábamos esta afirmación tras haber analizado lo que ya había ocurrido en Inglaterra con un procedimiento prácticamente igual.

Hoy la realidad evidencia que, junto al deficiente funcionamiento de los nuevos hospitales, se une una situación financiera en la Consejería de Sanidad realmente insostenible. La enorme rémora que supone el pago de los elevados cánones anuales a las empresas adjudicatarias, junto a una gestión ineficiente y despilfarradora en el conjunto del sistema, han llevado a una situación que, en lenguaje coloquial y muy gráfico, podríamos resumirlo con la frase: la Consejería no tiene un duro para afrontar sus obligaciones más perentorias. Se anuncian recortes del 15% en el presupuesto próximo, se anuncia que no se construirán los Centros de Salud prometidos, se recortan las inversiones y planes de necesidades en los hospitales tradicionales que están en muchos casos bajo mínimos.

Falta de rigor

Y de nuevo surgen las preguntas: ¿Estudiaron y analizaron con rigor los responsables políticos de la Sanidad madrileña los numerosos y rigurosos estudios publicados en relación a la experiencia inglesa, que de manera prácticamente unánime coinciden en señalar es un procedimiento muy caro y que no garantiza mejoras de calidad? Si conocieron lo anterior, ¿por qué siguieron adelante? ¿Podríamos pensar que en la decisión adoptada por el Gobierno Regional primó más el populismo electoralista que la racionalidad exigible a toda acción de gobierno?

Sería muy conveniente que el Gobierno de la Sra. Aguirre diese respuesta a estas preguntas y asumiese al mismo tiempo responsabilidades por la grave situación que atraviesa la Sanidad Pública madrileña, a consecuencia de su equivocada política. La propaganda sirve momentáneamente para difuminar la realidad, pero al final ésta siempre termina apareciendo.

No más experimentos

Para concluir: en mi opinión, la situación de la Sanidad Pública madrileña es muy preocupante, no aguanta ya ningún tipo de experimento (¡por favor retiren ese aberrante proyecto de Área Única¡). Se requiere un compromiso claro que fortalezca el carácter público de nuestra sanidad, que garantice una suficiente financiación pública, una gestión eficiente introduciendo criterios suficientemente conocidos de gestión, gestión que debe ser pública, fomentando la participación tanto de los agentes sociales como de los profesionales y trabajadores del sector, así como de los ciudadanos, y, para dejar clara mi posición, con una provisión pública de los servicios. Es responsabilidad del Gobierno Regional rectificar una política que se está demostrando equivocada y dejar claro su compromiso con nuestro sistema sanitario público. Es obligación de la oposición política exigirlo, utilizando todos los medios que le otorga el Estado de Derecho, aglutinando y canalizando el creciente descontento de ciudadanos y profesionales.

Carlos Barra es Médico Especialista en Gerencia de Áreas de Salud.

Fuente: Acta Sanitaria 

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